"El gato"

Sábado 29/05/1999

Ron siente la ceniza en su nariz y sobre sus hombros incluso antes de que abra los ojos y sea demasiado tarde para arrepentirse, porque «maldita sea» no debió venir.

—Más te vale que no ensucies la alfombra, Percy, o yo misma pondré la ceniza en tu cama —escuchó el grito de Molly, pero no respondió.

Permaneció en silencio mientras salía de la chimenea y de la cocina con pasos lentos y dudosos. No era muy tarde para irse. Toda la casa era café y rojiza, demasiada madera y tapiz, pero tenía una extraña iluminación anaranjada que no le permitía verse oscura o peligrosa; de cualquier modo, Ron mantenía su varita sujeta en mano. La estancia estaba vacía pero una lámpara encendida y una taza de té humeante previno a Ron la llegada de la señora Weasley por las escaleras.

La mujer se detuvo abruptamente, con la mano en la barandilla, los labios apretados en una línea recta y el entrecejo fruncido con desagrado.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó con brusquedad— ¿Y cómo te atreves a entrar así a mi casa? —Ron no dijo nada por su evidente indignación, tan solo retrocedió un par de pasos, como si con ello fuera a recuperar el espacio invadido.

La señora Weasley bufa y baja las escaleras con molestia, recorriendo a Ron con la mirada en el proceso.

—Quería hablar con usted —mencionó Ron, con cautelo e incluso duda. A lo mejor podía escapar si la señora Weasley lo echaba de su casa ¿No?

—¿Y sobre qué? ¿Acaso Potter te ha enviado en su representación? —eleva las cejas y el mentón con altanería, Ron no puede sentirse menos fuera de lugar.

—Em, no. Nada de eso yo quería hablar y preguntarle algunas cosas —se encogió de hombros y esperó con nerviosismo la respuesta de la señora Weasley.

Pensándolo un poco y muy rápido, prefiere que le diga que sí, de lo contrario sabía que volvería a buscarla para intentar hablar, pero ahora sin dignidad.

—Entonces no me hagas perder mi tiempo y habla de una vez —bufó, sentándose con la espalda muy recta contra el sillón, ignorando la taza de té aún humeante.

—¿Podría decirme dónde está Milián Croudel'nt? —preguntó con seriedad y las manos sudorosas. Molly no mostró sorpresa o molestia, tan solo frunció el entrecejo.

—¿Por qué habría yo de saberlo?

—Porque Milián encontró algo que usted no quería que se supiera. Así que lo escondió ¿No es así?

La señora Weasley ahora sí se mostró molesta, más que furiosa. Había irá irradiando por todo su cuerpo. Se puso de pie con rapidez, con las manos hechas puño. Ron se preguntó vagamente si iba a golpearlo, ¿lo habría hecho con sus hijos también?

—¿Cómo te atreves a acusarme de algo que…?

—Señora Weasley —interrumpió Ron—, yo sé toda la verdad —confesó con seriedad y seguridad, a pesar de que tenía muchas dudas y quería salir corriendo de inmediato—. Sé sobre Francia, sé sobre su aventura con el señor Merry, sé sobre los medimagos Tueur y Glother, sé sobre su embarazo oculto y sobre su hijo.

La respiración de Molly se agitó con fuerza mientras sus ojos se abrían con sorpresa e indignación.

—Estas hablando estupideces —gruñó a regañadientes. Ron negó y volvió a encogerse de hombros.

—El medimago Phill Glother no se deshizo del niño, como usted lo pidió —contó con cautela, atento a la mirada atrapada e iracundos en los ojos ajenos—. Lo dejó en los cuneros hasta que Marianne Roberts decidió adoptarlo.

Finalmente los labios de Molly se separan y recorre a Ron con la mirada, como si no lo conociera y en cualquier momento fuera a lanzarle un hechizo.

—Yo soy su hijo, señora Weasley —reveló finalmente, por si la mujer no había terminado de entender.

—Es imposible —murmuró, dejándose caer con nada de elegancia en el sillón donde estaba anteriormente—. Milián me dijo que tú habías venido de un hospital muggle, que eras un sangre sucia ¡Tu no puedes…! ¡Phill me dijo…!

Ron siente el corazón en la garganta mientras ve como la señora Weasley está completamente desorientada.

—Estás mintiendo —masculló molesta, alzando la mirada para encontrar la de Ron—. ¡No había manera de que alguien supiera sobre ese niño! ¡Nadie! ¡Ni siquiera Quinatra! ¡Estás mintiendo!

—Pero la señora Selwyn conoce a Levage Tueur, y Tueur conoce a Phill Glother, quien no tuvo ningún problema en mostrar algunos recuerdos —explicó, esperando que no quisiera más motivos, si no tendría que involucrar a sus amigos y no era nada bueno.

—Maldito infeliz —alcanzó a mascullar

Molly parece estar en shock, pero Ron quiere salir de ahí más que antes. Siente su corazón en los oídos, quiere gritarle todas las preguntas que tiene pero él vino por una sola respuesta y no se puede ir de ahí sin ella.

—¿Dónde está Milián, señora Weasley?

La mujer sale del trance en un parpadeo. Suspira lentamente.

—¿Quién sabe sobre esto? —preguntó evasiva— ¿Tus amiguillos saben esto?

—¿Dónde está Milián? —insistió. Molly bufó por la nariz y recorrió el sillón frente a ella con la mirada.

—Dime quién sabe de esto y responderé todas tus preguntas —condicionó a regañadientes. Ron asintió de inmediato, sin pensar demasiado.

—Mi novia y Harry —respondió bajito. Molly apretó la mandíbula y volvió a mirar a Ron.

—Milián está buscando a Phill en París, Francia —respondió después de unos segundos de silencio, con total seriedad. Elevó una ceja al ver que Ron no volvía a preguntar algo.

El muchacho carraspeó y se atrevió a mirarla mientras preguntaba con voz firme: —¿Por qué no le dijo a Arthur Weasley de mi? ¿O a Tiberius Merry?

—Habría sido un escándalo —respondió con simpleza.

Ron se dio cuenta, demasiado tarde, que a Molly le atemorizaba ser el centro de un escándalo.

—¿Pero por qué ocultarme? ¿Por qué no engañar a alguno y decir que era su hijo? —preguntó elevando la voz, preso de la desesperación.

—¡Por que no sabía quién era el padre! —gritó molesta.

—¿¡Y porque no deshacerse de mí con Tueur!? —gritó igualmente, frustado y desesperado. Tan solo esperaba que su voz no se rompiera.

—Por que si tu padre hubiera sido Tiberius —respondió con voz normal, recuperando la compostura y elegancia que en realidad ya no tenía hace mucho—, le habría sacado tanto, tanto oro.

Ron tuvo que reírse, muchísimo, soltó una gran carcajada carente de gracia.

—¡Me conservó porque tenía valor monetario! —gritó con una sonrisa incrédula. Molly lo miró mal pero no dijo nada—. Y como no le servía de nada que fuera hijo de Arthur creyó que sería sencillo deshacerse de mí.

—¡El no sabía que esperaba un hijo! ¡No podía decirle simplemente que ya había nacido! —gritó de nuevo, poniéndose de pie—. ¡Fuiste un error! Yo solo ví la manera de aprovecharte ¡No entiendo cual es tu problema, si tu vida fue bien!

Ron bufó y la observó molesto.

—Mi problema es que quería deshacerse de mí, como si fuera una basura que puede dejar por ahí tirada. Nadie merece eso.

—Por favor, no seas ridículo ¡Viviste con los Roberts y nada te hizo falta!

Ron no tarda demasiado en darse cuenta que no llegará a ninguna parte y que ya no quiere saber más. Ya sabe lo que necesitaba saber y con eso está bien.

—Es una persona horrible —concluyó sin temor. La señora Weasley ni se inmuta.

Ron afirma su varita en su mano y vuelve a la cocina, para en seco en el umbral y vuelve para mirar a la señora Weasley.

—Le agradecería que ninguno de sus hijos sepa quién soy —pidió. Molly suspiró y se encogió de hombros apenas perceptible.

—No eres relevante —respondió.

Ron no respondió, tan solo se metió a la chimenea y gritó la dirección a casa de Hermione.

Jueves 27/05/1999

—¡Es que a veces es tan idiota! —se quejó Asya con el entrecejo fruncido y dejándose caer en su almohada, importándole muy poco que su libro de Transformaciones resbalara por sus piernas— Parece que no es de Ravenclaw —bufó—. Él sabe que no soy buena en Pociones, sabe que no se ofreció a ayudarme, entonces debe saber que tuve que buscar ayuda —explicó con exasperación— ¡Y se atreve a reclamarme! ¡Celoso de sabrá Merlín qué!

Ginevra asiente comprensiva y sonríe pequeño ante todos los ademanes que hace Asya, intentando explicar lo idiota que es su novio Ben, el chico que se ha tomado más en serio en toda su vida.

Asya es amiga de Ginevra de casi toda la vida. Ambas educadas en casa, ambas sangre pura. La madre de Asya era constantemente invitada a las cenas de su tío Solven "por evolucionar en las Pociones curativas", la conoció en una de ellas, no recuerda cómo, solo sabe que se divertían jugando al té mientras los invitados brindaban con burbujeante champagne. Hasta que su tío dejó de hacer cenas por evolucionar.

Entonces entraron a Hogwarts y la historia se siguió escribiendo en tinta roja con ciertos momentos dorados. Eran buenas amigas. Ginevra no pudo ir con ella cuando su madre murió, Molly creyó que era un escándalo ir al funeral de una mujer asesinada, no tomó en cuenta que la Guerra estaba en su apogeo y la pérdida fue lamentable. Ginevra pudo estar con ella hasta que volvió al sexto curso, sin escuchar rumores o críticas, porque Asya era su amiga y quería acompañarla.

Asya sí fue al funeral de su padre y hermano, se quedó con ella hasta que se durmió y ahí estaba cuando el sol volvió a salir. Asya no escuchaba los rumores, ella esperaba a que Ginevra le dijera que algo malo estaba pasando. Sólo si no lo hacía y la situación de salía de control, como las pesadillas, Asys se atrevía a intervenir. Ginevra sabe que Asya podría aparecer en el diccionario como sinónimo de tranquilidad y equilibrio.

Ginevra sabe que Asya está bien la mayor parte del tiempo, porque, cuando no lo está no duda en darlo a conocer. Cómo ahora.

—Sabe que Tomas es un buen amigo —lamentó con molestia—, que está dispuesto a ayudarme a pesar de los EXTASIS, sobre todo debería saber que no me interesa —gruñó cruzándose de brazos, observando los doseles de su cama— ¡Debería confiar en mí!

Suspira y deja que sus ojos bajen al libro de Transformaciones, con la página que estaba leyendo ya perdida, sonríe pequeño y dirige su vista a Ginevra, una entre feliz y triste.

—Quisiera que ser como ustedes —confesó con tristeza—. Harry está convirtiéndose en Auror y tú terminas la escuela, están tan lejos pero, cuando vino a verte la última vez, casi podía tocar el cariño con el que te ve —suspiró y tomó el libro de Transformaciones entre sus manos—. ¿Cómo es él? Jamás te he escuchado hablar de Harry y tú siempre me escuchas hablar de Ben —rió y se sentó a la orilla de la cama.

Ginevra no sabía exactamente qué mierda quería saber Asya de Harry.

—¿A qué te refieres? —Asya sonrió y se encogió de hombros.

—Lo que sea ¿Cómo es él contigo, cuando está contento, cuando está triste, cuando está enojado? ¿Qué hacen en sus citas? Esas cosas Ginevra —rió.

Ginevra suspiró y sonrió, no muy segura de qué respondería, no creía conocer a Harry, solo algunas cosas que él hacía evidentes.

—Conmigo es muy atento —confesó, y no mentía, no llevaban ni una hora casados y Harry ya tenía a dos elfos a su servicio—, casi siempre sonríe, es muy raro verlo molesto, quizá distraído y pensativo.

Se encogió de hombros y pensó intentando recordar algo más, no fue difícil, nuevamente llegando al oscuro pasillo, el aliento de Miles, los ojos suplicantes de Dahir para que no lo abandone y las manos de Miles en sus piernas, puede tocarla en cualquier momento… pero ahí está Harry.

—Solo lo he visto una vez enojado —admitió en voz baja—. No conmigo, pero ya no recuerdo por qué —se encogió de hombros y observó a Asya, intentando transmitir todo lo que sintió en ese momento solo con la mirada—. Estaba desquiciado, recuerdo que estaba golpeando a un tipo, ni siquiera usó magia, lo golpeó con sus manos. Lo obligó a hablar y me sacó de ahí.

—¿Era un tipo peligroso al que golpeó? —preguntó con verdadera curiosidad. Ginevra no duda en su respuesta.

—Si, un imbécil —sacude la cabeza y no tarda en recordar algo más—. Cuando está triste no habla, yo solo lo he acompañado una vez, supongo que es mejor estar con él en silencio a dejarlo solo. Harry se pierde mucho en sus pensamientos —asintió sonriendo, recordando la cara boba de Harry cuando piensa en algo demasiado tiempo—. Nunca hemos dicho algo así como "tenemos una cita" tan solo salimos —se encogió de hombros y sonrió a medias—. Una vez me enseñó a jugar con la Quaffle, me acompañó por las cosas de Hogwarts, fuimos a dos fiestas, lo ví un par de veces en el Ministerio. Nada interesante realmente.

—Pues a mí me parece muy romántico como se pasan el día en el jardín —comentó con una sonrisa—. Sonríes mucho cuando estás con él.

—Porque es un tonto y dice muchas tonterías —explicó rodando los ojos. Asya ríe y se inclina hacia Ginevra.

—¿Y?

—¿Qué?

Asya bufa y le lanza una almohada. Ginevra la atrapa para dejarla sobre sus piernas y su libro de Encantamientos.

—¿Cómo es en la cama? —preguntó con intriga y una sonrisa cómplice—. Varias chicas se acostaron con él y se niegan a decir algo, así que dime ¿Es bueno? ¿Muy malo?

Ginevra ríe, siente el rostro muy rojo y caliente inmediatamente.

—Asya —bufó Ginevra con advertencia. La chica rió y se encogió de hombros, restándole importancia—. No es relevante —sacó su libro de Encantamientos de debajo de la almohada y lo abrió en una página al azar.

—Bien —gruñó—. Supongo que tendré que acostarme con él para saber por qué nadie dice nada.

Ginevra alza la mirada inexpresiva, pensando con rapidez todo lo que hizo con tal de que Olivia Yorkent no se acostara con Harry. Sin duda podría hacerlo con Asya. Es decir, ella solo quería saber qué tenía de fascinante, y Harry de verdad necesita algo más que una buena noche con alguna chica. Olivia era muy entrometida, por eso no debía estar con Harry, ni siquiera Harry la quería a su lado, Ginevra ha estado haciendo las cosas bien ¿No?

Pero la carcajada estruendosa de Asys corta cualquier tipo de pensamiento en su mente. Vuelve al dormitorio y ve las lágrimas en los ojos de su amiga por reír de aquella manera.

—¡Es una broma! —rió, limpiando sus mejillas con el dorso de la mano—. No cambiaría a Ben por nada del mundo ¡Hace una cosa con sus…!

—¡No quiero saber! —se apresuró a decir Ginevra, ignorando la risa de Asya.

—De acuerdo, pero te exijo una cita doble —pidió con ilusión. Ginevra la observó alzando una ceja—. Será muy lindo, lo prometo. Además tu carita toda enamorada hablado de Harry es bellísima, no me imagino teniéndolo enfrente —suspiró y sonrió con felicidad.

Ginevra no dijo nada más. ¿Carita toda enamorada? Ella no siquiera lo conocía. Asya hablaba disparates cada vez más.

Sábado 29/05/1999

—Si vamos con Tiberius Merry, él querrá una explicación —rebatió Harry. Hermione bufó y se dejó caer sin gracia en el sillón frente a Harry.

—Entonces tendrás que enfrentarla, Harry —suspiró su amiga—. Tendrás que ir ante ella y decirle que ya sabes lo que hizo, que dejará de molestarte si no quiere que todo el mundo se entere y vaya a Azkaban.

Harry suspiró y negó.

—No puedo ir a decirle que ya sé que tuvo un hijo porque tendré que explicarle cómo lo sé.

Merlín escucha pedidos, y la chimenea se hace escuchar, trayendo a Ron de dónde quiera que estaba, con demasiada cautela y silencio. Le sonríe a Harry, besa los labios de Hermione y se sienta a su lado.

—Fui con la señora Weasley.

No espera más y deja que de sus ojos caigan lágrimas mientras les cuenta lo que la mujer le dijo. Hermione le da cariño y Harry soporte, no permiten que se derrumbe.

—¿Le dirás a Marianne? —preguntó Harry, sin intención de perturbar su cabeza, tan solo queriendo recordarle que a Marianne le gustaría saber y ella prometió estar con Ron toda su vida.

Ron sorbe por la nariz y asiente.

—Harry… —lo llama Ron. El aludido eleva ambas cejas con atención—. Con esto puedes detenerla, Harry. Ha hecho demasiadas cosas malas y ella hará lo que sea con tal de no estar envuelta en un escándalo.

Harry piensa y puede ver a todas las personas con las que arreglará un par de cosas para que Molly no tenga ninguna escapatoria.

—Por supuesto.

.x.x.x.

¡Hola!

Lamento la demora, tenía unos pendientes :).

¡Espero hayan pasado felices fiestas!

Creo que ahora sí ya terminó la trama de Ron así que pueden dejar sus preguntas aquí

¿Qué les pareció el capítulo?

Dudas.

Teorías.

Comentarios.

¡Feliz Navidad a TODOS!

(27/Diciembre/2019. 5:44PM)

-Danny :).