Los seis meses siguientes fueron raros para Shinobu. Había momentos en los que sentía que todo iba bien, que entre Oliver y él las cosas marchaban de maravilla, pero, por desgracia, la imagen de Miyagi acababa volviendo a su mente justo cuando ya creía haberlo olvidado. Intentaba hacer como si no pasara nada pero Oliver le conocía muy bien y era capaz de ver a través de él. Oliver se esforzaba por seguir a adelante con aquella relación pero Shinobu sabía, muy en el fondo, que aquello tenía los días contados.
Oliver le miró con seriedad, Shinobu tragó saliva y desvió la vista. El australiano se levantó del sofá y apagó la tele para luego volver a mirar al menor. Oliver se cruzó de brazos y carraspeó.
- ¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿En septiembre?- Le reprochó y Shinobu negó.
- Te lo estoy contando ahora porque acabo de tomar la decisión.
- ¿Y qué hay de mí? ¿Qué hay de lo nuestro?
- Podemos seguir con lo nuestro.- Dijo Shinobu y Oliver supo que el menor no estaba convencido de aquello.
- No va a funcionar, es imposible y lo sabes. Si te mudas a Japón romperemos.
- Si me das a elegir entre mi carrera y tú...
- No te estoy dando a elegir, estoy diciendo lo que pasará. Nuestra relación no va a soportar la distancia.
- Podemos intentarlo.- Murmuró Shinobu apenado.- Yo quiero intentarlo.
- ¿Por qué no puedes quedarte aquí?- Le preguntó Oliver con gesto triste.- No quiero que te vayas.
- Ya te lo he dicho.- Dijo Shinobu.- Echo de menos mi país, a mis amigos y Kane me lo ha vendido tan bien...
- ¿Qué futuro puede tener lo nuestro?- Habló Oliver con un hilo de voz.- Pongamos que podemos soportar la distancia los cuatro años que estés estudiando, ¿luego qué? ¿Volverás?
- ¿Por qué tengo que ser yo quién vuelva?- Dijo Shinobu sorprendiendo a Oliver.- En tres años, cuando acabes de estudiar, puedes mudarte a Japón y...
- Yo no hablo japonés, Shinobu.
- ¡Pues aprende!- Gritó Shinobu y luego negó con la cabeza.- Lo siento, no quería alzar la voz, pero estoy harto de ser yo quien tenga que estar en un sitio al que no pertenece.
- Creía que eras feliz conmigo.- Le dijo Oliver con lágrimas en los ojos.
- A veces estar con la persona que quieres no es suficiente.
- Nunca he sido suficiente para ti.- Oliver derramó un par de lágrimas y Shinobu no pudo evitar echarse a llorar, sintiéndose mal por haber provocado aquella situación.
- Tienes que entenderlo. Llevo dos años en un país que no es el mío y, cuando ya estaba integrado en un internado, tuve que cambiarme de instituto y volver a empezar. Me siento muy solo, eres prácticamente la única persona con la que hablo y ya no puedo más, Oliver, de verdad que no. Quiero volver a mi casa.- Shinobu se limpió las lágrimas con la manga de la camisa.- Y te juro que no tiene nada que ver contigo, de hecho, si he aguantado tanto tiempo ha sido por ti.
- ¿Cómo sé que no es por tu ex?- Dijo Oliver con el ceño fruncido.
- Te dije que hace meses que no sé nada de él.
- Eso no responde a mi pregunta.
- ¡No es por él, es por mí!- Exclamó Shinobu sin parar de llorar.- ¡Quiero irme a casa! ¡Quiero dejar de estar solo!
- ¿Por qué no me habías dicho que te sentías así?
- ¿Por qué crees que Kane vino un par de semanas? Porque me estaba volviendo loco. No tienes ni idea de lo que es estar solo, depender de una única persona. No tengo amigos aquí, solo te tengo a ti y, lo siento, pero no es suficiente.
- Siento que hayas sido tan infeliz a mi lado.- Dijo Oliver.
- No, por favor, no rompamos.- Le pidió Shinobu agarrando su mano.- Una relación a distancia puede funcionar.
- ¿Cómo? No funciona ni cuando vivimos juntos...
- No funciona porque no estoy bien aquí y siempre lo estoy pagando contigo.- Shinobu sonrió levemente.- Cuando mejor estamos es en Japón, ¿no te has dado cuenta?
- Eso es porque siempre vamos de vacaciones y en vacaciones las cosas siempre son más fáciles.
- ¿Entonces qué? ¿Quieres romper?- Le preguntó Shinobu intentando controlar su llanto.- ¿No quieres ni intentarlo?- Oliver le miró con lágrimas en los ojos durante unos segundos y finalmente asintió.
- Está bien, lo intentaremos.
Misaki terminó de tender la ropa en la terraza y volvió a meterse en la vivienda. Pasó por delante del despacho de Akihiko y escuchó la risa de su hijo, por lo que Misaki entró sin llamar.
- Usagi-san, ¿ya has terminado de escribir los dos capítulos?- Le preguntó Misaki sabiendo cuál iba a ser la respuesta. El escritor le miró sin borrar la sonrisa y después volvió a posar toda su atención en el pequeño. Akihiko se tapó la cara con las manos.
- ¿Dónde está Nao-chan?- Preguntó con tono infantil para luego descubrirse la cara.- ¡Aquí está Nao-chan!
- Usagi-san.- Le llamó Misaki mientras Akihiko le hacía cosquillas a su hijo, haciendo que este riera.- ¡Usagi-san!
- ¿Qué pasa, Misaki?
- Te distraes mucho con Nao-chan, no estás trabajando nada.- Dijo Misaki caminando hacia él.- Me lo llevo.
- No, Misaki, he escrito mucho, de verdad.- Mintió Akihiko.
- De todas formas quiero darle un baño antes de la cena.- Misaki extendió los brazos para coger al pequeño, quien sonrió al verle y dejó de prestarle atención a su padre.- Venga, Nao-chan.
- Espera, me bañaré con él.- Dijo Akihiko.
- Mañana viene tu editor y como no tengas los dos capítulos terminados...
- Lo estarán, Misaki.- Afirmó el escritor mientras el estudiante cogía al bebé en brazos.
- ¿Es que no te da pena tu editor? ¿No ves lo mucho que sufre contigo?
- Misaki, cobra por lo que hace.- Dijo Akihiko encogiéndose de hombros.- No es ningún esclavo.
- Pero no tiene porqué aguantar tu falta de profesionalidad, Usagi-san.
- Claro que sí, es por lo que le pagan.- Dijo el escritor.- Además, los editores se pegan por trabajar conmigo, es todo un privilegio ser mi editor.
- Si no fuera porque estoy enamorado de ti, no te aguantaría.- Suspiró Misaki acariciando la espalda de su hijo. Akihiko sonrió al escuchar eso y le dio una palmada en el culo a su novio.- ¡Usagi-san!- Naoki al escuchar el grito agudo de Misaki comenzó a reír y a balbucear.
- Vuelve a gritar, a ver si se ríe más.- Le pidió Akihiko a su novio. Misaki le apartó la mano de su trasero y se fue con el pequeño en brazos.
- Tu padre es un sinvergüenza.- Murmuró Misaki entrando en el baño.
Misaki se encontraba enjabonando con mucho cuidado la cabecita del pequeño, cuando su móvil sonó. Con el dedo meñique y sin apartar la vista de su hijo, consiguió coger la llamada y poner el altavoz.
- ¿Si?
- ¡Misa-chan!
- Hola, Kane. Me pillas bañando a Nao-chan, estás con el altavoz.
- Vamos, que no diga palabras mal sonantes, ¿es eso?
- Exacto.
- Te llamaba para concretar lo de la fiesta sorpresa de Shinobu.
- No va a ser una fiesta, será una reunión de amigos.- Le dijo Misaki.
- Vale, pues lo de la reunión de amigos sorpresa de Shinobu.
- Oye, ¿tan mal le viste?- Preguntó el castaño mientras aclaraba el poco pelo que tenía su hijo.
- Está hecho mier...caca.- Dijo Kane.- Y puede que ahora esté peor, por lo visto Oliver no se ha tomado muy bien que vuelva.
- Sí, el otro día hablé con él y me dijo que no han roto, que van a intentar que la cosa funcione pero que él no tiene ninguna esperanza.- Suspiró Misaki.- Es una lástima, me gustaba mucho Oliver para él.
- Ya y encima Miyagi va a ser padre...
- Miyagi no pinta nada.- Dijo Misaki tajante.- Shinobu jamás volverá con él, es un chico inteligente y sabe lo que le conviene.
- Misa-chan, Shinobu está enamorado de Miyagi.
- No digas idioteces.
- Muy bien, lo que tú digas.
- Te está dando la razón como a los tontos.- Dijo Akihiko, quien se encontraba apoyado en el marco de la puerta.
- ¿Tú no estabas escribiendo?
- Akihiko, recuerda que mañana es la fiesta de Shinobu.- Le dijo Kane.
- ¿Fiesta? ¿No era un ágape?- Dijo el escritor.
- Claro, Akihiko, será para cenar y ya está. Ya sé que vosotros, los que os habéis reproducido, habéis olvidado lo que es una fiesta.
- Yo prepararé el postre.- Dijo Misaki.- Pero tengo mucho lío y no voy a poder cocinar la cena.
- No te preocupes por eso, Misa-chan. Satoru, como está muy perdido en la vida, quiere presentarse a un concurso de la tele de estos de cocina y está practicando, dice que preparará muchas cosas para mañana.
- De verdad, los estudiantes no sabéis qué hacer con vuestro tiempo cuando tenéis vacaciones...
- A mí me parece genial, sería muy divertido que saliera en la tele.- Comentó Misaki.
- Ya salió cuando lo de la modelo, ¿lo recuerdas, Misa-chan? A mí no se me olvida.
- Oye, Kane, ¿está Hiroki por ahí?- Quiso saber Akihiko.
- Ha ido a recoger a Haru-chan a casa de Tadao. ¿Os lo podéis creer? A mí no me deja quedarme solo con Haru y a Tadao, que es más viejo y tiene menos reflejos, sí.- Se quejó Kane.- Menos mal que Nowaki sí que me deja disfrutar de mi ahijado.
- Normal, yo tampoco te dejaría a mi hijo.
- ¡Usagi-san!
- No te preocupes, Misa-chan, no me he ofendido, sé que no lo dice en serio.
- Bueno, Kane, ¿entonces cómo quedamos?- Le preguntó Misaki.
- Mañana yo iré a por Shinobu y le engañaré para que no sospeche nada. Por la mañana me pasaré por vuestra casa para dejar los regalitos que le hemos comprado.
- ¿Al final qué habéis comprado?- Preguntó Misaki.
- Es sorpresa, solo diré que fuimos a un sex shop.
- Fantástico.- Sonrió Akihiko.
- No me parece bien, Kane, el pobre pasará mucha vergüenza.- Dijo Misaki.
- Tonterías, le va a encantar, sobre todo ahora que ya no tiene el bumerán del australiano.
- Qué bruto eres, Kane.- Le dijo su amigo mientras el escritor reía.
La madre de Shinobu le abrió con una sonrisa y se hizo a un lado invitándole a pasar. Kane se conocía el camino, por lo que subió a la planta de arriba en dirección al dormitorio de su amigo. Paró en seco al escuchar una risa en el baño, suponía que debía de ser de la hermana de Shinobu, quien ya se había mudado con Miyagi pero debía de estar de visita.
- No, para nada, si ni siquiera le conoce.- Escuchó que hablaba en voz baja, por lo que Kane se acercó más a la puerta.- No, hace meses que no le veo. En su día pensé que estaría bien permanecer en contacto con él, más que nada por el historial médico, puede ser relevante para la salud de la niña.- Risako hizo una breve pausa.- Claro, pero supuestamente el padre es You, así que aunque sepa el historial del padre biológico de la niña, ¿cómo lo haría para explicárselo al médico? De todas formas, no creo que me vea en una situación así o al menos eso espero.- Kane abrió la boca sorprendido y decidió quedarse allí a escuchar toda la conversación.- No recuerdo su nombre pero sé en qué bar trabaja, ahí es donde lo conocí. No, no sabe que va a ser padre porque no lo va a ser, el padre es You, que es quien se va a hacer cargo.- Risako abrió el grifo y Kane no fue capaz de escuchar nada hasta que lo cerró.-...tirado, estaba muy deprimido, fue muy fácil emborracharle y fingir que nos habíamos acostado. No, para nada, las cosas tenían que ser así, yo quería un hijo con You y así va a ser. Te aseguro que él está feliz. Oye, es muy fácil juzgar desde fuera pero... Si alguien se entera de esto sabré que has sido tú y yo sé muchos trapos sucios tuyos.
Kane continuó caminando de forma sigilosa hasta llegar al dormitorio de su amigo. Entró sin llamar, por lo que Shinobu le miró con enfado.
- Miyagi no es el padre, tu hermana le está engañando.- Dijo Kane con gesto serio y Shinobu se puso pálido.
- Kane, ¿qué...
- Te lo juro, se lo estaba contando a alguien en el baño y la he oído.- Le dijo Kane.- Te prometo que es cierto. Tu hermana se quedó preñada de un tío que trabaja en un bar y luego emborrachó a Miyagi para hacerle creer que habían follado y poder colocarle el marrón.
- No puede ser...- Murmuró Shinobu.- Qué hija de puta.
- Tienes que hacer algo, no puedes dejar que se salga con la suya.- Dijo Kane y Shinobu asintió.- Amenaza a tu hermana con contárselo a Miyagi o...
- ¿Amenazar? No, Kane. A mí me van las escenitas. Se va a cagar.
- Perfecto.- Sonrió Kane.- Por cierto, esta noche saldremos, no me falles.
- Kane, no sé si...- Comenzó a decir Shinobu pero su amigo se marchó, dejándole con la palabra en la boca.
Aquel día, su madre había invitado a Miyagi y a Risako a comer para celebrar que Shinobu había vuelto de forma indefinida. Sus padres se encontraban muy contentos escuchando todo lo que su hermana tenía que decir sobre su embarazo, los únicos que no hablaban eran Miyagi y él. Fue durante el postre cuando Shinobu habló por primera vez.
- Joder, Risako, solo estás embarazada, no es para tanto.- Dijo el rubio llamando la atención de los presentes.- Le pasa a muchísima gente, no eres tan especial, no es como si alguien te hubiera tocado con su gracia convirtiéndote en una divinidad. Te la han metido y ahora estás preñada, fin. No hay nada especial en ello, es una estado más, como a quien le sale un hongo en los pies, así que cállate de una vez.
- Shinobu, no seas insolente.- Le dijo su padre.
- Venga, no discutamos.- Pidió su madre sonriendo.
- No tengo intención de discutir, mamá.- Dijo Shinobu.- Pero me gustaría decir unas palabras, ¿puedo?
- A ver qué dices.- Murmuró Risako y Shinobu se puso en pie.
- Solo quiero hacer un brindis.
- Genial, hijo, adelante.- Le animó su madre.
- Estos dos últimos años en los que he estado lejos de casa me han servido para madurar un poco, conocer otra cultura y hacer nuevos amigos.- Comenzó a decir Shinobu con su copa en la mano.- Es increíble la cantidad de gente que he conocido, algunos eran agradables, otros eran unos imbéciles pero hay una cosa de la que estoy muy seguro: nadie, absolutamente nadie que he tenido el placer de conocer, ha superado en hijoputismo a Risako, quien ha fingido acostarse con Miyagi para que se hiciera cargo del bebé de otro. Enhorabuena, hermanita, te llevas el premio.- Risako le miró furiosa mientras que sus padres no se atrevían a decir nada. Miyagi se puso en pie con seriedad y Risako agarró su mano.
- Lo dice porque está obsesionado contigo, You. No irás a creerle, ¿verdad?- Dijo su hermana. Shinobu fue a decirle que la mentirosa era ella pero Miyagi habló.
- Quiero una prueba de paternidad.
- ¿DE VERDAD CREES A ESTE NIÑATO? ¡SI NO CONFÍAS EN MÍ NO DEJARÉ QUE TE ACERQUES A TU HIJA!- Le gritó Risako. Miyagi miró a Shinobu durante unos segundos y luego suspiró.
- Confío más en él que en ti y si no quieres hacer la prueba es porque no es hija mía.
- ¡Eres un desgraciado!- Risako fue decidida hacia Shinobu, con intención de pegarle pero Miyagi agarró la mano del menor y lo sacó de allí, mientras el director y su mujer intentaban calmar a Risako.
El profesor subió las escaleras rápidamente, temiendo ser seguido por Risako. Shinobu intentaba seguir el ritmo del mayor, quien no le había soltado la mano y tiraba de él. Le condujo hasta su propia habitación y, una vez dentro, Miyagi le miró con decisión antes de besarle.
El rubio cerró los ojos al sentir aquel contacto y se agarró al cuello del mayor con fuerza, sin ninguna intención de soltarse. Se separaron momentos después y Miyagi apoyó su frente en la del menor.
- Shinobu-chin, me has salvado.- Sonrió el profesor.- Te quiero y quiero hacerte el amor.
El corazón de Shinobu comenzó a latir con fuerza, sintiéndose nervioso y ansioso al mismo tiempo.
- Echa el pestillo.- Dijo Shinobu. Miyagi sonrió e hizo lo mandado. Después, se acercó al menor y posó sus manos en la cintura de este, apoyó su cabeza en el hombro del estudiante e inspiró profundo.
- Te deseo, Shinobu-chin.- Miyagi atacó aquel cuello blanco, arrancando suspiros del menor.
En aquel momento, Shinobu solo era capaz de pensar en que, después de tanto imaginarlo, iba a acostarse con Miyagi y no tenía intención de que fuera algo mediocre, iba a hacer de aquella experiencia la mejor de la vida del profesor. Con mucha confianza en sí mismo, llevó su mano a la entrepierna del mayor y comenzó a masajearle.
- Shinobu-chin...- Dijo Miyagi sorprendido. El rubio presionó aquel miembro y luego empujó al mayor con fuerza, haciéndole caer sobre la cama.- Shinobu, qué pillín.- Sonrió el profesor. El menor no dijo nada, simplemente se colocó a horcajadas encima de él y comenzó a rozar con sus glúteos la entrepierna de Miyagi, mientras le besaba con cierta desesperación.- Shinobu...- Murmuró entre besos con la respiración agitada.
El menor metió su mano dentro del pantalón de Miyagi y comenzó a masturbarle. El profesor cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás.
- La tienes durísima.- Le susurró Shinobu al oído sin dejar de tocarle. Miyagi llevó sus manos a la cintura del menor y comenzó a acariciarle por debajo de la camiseta, subiendo poco a poco hacia sus pezones. Los pellizcó y acarició entre besos y, en un momento dado, sintió que la ropa sobraba, por lo que desnudó rápidamente al menor. Shinobu sonrió al ver como el mayor le devoraba con la mirada.- Desnúdate, viejo.- El nombrado obedeció aquello y se quitó la ropa sin ningún tipo de pudor.
Miyagi sonrió llevando una mano al trasero del menor, con la intención de meter un dedo en su entrada.- Si te hago daño...
- Tranquilo, ve sin miedo.- Le dijo Shinobu dándole confianza. El profesor asintió y metió un dedo, haciendo gemir al rubio. Sorprendido por la facilidad con la que entraba y salía, Miyagi metió un segundo dedo y, pocos segundos después, un tercero. - Estoy listo, Miyagi.
El profesor asintió y tumbó con delicadeza a Shinobu, situándose sobre él. Mientras le besaba, fue introduciendo su pene en el menor, quien se agarró con fuerza a su cintura.
- No seas delicado.- Le dijo Shinobu antes de comenzar a moverse. Miyagi le miró sorprendido pero sonrió y empezó con las embestidas, siendo él quien marcaba el ritmo.- Así, así, muy bien.- Gimió Shinobu en su oreja excitándole todavía más.
Miyagi besaba, mordía y lamía el cuerpo del menor, quien se estaba volviendo loco de placer. Le clavó las uñas al profesor en los hombros mientras tiraba su cabeza hacia atrás, dejándole vía libre a Miyagi para atacar su cuello.
- ¡Miyagi!- Gimió Shinobu sintiendo cómo la intensidad de las embestidas aumentaban.- ¡Sí, así, Miyagi!
- Shinobu-chin...- Dijo Miyagi con voz ronca, sentía que el final ya estaba cerca.
Acabaron y se quedaron abrazados durante un largo periodo de tiempo. Miyagi depositaba pequeños besos en su frente mientras le acariciaba. Shinobu sentía que estaba en la gloria.
- Has estado increíble, Shinobu-chin.
El timbre sonó y Misaki dejó lo que estaba haciendo para ir a abrir. Se sorprendió al ver a Isaka y a su asistente, quien llevaba un conejo de peluche enorme.
- Isaka-san, qué sorpresa, no le esperábamos.- Sonrió el menor haciéndose a un lado para dejarles pasar.
- Siento presentarme sin avisar pero necesito hablar con Akihiko.
- De acuerdo, ahora le aviso, está jugando con Nao-chan.- Dijo Misaki y el presidente de la editorial sonrió de lado.
- ¿Cómo se encuentra Nao-chan? ¿Ya está mejor?- Preguntó Isaka sorprendiendo al estudiante.- Asahina, dale el regalo.
- Para Nao-chan de parte del señor presidente.- Dijo el secretario posando el conejo en el suelo.
- Cuando me enteré de lo de Nao-chan fui corriendo a comprarlo. Lo debe de estar pasando fatal, con lo pequeñito que es...- Isaka habló sin borrar aquella sonrisa.
- ¿De qué está hablando? Nao-chan está perfectamente.
- No me digas...- La sonrisa de Isaka se amplió.- Anoche Akihiko llamó a su editor para informarle de que no iba a cumplir con el plazo pues Nao-chan llevaba varios días con diarrea aguda y posiblemente tendrían que ingresarlo.
- ¿QUÉ?- Exclamó Misaki con enfado.- ¡USAGI-SAN!
- Misaki, no grites tanto.- Dijo el escritor apareciendo con el pequeño en brazos. Al ver a Isaka allí, puso mala cara.
- ¿Te has inventado que nuestro hijo estaba enfermo para no hacer tu trabajo?- Dijo Misaki cruzándose de brazos y mirándole muy mal.
- No he dicho que se estuviera muriendo ni nada de eso y, además, lo que suelta este niño muy sólido no es...
- ¡Usagi-san, que sea la última vez que haces algo así! ¡Con esas cosas no se juega!
- Lo siento, Misaki, me agobié y me pudo la presión.- Dijo Akihiko.
- Nao-chan, me alegra ver que estás bien.- Dijo Isaka sonriendo y acercándose al niño.- Te he traído un regalito...- Al ver al presidente tan cerca, Naoki rompió a llorar.
- Mira lo que has hecho, me lo has asustado.- Le dijo Akihiko mientras abrazaba al pequeño.
- A saber qué le has dicho de mí para que se ponga así.- Le dijo Isaka.
- Pues que eres un mal bicho, no me gusta mentirle a mi hijo.
- ¿Quieren tomar algo?
- No, gracias, Misaki.- Le dijo Isaka.- Solo venía a decirle a Akihiko que su editor se ha cogido la baja.
- ¿Lo ves, Usagi-san? ¿Has visto lo que has conseguido? Por tu culpa un pobre hombre ahora está de baja.
- Misaki, ¿qué cosas dices? No es culpa mía, seguro que se ha roto dos costillas o algo.
- Es totalmente culpa tuya.- Le dijo Isaka.- Está en tratamiento psicológico y te culpa a ti.
- Vaya hombre más exagerado, sabía donde se metía.- Dijo el escritor.
- Irás a disculparte con él, Usagi-san.
- Es mejor que no, chibi-tan. Está muy afectado y no creo que le venga bien ver a Akihiko.
- Usagi-san, tienes que ser más considerado con tus editores, no puedes ir por ahí traumatizándolos.- Le dijo Misaki y el escritor resopló.
- No, si ahora todo será culpa mía.- Murmuró Akihiko.- Lo de Kennedy también fui yo, ¿no?
- Y lo del Windsor también.- Dijo Isaka.
- Isaka-san, tenemos que irnos.- Dijo Asahina.
- Cierto. Akihiko, te he asignado una nueva editora y te aseguro que esta vez no podrás con ella, es posible que quien acabe en tratamiento psicológico seas tú. Buena suerte.
- ¿Por qué le has abierto?- Le preguntó a Misaki una vez los dos hombres se hubieron marchado.
- Porque es tu jefe. Además, si hicieras tu trabajo y no utilizaras la salud de tu hijo para escaquearte, Isaka no hubiera venido.
- No te habrás enfadado por eso, ¿verdad?- Dijo Akihiko y Misaki le miró con seriedad.- Ya me he disculpado, no lo volveré a hacer. Lo dije sin pensar.
- Que no vuelva a ocurrir, Usagi-san, no mientas sobre algo así.
- Tienes razón, Misaki.- Dijo Akihiko acercándose a su novio. Le dio un beso en la mejilla y luego cogió la manita de Naoki y se la puso en la boca a Misaki, quien la beso.- Perdona a papi, está muy arrepentido.
- Se te da fatal lo de poner voces.- Sonrió Misaki.- Voy a preparar el postre para esta noche.
- Te ofrecería ayuda pero no sería sincera.- Le dijo Akihiko y el estudiante rió.
- Jamás querría tu ayuda en la cocina.
Shinobu terminó de secarse con la toalla y miró a Miyagi, quien le observaba embobado. El rubio sintió una calidez invadirle, le gustaba ver aquella expresión en el rostro del mayor. Era consciente de que había engañado a Oliver, hecho que estaba amargando aquel momento.
- ¿Crees que mis padres nos habrán oído?- Preguntó el menor, rompiendo aquel silencio y buscando qué ponerse. El profesor se encogió de hombros.
- Shinobu-chin, no es algo que me preocupe.
- A mi padre no le haría nada de gracia.
- Shinobu.- Le llamó Miyagi incorporándose en la cama. El menor se sentó junto a él esperando a que hablara y el seme le rodeó la cintura con los brazos.- No quiero que sigamos perdiendo el tiempo. Estos meses han sido un auténtico infierno para mí, jamás he sido tan infeliz en mi vida, ha sido peor que cuando estaba casado. Shinobu, yo te amo y quiero estar contigo y ya no pienso esperar más.- El estudiante le miró sorprendido mientras Miyagi le acercaba más hacia él.- Ven a vivir conmigo.- Shinobu abrió ligeramente la boca pero no emitió sonido, lo que hizo que el profesor se pusiera nervioso.- Yo te mantendré, te lo prometo, te pagaré los estudios y te daré todo lo que necesites. Sé que me quedaré sin trabajo pero ya encontraré algo y, además, llevo meses ahorrando para una supuesta hija, así que todo ese dinero ahora es para nosotros y, en caso de que nos hiciera falta, podría pedirle a mi padre...
- No te hablas con él.- Murmuró Shinobu.
- No somos muy cercanos pero sí que nos hablamos.
- Miyagi, dame unos días, tengo asuntos que resolver antes.- Dijo el rubio pensando en Oliver.
- Shinobu-chin, ¿te arrepientes de lo que ha pasado?- El nombrado negó con la cabeza y besó a Miyagi.
- Mañana hablamos, ¿vale?- El menor intentó ponerse en pie pero unos brazos le detuvieron.
- No, hablemos ahora, Shinobu-chin, no voy a dejarte ir y que cambies de idea.- Le dijo el mayor.
- He quedado en un rato.
- Puedes quedar otro día.
- Creo que mis amigos me han organizado una fiesta de bienvenida.- Sonrió Shinobu.- El otro día se le escapó a Kane algo de un regalo y sospecho que es para mí.
- Tienes muy buenos amigos, Shinobu-chin.- Dijo Miyagi todavía abrazándole.- Pero quiero estar contigo, ¿crees que podría ir yo también?- Shinobu hizo una mueca pensando en todos los comentarios que había hecho Misaki sobre el profesor y supo que aquello no era buena idea.- No hace falta que respondas, tu cara lo dice todo.
- No es que no quiera que vengas...
- No, es mejor que no vaya.- Dijo Miyagi.- De todas formas tengo que ir a mi casa a cambiar la cerradura para que Risako no pueda entrar.
- Dudo mucho que se atreva a molestarte después de lo que ha pasado.- Le dijo Shinobu y deshizo aquel abrazo para comenzar a vestirse. El rubio se quedó un momento mirando a la nada y después suspiró.- Mañana por la mañana romperé con Oliver y luego le diré a mis padres que me voy a vivir contigo.
- Se lo diremos juntos a tus padres.- Dijo Miyagi y Shinobu le sonrió.- Estoy tan feliz, Shinobu-chin.
- ¿Sabes qué? Ven conmigo esta noche.- Dijo Shinobu decidido.- Vamos en serio, ¿no?
- Claro.
- Entonces ven, te presentaré formalmente a mis amigos, aunque ya los conoces.- Dijo el rubio con un leve sonrojo.
- ¿No les importará?
- Claro que no.- Mintió Shinobu.
Misaki escuchó los gritos de Hiroki y caminó hacia la puerta para abrir a sus amigos. Kane sonrió al verle.
- Misa-chan, qué buen oído tienes.
- Os ha debido de oír todo el edificio. Venga, pasad.- Dijo Misaki y, al entrar Nowaki con el cochecito de Haruki, se inclinó para ver al pequeño.- ¡Pero qué enorme está mi Haru-chan!
- Normal, Hiroki lo ceba con sus tetazas.- Comentó Kane caminando hacia el sofá y cogiendo un par de bombones de un tarro que había en la mesa.
- Cualquier día de estos te mato, so burro, ya no me importa ir a la cárcel si es por un buen motivo.- Le dijo el profesor.
- Puedes alegar enajenación mental.- Dijo Kane con la boca llena.- Por cierto, Shinobu va a traer a alguien.
- ¡Traga antes de hablar!- Le gritó Satoru desde la cocina.
- Eso me dicen todos mis novios.- Dijo Kane y Hiroki le dio con un cojín en la cabeza.
- Hiro-san, violencia no.
- ¿Y Akihiko?- Preguntó Hiroki.
- En el despacho, con su nueva editora.- Respondió Misaki.- Se llama Aikawa y da un poco de miedo, esa sí que está enajenada... En fin, su antiguo editor ha cogido la baja y ahora le han asignado a Aikawa, el presidente de la editorial dice que sabrá manejar bien a Usagi-san.
- ¡Le veo la semana que viene, sensei!- En aquel momento, la nombrada salió del despacho seguida del escritor, quien traía cara de pocos amigos.
- ¿Ha ido bien?- Preguntó Misaki y la mujer le sonrió.
- Sí, hemos hablado sobre muchos proyectos, Usami-sensei va a trabajar mucho a partir de ahora.- Dijo Aikawa y su sonrisa se fue apagando.- Porque de lo contrario...
- Haré mi trabajo.- Dijo Akihiko rápidamente.- Hasta la semana que viene.
- ¡Adiós a todos!- Volvió a sonreír la editora.- ¡Un placer, Misaki!
- Adiós, Aikawa.
Nada más salir la editora, entraron Miyagi y Shinobu cogidos de la mano, quienes estaban a punto de llamar al timbre. Se produjo un silencio en el que todos miraban a la pareja, hasta que finalmente Shinobu habló.
- Joder, que alguien diga algo.- Dijo el rubio cabreado.
- Te hemos comprado un vibrador, pero creo que ya no lo necesitas.- Comentó Kane sonriendo y Shinobu miró sonrojado a Miyagi, quien le guiñó un ojo.
- Shinobu, ¿me acompañas a la cocina un momento?- Le pidió Misaki con gesto serio y se escuchó un llanto.- Usagi-san, ve tú.
- Voy.- Dijo el escritor caminando hacia el dormitorio de su hijo, mientras Shinobu y Misaki iban a la cocina.
- Shinobu, estaba con la batidora y no te he oído llegar.- Sonrió Satoru al verlos entrar. El menor fue a decir algo pero Misaki se lo impidió.
- ¿Qué hace él aquí?
- Bueno, vosotros traéis a vuestras parejas...
- ¿Y desde cuándo sois pareja?- Preguntó Misaki cruzándose de brazos.
- Hace unas horas.
- ¿Y Oliver?- Shinobu desvió la mirada.- Entiendo.
- ¿Por qué te pones así? En verdad no es asunto tuyo que...
- ¿No es asunto mío? ¡Eres mi amigo, por supuesto que es asunto mío!- Exclamó Misaki y Satoru dejó lo que estaba haciendo.
- Vamos a tranquilizarnos.
- Misaki, no grites que te va a escuchar y no quiero que le hagas sentir mal.- Dijo Shinobu.- Miyagi me quiere y eso es lo importante.
- ¡Oliver te quiere!
- ¡PERO YO A ÉL NO!- Gritó Shinobu y se produjo un silencio. Kane entró en la cocina y se acercó a sus amigos. Misaki miró con reproche al rubio.- Quiero a Oliver porque es con la persona que he estado casi dos años pero no le quiero como se debe querer a una pareja. Yo quería que entre él y yo las cosas salieran bien pero supongo que es algo que no se puede forzar. Me he estado engañando a mí mismo cuando, en el fondo, sabía perfectamente a quién amo.
- ¿Ya has olvidado lo que te hizo?- Preguntó Misaki.
- Cometió un error, nadie es perfecto.- Dijo Shinobu.- ¿O es que Akihiko nunca te ha hecho llorar? ¿Nunca se ha portado mal contigo? Porque, según me han dicho, durante el embarazo dejó mucho que desear.
- Estás mezclando...
- No, Misaki.- Le interrumpió el menor.- Miyagi la cagó, al igual que yo, pero eso ya está en el pasado y lo importante es que nos queremos. Ninguna pareja es perfecta, eso solo pasa en las pelis de Disney.
- No creas, Blancanieves se lo montaba con los siete enanitos a la vez, en plan bukkake.
- Kane...- Dijo Satoru.
- ¿Qué? Era para suavizar el ambiente.
- Es que cada vez que recuerdo aquel día...- Dijo Misaki ignorando a sus dos amigos.- Viniste aquí destrozado y me da miedo que vuelvas a pasar por eso.
- Te agradezco tu preocupación, de verdad, pero por primera vez en meses me siento feliz.- Sonrió Shinobu.- Siento como si me hubiera quitado un peso de encima.
- Si tan claro lo tienes...- Suspiró Misaki.- Más le vale no hacerte daño.
- ¡Venga, un abrazo!- Exclamó Kane. Shinobu y Misaki se abrazaron durante unos segundos.
Volvieron a la sala donde estaban los demás. Miyagi se puso en pie al verles salir y se dirigió a Misaki.
- Lamento mucho lo que...
- No, no es necesario.- Le dijo Misaki.- Shinobu está muy feliz, así que me alegro de que hayas venido.
- Kane.- Susurró Hiroki acercándose a él.- Miyagi nos ha contado todo lo ocurrido con Risako, ¿por qué no me lo habías dicho?
- No sabía que tuviera que contarte todo.- Le dijo Kane.
- Me describes detalladamente tu tránsito.- Frunció el ceño Hiroki.
- Deberías sentirte honrado, eso es señal de confianza.- Dijo el estudiante.
- Me he pasado toda la tarde cocinando, espero que os guste.- Dijo Satoru saliendo de la cocina.- La semana que viene tengo la prueba para el concurso y quiero hacerlo muy bien, así que espero que seáis sinceros.
Todos se sentaron en la mesa y comenzaron a comer mientras charlaban tranquilamente. Los pequeños estaban profundamente dormidos, ya que era algo tarde.
- Estaba todo delicioso, Satoru.- Le sonrió Nowaki.
- Sí, se nota que te has esforzado.- Asintió Misaki.
- No ha estado mal pero no sé, me esperaba más.- Dijo Kane y su amigo le miró indignado.
- ¿Qué demonios esperabas?
- Algo menos mediocre.- Respondió Kane.- Sinceramente, esperaba probarlo y tener un orgasmo.
- Imbécil.- Murmuró Satoru poniéndose en pie.- Voy a por el segundo plato.
- Había dicho que seamos sinceros pero no sabe aceptar las críticas.- Comentó Kane cuando su amigo se hubo metido en la cocina.
- A mí me ha gustado.- Dijo Akihiko.- Misaki cocina mejor, pero aún así estaba muy rico.
- Sí, estaba buenísimo.- Asintió Miyagi.
- Tenía una textura un poco extraña.- Comentó Kane. Satoru salió con una fuente y le sirvió un plato a cada uno.
- A ver qué dice ahora el crítico culinario.- Dijo Satoru observando como su amigo se llevaba un bocado a la boca. Kane cerró los ojos y se mordió el labio inferior con fuerza mientras daba una palmada en la mesa, sorprendiendo a todos los presentes.
- Dios, Sato-chan...- Gimió Kane y el nombrado comenzó a sonrojarse.- ¡Sí, sí, Sato-chan! ¡Me encanta como lo haces!
- Calla, burro, que vas a despertar a los niños.- Le dijo Hiroki aguantándose la risa.
- ¿Contento, Sato-chan?- Preguntó Kane dejando de gemir.
- Eres idiota.- Dijo Satoru.
- Por cierto, ha sido fingido.- Dijo Kane.- Esto está soso.
- Lo dice la persona que todavía no sabe muy bien cómo funciona un microondas.
- ¿Vuestras cenas siempre son así?- Le susurró Miyagi a Shinobu, quien le miró sonriendo.
- Te acabarás acostumbrando a esto.
- Estoy seguro de que sí.- Asintió Miyagi pasando su brazo por los hombros del menor.
