Lo sé, soy lo peor. Llevo mucho tiempo desaparecida, pero creédme, la universidad no es fácil jaja.

Eso sí, ya he acabado (¡Por fin!) y durante estaos días prometo que subiré un capítulo diario como compensación por todo este tiempo.

Enserio, muchas gracias a todos los que me tenéis tanta paciencia ¡Os quiero gente! 3


Capítulo 28

Tras contarle su historia, Mjosgard la miró fijamente. Ella no hizo ningún movimiento, esperando el comentario oportuno que le recordara que esa forma de vida era retorcida.

Pero tan sólo recibió una cálida sonrisa, dejándola confundida.

-Está bien sentirte de la forma en la que te sientes - le puso una mano en su cabeza, acariciando y desordenando su pelo - No hay nada de malo.

¿Acaso él sabía lo que rondaba por su mente?

-La familia va primero, y eso jamás lo cambiará nada, así que no te sientas avergonzada, porque está bien.

-Pero yo...

-Hemos tenido la desgracia de nacer del peor linaje del mundo, donde la locura es parte de nuestros genes, y no te voy a juzgar por los actos que hayas cometido, porque no pasa nada.

-¿Cómo no va a pasar nada? Asesiné a más gente de la que pueda recordar, y ni siquiera puedo echarle la culpa a Doflamingo... Lo hice porque quise - apretó los dientes - No soy diferente a él, ni a ningún asesino.

-Sí que lo eres - dijo él con una sonrisa tranquilizadora - Porque eres consciente de los actos que has cometido y te arrepientes de ellos, y créeme, eso sí es difícil.

Ella se volteó.

-Eso es fácil decir para alguien como tú.

-No es fácil para mi, yo antes no era así - recordó su pasado - Yo no era diferente al resto de Tenryubitos que habitan aquí. Tenía decenas de esclavos y hacía con ellos lo que quería. Torturé a todos y cada uno de ellos por simple diversión. Fui realmente una persona espantosa... ¿Sabes por qué fui a la isla Gyojin?

-Mjosgard...

-Para ir a recuperar a mis esclavos fugitivos Mina, iba a volver a esclavizar a seres libres por mi simple egoísmo, ya que los consideraba "parte de mi colección". ¿Acaso eso no es aún más terrible?

¿Por qué ese hombre conseguía provocar angustia en ella?

-Yo...yo sólo cambié al ver a aquella reina, Otohime, sacrificar su vida y abandonar a su pueblo y a su familia por un desgraciado como yo. Me di cuenta de que no soy un ser celestial, ni un dios... soy un ser humano con carne y huesos exactamente igual a la del resto. Créeme, puedo entender cómo te sientes.

Sin que se diese cuenta, mientras acababa de relatar su historia, Mjosgard comenzó a derramar lágrimas.

-Sususu - comenzó a reír - Mira que llorar a mi edad - se secó las lágrimas - Soy patético ¿Cómo pude siquiera pensar que era un dios?

Miró a su sobrina, la cual la miraba con esos ojos vacíos, y con una expresión que casi podía percibirse como tristeza.

-Yo no he llorado ni un solo día de mi vida. Soy incapaz de soltar lágrimas, ni siquiera cuando era una niña.

-¿Nu...nunca has llorado?

-Nunca, soy totalmente incapaz. He visto y vivido cosas... realmente espantosas. Cuando mi padre murió, sentí tristeza, pero ni una sola lágrima pude derramar incluso en su tumba. Cuando entré a la guerra vi a decenas de compañeros morir, pero no me podía dar el lujo de siquiera sentir pena. Cuando vi a aquellos niños en Marijoa... - se guardó aquella información - No importa, simplemente soy incapaz.

-Pero sientes dolor, puedo ver eso.

-Siento como si a cada paso que doy, mi corazón se vuelve más pesado. Cada bocanada de aire que entra en mis pulmones se siente como fuego que me quema...y me duele - miró a su tío - ¿Se siente bien poder desahogarse así?

Para su sorpresa, Mjosgard corrió y la abrazó con todas sus fuerzas, y con una calidez que jamás había sentido.

-Tu corazón es una vasija que vas llenando poco a poco, y llegará el día que se desbordará, no está bien que lo guardes, porque eso explotará y no habrá manera de arreglarlo.

-Estoy bien.

-No, no lo estás, pero ya no estás sola.

No podía entenderlo. ¿A qué se refería con eso?

Mjosgard continuó derramando lágrimas mientras la abrazaba con fuerza.

-Prometo compartir ahora todo tu dolor. Todos los pecados de nuestra familia y los nuestros propios... ya no serás la única que lo cargue - le agarró la cara y la miró con cariño - No importa que no puedas llorar, lo haré yo por ti si así tu corazón se siente más liviano. No estás sola Mina, ya no lo estás.

¿Qué diablos decía aquel hombre? Dolor, pena... ella estaba más que acostumbrada a llevar todo eso sobre sus hombros sin quejarse. No necesitaba a un hombre de mediana edad para que la ayudara a aligerar esa carga. Sí, podía ella sola, no necesitaba a nadie.

Entonces...

¿Por qué le devolvía el abrazo con tanta fuerza?


Si bien no le obligó a tener sirvientes, sí le comentó que era necesario que escogiese una escolta, por más fuerte que fuese, pues era obligatorio por exigencias del Gobierno Mundial.

Mina esperaba aquel momento con ansias, pues sería cuando por fin sus compañeros Kaito y Sabo se infiltrarían con la excusa de ser su escolta personal.

Tras la presentación de más de 150 candidatos para ser su escolta, Sabo y Kaito resultaron ser los candidatos número 26 y 74 respectivamente. A pesar de sus disfraces, Mina los reconoció de inmediato, y los señaló para que el Gobierno los apuntase como escolta privada.

Tras por fin tener su tiempo a solas, ambos corrieron al lado de su nakama.

-De verdad - dijo Sabo cansado - Tener que esperar para poder venir aquí ha sido infernal, pensé que con tantos controles nos descubrirían.

-Tú al menos has acabado el 26, yo era el 74, aunque reconozco que me he divertido - se rió su compañero.

-¿Qué tal? ¿Cómo es ese hombre? - preguntó Sabo sobre Mjosgard.

-No debemos preocuparnos por él. Es diferente, no está a favor de la esclavitud.

Ambos la miraron con incredulidad.

-Mina - Kaito le rodeó con un brazo - ¿No te estará simplemente engañando para ver si eres una espía?

Ella negó con la cabeza.

-Creo que podemos confiar en él. No puedo explicarlo, pero... simplemente sé que él está de nuestra parte.

-Bueno, que lo digas tú me llena de esperanza, pero aún así no puedo confiar en quien no conozco - Sabo la miró con severidad - No le cuentes nada, es un plan secreto y cualquier falla resultará en la muerte de todos nosotros.

-Lo sé.

-Debemos encontrar a Kuma-san cuanto antes y traerlo de vuelta.

Kaito y Mina se miraron entre ellos. Ambos sabían que lo más sensato era matarlo, pero el rubio se negaba. Decidieron dejar esa conversación para otro momento.

-Bueno, estamos a un par de semanas del Reverie, debemos investigar a fondo las instalaciones y posibles salidas - dijo Sabo - Kaito y yo robaremos los planos e idearemos una ruta, tú debes investigar la forma de abrir las puertas desde dentro.

Los tres se despidieron.


-Horas más tarde-

Mina y Mjosgar caminaban por los jardines de Marijoa, hasta que escucharon unas risas bastante desagradables que iban acercándose cada vez más.

-¿Qué es eso? - preguntó ella.

-El idiota de Charlos - contestó el hombre mientras mostraba una clara mueca de desagrado - Es uno de los más grandes idiotas que hay por aquí.

Ambos miraron como Charlos aparecía montado encima de lo que parecía un oso.

-Vaya - dijo Mjosgard con desagrado - Hoy le toca a él.

-¿Tocarle el qué?

Pero Mina no escuchó la contestación, pues cuando Charlos se acercó más, pudo ver que no estaba exactamente montado encima de un oso.

Las piernas comenzaron a temblarle y su respiración se agitó. Tuvo que aguantar mucho para no decir su nombre en voz alta.

"Kuma"

No cabía duda, la persona que aquel Tenrybito estaba montando era el mismísimo Kuma, su nakama de la Armada Revolucionaria.

"¿¡Qué diablos está haciendo!?" se preguntó hacia sus adentros mientras veía a Kuma dejarse montar como si se tratase de un caballo.

-Es espantoso ¿Verdad? - dijo Mjosgard, sacándola de sus pensamientos.

-Él era un Shichibukai... ¿Por qué hace eso?

-Es triste, pero tengo entendido que lo pillaron traicionando al Gobierno Mundial, y recibió el castigo de convertirse en un Cyborg. según sé, ya no recuerda nada, y es llamado como "el esclavo definitivo".

-¿El esclavo definitivo?

-Sí, cada uno de nosotros tenemos permitido poseerlo como esclavo durante una semana, y durante esa semana tenemos derecho a hacer lo que queramos con él. Lo llaman el "esclavo definitivo" porque se deja hacer de todo, y jamás se quejará o llorará, y tampoco morirá.

Las piernas le temblaron ante el horror de lo que estaba viendo. Kuma, ese hombre no merecía tener un final así.

Charlos se acercó hacia ellos dos.

-Vaya Vaya, pero si es el idiota de Mjosgard - comenzó a hablar con un tono condescendiente - ¿A que está chulo mi nuevo juguete? Esta semana me tocaba a mi, y tengo que admitirlo ¡Realmente se merece el título del esclavo definitivo!

-Cállate Charlos, aquí el único idiota eres tú. El día del juicio final serás juzgado por todos tus pecados.

-Oh por dios, no quiero escuchar eso de ti Mjosgard. Ahora vas de santo, pero eras mucho peor que todos nosotros juntos, así que no vengas dándome lecciones de moral ¿De acuerdo?

Ambos comenzaron a discutir, mientras Mina se acercaba lentamente a Kuma.

Sentía un gran dolor en el pecho por verlo así.

Comenzó a aproximarse hacia él.

-Kuma ¿Puedes oírme? - comenzó a hablar en voz baja - ¿Puedes recordarme?

A pesar de sus palabras, el esclavo no dijo nada ni mostró ningún tipo de emoción. Era como ver un robot.

-Kuma, soy yo, Mina ¿No puedes escucharme? - la voz comenzaba a temblarle. No era la primera vez que veía morir o en mal estado a algún nakama, pero Kuma había sido muy cercano, verlo así le rompía el corazón.

Cuando estaba apunto de tocarlo, escuchó una voz que la llamaba.

-¿Mina?

Ella se detuvo es seco. Casi cometía un error fatal al acercarse tanto.

¿En qué diablos estaba pensando? ¡Podrían haberla descubierto!

-Oh por dios - dijo con una voz seductora Charlos - Mjosgar, amigo mío ¿Quién es tu nueva amiga?

Mina se mantuvo impasible. Estaba furiosa, deseaba matar a ese niñato con sus propias manos y de la forma más horrible que pudiese imaginar.

-Es Mina, mi sobrina - contestó rápidamente Mjosgard mientras se acercaba a ella y se ponía delante, como si tratara de protegerla - Y no, no puedes casarte con ella.

El Tenryubito se rió y se acercó a Mina, intentando agarrar su brazo a la fuerza.

-Te gusta mi esclavo ¿Verdad? Si te casas conmigo puedes tener toooodos los que quieras.

Antes de que ella pudiese responder, Mjosgard apartó violentamente la mano de Charlos de la chica.

-No la trates como si fuese tu amiga, te recuerdo que ella es una Donquixote como yo y tiene el mismo título que tú, así que mantén tus estupideces a raya - su voz sonaba totalmente seria.

Charlos chasqueó la lengua.

-Haré lo que me dé la gana, sólo porque tengáis el favor de Im no significa que seáis intocables - se montó de nuevo encima de Kuma y continuó su camino - Ándate con ojo Mjosgard, tienes demasiado enemigos en Marijoa.

Tras ver al Tenrybito marcharse, el hombre se volteó enseguida.

-¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño ese idiota? - preguntó preocupado.

Ella estaba perpleja por la situación.

-¿Por qué me has protegido? - preguntó confundida.

-¿Cómo que por qué? ¡Somos familia! Ni de coña iba a permitir que ese idiota te tocase. No lo olvides Mina, ahora eres un dragón celestial, ninguno de estos idiotas debe hablarte como si fuesen superiores, por mucho que les duela.

Ella asintió la cabeza, aún sorprendida.

-Por cierto, debes tener cuidado, si Charlos hubiese visto tu mirada hacia ese esclavo habrías estado en problemas - dijo mientras caminaba.

-¿De qué estás hablando? - preguntó ella intentando hacerse la distraída.

-Conoces a ese esclavo ¿Verdad? Pude notarlo al ver cómo lo mirabas - suspiró - No voy a preguntarte detalles de tu vida, respeto la intimidad de las personas, pero debes saber que ahora estás en Marijoa, y los Tenryubitos no somos intocables, al contrario de lo que piensan la mayoría. Si se descubre que eras alguna espía o traidora te meterás en serios problemas, y no podré ayudarte - se mantuvo en silencio unos segundos - Yo realmente tengo muchos enemigos, tal y como ese idiota de Charlos ha dicho, no podré ayudarte.

Mina no dijo nada. Ese hombre realmente había podido leerla por completo.

Comenzó a reírse.

-¿De qué te ríes? - preguntó el hombre confundido.

-Hacía tiempo desde que alguien me regañaba de esa manera fufufu.

El hombre suspiró y la miró con cariño.

-Soy feliz por haberte conocido, Mina.

Se quedó de pie mientras veía a su tío caminar hacia delante.

Ella se quedó en silencio. Ese hombre siempre conseguía sorprenderla. Sintió una sensación de calidez en su interior ¿Era eso acaso...cariño?

-Mjosgard.

-¿Hm? - se giró.

-Gracias.

Él, tras unos segundos de sorpresa, sonrió con calidez.

-Para eso está la familia.