Capítulo XXVII
Una Navidad y más familia por llegar.
~...3 años después...~
~...Gotham City...~
-¡¿Jason Peter Todd?!-el gritó enfurecido resonó por toda la casa de la familia Todd-Drake, mientras los pasos apresurados de la escalera como fuertes eran la clara señal de que alguien moriría ese mismo día, ya fuera de una u otra forma.
El nombrado estaba tranquilamente en la sala de estar jugando con los mellizos de 5 años cada uno. Janet como Jackson eran pelinegros pero su piel era idéntica al del mercenario mientras que sus ojos eran los azules cielo de Tim, y para suerte de los padres estos los dos menores eran tranquilos. Cuando los pasos furiosos hicieron su camino hasta donde estaba el mercenario jugando con sus dos hijos, el mayor vio a la persona que recién llegaba al lugar y traía consigo un arma entre sus manos junto a una cara de pocos amigos, casi rechinándole los dientes de la pura ira que tenía.
-Timmy, cariño, ¿Qué sucedió, babybird?-le preguntó curioso como inocente el mayor, casi como sin saber porque estaba enfurecido con él su pequeño petirrojo. Tim ni corto ni perezoso, le lanzó un objeto a Jason el cual con tiempo lo atrapó antes que le estrellara en la cara mientras los dos pequeños niños miraban la integración de sus padres dando risas- Una caja, ¿Porqué me das...-no termino de formular el segundo ex Robin, porque su vista recayó en lo que la caja decía para luego ver a su esposo enojado- Eh, ¿Ups?-dijo con una sonrisa nerviosa.
-¡¿Eso es todo lo que dirás?!-le siguió riñendo molesto el oji azul, quizás eran la hormonas en el momento pero lo que ahora le importaba a Jason era que debía salir vivo de esta. Tim se le acercó a grandes zancadas aún blandiendo su bastón enfurecido, aunque no se atrevería de golpear a Jason allí con sus hijos presentes pero le serviría como amenaza al mayor- Te dije que la fábrica de bebés, estaba cerrada, ahora dame una buena razón para no golpearte-
-¿Porqué están Janet y Jack, presentes?-le respondió con rapidez Jason, alzando las manos a modo de mostrar que no haría nada- Bueno, ante lo anterior solo puedo decir, babybird, que no debiste tentarme con tus hermosas piernas-le dijo de forma descarada y guiñándole un ojo al menor, que se sonrojo de vergüenza y sin esperar le dio un golpe con le bastón en la cabeza a Jason o intento porqué fue detenido por este.
El mercenario le quitó el arma a su pareja como lo jaló lo suficientemente cerca de él para luego tomarlo del brazo y tirarlo para que se sentará sobre sus piernas y abrazarlo, aprisionándolo e impidiendo que el tercer petirrojo hiciera algo para liberarse y golpearlo o ambos, como aprovecharse de su posición y darle varios besos en el cuello, clavícula y rostro del contrario para calmarlo.
-A este paso mis padres terminaran con 10 hijos, y todos con el primer nombres con la letra j-dijo un mayor Jay de 19 años de edad con molestia, mientras jugaba con su lata de cerveza casi llena en su totalidad, y miraba al cielo estrellado que había esa noche en Gotham City, a pesar de que la nieve comenzará a caer de nueva cuenta.
-Mira el lado positivo birdboy, tus papás no sentirán el síndrome del nido vacío cuando te vayas de casa-le dijo con una sonrisa y completa tranquilidad la pareja del primogénito de los Todd-Drake, mientras lo abarza a por detrás de su cuello y le dejaba un pequeño beso en la mejilla derecha al menor.
-Si es algo bueno, solo espero que papá no tenga ninguna complicación con su embarazo-le dijo sus preocupaciones al chico mitad gato, y dejó a un lado la lata de cerveza para poder tomar al chico mayor entre sus brazos y sentarlo en su regazo para compartir calor y de paso poder jugar con las orejas felpudas del aprendiz de Catwoman, que ronroneaba gustoso por el tacto.
Se quedaron en el techo de la mansión, viendo el cielo como la nieve que caía de forma tranquila y pausada y de paso viendo al niños jugando en el patio trasero de la mansión con la compañía del nuevo Gran Danés del antiguo y primer murciélago, Ace. Los dos chicos bajaron del techo al momento que la nieve que caía comenzaba a tornarse en un tormenta de nieve, y con ello los niños que jugaban en el patio trasero también regresaron a la mansión.
Dentro de aquella enorme casona se podían ver las decoraciones navideñas alrededor de todo la sala de estar, comedor y el pasillo que los conectaba; Mary y James de ahora actuales 11 y 10 respectivamente a cada uno de ellos, entraron a la mansión para ir a la sala de estar donde estaban sus padres o mejor dicho solo Tim y Damian que cuidaba al pequeño Thomas porque Dick junto con Barbara, Stephanie y Jason preparaba la cena de Navidad sin excepciones o quejas por más que hiciera Alfred, mientras el resto de la familia y amigos estaban en la sala.
La cena fue tranquila, claro que hubieron una que otra pelea típica en la mesa pero no pasaron más de las burlas y bromas típicas con llenas de sarcasmos de por medio en las cuales también se metía debes en cuando Jay para defender ya sea a su tío Kon o a su papá, aunque algunas veces se aprovechó del miedo del demonio de la familia para hacer que el otro dejara de molestar a los demás, Lyon solo termino de cenar para irse a cuidar de los pequeños Janet y Jackson que pedían atención, por otro lado Mary y James se fueron mejor a la habitación de la primera que tenía en la mansión para jugar y ver televisión dejando a los adultos discutir como hablar con más libertad; hasta que la hora de abrir los regalos llego y con ello todos se fueron de nueva cuenta a la sala de estar donde estaba el árbol de Navidad, y comenzaron a repartir los regalos.
-¡¿Todd?!-le gritó al mercenario, Damian con ira y molestia al encontrarse que su regalo no era lo que esperaba. Dentro de la caja antes bien envuelta había un peluche de dragón chino muy bonito y pequeño, pero fue suficiente para asustar al hijo biológico de Bruce Wayne. Pero la pequeña Mary tomó el peluche para abrazarlo- Mary, ¡Aléjate de esa cosa endemoniada!-le dijo ordenándole con voz sería mientras tomaba a su hija para alejarla del peluche.
-¿Creí que el tío Damian, ya había superado su fobia?-dijo con inocencia el pequeño James con la diadema de cuernos de reno y unos pequeños cascabeles colocando de los cuernos. Tim solo pudo reírse de lo sucedido como lo dicho por su segundo hijo, y de paso le dio un codazo en las costillas a su esposo que solo se hacía el inocente de aquella travesura.
Las risas siguieron durante todo el momento en aquella casa mientras más anécdotas salían a la luz como los regalos eran desenvueltos de uno en uno, y los invitados debieron quedarse a pasar la noche allí por el hecho de la tormenta que no daba su brazo a torcer en esos momentos, los dos pequeños se quedaron en las habitaciones que su abuelo había dejando especialmente a ellos, los más pequeños de la familia durmieron con sus padres mientras que la nueva pareja tenían su propio cuarto.
~...Continuará...~
