Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 36
Bella estaba segura de que la mataría, no importaba que su papi la arrestara y fuera sentenciada a pasar su vida en prisión, ni siquiera le importaba que fuera la madre de Edward, esa perra pagaría por atreverse a siquiera pensar mal de sus niñas.
El fuerte brazo de Tanya la envolvió y levantó del suelo, Bella pataleó intentando soltarse, pero era una misión imposible, si no podía soltarse de los brazos de Edward, hacerlo de los de Tanya —que era el doble del tamaño de Edward— era una pelea perdida.
Ni siquiera tenía una oportunidad.
—Tranquila, pequeña fiera —le dijo Tanya en un murmullo, las niñas junto a ella se dividían entre reír o esconderse, debía ser un verdadero espectáculo verla como una muñeca de trapo al lado de la rubia—, no lo vale, créeme, he querido cerrarle la boca muchas veces, pero no vale los problemas que causaría.
—Sí, Bella, no lo vale —respondió Tamara.
—Ahora cálmate, Victoria dijo que eras como una chihuahua rabiosa, ahora entiendo que tenía razón.
—No me digan que me calme, porque no lo haré, esa per… mujer me rogará por piedad y condenadamente no se la daré, ella pagará muy caro, ahora suéltame.
Tanya solo negó y mantuvo su brazo alrededor de ella, bufó y se rindió, aunque Tanya no la soltó, tuvo que quedarse ahí y observar a la mujer muy parecida a Edward.
—Es suficiente, Elizabeth —dijo Carlisle—, puedes estar aquí, a ninguno de nosotros nos molesta, pero no vas a hablar mal de mis nietas.
—Son mías también —rodó los ojos al mismo tiempo que cruzaba los brazos—, y decir una crítica constructiva no hace daño a nadie.
—Claro que no —habló Esme sonriendo—, y ya que estamos hablando de críticas constructivas, ¿no viste lo ridícula que te veías al salir con ese traje? ¿Sandy, en serio? Estás demasiado vieja y arrugada.
—¡Toma esa, perra! —gritó Angela, Bella la buscó con la mirada, encontrándola en una situación similar a la suya, solo que Emmett era quien la sostenía, Rosalie junto a ella claramente la estaba reprendiendo—. Tú no puedes decirlo porque es tu madre, pero yo lo haré por ti, cariño.
Elizabeth ni siquiera pareció inmutarse con las palabras de Angela, en su lugar dio un paso hacia Esme con la rabia brillando en sus verdes ojos, su altura podía llegar a ser intimidante para cualquiera, no era tan alta como Tanya o Rosalie, pero los altos zapatos le favorecían.
—¿Crees que me intimidas con tu altura? —cuestionó Esme sin una pizca de miedo—. Vamos, muñeca de esquina, di lo que tengas que decir.
Era claro para Bella que Carlisle estaba listo para echarse al hombro a Esme y alejarla de ahí.
¿Acaso todos los Cullen eran enormes y fuertes?
—No me desgastaré contigo, eres solo el entretenimiento del momento. —Se encogió de hombros antes de dar un paso hacia atrás y mirar alrededor—. ¿Dónde están Edward y Jasper? Quiero que Jasper me presente a la niña y a su madre, que esto tiene un muy buen gusto, espero que Rosalie esté aprendiendo cómo deben ser las cosas, incluso las niñas de mi Eddie, todos saben que ellas sí que necesitan ayuda. ¿Acaso la puta de turno de mi Eddie no puede mejorar a las niñas?
—Se lo buscó.
Bella sintió como Tanya la dejó sobre sus pies nuevamente y la liberó de su brazo de acero.
»La perra me amenazó con denunciarme si llegaba a tocarle un pelo, mi complexión solo le daría ventaja y por el bien de las niñas he aguantado las ganas, pero contigo, pequeña fiera, no habrá problema.
Bella caminó con paso decidido y notó por el rabillo del ojo como Edward se acercaba a su encuentro con las gemelas abrazadas a su costado, con la clara intención de detenerla, pero no hubo necesidad pues Esme la abofeteó, todos saltaron sorprendidos.
—Eso se sintió mejor de lo que recordaba —celebró Esme, quien había sido cargada por Carlisle.
—No tan bien como se sentirá esto —dijo Sue apareciendo de repente, dándole otra bofetada a Elizabeth—. Eso es por llamar puta a mi hija.
—Sabía que dentro de ti había una parte salvaje —halagó Esme, antes de mirar a Elizabeth quien estaba bastante molesta—. Deja que mi Carli me suelte y te daré un poco más de amor.
Bella sintió a las gemelas abrazar su cintura, antes de que Edward corriera junto a ella, Jasper también se acercó mientras que su papi, quien tenía a Hailey y Gretchen, intentaba parecer serio, pero quería sonreír con orgullo.
Carlisle, Edward y Jasper llevaron a Esme, Elizabeth y Sue dentro de la casa.
—¿Alguien sabe si la mujer de piel tostada está casada? —preguntó Marcus, uno de los amigos de Carlisle—. Esme está tomada por Carlisle, pero la trigueña vale su peso en oro.
Bella sonrió pensando que lo valía, ahora pensaba que, si no hubiera sido tan celosa con su papi, quizás Sue habría entrado en su vida mucho tiempo antes.
Prefería culpar a que, en ese momento, Esme era la única a la que quería lo suficiente para permitir que se acercara a su papi.
Bella suspiró, puso su mejor sonrisa y se giró para ver a los invitados.
—Bueno, no permitamos que una persona colada nos arruine la fiesta. —Miró a Angela que aún era sostenida por Emmett—. Quítate los zapatos, Angela, que tú y yo subiremos a esa cosa y te arrojaré.
—No si yo lo hago primero.
Los invitados volvieron a divertirse, olvidando la desagradable visita de Elizabeth, aunque al parecer todos estaban bastante felices con el final que tuvo la indeseada madre de Edward.
Bella y Angela se deslizaron por el inflable junto a las siete niñas, había dicho lo de arrojarse solo para divertir a las niñas, pero no había manera de que Angela y ella pusieran en riesgo a sus pequeñas florecitas.
El solo pensar en su bebita la hacía sonreír.
Evitaba pensar que sería la séptima, lo evitaba a toda costa, ya que no quería entrar en una crisis.
Sue fue la primera en aparecer, se acercó a ella y le dijo que Elizabeth se comportaría pero que no dudaría en volver a pegarle si llegaba a insultarla; Bella la abrazó, feliz de tenerla como su madrastra, después Charlie llegó reclamando su atención además de decir algo sobre dejar en claro que era su prometida y no estaba disponible.
Veinte minutos después, Edward y Jasper aparecieron junto con Elizabeth, podía ver claramente que no estaban muy felices con que ella se quedara. Jasper la llevó hacia Sophie, quien se arrojó a los brazos de él apenas tuvo oportunidad.
Ben se estaba perdiendo el amor incondicional que Sophie ofrecía.
Angela estaba claramente a la defensiva, puede que Elizabeth no fuera una perra con Sophie, pero haberse metido con sus seis sobrinas era suficiente para tener su odio, incluso podía decir que Sophie no se estaba mostrando tan efusiva y cariñosa como sabía que podía ser.
Recibió la muñeca de regalo, agradeció educadamente y, para el encanto de la madre de Jasper, soltó un chillido de alegría al ver que su segundo obsequio se trataba de una tiara con diamantes de fantasía, a Sophie le encantaba disfrazarse de princesa y Elizabeth definitivamente consiguió ganársela con ese regalo.
—¿Crees que pueda usarla en mi siguiente entrenamiento, Jazzie?
—Apuesto a que sí, preciosa.
La sonrisa de Elizabeth se congeló.
—¿Entrenamiento?
—Claro que sí —respondió Angela—, ella y Gren están en el equipo de béisbol, ambas son muy buenas.
—Pensé que estaba en ballet.
—Eso quedó en el pasado —se encogió de hombros—, ahora soy una mamá deportista como Bella, estando en las gradas y animando a mi pequeña, aunque Tammi sigue en ballet.
—¿De qué Tammi estamos hablando?
—De la única Tamara que conoces, mamá —respondió Jasper—. Aún está la barra de buffet, permíteme llevarte.
Sintió los brazos de Edward en su cintura.
—No dejes que te moleste, ella no lo vale.
—Siguen diciéndome eso, pero solo estoy pensando en lo que dijo de mis niñas.
—Lo sé, amor, me enoja escucharla hablar así, pero les he dicho a las niñas que nunca la escuchen, lo que ella piensa no importa.
—A mí sí me importa.
—Pues no debería.
—No me pidas eso.
—Sí lo haré.
—¿Por qué me estás contradiciendo? —protestó girándose para estar frente a frente—. Siempre estás de acuerdo conmigo, aun cuando a veces puedo desesperarte.
—Porque, por esta vez, estoy seguro de lo que te digo. Quisiera gritarle, sacarla de aquí, decirle que no la quiero cerca de mis hijas, que ella no se merece estar cerca de ellas ni respirar su mismo aire; lo hice una vez, Tam era una bebé así que no lo recuerda, pero Nessa sí, fue un momento desagradable para ella, Elizabeth se quejó sobre que ella no podía mantenerse limpia ni comportarse de manera adecuada ni aunque su vida dependiera de ello, hizo llorar a mi hija y gritarle no hizo que mi niña dejara de sentirse mal, por eso he pasado mi vida diciéndoles que lo que las demás personas piensan de ellas no importa, siempre que ellas sean felices, todo estará bien. Mi madre aparece y desaparece a su antojo, lo que ella piense de mis niñas realmente no importa, sé que les incomoda tenerla aquí, a mí también, pero ¿realmente crees que ellas sienten una mínima preocupación?
Bella miró hacia la mesa del buffet en donde estaban Jasper y Elizabeth, Mila se acercó a tomar una rosquilla para ella y otra para Kailani, y ni siquiera miró en dirección a Elizabeth.
»Ellas han mejorado su autoestima desde que cierta castaña se convirtió en su porrista personal y les alaba cada cosa que hacen.
—Es imposible no hacerlo, son maravillosas.
—Yo lo sé, ellas lo saben y ahora entienden que siempre deben mantener su rostro levantado sintiéndose orgullosas de quienes son.
—Ellas ya lo sabían, yo no…
—Tú sí, mi amor, si pudiste enfrentarte con tu manicura, maquillaje y miles de cosas que aún no logro saber para qué funcionan, a una familia deportista y salir ilesa, incluso puedo decir que victoriosa, entonces ellas comprendieron que mientras estén felices consigo mismas, no tendrán que preocuparse por las malas opiniones.
Bella sonrió y se inclinó para besarlo.
—Puede que yo ayudara un poco, pero tus hijas son así por el magnífico padre que eres y que siempre serás.
Tomó una de sus manos y la llevó a su vientre, pensó que sería un buen momento para decirle, creyó que Edward entendería.
Magnífico padre, hijas, vientre.
Era claro lo que significaba, pero Edward no se detuvo en su vientre, la abrazó por completo de la cintura y la levantó al mismo tiempo que la giraba, Bella se rio y lo besó escuchando la voz de Hailey acercándose.
—Besho mí, besho mí.
Edward se separó y sostuvo a Gretchen y a las gemelas justo a tiempo, dejando que ella tomara a Hailey, después Tamara se acercó abrazando su cintura al igual que Nessa.
—Yo necesito una foto de todos ustedes —escuchó decir a Esme al salir de la casa, tenía el cabello despeinado y su ropa un poco arrugada, Carlisle detrás de ella estaba aún más desarreglado—. Sonrían para la abu Esme.
—¿Desde cuándo eres abu? —preguntó Bella alisando su vestido y el de Hailey, acomodando la chaqueta de cuero de Mila y quitándole una ramita al cabello de Kailani.
—Desde que esa zo… la ex de mi Carli, se autonombró nana Lizzie, yo soy la única abu de los niños de Rosie y de tus niñas, y a ellas solo las comparto con Sue porque no tengo de otra y ella está a favor de que la llamen abuelita, así que ahora soy abu… ¡Y eso también va para ti, Sophie!
—No tenemos que leglesalte los diez dólales ahola que ya no te llamalemos solo Esme, ¿veldad, abu?
—No, nena, se los pueden quedar.
—¿A ti te dio diez? —preguntó Mila.
—A nosotras nos dio solo cinco —continuó Kailani.
—A nosotras nos dio tres —protestó Nessa, a lo que Tamara estuvo de acuerdo.
—No se quejen que a Hai-hai no le di nada —respondió Esme rodando los ojos.
Bella no pudo más que reír ante la indignación de sus hijas.
…
Bella estaba a punto de matar a Edward, le había estado mandando indirectas muy directas, pero él ni siquiera las entendía.
Incluso cuando Jasper apareció anunciando que sería padre, Edward tampoco logró entenderlas.
—Tienes que decírselo directamente, no entienden indirectas, además, si Jasper fue dulce cuando se enteró, no dudo que Edward lo sea también contigo, y si te pones a pensar, no puede ser tan malo como lo que me pasó a mí.
Bella estuvo de acuerdo.
La idea de decirle a Jasper después del cumpleaños de Sophie quedó descartada debido a que la niña estaba lo suficientemente agotada como para pensar en algo más que no fuera dormir, por eso lo habían pospuesto para dos días después. Tenían todo listo, sería una gran sorpresa, pero las sorprendidas fueron ellas cuando Jasper llegó junto con Ben.
Aparentemente se había acordado del cumpleaños de Sophie e iba a entregarle su presente, Jasper no vio nada de malo y Ben aprovechó para meterse a la casa y descubrir el cartel que habían colgado.
¿Quieres ser mi papi también?
Era una manera dulce de involucrar a Sophie, pero Ben lo había arruinado.
—¿Estás seguro que es tuyo? Si ella estuvo conmigo sabiendo que soy casado, no me sorprendería que intentara adjudicarte un hijo de vaya a saber quién, yo mismo me hice la prueba de paternidad con la niña.
Angela había estado furiosa, pero pasó a la tristeza cuando Jasper, en su estado de shock, le preguntó que de quién estaba embarazada.
Aunque solo duró un segundo pues Jasper pareció reaccionar y enfrentar a Ben.
—No me importa si está embarazada de alguien más, ese bebé es mío, es tan mío como Sophie lo es, Angie es el amor de mi vida, la mujer con la que pasaré el resto de mi vida, sus hijos son míos y nunca pediría una prueba de paternidad, yo no necesito eso para saber que amo a Sophie y a la bebé.
Acto seguido se giró para ver a Angela.
—¿Voy a ser papá? Y no solo me vas a dar un bebé, si no que… ¿Sophie también me llamará papi?
Jasper sostuvo a Sophie y le besó la mejilla.
—Yo soy su padre y no me parece correcto que llame a alguien más de ese modo.
—Lo que te parezca correcto me tiene sin cuidado —intervino Angela—, ya entregaste el obsequio retrasado, ahora si nos dejas solos, queremos festejar en familia mi embarazo.
—No puedes alejarme de mi hija.
—Yo nunca alejaría a una niña de su papi, por eso es que Sophie está con su papi.
Ben había abandonado la casa furioso, Sophie no le había prestado atención, aquellos tiempos en donde lloraba porque Ben no le daba atención habían quedado en el pasado, un pasado que no necesitaba recordar ahora que tenía a Jasper junto a ella.
Y a pesar de que Jasper lo anunciaba cada vez que podía, Edward ni siquiera estaba pensando en esa posibilidad.
Bella incluso mencionó la sincronización de sus periodos, pero Edward ni siquiera se inmutó.
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La boda de su papi por fin había llegado, Sue lucía hermosa, era una novia bellísima, y por su felicidad, Leah y Bella hicieron una tregua silenciosa, ninguna se estaba molestando ni insultando, incluso Angela se estaba comportando, las tres serían las damas de honor, Esme había dicho que merecía ser la madrina, después de todo no iba a gritar que se oponía cuando el juez preguntara.
Ahora ellas tres estaban ayudando a Sue mientras que Esme estaba abajo gritando y ordenando, lo cual era, definitivamente, una de sus cosas favoritas.
—Esto está arruinado, está arruinado, está arruinado, nunca me casaré, estaré sola hasta el final de mis días.
—Lo resolveremos, Sue, solo tranquila.
—Sí, mamá, tranquila, lo encontraremos.
Bella entró de nuevo a la habitación, había ido a la de las niñas, ellas tenían su corto cabello rizado con una tiara de florecillas que les daba un aspecto de inocencia y pureza, aún no usaban los vestidos, Bella se los pondría justo antes de tener que bajar, amaba a sus niñas y las conocía tan bien que sabía que terminarían ensuciando el vestido.
Se había ido cuando las cosas estaban bien, pero ahora regresaba y era un verdadero caos.
—¿Qué está ocurriendo?
—No tengo algo viejo que usar —se lamentó Sue—, es la tradición, ¿cómo se supone que me case cuando no cumplo con la tradición?
—¿Alguna joya que podamos traerte de casa? Mandaré a Jasper si es necesario —dijo Angela—, solo dime y lo tendrás aquí.
—No tengo nada, no que combine con el vestido.
Bella miró a Sue, con cada día que pasaba estaba segura de que Sue era un ángel, las niñas la adoraban, era la abuela amorosa y cariñosa que les tenía galletas a todas horas, se enfrentó a Elizabeth por ella, incluso enmarcó las fotografías de Renée y, aunque aún quería llorar al ver perdida su habitación debido a la remodelación y a que Sue consideró que una habitación con tonos neutros y sin peluches ni pósteres era lo más indicado para Edward y ella, Sue era una mujer excepcional que se merecía la felicidad absoluta.
Bella suspiró y levantó su muñeca, desde que cumplió los dieciséis nunca se había quitado las sencillas pulseras plateadas con un único corazón rosa.
—¿Bella?
—Mi mamá me dejó una carta junto con ambas pulseras, en ella me decía que aunque hubiera dado todo por estar a mi lado, no podía ser, así que me dijo que podía compartir esto con ella, que ella siempre sería mi mamá pero no había problema si otra mujer aparecía en mi vida, en ese momento me pareció imposible, éramos mi papi y yo contra todos, y estaba feliz con eso, sin embargo creo que he encontrado con quien compartirla.
—¿Estás segura?
—Por completo, no es tan viejo, pero…
—Es perfecto.
Bella cerró el broche, la pálida piel de ella contra la bronceada de Sue era una buena combinación.
—Y lo importante es que combina con el vestido.
Ahí estaba Leah para arruinar el momento.
…
La ceremonia fue maravillosa, Bella había llorado Angela también lo hizo, incluso Leah, aunque no quiso aceptarlo.
Las niñas lucieron muy hermosas con sus vestidos, Hailey hizo un buen trabajo sosteniendo el cojín con los anillos y Sophie y Gretchen no tuvieron ningún problema con los pétalos.
Incluso ahora, mientras Bella bailaba con Charlie, con su cabeza recostada en su pecho y su papi abrazándola, era maravilloso.
Habían sido los dos contra el mundo con el recuerdo de Renée presente, pero aun cuando Bella por mucho tiempo se había negado a que su madre fuera reemplazada, estaba feliz de que su papi encontrara a la mujer con quien compartir su vida.
—Te amo, Galletita.
—Y yo a ti, papi.
Charlie le dio un giro más antes de que Sue y su sobrino se acercaran, Charlie tomó la mano de Sue y Bella continuó bailando con Embry.
Aunque estaba feliz por su papi, una parte dentro de ella la motivaba a hacer un berrinche para que su papi regresara a ella como cuando era pequeña, pero su parte racional le recordaba que no era posible.
…
—¿Una?
Bella sonrió ante el pedido de Hailey, había celebrado haber ganado el ramo de la novia —ganándole incluso a Angela—, pero ante el pedido de su pequeñita y de sus demás niñas que la veían con la clara intención de querer una flor del ramo, simplemente les sonrió y entregó una peonia a cada una, quedándose solo con las mimosas de adorno.
—Mami, ¿tú nos quieres? —preguntó Mila, sus gotitas de caramelo fueron las únicas que no corrieron cuando tuvieron la peonia en sus manos.
—Yo las amo, tesoro, con todo mi corazón —respondió acomodando la tiara de florecillas de Kailani.
—Lo sabemos, solo queríamos estar seguras.
Bella frunció el ceño, pero no logró preguntar a qué se refería, pues las luces volvieron a cambiar, ahora el salón estaba iluminado de rosa y violeta.
Miró a Sue y a su papi en su asiento de honor, ambos le observaban con sonrisas tontas.
Antes de que preguntara qué mierda estaba pasando, Edward apareció con las cuatro niñas detrás de él, las gemelas la rodearon y fueron al encuentro de sus hermanas, las seis niñas con sus vaporosos vestidos, una copia del de ella solo que en pequeño.
—¿Edward?
—Bella, mi preciosa Bella, mi estrella fugaz que llegó para poner mi mundo de cabeza. —Le tomó las manos, las niñas detrás de él se rieron nerviosamente—. Había planeado un discurso elaborado, un discurso que intentaba describir mi amor por ti, pero no soy precisamente un hombre de muchas palabras, desde nuestra primera cita, preferí mostrarte con hechos lo mucho que me gustabas, lo hermosa y maravillosa que me parecías.
Bella sonrió, sintiendo sus ojos humedecerse.
»Sé que vengo con un gran equipaje, un equipaje que para muchos sería simplemente imposible de aceptar, pero tú, tú pudiste domarnos a todos y hacer que te amarramos incondicionalmente.
Las niñas detrás de él asintieron animadamente.
»Por eso, después de recibir la aprobación de tu padre, estoy aquí. —Le soltó la mano y se hincó, sacando la cajita aterciopelada del saco—. ¿Aceptas ser parte de esta loca familia? ¿Ser la pieza que tanto nos hace falta?
—¿Ser nuestro octavo miembro? —preguntó Nessa.
—Sabemos que somos seis...
—... y que somos muy diferentes a ti.
Bella sonrió enternecida hacia las gemelas.
—Pero te amamos y lo que más queremos —prosiguió Tamara.
—Es que seas quien complete nuestla familia —dijo Gretchen.
—¿Favo? —concluyó Hailey.
Sabía que debía decirles que habría un noveno miembro en menos de un año, otra niñita que llegaría a completar su familia...
—¡Sí, sí, sí, sí! Siempre será un sí a ustedes.
Besó a Edward y sintió a las niñas abrazarlos.
En algún momento le diría, les diría a todos, pero ese no era el momento.
…
—Nena, tengo una buena resistencia a pesar de mi edad, pero no sé qué clase de súper potencia crees que tengo como para que después de la tercera vez, creas que voy a seguir teniendo una erección.
Bella sonrió y soltó el flácido miembro, no sin antes darle unas cuantas palmaditas, se abstuvo de inclinarse y dejar un beso, suponiendo que Edward no lo tomaría muy bien en ese momento.
Nunca se había quejado del sexo que Edward le ofrecía, siempre la hacía llegar y muchas veces la dejaba afónica, recordaba incluso una vez en donde casi la dejó inconsciente después de un orgasmo devastador, puede que estuviera cojeando por dos días en aquel entonces.
Pero si bien nunca se había quejado ni se quejaría, últimamente necesitaba a Edward a todas horas, quizás era una cosa del embarazo.
—No me digas que vas a dormir —murmuró, besándole la mejilla.
—Solo un minuto, para recuperar fuerzas y después sigo atendiendo a tu muy necesitada gatita.
Profirió un bostezo y cerró los ojos.
—No puedes dormir, Edward —protestó picándole las costillas—, tenemos que practicar con los desvelos.
—Nena, podemos hacerlo por la mañana, incluso a media tarde, no hay necesidad de desvelarnos, son las dos de la mañana, ven y acurruca tu tibio cuerpo junto al mío, puedo masturbarte con los dedos si todavía necesitas una liberación.
—No es eso, bueno, sí, quiero tus dedos, tu lengua y polla... quiero todo de ti, pero no estoy hablando de eso en este momento. —Se sentó sobre él, Edward soltó un leve bufido, pero siguió sin abrir los ojos—. Estoy hablando de que, si vamos a tener un bebé, tenemos que practicar esto de quedarse despierto para atender su llanto por las madrugadas.
Bella esperaba por fin una reacción de Edward, pero lo único que obtuvo fue el sonido de sus ronquidos.
»¡No me jodas, Edward!
Su amado novio se había quedado dormido justo cuando encontró la valentía suficiente para decirle sobre el bebé.
Pues Bella le dijo del embarazo, pero Edward ya se había quedado dormido jajajaja.
No crean que nos deshicimos de Elizabeth, ella regresará.
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos muy pronto
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