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Capítulo 26: Los lords de la guerra

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-Adelante. –permitió el rey.

-Buenos días, majestades. -La reina madre y el mayordomo ingresaron, haciendo una leve reverencia que fue más por diplomacia se dispusieron a hablar.

-Hijo, Astrid… hay problemas. –comentó Valka, claramente preocupada por la situación que se acababa de desatar.

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El consejo estaba reunido en el Gran Salón.

Las puertas se abrieron, dejando entrar al jefe Hiccup al lado de su esposa, quienes tomar su lugar apresuradamente.

Los presentes se pusieron de pie y realizaron una reverencia como respeto a la pareja.

-Sus majestades, lamento haberles hecho llamar. –se disculpó Gobber, sentándose después de que Hiccup y Astrid tomaran asiento.

-Es un desastre. –expresó Eret, atreviéndose a hablar, señalando a los vigías.

-Dinos lo que tus ojos vieron. –pidió Astrid, ligeramente enterada de lo que había escuchado de Valka.

Gustav, el vigía hizo una reverencia. –Es una flota, un gran asedio que se dirige hacia Berk. Tienen dragones siendo controlados por unas máquinas que jamás habíamos visto.

-¿A cuántos días? –preguntó Hiccup, viendo el mapa.

–Dos días, máximo tres. –agregó temeroso.

-¿Era una sola flota? –preguntó Finn, rascándose la barbilla.

-Venían juntos. Tenían diferentes insignias.

-¿Podrías dibujarlas? –preguntó Gobber, para tratar de reconocer la amenaza.

El muchacho asintió. –Lo hice antes para no olvidarlas. –mencionó, extendiendo un papel con la información.

-No estoy familiarizado con estos símbolos. –mencionó Eret, que era de los más conocedores.

Mientras tanto Fishlegs y los gemelos (entrometidos como siempre) estaban un poco airosos.

-Son los lords de la guerra. –susurraron incómodos.

Todos los presentes voltearon sorprendidos.

-¿Qué saben de ellos? –preguntaron los reyes.

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La información que los gemelos compartieron fue algo inexacta.

Eran cuatro lords; uno por cada punta del mundo.

Drago, Ragnar, Griseld y Chaghatai. Cada uno de ellos tenían un cazador y proveedor en específico de dragones, aunque el nombre más impactante fue el de un tal Grimmel.

No era posible verlos juntos, pero las estrategias que compartían y las acciones llevadas a cabo eran exactas. Drago dominaba el Norte, pero… ¿y los otros puntos?

La armada que fue vista no llegó a Berk, se dispersó y regresó a sus orígenes, lamentablemente hundiendo al archipiélago en un abismo de inseguridad y ataques continuos en diferentes puntos; aunque misteriosamente con Berk nadie se metió.

-Están atacando como Drago lo hizo. –opino Finn al darse cuenta de la logística de ellos.

-Cada vez en más difícil ir y ayudar a las islas que lo requieren, están demasiado al sur. –consideró Snotlout, sin dejar de ver el mapa. –Alejadas de nosotros.

El consejo se había reunido después de varias semanas en las que estaban luchando.

-Los enemigos están más lejos de Berk, pero siguen atacando. Somos un blanco al tener al Alfa entre nosotros. –agregó Valka.

Hiccup miró a Toothless. No permitiría que nada le pasara.

-Y la verdad es que la guerra empezó en un muy mal momento. A penas y sobrellevamos el invierno. –Gobber se atrevió a hablar. –Debemos considerar si esperar a que ellos ataquen o movilizarnos nosotros.

-Lamento decir esto, pero Berk no está en condiciones de ser atacado. –Spitelout recordó. –Si vienen por los dragones, será mejor que no estén aquí.

Todos enmudecieron.

-No nos desharemos de nuestra mejor arma. –objetó Dagur.

-¡Los dragones no son un arma! Son nuestros aliados. –defendió Hiccup, poniéndose de pie. –Es parte de nuestro deber protegerlos, para esto creo que…

-Debimos ir y atacar la armada cuando estaba toda junta. –agregó otro del consejo.

-No metamos las manos al fuego por otro pueblo. Si nos atacan, atacamos. No quememos oportunidades desde antes.

-Stoick iría a buscarlos.

-¡Son nuestros aliados!

Un disparate de muchas molestas voces se escuchó en el recinto, hasta que un hacha clavada en la mesa, haciendo volar algunos papeles hizo enmudecer a la audiencia.

-¡Basta! Escuchen a su rey. –estipuló Astrid con voz firme.

Hiccup agradeció con su mirada.

-Berk no atraviesa su mejor momento, tampoco el invierno ayuda mucho. Los lords de la guerra están disipados por el archipiélago. Hay cientos de facciones y puntos de ataque de ellos. Tienen islas bajo su dominio, cazan dragones y los subyugan. Es de nuestro entendimiento que Berk no puede ser el blanco que ataquen ellos, pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados; esas islas son aliados nuestros, muchas fueron exterminadas por su mano, hemos sufrido por las acciones de ellos y nosotros, hooligans de Berk debemos alzarnos en defensa de lo que creemos justo y correcto.

-¿Qué propone, majestad? –preguntó Eret, sin entender el propósito de él.

El jefe resopló, no sería fácil comunicar la idea que tenía.

-Propongo que nos adelantemos al enemigo. No esperarlo. Atacar antes de que ellos lleguen. –informó, ganándose la aprobación de la mayoría. –Mientras más esperemos, más fuertes se harán.

Astrid le sonrió, apoyándolo. –Y nosotros tendremos más desventaja.

El concejo pareció entender.

-Mañana a medio día haremos una junta para comunicar el plan de acción. –agregó el jefe. –Es todo por ahora.

-Se levanta la sesión. –Gobber dio un martillazo en la mesa, los demás se pusieron de pie, hicieron una reverencia a los reyes y se marcharon.

Los jfes hablaron un momento con sus amigos, mencionando que hablarían entre ellos para tomar decisiones.

Valka, Finn y Gobber no salieron muy convencidos, pero respetaron a sus reyes.

-¿Se les ofrece algo? –preguntó Sotma, ingresando al Gran Salón cuando se dio cuenta que la junta había acabado y ya casi se marchaban todos.

Astrid se acercó a ella, susurrando algo.

Sotma asintió algo ruborizada. -¿Algo más?

La reina negó. –Sólo eso.

-Con permiso entonces.

Una vez que los jefes estuvieron solos, siguieron observando los mapas.

-Vaya luna de miel. –bromeó Hiccup, besando el dorso de la mano de la rubia mientras ella se colocaba detrás de él, apoyando su cabeza en el hueco de su cuello.

-No esperaba algo mejor. –bromeó, besando su mejilla.

Vieron jugar a sus dragones y a la Furia Luminosa con una cesta de pescado vacía.

-Conozco esa mirada, ¿qué sucede? –preguntó con preocupación.

Hiccup la invitó a sentarse a su lado, justo donde estaba minutos antes.

-Es ese tal Grimmel. –confesó con preocupación. –Es cazador de Furias Nocturnas, y ya escuchaste lo que dijo Eret, tiene métodos horribles.

-Con el ataque que propones disminuyes la posibilidad de que sea así. Nada le pasará a Toothless, ni a Berk.

Hiccup iba a hablar, pero no tenía manera de expresarlo.

-De eso es lo que quería hablarte. Iba a comentarlo con el Concejo, pero prometí hablar contigo acerca de las decisiones.

-Te escucho. –accedió la fémina, conmovida por ser tomada en cuenta.

-Mira, mi lady. Tú eres la reina de Bog Burglar, también la reina de Berk; pero antes de eso eres mi compañera y el amor de mi vida. No hay nada que no haría por ti, por ustedes.

¿Por qué sonaba a despedida?

-Lo sé, pero ¿qué tiene que ver con el plan de acción?

El jefe resopló, rendido.

-Como les dije al concejo, no pienso exponer a Berk más de lo que ya está. Pero tampoco puedo exponer a los dragones. Los lords quieren dragones, deberán tenerlos en otro lugar.

-¿Hablas de movilizar a todos los dragones? –preguntó con cierta burla. -¿Es en serio?

El castaño se mantuvo serio.

-Sí.

La rubia suavizó su responder. –Entonces qué hay que hacer.

Hiccup sonrió ante su apoyo. –Creo que debemos buscar una base. Que los dragones se queden allí para entrenarlos, otros también estarán en Berk, para cuidar al pueblo.

-Me parece bien. –accedió la mujer. -La base debe ser defendible, con una buena ubicación. Que sea autosustentable. –comentó emocionada. –Incluso podríamos plantar y tener como una segunda colonia, que sea una red de seguridad para Berk, no sólo en paso, también en proviciones.

-El primer filtro antes de entrar al archipiélago. –agregó el joven rey.

Astrid visualizó el mapa, colocando algunas figurillas y haciendo algunas tachaduras en la superficie.

-Los enemigos están al sureste. Aunque Berk y la mayoría de las islas del Archipiélago están al norte, tendrían que atravesar el banco de niebla para llegar.

-Y también las islas mercantes.

-La mejor ubicación sería una en la que no sólo los alejemos del resto de las islas, sino que también podamos concentrarlos y así acabar con ellos con mayor facilidad.

Los dos analizaron el mapa, hasta que sus dedos señalaron en una misma zona. –El grupo de islas del sur. –susurraron con dolor.

Esa zona era donde habían tenido la peor de sus aventuras, donde casi morían en manos de Viggo y en la que Axewing perdió la vida. Pero también era la zona en la que se encontraba…

-La orilla del dragón. No sé porqué no se me ocurrió eso antes.

-Bueno, sabemos que está desocupada, de cierta forma pertenece a Berk. Sólo tendremos que habilitarla. Creo que en unas tres semanas podrá estar lista. El arsenal de dragones puede ayudar mucho.

Hiccup le tomó de la mano, interrumpiéndola.

-Mi lady. Confío en que esta decisión ayudará a Berk.

-Claro que sí. –sonrió la rubia. –Es una buena estrategia, y nosotros dos somos un gran equipo.

El castaño se perdió en esos ojos esperanzadores.

-Lo sé. Pero nosotros, nuestro equipo, no sólo es la punta de la lanza, también es la base que le da soporte a nuestra gente, por lo tanto tenemos que protegerlos.

-Entiendo.

-Los cazadores buscan dragones. Grimmel busca a Toothless y a la Furia Luminosa. Necesitamos mantenerlos ocupados, lejos de Berk. Pero tampoco puedo dejar desprotegido a nuestro pueblo. No con la ausencia de sus reyes.

El tono pausado y alarmante de Hiccup la hizo dudar.

-¿Qué intentas decir?

-Astrid, debo liderar a la armada de la isla y acabar con lo que mi tío inició, pero… alguien debe quedarse cuidando a Berk.

La rubia empezó a sospechar lo que iba a ocurrir, pero Hiccup no le dio tiempo de hablar.

-Tú eres la reina. Creo que debes quedarte aquí.

Silencio total.

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Notas de la autora:

¿Se lo esperaban?

¿Esperaban que Toy Story 4 ganara?

Me siento tan defraudada por esta decisión de la Academia. Cómo entrenar a tu Dragón debía ganar, lo merecía.

En fin, espero que hayan disfrutado de esta breve entrega.

Gracias por leer!

**Amai do**

-Escribe con el corazón-

Publicado: 9 de febrero de 2020