TERCERA ETAPA
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Nuevos comienzos... desastrozos...!
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Capítulo 28
Cuando llegaron a casa, ambos estaban de buen humor, hasta que repentinamente, a Boruto comenzó a dolerle el ojo derecho. Se detuvo abruptamente y llevó su mano al ojo.
—Ah…
Sarada le miró preocupada —Boruto ¡¿Estás bien?! ¡¿Qué tienes?!
—No… —le sonrió in apartar la mano y le dio una mirada tranquilizadora —Estoy… bien… solo me duele la cabeza un poco… tranquila… suele pasarme…
—Deberíamos ir al doctor…
Este negó —Estoy bien… iré a acostarme un rato —dijo subiendo las escaleras a toda prisa.
Sarada sintió el impulso de seguirle pero se detuvo. Estaba inquieta de repente.
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Cuando llegó a su habitación, corrió al baño y se encerró, respiraba agitado y retiró la mano lentamente. Jadeó.
Aquello no había aparecido desde que había sucedido lo de Sarada… su ojo estaba en blanco y de una forma extraña (era el Jogan) como él mismo le había nombrado a aquello.
¿Qué significaba aquello?
Respiró profundo y negó mientras se recargaba al lavabo. Una sensación extraña se instaló en su pecho.
Cuando escuchó la puerta, supo que no debía permitir que Sarada le viera así.
—¿Si? —habló tras la puerta de la habitación.
—¿Podrías dejarme pasar? Te traje unas pastillas… tal vez te ayuden…
Él no debía abrirle —Esta bien… ya he tomado unas… dormiré un rato… disculpa, no bajaré a cenar.
Un silencio se hizo presente seguido de un—Esta bien…
El suspiró en cuanto escuchó sus pasos alejarse. Se tiró en la cama y se contempló con un espejito.
De algo estaba seguro: tenía que hablar con su padre.
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Al día siguiente, Boruto no bajó en todo el día. Sarada estaba preocupada, la habían pasado bien en el parque y ahora las cosas estaban así. Se sentía frustrada.
Había preparado algo para él y decidió ir a su habitación. Tocó después de dar un respiro profundo
Cuando abrió la puerta se sorprendió de verlo con un plato de comida.
—No has comido nada desde ayer… pienso que fue mi culpa porque… yo te obligué a subir allí y enfermaste…
Él sonrió —No es nada, tranquila. Ya se me pasó.
Ella asintió.
Boruto recibió el plato y le miró serio —Lo siento Sarada… pero necesito… estar solo…
Ella se desconcentró por aquello y algo perturbada le miró —S-si… claro… que descanses…la puerta se cerró después de aquello.
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Boruto torció el rostro en señal de molestia. Ok, se había alejado de Sarada debido a que había estado pensando en lo que aquello podría significar. Primero: La aparición del Jogan le había inquietado de manera abrumadora. Segundo: la aparición de una carta misteriosa bajo su almohada. La caligrafía parecía de un Kanji antiguo, pero que gracias a su ojo pudo comprenderla perfectamente.
En ella decía que aquél suceso del que fue parte hace casi dos años, había sido el conducto para que algo nuevo y amenazante diera inicio. Una persona con la cual se habían involucrado y que se había ido ese día tan tranquilamente con algo que nunca debió salir de aquél lugar, y que debería haberse perdido entre aquellos escombros en aquella guarida. Esa persona—decía en la carta— tenía algo planeado para el mundo debido a una idea torcida en su mente. Le advertían que no era nada bueno, y que si quería respuestas, debían reunirse cuanto antes. De eso ya una semana… ese día, se reuniría con aquella persona. El lugar había sido acordado por medio de notas que aparecían y desaparecían. Aquello no había sorprendido a Boruto, ya nada le sorprendía; su mente estaba totalmente abierta.
Debido a eso, se había alejado de Sarada y ella le había dejado saber que no solo su actitud le había molestado, sino también que a ella ya no le importaba lo que él sintiera. Era por eso que ahora se encontraba en aquella situación:
Sarada se encontraba platicando agradablemente con un chico.
Mientras que él la esperaba y observaba a una distancia prudente. Bufó con fastidio cuando el chico se acercó más a ella. Más de lo que debería y sin embargo, ella no lo aparto o se apartó y en cambio le dio una sonrisa. Miró su reloj, ya casi era hora de que se reuniera con aquella persona.
Suspiró con cansancio y se dirigió a ellos.
—Sarada, ya es tarde, debemos irnos.
Ella se encogió de hombros y le miró exasperada —Puedes irte, Iwabe me ha invitado un café y estamos por irnos ahora.
—Sarada… le prometí al tío Sasuke….
No pudo continuar, pues ella de un momento para otro lo había empujado lejos del chico.
—¡¿Qué rayos te pasa?! No me trates como si fuera una niña, soy mayor de edad y sé cuidarme.
—no digo que no puedas es sólo que…
—Me ignoraste completamente hasta hace una semana y ahora quieres hacer como si todo estuviera bien, pero que te quede claro que no soy una tonta. Solo somos amigos así que compórtate como uno. Será mejor que te vayas —dijo para luego regresar con el chico e irse con él sin voltear a verlo.
Boruto se mordió el labio con frustración mientras la observaba alejarse. Miró su reloj nuevamente, luego sacó su móvil y marcó un número.
—¿Si quién habla? —se escuchó una voz animosa.
—Yo… soy yo… Boruto.
—Oh! —se escuchó un chillido—¡Boruto! ¡¿Enserio te quedaste mi número?!
—Yo… si, supuse que porque eres la mejor amiga de Sarada…
—Si, así es.
—Yo… necesito pedirte un favor…
—Claro! Tú dime!
—Bueno… ¿Crees que podrías acompañar a Sarada?
—¿A dónde?
—Ella acaba de salir con un chico y… bueno, yo iría a cuidarla… ya sabes solo para asegurarme que todo va bien pero tengo un asunto urgente que atender ahora mismo y no puedo… eh…
—¿Cuidarla? Awwww que lindo!
—Si… yo…no puedo evitar preocuparme… yo sé por lo que pasó y…
—Entiendo.
—¿Entonces…?
—Si, envíame la dirección y la mantendré vigilada ¡Es decir! La cuidaré ¡Eso!
Boruto sonrió —Te lo agradezco. Avísame si llega a pasar algo ¿Bien?
—¡Por supuesto!
Boruto colgó y pisó el acelerador, debía apresurarse.
….
Un cementerio era el lugar de reunión, extraño y peligroso, pero poco le importaba.
Metió sus manos en las bolsas de la chaqueta, de pronto hacía un poco de frío.
Escuchó unos pasos acercarse tras él y giró lentamente hasta encontrarse con dos personas. Un tipo de aparentes veinticinco, cabellos negros que le llegaban a los hombros, algo pálido y alto. Vestía de negro completamente y a su lado había un joven de aspecto delicado, delgado pero vestido perfectamente, rondaba los quince.
—Boruto Uzumaki —afirmó el chico.
El rubio frunció el ceño —¿Ustedes son los de la carta?
El chico asintió —Iré al grano, esto es un asunto urgente. Mi nombre es Ciel Phantomhive
—¿Qué quieren de mí? Sea quien sea aquél tipo…
—Tú y aquella chica ya están involucrados, lo siento, pero no puedes hacer nada salvo defenderte.
—Nosotros terminamos con aquél asunto hace tiempo.
—Pero él no… y tampoco… él—dijo sin señalar a nadie, estaba hablando de dos personas.
—No entiendo…
El chico miró al hombre —Sebastián… los papeles.
El tipo se inclinó y de inmediato le ofreció una carpeta oscura a Boruto.
Cuando él abrió la carpeta se sorprendió, la fotografía de aquél hombre estaba allí.
—Este tipo… lo recuerdo… él estaba en…
—En aquella iglesia, si —dijo Sebastián.
—Ese tipo es peligroso y es quien estuvo en aquella guarida.
Boruto pasó las hojas con un informe detallado.
Sebastián explicó.
—Es verdad, él te ayudó a llegar a la chica, pero su objetivo era otro. Él había perdido algo… tenía planes con un cadáver. Orochimaru, el tipo que secuestró a la chica, tenía en su poder un cadáver que había logrado robar a Undertaker. Él lo buscó por mucho tiempo hasta que se topó con ustedes y de alguna manera se dio cuenta de que el tipo que buscaban en ese entonces era Orochimaru. Lo vio como una oportunidad para utilizarlos y que cuando la chica recordara todo ella misma lo llevara al lugar en donde estaba aquél tipo; y lo consiguió. Llegó a la guarida y encontró el cadáver. Lo tomó y se lo llevó con él. Ese tipo necesitaba de esa cosa para llevar a cabo sus planes.
—Entiendo… ¿Qué planes son esos? —dijo él aún procesando todo.
—Muertos vivientes…
—¿Qué? ¿es broma?
—Nada de lo que digo lo es. Planea levantar a cada muerto que hay en la tierra y sumir el mundo en el caos. Él está arto de la vida, de lo cotidiano.
Habló Ciel— él creé que no tiene caso que una persona viva y cree recuerdos si al final, cuando muere, se pierde absolutamente todo. Ha creado una idea retorcida sobre el mundo y lo que necesita. Todo está mal.
—Entonces creen que es nuestra culpa que haya logrado encontrar el cadáver…
—Lo hecho, hecho está —dijo Ciel— Sabemos que posees un poder increíble en tu ojo.
Boruto le miro sorprendido.
—Hasta ahora, eres el único humano capaz de tomar parte de esto, además ¿No quieres que este mundo se vaya a la mierda no?
Boruto suspiró.
—Seguro quieres protegerla.
Boruto miró a Sebastián, asintió sin más.
—Como recompensa te daré dos cosas que sin saberlo ahora, necesitas —dijo Ciel—La primera es, que hay una amenaza más sobre ti y la chica.
Boruto le miró sorprendido.
—Tengo entendido que derrotaron un tal Hidan.
Boruto apretó el puño, la sola mención de aquél nombre le provocaba recuerdos desagradables.
—Tiene un Hermano, el cual estaba asignado aquí en la tierra, ahora quiere venganza y ¿adivina que?
Boruto le observó expectante.
—Violó las reglas de los shinigami y utilizó técnicas prohibidas para traerlo de vuelta. Él los buscará en cualquier momento y ambos estarán más indefensos que nunca porque, ambos son humanos y tú ahora eres un inexperto con ese poder. Hidan es más fuerte ahora porque ha vuelto como demonio. Esta información es la primera cosa que te doy ¿Quieres la segunda?
—Adelante —dijo cauteloso.
Ciel miró a Sebastián y luego a él.
—Puedo hacer que despiertes ese poder al cien por ciento y que te vuelvas un digno aliado.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Boruto de pronto.
—Yo soy un mayordomo demonio.
—¿Eres un demonio? —preguntó sorprendido.
Sebastián asintió con una sonrisa.
Boruto frunció el ceño —¿Y qué te hace diferente de él?
Ciel habló —Él no está manejado por el odio, me sirve a mí, un humano que ha hecho un contrato con él.
Boruto le miró sorprendido —¿Un contrato?
—Así es y ahora que sabes con quien estás tratando, si aceptas, Sebastián se encargará de tus habilidades.
—Está bien pero… ¿Cuánto tiempo tomará?
—Tres o cuatro horas—dijo Sebastián.
—¿Estás diciendo que…? ¿De verdad puedes hacer eso en unas horas?
Sebastián asintió.
….-+-+-+-+-+-+-+-+-+…..
Cuando llegó a la mansión se fue directo a la habitación que ocupaba. Su cuerpo estaba demasiado cliente y se le dificultaba respirar. Aquel ritual había sido muy intenso, sentía su cuerpo vibrar dolorosamente mientras el ojo aún no cambiaba su color al normal. Se dejó caer en la cama sin retirarse la ropa y se quedó dormido.
….
Cuando despertó se sentía ligero y respiraba normal. Buscó un espejo y se miró, estaba normal.
Sebastián le había llevado a una especie de viaje astral en donde comprendió todo lo que debía hacer para aprovechar al máximo su habilidad. Suspiró sin apartar la vista del espejo, una vez se concentró, el jogan apareció y luego, como por arte de magia…desapareció.
Cuando bajó las escaleras, se sorprendió de ver a Sarada bien vestida —¿Saldrás?
—¿Te importa? —dijo cortante.
—Por supuesto… ¿Quieres que te lleve?
—No Boruto, no quiero que me lleves no eres mi maldito chofer.
Boruto parpadeó sorprendido —Yo…
—Iré a almorzar con Iwabe, así que tú has lo que quieras.
—¿Otra vez él? Vaya… enserio te agradó.
—Lo hizo… —Sarada dudó —Y más que tú…
Aquello fue todo para Boruto. No comprendía por qué ella se comportaba así. Lo único que sabía era lo siguiente:
Aquél día… en realidad la había perdido, no quedaba nada de su ángel y él no podía forzar algo que ya no estaba.
Sarada se arrepintió inmediatamente por aquello… tal vez solo estaba molesta porque este la ignoraba pero no es como si fuera a retractarse. Él era famoso y pronto se iría de allí. Pensar en una amistad había sido estúpido.
—Que te diviertas entonces Sarada —dijo Boruto sin más y se dirigió a la cocina.
…..
Aún después de que ella se fue. Boruto la siguió de cerca. No podía simplemente dejarla sola cuando un demonio la tenía en la mira por lo ocurrido con su ángel. Suspiró en cuanto miró a los dos platicar en aquella cafetería.
…
Más tarde, Chou Chou le marcó —Hola Boruto, solo llamaba para saber si Sarada te habló de la fiesta.
—¿Cuál fiesta?
—¿No te lo dijo? Vaya que descuidada le dije que te dijera. En fin, es esta noche, en casa de Iwabe ya sabes, ese chico con el que ha salido últimamente, ella dijo que iría pero yo no puedo… tengo cosas que hacer así que… esta vez no podré vigilarla.
—No te preocupes iré… pero no le digas…
—¿Acaso pelearon? Sarada ha estado con un humor de perros.
—Si, y sé que no querrá verme allá pero finalmente el tío Sasuke me pidió que la cuidara y eso haré.
—¡Bien! entonces hasta luego.
—Adiós —después de eso colgó —miró al armario —Solo necesito acabar con el demonio y entonces ella podrá tener una vida normal…y yo podré irme…
…..
Sarada se miraba al espejo, estaba molesta, pero no le daría más importancia. Iría a esa fiesta y dejaría atrás a sus fantasmas y temores, era el momento y aquél chico no estaría más en su vida como debería ser desde un principio. Ok, quedaron como amigos, pero eso no le daba el derecho a tratarla de esa manera.
Esperaba no encontrárselo. Necesitaba distraerse esa noche.
Bajó las escaleras lentamente y sin hacer ruido. Su vestido blando y corto le hacía resaltar su figura. Se había dejado el cabello en ondas y se había maquillado levemente.
Tomó el auto que su padre le había obsequiado y se dirigió al lugar. Boruto bajó las escaleras después de soltar un suspiro. Vestía completamente de negro, jeans negros ajustado y una chaqueta de cuero oscura, mientras debajo se dejaba ver una camisa blanca. Entró al auto y arrancó en seguida.
…
La música de Dj retumbaba por toda la casa. Sarada se encontraba en la sala hablando con unos amigos. A su lado, Iwabe llegó con un vaso y se lo ofreció.
—¿Cerveza?
Ella dudó más luego respiró profundo y le sonrió —Por supuesto.
—¡Así se habla! —gritó una de sus amigas.
La plática se tornó un tanto aburrida hasta que ambos decidieron ir a bailar. Después Iwabe se disculpó y se dirigió al ático en dónde había más cervezas.
Sarada caminó a la barra y se recargó allí. Alguien le ofreció una bebida que ella no dudó en aceptar y beberla completamente. Estaba de buen humor. Se sentía a gusto allí. una de sus amigas había llegado a su lado tambaleándose un poco y la abrazó por los hombros.
—¡Sarada! —rió—¿No es genial? —señaló a su alrededor—Mira de todo lo que te has perdido en los últimos años…
—Ya lo creo Namida…
—Hhahahaha! —se retiró de su lado—Bailaré con Denki… es tan soso… lo que necesita es que alguien le domine y le enseñe las artes del sexo…
Sarada se sonrojó —¿Qué cosas dices Namida?
—En pocas palabras… hoy me tiro a Denki Kaminarimon… el Nerd virgen de la escuela… eso es lo que digo…
—Oye… no sé si debas… no estás en tus cinco…
—¿Verdad que sí Sarada? tienes razón, debo aprovechar ahora.
—No es lo que… —más no pudo decir más, ella ya se había ido directo a Denki, quien se encontraba sentado en un rincón mirando a su alrededor.
Se sobresaltó cuando alguien la tomó del brazo para girarla. Se asustó al ver a un tipo alto y clavo sin expresión en su rostro y los ojos emblanquecidos. Parecía que estaba ciego. Tragó y trató de apartarse.
—¿Podría soltarme?
—Vendrás conmigo…—su voz había sonado tan tétrica que su corazón latió tan fuerte.
—¡Déjeme o gritaré!
—No me importa, vendrás conmigo… así tenga que matar a todos aquí.
Sarada abrió los ojos sorprendida y asustada.
No, ¿Aquello no estaba pasando cierto?
Un chico empujó a otro provocando que este chocara con aquél tipo y Sarada aprovechó para soltarse y caminó entre la multitud a paso rápido, tenía que buscar a Iwabe, pero antes de que se comenzara a buscarlo entre la gente, se escuchó una explosión provocando que todo se saliera de control y todos abandonaran la casa rápidamente.
Pronto hubo fuego y humo por todos lados en la planta baja de aquella enorme casa. Ella no trataba de esconderse. Miró a su alrededor el caos y de pronto tuvo miedo. Nunca debió haber salido. El tipo se paseaba lentamente sin importarle el fuego.
—Sé que estás aquí… puedo olerte… tu miedo…
Ella salió de debajo de la mesa y trató de salir por la puerta pero esta estaba atorada, forcejeó. Miró con desesperó al tipo que se acercaba a ella con un cuchillo en la mano.
—No me dijeron que no tenía lastimarte…
—¡Aléjate de mí! —ella tembló ¿Así terminaría todo para ella?
De pronto, alguien lo detuvo, alguien se había lanzado sobre aquél hombre derribándolo al suelo. Cuando se incorporó, entonces lo miró, era él… Boruto…
Ambos forcejearon en el suelo, el tipo logró darle una patada con la cual salió volando a metro de allí estrellándose contra la pared y derrumbando parte de ella sobre Boruto ante la mirada de terror de ella.
—¡Boruto! —de inmediato fió su vista en el hombre que se dirigía a ella con el cuchillo. Ella retrocedió. Un ruido se escuchó y ambos voltearon a ver. El tipo se sorprendió.
—Tu…
Boruto salió de entre los escombros y se sacudió como si nada —Te dije que no te acercara a ella.
El tipo ajustó su cuchillo.
—¿Cómo puedes estar así? No eres normal.
—No lo soy… supongo… —Boruto le miró serio —Alguien me dijo que vendrías por ella. Sé muy bien lo que buscan pero no lo conseguirán. Ella no tiene nada que ver… están equivocados, si tienen un maldito problema sería solo conmigo. Mi ángel ya no está aquí.
Sarada no comprendía que pasaba.
—Ambos van a pagar por su pecado…
—Creéme que ya lo estoy pagando, ella está muerta ahora y está descansando en paz, así que no tiene sentido que la busques aquí.
—A él no podrás mentirle… Uzumaki…—dijo mientras se transformaba en una bestia horrorosa y de casi dos metros.
Sarada no podía dejar de observar aquello, hasta que sintió como era alejada de su lugar. Observó a Boruto ponerla tras él y sacar un bastón de su chaqueta, la cual se armó en una lanza.
—No permitiré que termines! —dijo para luego lanzarla directo a su cabeza deforme. Aquello chilló y comenzó a desintegrarse, las llamas se intensificaron.
Boruto miró a Sarada, estaba pálida e inmóvil —¿Qué…?
La tomó de la mano —Eso no importa! Tenemos que salir de aquí!
Entonces ella le miró.
Boruto la jaló con él y ella se dejó llevar por él mientras observaba su espalda. Lo miró tomar aquella lanza y guardarla de regreso en su chaqueta.
Subieron las escaleras rápidamente y corrieron por todos los pasillos que comenzaban a llenarse de humo. Boruto abrió la puerta de al fondo y se detuvo en seco mientras miraba a una chica con un chico en la cama semidesnudos. Sarada se asomó y se sorprendió al verlos ¿No se habían dado cuenta de todo el alboroto? Se apresuró a ellos —¡Namida! ¡Denki! ¡La casa se incendia ¿Qué creen que hacen?! ¡Vístanse!
Ambos se levantaron torpemente y comenzaron a vestirse. Boruto se dirigió a la ventana y la abrió por completo deslizando las cortinas.
Miró a Sarada —Vamos a Saltar.
Sarada jadeó y corrió a ver la altura —dos pisos y… caerían sobre la piscina.
—Sarada —Boruto llamó su atención.
—No dejaré que nada te pase.
Ella se quedó observándole atontada.
—¿Debemos saltar ya? —preguntó Namida. Ambos le miraron y ella sin más se lanzó, Denki le siguió.
Sarada se mordió el labio y se sorprendió cuando Boruto la cargó —Rodéame el cuello, saltaré.
Ella así lo hizo y cerró los ojos.
Cuando llegaron a casa, completamente empapados Sarada le miró por fin.
—¿Quién eres?
Boruto se sorprendió.
—Vi como fuiste lanzado… y no tienes nada… —se acercó y comenzó a tocarlo por todo el cuerpo —Ninguna contusión… nada —dijo con sus manos en el rostro de él. Boruto las apartó lentamente.
—Supongamos que no soy un chico normal… digamos que tengo ciertas habilidades ¿Contenta? No diré más.
Caminó escaleras arriba y ella le siguió —¿Es enserio? ¿Cómo?
Boruto se detuvo y la encaró —Ve a cambiarte de ropa o te resfriarás.
Ella no dijo nada más y se retiró a su habitación. Boruto suspiró y decidió hacer lo mismo.
Minutos después cuando salía de la ducha, Sarada se encontraba sentada en su cama con los brazos y piernas cruzadas.
El fingió inmutarse por aquello —¿Te sientes bien?
—No.
—¿Te duele algo?
—Escuché lo que esa… cosa dijo… habló sobre tú y alguien cometiendo pecado y metiéndose con la persona equivocada ¿Dijiste tú ángel?
—Eso pronto va a terminar, siento que hayas sido arrastrada a esto. He hablado con el tío Sasuke y vendrán para mañana en la mañana…. Y entonces me iré.
Aquello tomó por sorpresa a Sarada, quien se levantó directo a él —¡Explícame lo que pasa! ¿Por qué quería llevarme? ¿Cómo que te vas?
—Te pareces a… ella —susurró volteando al espejo en donde ella se reflejaba. Ella le miró igual y se acercó.
—Boruto… no entiendo nada dime que pasa y por qué debo cuidar de mi vida ahora.
Boruto le miró— resulta que… la chica a la que buscan… murió hace tiempo y ahora creen que eres tú…
—¿Por qué?
—Te pareces a ella… te pareces a mi ángel… pero… no eres ella.
Aquello le dolió a Sarada, por alguna razón hubiera preferido escuchar otra cosa que aquello.
Se molestó —¿Es por eso que dices que te gusto?
Boruto torció el labio —No lo entenderías.
—¿Entender qué? ¿Qué juegues con los sentimientos de las personas como si no importara?
—Sarada… tú de verdad me gustas… de alguna manera esto es diferente… a su manera… por dios no puedo decirte más.
Sarada frunció el ceño y le encaró —Boruto.
Este la miró.
—No vuelvas a decir que te gusto, no intentes nada a partir de ahora ¿Está bien? esto no es un juego.
Boruto bajó la mirada y respiró profundo. De alguna manera ella tenía razón, quería gritarle ¡Eres tú! Pero… ¿En realidad era ella? Es decir, Sarada Uchiha le había lastimado más de una vez en un mes y en cambio aquél ángel le había protegido siempre e incluso su inocencia le había salvado del abismo en el que se encontraba.
—Está bien—dijo finalmente
Ella suspiró —Ahora… ¿Serías tan amable de explicarme lo que está pasando?
—Te lo resumiré… hace años cuando estaba metido en el escándalo… en realidad estaba sumido en una depresión debido a la muerte de mi madre, la extrañaba tanto que me refugié en las fiestas y la bebida… quería morir y por eso buscaba pleitos con otros, siempre estaba metido en peleas, hasta que…—cortó— Sarada, espero que después de lo que viste con esa cosa te quede claro que tanto ángeles como demonios existen.
Ella se sorprendió —¿También los ángeles existen?
Él asintió—Los ángeles de la muerte también por supuesto… uno de ellos… al ver que quería morir intentó llevarme… a partir de ahí tuve ciertos accidentes de los cuales salí ileso.
Sarada recordó aquellos accidentes y de pronto aquello tomaba sentido para ella.
—No me pasó nada porque… un ángel vino a cuidarme… ella… ella siempre se mantuvo a mi lado, siempre me cuidó, yo era el único que podía verla… sin darme cuenta terminé enamorado de ella y ella de mí.
—¿Se… enamoraron? ¿Qué sucedió? —la curiosidad de Sarada había podido más que la decepción de saber aquello.
—Básicamente, estuvimos juntos un tiempo, convivimos y ella me protegía, en ese entonces yo era un simple humano sin habilidades de por medio. En fin… el día llegó, derrotamos al shinigami que me perseguía y un día… ella desapareció. Este poder se hizo visible el día en que me enteré de que ella ya no estaba… ella se sacrificó por mí y desapareció. No sé de dónde vino este poder y no me interesa en tanto me sirva para protegerte. Y ahora… ese tipo de la fiesta, estaba allí por ti porque resulta que Hidan, el tipo que había derrotado, ha vuelto a este mundo convertido ahora en un demonio más fuerte y rencoroso por mi y por ella… ellos creen que eres tú, lo siento.
—¿Cómo es que me parezco a ella? ¿Tienes una foto?
Boruto se tensó —No! No tengo nada de ella… nunca se me ocurrió fotografiarla… y… eso es todo.
Ella se quedó pensando un largo rato y luego suspiró y se levantó de la cama, pero antes de que diera un paso más Boruto la sostuvo del brazo, ella le miró.
—Dormirás aquí conmigo o yo iré a tu habitación —dijo él.
Ella abrió los ojos aún más—¿Qué!?
—No puedo arriesgarme a dejarte sola en ningún momento, escucha, yo te voy a proteger ahora pero necesito que pongas de tu parte. Tú decides, o duermes aquí o yo voy a tu habitación.
Ella no sabía que decir —Eres… eres un descarado…
—Sabes lo que está pasando, alguien más puede venir aquí. No me voy a arriesgar.
Ella le sonrió burlona y se cruzó de brazos— Dices que me vas a proteger pero ¿Qué vas a hacer mañana que te vayas?
Si, Sarada quiso sacar a relucir ese tema, pues aquello aún seguía molestándole.
—No tienes que preocuparte por eso… haré todo lo posible por vigilarte… a donde quiera que vayas.
—¿Así como un acosador? —dijo intentando molestarle.
Él se encogió de hombros—Llámalo como quieras, no me importa.
Ella quiso retarle de cualquier forma —Bien, dormiremos en mi cama.
Aquello tomó por sorpresa a Boruto —Ah… yo puedo dormir en el suelo… solo.
—Olvídalo ¿Es lo que querías no?
—Yo…
—Tendrás que abrazarme, siento que podría tener pesadillas —ella no sabía lo que estaba diciendo, su razonamiento le decía que aquello no era propio de ella pero la idea de retarlo y ponerle nervioso era más fuerte que otra cosa.
Boruto tragó duro ¿Cómo habían llegado a eso?—Como quieras… —dijo con cierta dificultad.
—Te espero entonces —dijo saliendo de la habitación de este.
Boruto miró a la nada confundido —Que repentinos cambios de humor… definitivamente está loca —Sonrió— Me gusta.
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¿Qué les pareció?
Nuevos personajes ¿a alguien le gusta Kuroshitsuji?
Nos estaremos leyendo! SALUDOS!
SOREDEWA... MATA ASHITA!
