"El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar".
Cuarto parrafo de su tercera página de sus apuntes de la optativa Trastornos psiquiátricos de tercero de carrera.
Elevado ritmo cardíaco: correcto. Vértigo: correcto. Confusión: en proceso. Temblor: a reventar. Palpitaciones: al máximo y aumentando. Alucinaciones: ojalá. Obra de arte particularmente bella: elevada a la máxima potencia. Clarke Griffin había paseado su vista por aquella lección lo suficiente como para detectar las señales que su cerebro emitía a su estado físico. Atenta en los detalles y observadora cautelosa le había resultado realmente fácil poner nombre a aquella fantasía que se abría ante sus ojos, lo que sus apuntes no contaban era que aquel nombre debería cambiarse por el "sindrome de Clarke Griffin" en ese mismo momento. Tampoco contaban la repentina sudoración y el cambio corporal que estaba experimentando. Ni contaban que sentiría la imperiosa necesidad de dejarse lanzar en caída libre a los labios de Lexa. Pero qué iban a saber sus apuntes si no habían visto los ojos verdes de Lexa, ni habían probado aquellos labios sobre los suyos. Sus amigas le decían que debía salir del aislamiento de las horas de estudio, sus profesores que de nada les serviría una buena base teórica si a la hora de la práctica resultaban ineficaces. Pues a Lexa Woods se le daban de puta madre las estadísticas y además era capaz de romperlas de un plumazo,superándolas y enseñándole justo a la estudiante en aquel instante que la práctica siempre supera a la teoría.
Lexa la saludó con la cabeza a lo lejos mientras la devoraba de arriba a abajo con la mirada llevándose la copa a los labios sugerentemente. Hizo el amago de acercarse a la morena cuando vió como Lincoln la interceptó sacándola a bailar con su mano libre y Lexa se dejó hacer, "Otra vez será Griffin" le decía con la mirada. Lincoln era un experto bailarín y su amiga no se quedaba atrás, aparte de las mil clases a las que su madre la tuvo apuntada durante toda su infancia y parte de su adolescencia el papel de actriz en Hollywood era demasiado exigente en todas las facetas. Y a ella le gustaba estar preparada en todas.
Sonaba una canción de raíces latinas en ese momento y los dos se coordinaban como dos expertos profesionales, causando la mirada de hombres y mujeres por igual. La joven la miraba boquiabierta y Lexa se dejaba llevar por su amigo intentando apartar de su cabeza el escote de Clarke Griffin aquella noche. A pesar de todo lo que le producía el momento de antes con Blake, la actriz no buscaba nada más que a Clarke. Esa noche, como desde que la conociera, solo existía ella. Con sus pantalones negros ajustados y aquel top negro dejando a la imaginación que volara por donde quisiera, conjuntado con una chaqueta trasparente en azul eléctrico que se deslizaba por los hombros de la rubia. La deseaba muchísimo más que a cualquier mujer con la que hubiera estado antes. Se acercó más a Lincoln intentando buscarla por el hombro de su amigo.
Terminó la canción y de repente Raven le cambió la copa por otra llena, la localizó riendo en la distancia mientras Octavia le presentaba a parte de producción. Observó como Clarke luchaba con la fina chaqueta que se deslizaba con gracia por sus hombros subiéndola una y otra vez, al igual que cuando bailaba con Bellamy. No aguantaba ni un segundo más cuando de nuevo una mano agarró su muñeca. Era Rose.
- Vaya, mi entrenadora personal favorita - dijo haciéndose oír por encima de la música.
- Solo tienes una - Lexa le sacó la lengua mientras se pegaba a ella para que le susurrara a su oído - veo que tu "estado radiante" tiene nombres y apellidos y unos bonitos azules - ¿Tan predecible era?.
- Podría ser, ¿le dejaste mi recado a Lincoln?
- Ahora mismo iba a eso - le guiñó un ojo mientras cogía la mano de un Lincoln que pasaba por allí, mientras la preparadora quedaba en medio de ellos dos.
Clarke observaba desde la distancia la lucha de las dos mujeres en pleno baile y se sintió un poco pequeña en ese momento, sintiendo que jamás podría competir en el mundo de Lexa. Notó que alguien se le pegaba por detrás agarrándola por la cintura. Era Bellamy y ella se dejó llevar.
- Vamos rubia, enséñame lo que tienes para mí - Raven volvía a cambiarle la copa, ¿en serio cómo lo hacía?. Sintió la boca de Bellamy buscando su cuello por la postura y ella se giró para evitarlo, quedando frente a él - no sabes lo que te he echado de menos.
- Bellamy, has bebido - contestó cortésmente. Qué diferente se sentía Clarke respecto al chico.
- ¿Eso ha sido alguna vez un impedimento?
Clarke iba a cortar todo aquello por lo sano antes de que pasara lo que ella no deseaba, Bellamy estaba muy borracho y muy dispuesto a volver a pasar la noche con ella y ella muy dispuesta a pasar la noche, pero no con él. Sintió que la giraban bruscamente en la otra dirección encontrándose de frente con los ojos verdes que lleva buscando toda la noche. El simple gesto hizo que la cara de la rubia se ensanchará en una gigantesca sonrisa.
- Lo siento Blake, mi turno - en ese momento aparecía Octavia para llevarse a su hermano dándole un respiro a su amiga - puedo hacerlo mejor que Blake - lo dijo susurrándole al oído y la voz en formato susurro de Lexa Woods era el sonido que le faltaba sin ella saberlo.
- ¿Mejor que Blake? Tendrías que esforzarte demasiado - Lexa la cogió por la cintura mientras pegaba su frente a la de ella y se dejaba llevar por las caderas de una Clarke Griffin que lo hacia muy bien.
- Esta noche no vas a irte a ningún lado Griffin - el tono de la actriz estaba ahora en formato sensual, sonido que a Clarke le ponía muchísimo y Lexa lo sabía- Esta noche podría incluso hacer magia si quisiera - le dijo llevándose la copa a sus labios y la miró intensamente alzando un brazo. En ese momento Raven Reyes se la cambió por una copa llena mientras Clarke reía - esa es mi canción favorita de todo este lugar. Estás preciosa esta noche Clarke.
Qué fácil le resultaba a la actriz que olvidara la sensación de inferioridad vivida momentos antes, y que fácil le resultaba a la estudiante que olvidara los celos. Clarke respondió llevando las manos a su nuca mientras Lexa le cantaba la canción que sonaba en ese momento mirandola fijamente a los labios. La iba a desgastar y Clarke se dejaría desgastar esa noche y las que le quedasen. Cogió la mano libre de vaso de actriz bajándola hasta sus caderas mientras entre abría los labios, la estaba tentando, la estaba invitando y los límites de Lexa estaban bajo mínimos. Clarke se dió la vuelta quedando abrazada desde atrás por Lexa que se pegó aún más a ella, la rubia pudo sentir el calor de su cuerpo contra ella y bailó incitándola aún más. Apoyó la cabeza contra su hombro y dejó al descubierto su cuello, los labios de Lexa luchaban para no rodar a través de aquella piel.
- Clarke... - dijo contra su cuello, notando la creciente tensión de este.
- Lexa...- susurró llegando a su oído sin dejar de moverse contra ella y aquel sonido le recorrió como fuego su cuerpo entero.
- Dilo y lo haré... pero dilo Clarke, por favor, dilo - la estudiante volvió a darse la vuelta quedando a escasos centímetros de la actriz.
- Aún puedes un poco más, Lex - le sonreía de lado demostrándole lo bien que sabía jugar ella también, mientras volvía a poner las manos en sus caderas - además creo que a tu amiguita de antes no le haría demasiada gracia.
- ¿A Rose? Clarke no es...- pero Clarke había metido una pierna entre las suyas y se había agarrado fuerte a su cintura haciendo que toda la sangre que le llegaba a la cabeza le llegara directamente a su entrepierna, mojándola aún más - por favor Clarke, vámonos de aquí. Vente conmigo.
- Aún no, Lex - se acercó a su oído - cuando te lo ganes... ahora mismo no me aguantarías ni una batalla.
Vió como se alejaba bailando esta vez con Lincoln y Rose justo en el momento en que Octavia se ocupaba de Lincoln y ella quedaba frente a la sexy preparadora.
- En una de estas como no espabiles te la levantan.
- Gracias Anya, siempre con el don de la oportunidad - suspiró intentando rebajar el calor que la rubia le había dejado en cada poro. Si volvía a pegarse de esa forma le iba a dar igual sus maravillosos planes, su autocontrol y la gente que había allí.
- Has dado con excepción que cumple la regla, no sabes lo qué me alegro Alexandra Woods - su amiga la empujó cariñosa.
- Pero Octavia, ¿qué tenemos aquí? - Lincoln llevaba a su asistenta del hombro mientras pasaba el otro por el de su amiga - mi amiga, la gran Lexa Woods abandonada y con el calentón del siglo.
- Píerdete Lincoln, ¿no tienes nada mejor que hacer con esa lengua tan larga que tienes? - el aludido le lamió la parte derecha de la mejilla, lo que hizó que su amiga le golpeara en el pecho mientras Lincoln la agarraba aplastándola contra él mientras le revolvía el pelo.
- Octavia, no tenías suficiente con uno y te vas con el otro - Octavia la escuchó terminándose la copa - tranquila, me preocupa él. No tú.
- Pero Anya...
- Cariño, disfruta - le respondió brindando con ella - De verdad, bastante tienes, te lo digo yo hija.
- Me encanta esta fiesta - dijo Lincoln soltándola - a ver si ahora estás a la altura y dejas de babear. Toda tuya Griffin - empujó a su amiga haciendo que chocase justo contra Clarke que la agarró cuando llegó a su altura.
- ¿Mejor Woods? - Atrévete de Calle 13 sonaba en ese momento por los altavoces de aquella discoteca reservada - ¿Podemos continuar donde lo hemos dejado?
- Mi oferta sigue en pie -esta vez fue Lexa la que la apretó contra su cuerpo haciendo que instintivamente Clarke cerrara los ojos dejándose llevar.
- No veo tartas de chocolate por aquí, aunque tu preparadora no está nada mal - lo dijo mordiéndose el labio y mirándola directamente a los labios.
- Ni tú haciendo lo que yo quiero - Clarke rió mientras se daba la vuelta de nuevo y Lexa se sintió arder - ¿Rachel? No está mal. Pero me gustan un poco más rubias y con los ojos más azules. ¿Dónde está Clarke heterosexual Griffin? Menudo disgusto se va a llevar el pobre Blake - lo dijo riéndose a carcajadas por encima del hombro de Clarke mientras esta reía a la vez y su chaqueta se deslizaba hacia los codos, dejando a la vista el top de la rubia - Te apuesto tres y me gano cuatro a que tengo varios puntos más que Blake.
- Te doy uno y con eso ya vas más que sobrada Lexa Woods - dijo levantando la voz por encima de la música para que la actriz pudiera oírle mientras rozaba con sus labios su oreja.
- Con uno me vale de momento - le sonrió sin dejar de bailar - Clarke...
- Lexa... - y lo dijo dándose de nuevo la vuelta, en formato susurro y en formato gemido. Dos por uno. Y directamente al centro de la actriz que sentía que si seguía aguantando de esa forma terminaría allí mismo. Para su vergüenza y la de Lincoln. La había colocado estratégicamente para que desde allí tuviera una vista privilegiada de su escote.
- ¿Has bebido?
- Lo mismo que tú.
- ¿Drogas?
- Cero. Soy consciente de todos y cada uno de mis actos - y si era posible esto subió en varios grados la temperatura de Lexa, hasta lo más alto, mezclado con las ganas y el alcohol su cordura se había trastabillado, quedando temporalmente inutilizable.
- Por favor. Dilo - la sonrisa que se le dibujó a Clarke habría derretido el hielo de la Antártida más rápido que el cambio climático. Como respuesta se aproximó a sus labios bailando sobre ellos sin llegar a tocarlos con su aliento rozándola- eres demasiado Clarke Griffin...
- ¿Incluso para Lexa Woods?
- Para Lexa Woods la que más - el alcohol hacia rato que había hecho efecto en ella y solo deseaba a esa mujer bailando entre sus piernas. Desnuda. En formato gemido y gritando su nombre a ser posible - Vámonos de aquí. Podríamos tomarnos la última en mi casa. Si, eso ha sonado muy típico, pero tengo una bodega enorme - intentaba que Clarke la oyera por encima de la música pero con cada nueva cercanía con esta se derretía - O podríamos nadar, también tengo una piscina enorme, o ver películas, también tengo una tele enorme - dijo suplicante arrancando las risas de la rubia- está bien, no sé hacer esto, pero podríamos hacer lo que quisieras. Pero por favor ven conmigo Clarke.
- Mira Lex, me encanta esta canción, te apuesto tres y me gano cuatro a que puedes hacerlo mejor -ignorándola mientras sonaba A Sky Full of stars - Cause you're a sky, cause you're a sky full of stars...
La mano de Clarke se entrelazó con la suya mientras llevaba la otra hacia la nuca, la actriz inclinó el cuello hacia atrás para prolongar el contacto, rindiéndose definitivamente al alcohol y al poder que la rubia ejercía en ella. Sería definitivamente cuando la estudiante quisiera así que Lexa decidió dejar de rogar y dejarse llevar.
- Because you get lighter the more it gets dark...- se lo dijo a escasos centímetros de su oído mientras bajaba su boca deslizándola por su cuello, apenas un roce. Clarke percibió la excitación de la morena y sonrió mordiéndole la barbilla, lo que hizo que Lexa abriese sus ojos con la mirada verde oscurecida puesta en Clarke - Vámonos Lex.
No necesitó rogarle más porque Clarke apretó aún más fuerte su mano y tiró de ella llevándola través de la marea de cuerpos que se arremolinaban alrededor. Sentía que la adrenalina se extendía por todos los puntos sensibles de su piel porque el roce de aquella mano le estaba gustando demasiado. Miraba aquella espalda totalmente trasparente bajo la chaqueta y de lo único que sentía ganas era de besarla entera.
- Eh rubia, ¿dónde vas? - Bellamy le salió al paso agarrándola por la espalda que Lexa se encontraba contemplando y la interrupción de aquel tío le sobró bastante, entornando los ojos y suspirando - todavía nos queda mucha noche - lo dijo contra la mejilla de Clarke que supo esconder la cara a tiempo, y a pesar del volumen de la música la actriz pudo oírlo perfectamente poniéndose tensa.
- Me voy Blake- le dejó un beso fraternal en la mejilla, tirando de la mano de Lexa dando por concluida la conversación cuando Bellamy la soltó del agarre con Lexa iniciando con ella la próxima canción, ignorando lo que pasaba entre las dos, "Solo un idiota va a dejarte solita..." Clarke la miró con tristeza y resignación mientras Bellamy la hacia girar. Lexa la miró intentando encontrar paciencia. Esta vez fue Octavia la que la sujetó para sacarla a bailar. "Porque tú tienes esa cara bonita..." las frases de aquella canción la golpeaban ahora furiosamente en los tímpanos.
- Jefa -el alcohol también hacía presencia en Octavia a pesar de que parecía moverse perfectamente en la fina línea que bordeaba el control, como siempre - o te la llevas ya o jamás saldréis de aquí.
Laactriz la agarró por la cintura riendo. Aquella chica siempre era una salvación. "Bendita Anya, bendita Blake".
- Quizás también podemos dejar que Griffin se lo pase bien un rato. ¿Te sabes la de te apuesto 3 y me gano 4? - dijo bebiendo de nuevo de su copa "...con esas ganas de besarte bonita..." - Pues a Clarke tampoco se la ve tan mal con tu hermano...
- Si, seguro que es vuestro nuevo hit. El problema es que Griffin solo lo quiere contigo - dijo guiñándole un ojo siguiendo el ritmo de la música junto a la actriz."...y enloquecido con tu cuerpo que voy a hacer..."- además como sigáis bailando así a Raven le va a dar un infarto. Aún sigue intentando procesar que no existe príncipe azul para Clarke.
- Quizás no sea tan predecible después de todo.
- O que Raven no sea tan lista como ella cree- se acercó para poder hablarle más cerca, la cercanía de su asistenta en nada tenía que ver con la de la rubia "Que no me busquen que yo no quiero volver..." - haremos esto jefa: voy a contar hasta tres. Me voy a girar, justo cuando acabe la canción yo me llevaré a mi hermano y tú a mi amiga. Tendrás aproximadamente 20 segundos hasta que el idiota de mi hermano se de cuenta de que Clarke ha desaparecido ¿Trato?
- Me sobran 10 segundos Blake. Siempre es un placer hacer negocios contigo. Como Lincoln te haga daño pienso reventarlo - le contestó mientras le daba la vuelta y veía como se llevaba a un Bellamy que estaba a punto de sobrepasar los límites de lo políticamente correcto con Clarke. Lexa localizó la mano de la joven y su sonrisa, dos en uno en un conjunto que conseguía desarmarla. Sin pararse a mirar a nadie más salieron de aquella discoteca dejando atrás un mundo totalmente diferente al que necesitaban aquella noche. Cogió su blazer y el abrigo negro largo de Clarke y se lo pusieron en la salida, aún así Lexa buscó el contacto y aprovechando que todavía no estaban a salvo volvió a arrastrarla de su mano hasta la calle.
El frío viento de la noche las saludó en sus rostros. Clarke andó hacia atrás sin soltarla, siguiendo el ritmo de la música lejana, estaba bastante animada por el alcohol y se mostraba más desinhibida de lo habitual. Le estaba dedicando una de esas sonrisas que decían "lo sabes y lo sé" mientras daba una vuelta sobre la mano de Lexa que la miraba embobada.
- ¿Hacia dónde, señorita? - dijo imitándola - La verdad es que necesitaba salir de ahí - se rieron las dos cómplices.
- Sabes que solo tienes que pedirlo.
- Me apetece otra copa, podemos ir a otro sitio - no dejaba de andar hacia atrás sin soltar su mano. Clarke no pensaba soltar el anzuelo.
- ¿No has bebido suficiente? Nunca es suficiente tarta, ni suficiente alcohol... si no te empezara a conocer diría que tienes un serio problema con el vicio - dijo provocativa.
- Eres una idiota - dijo rièndose - nunca es suficiente de lo bueno, ¿no lo sabías?.
- Pues estás de suerte, sigo teniendo una bodega muy grande Clarke, hasta tú podrías beber hasta que no puedas más - respondió siguiendo los pasos de la rubia y picando aún más fuerte.
- Y una piscina muy grande y una televisión muy grande, lo sé. Lexa Woods, especialista en poseer cosas grandes. Quizás una copa en esa bodega tan grande no suene tan mal como lo haces sonar.- le soltó la mano y silbó a un taxi dejando a Lexa con la boca abierta - O quizás si que deberíamos tomar algo en otro sitio. Vamos Lex, la noche acaba de empezar y me gusta más esta Lexa que la estirada comandante.
"Qué difícil me lo pones Griffin".
- Soy especialista en cagarla, ¿verdad? - contestó abriéndole la puerta.
- Lo eres, pero a veces, muy pocas, casi inexistentes diría, incluso resultas adorable, otras veces, la mayoría y el resto del tiempo estás mejor callada - respondió pasándole una mano por los labios mientras se montaba en el taxi. "Definitivamente qué difícil" - Te apuesto tres y me gano cuatro a que ni te lo esperas.
- Seguro que a lo que te refieras si es contigo apuesto tres y me haces perder cinco - dijo subiéndose a su lado en el coche.
Clarke tomó la iniciativa diciéndole la dirección de casa de Lexa al taxista, mientras la actriz estallaba en una carcajada y suspiraba agradecida mientras tomaba su postura habitual apoyando su brazo en la ventanilla intentando que la cabeza dejara de darle vueltas. Sabía que era mentira: con Clarke Griffin siempre que apostaba ganaba por diez.
La mano de la joven la sacó de sus pensamientos, se deslizaba en su muslo de abajo hacia arriba, sugerentemente, repitiendo la misma operación el tiempo que tardaron en llegar: cuando llegaba justo al borde de lo que hubiera sido la locura de Lexa volvía a bajar la mano lentamente. Se giró hacia ella buscando su mirada azul y Clarke al sentirla sobre ella la miró, esa noche ese azul tenía el peligro escrito en la mirada y ella era la presa más fácil que había existido en la faz de la tierra. Nunca había encontrado a una mujer que la desarmara solo con mirarla como hacía Clarke Griffin, era como si la comandante no existiera, como si la persona que era Alexandra Woods llevara esperándola toda la vida para empezar a ser. Apostaba al 10 y le salía a devolver 1000, el rojo ganador con Clarke Griffin tenía más sentido que nunca.
