Nos despedimos de la casa de los Uchiha, miré por última vez a esa familia antes de irme.
Tenían que seguir siendo eso, una familia.
Ya le había contado a Naruto que me iba esta noche, el intentó de convencerme de que no me fuese pero tenía que irme ya.
Mi vida y mi niña me esperan en casa, este no es mi hogar ya.
Llegando a la casa de Naruto me despedí de Hinata y Boruto.
— Espero que crezcas con la actitud de tu madre— le dije al niño antes de salir por la puerta.
Hinata me sonrió y de despidió con la mano, Naruto me acompañó hasta la entrada de su casa.
— Keke-chan yo... espero verte pronto— dijo con un tono triste.
No lo hagas más difícil.
— Tranquilo, aún tengo que ver como te conviertes en hokage.
El me sonrió.
— ¡Dalo por hecho dattebayo!— gritó— yo espero conocer a tu hija.
— Algun día.
Entonces el se acercó a mi y me abrazo fuertemente.
— No te pierdas— me susurro al oído.
— No lo haré.
Le regalé una sonrisa antes de irme.
Caminé unos metros, me estaba acercando a la entrada de Konoha, divisé el banquillo de piedra, ese lugar me traía recuerdos, Sasuke y yo nos despedimos ahí dos veces.
Sentí una suave brisa, miré hacía atrás, no era nadie, pero cuando volteé al frente choqué con alguien.
— Fíjate por donde...— miré hacía arriba.
¿Que hace aquí?
— ¿Acaso te ibas a ir sin despedirte?— sentí un deja vu.
Suspiré.
— No lo hagas más difícil.
El me sujetó de los brazos y me pegó de la pared de una de las casas cerca de ahí.
— No te dejaré ir— me miró.
Lo miré desafiante.
— Ya déjame, ¿No te cansas? No te necesito, no me necesitas, ¡Sueltame!— forcejeé un poco, no quería ser muy brusca.
— ¡No mientrs más Keke!— me gritó frustrado— Te escuché, lo recuerdo.
¿Qué?
— ¿De que hablas?— estábamos muy cerca, me tenía acorralada.
— En el hospital, te escuché y lo recuerdo perfectamente, las palabras que me dijiste.
Oh... pensé que no lo recordaba.
— Eso me hizo despertar, ¡Maldita sea es que acabo no entiendes!— su tono era de frustración— ¡Tú eres malditamente todo! Desde el inicio siempre lo fuiste, siempre fuiste todo para mí, por eso pudiste despertarme, por eso no intenté de matar a Naruto aquella vez, por tí.
El golpeó la pared a mi lado, realmente estaba frustrado.
— ¡Y ahora te quieres ir como si nada! Siempre lo haces, siempre quieres ir en contra de mí, pero esta vez no.
Ma agarró de la cintura. Sasuke estaba explotando frente a mis ojos.
— Sasuke, yo...
Me callé, no debía rendirme ante él.
— No se como hacerte entender Keke— pegó su frente a la mía.
— ¿Hacerme entender qué?— susurré.
— Que te amo.
Lo... lo dijo.
Pero, su hija, yo...
Yo no puedo hacerle esto a mi amiga.
Ya sé que hacer.
Lo tomé de la nuca, lo acerqué mas a mí, rocé nuestros labios, él no tardó ni un segundo más para juntarlos en un beso. He sentido tantas cosas en mi vida, dolor, felicidad, impotencia, odio, pero no hay una palabra para describir lo que se siente esto, lo que se siente besarlo a él.
Sus músculos se relajaron, se estaba dejando llevar, y yo también, pero no podía permitirmelo por mucho tiempo.
El beso estaba tomando un camino que no quería, pasó de ser dulce a apasionado, ya es tiempo.
Me separé lentamente de él.
— También te amo, Sasuke— le susurré— espero que me perdones.
A el no le dió tiempo a reaccionar, por que yo había detenido el tiempo.
Me alejé de él. Comencé a caminar dándole la espalda.
— Esto es lo mejor para los dos— dije a la nada.
Corri al bosque, no podía dejar el tiempo detenido, eso traería consecuencias.
Me iría con teletransportación de nuevo, como odio eso. Dibujé el círculo y me quité la ropa, volví a poner el tiempo en marcha.
Cerré los ojos y divisé la puerta de mi casa, pasaron unos segundos y sentí mi cuerpo arder, cuando los abrí estaba en frente de mi hogar.
Me puse mi ropa y entre a casa.
— Llegué— dije no muy alto, por si Natsuya estaba dormida.
— Hasta que te dignas— apareció Miatgi de la nada— ¿Pasó algo emocionante con tus amigos?
— No tienes idea— dije en un suspiro y me toqué los labios.
Definitivamente era lo mejor para los dos.
