Capítulo 32
Mamá Hasibe le sonrió a Azize cuando la vio llegar contenta del hospital. Las cosas habían cambiando sensiblemente desde que Cevdet había vuelto. Su nuera había vuelto a sonreír y todo estaba en paz… eso era lo único que a ella le importaba…
-Madre… ¿cómo está? ¿cómo se portaron los niños? - le dijo luego de besar su mano y quedarse cerca, plena de afecto por su suegra.
-Muy bien, hija, ¿cómo iban a portarse? Han jugado todo el día y hace un rato se quedaron dormidos…
-Pero no han cenado, ¿verdad?
-No, no… solo los dejé descansar un poco y luego se levantarán, les daremos un baño y cenarán…
-Bien… ¿y Cevdet? - preguntó con interés.
-No lo sé… creí que volvería contigo, me pareció que había salido a buscarte…
-Pues…- dijo Azize pensando- no lo he visto… quizá fue a hacer alguna compra…
-¿Tú crees que estará preparando alguna sorpresa para festejar su segundo aniversario?
-Mmmmm…- dijo Azize arrugando su nariz- no creo que se acuerde… nos vimos esta mañana y no me dijo nada…
-¿Cómo que no? Me lo mencionó el otro día… y espero no estar hablando de más y que él quisiera que tú pensaras que no se había acordado…
-No se preocupe, madre…
-Si te pregunta, ya sabes, no has hablado del tema conmigo…- dijo la mujer y Azize sonrió.
Azize fue a besar a sus hijos y los dejó durmiendo un rato más, todavía era temprano y al ver que Cevdet no volvía decidió que ella misma iría a buscarlo y si no lo encontraba, al menos compraría algo para darle en el aniversario.
No es que la fecha no fuera importante, sobre todo porque este año sí estaban juntos para festejarlo. Pero seguramente Cevdet se había olvidado y no por eso ella tenía que enojarse…
Recordó las palabras de su suegra mientras se ponía el abrigo y salía a la calle…
Volvió a pasar por el hospital y preguntó en la recepción si él había ido a buscarla, pero le dijeron que no.
Salió y decidió que pasaría por la relojería, había visto un reloj y había juntado dinero durante mucho tiempo para poder regalárselo. Sabía que quizás él se enfadaría con ella por gastarlo, pero estaba segura de que quería hacerlo por él y por ese profundo amor que había entre ellos…
Una vez que lo compró, salió de la tienda contenta, y cuando caminaba para el lado de la costa, lo vio a lo lejos sonriente, con un ramo de flores y estuvo a punto de llamarlo. Por suerte no lo hizo, ya que inmediatamente vio a una mujer correr a abrazarlo y se quedó muda.
Cevdet le sonrió y volvió a abrazarla luego de que ella le dijera algo. Azize sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y quiso salir corriendo.
Él había estado algo distraído esos días, ella creyó que tenía que ver con preocupaciones o cosas que habían sido complicadas durante su misión, pero ¿acaso se había enamorado de esa mujer? ¿de otra mujer que no fuera ella? Su corazón se aceleró y sintió que se ahogaba… no, no podía ser cierto…
La observó bien y trató de calmarse. No tenía nada que ver con ella, parecía hasta incluso mayor que él, estaba vestida con colores intensos y con el cabello al descubierto, seguramente era de cultura occidental, francesa o quizás inglesa…
Decidió irse luego de un rato de observarlos hablando sonrientes. Ya no quería soportar más esa sensación de soledad que sentía…
Las lágrimas bañaron sus mejillas y ella se apresuró en llegar a su casa. Se limpió la cara antes de entrar, lo peor que podría pasarle es que su suegra se enterara de algo…
Se dio un baño y lloró todo lo que ella creyó que le faltaba llorar. Salió envuelta en una toalla y se dedicó a desenredar su cabello, no había tomado una decisión sobre qué haría con lo que había visto. Pero sabía que, si ella elegía no decir nada, Cevdet sabría que algo pasaba…
Sintió golpes en su puerta y se apresuró a terminar…
-Hija… querida…- dijo mamá Hasibe cuando entró- tu marido te espera abajo…- agregó con una sonrisa cómplice.
-Pensaba acostarme… no me siento muy bien…- dijo Azize.
-¿Qué pasa, hija? No te ves muy bien…
-Como le dije… me duele mucho la cabeza…
-Bueno… supongo que Cevdet entenderá… pero… ¿no puedes hacer un pequeño esfuerzo, querida? Creo que preparó una pequeña sorpresa para ti…- le dijo casi en secreto.
Azize quiso gritarle que la sorpresa ya se la había llevado más temprano, ¿con qué cara se aparecía él allí y encima a querer sorprenderla? Seguramente se sentía culpable por estar engañándola con esa otra mujer…
-Madre…
-Por favor, baja, hija… no te arrepentirás…- le dijo Hasibe y sonrió tratando de convencerla.
-Me cambiaré un poco y bajaré…- le dijo y la mujer se fue.
Azize se miró al espejo e inspiró hondo. Realmente estaba enojada. No quería mostrarle lo mal que lo había pasado, pero tampoco se lo haría fácil… tomó el regalo que había comprado para él y lo apretó entre sus manos…
Bajó las escaleras y notó que casi no había luz en la sala. Su corazón se aceleró y abrió la boca con sorpresa cuando lo vio de pie junto a la mesa prolijamente armada, con un candelabro en el centro y él tenía en sus brazos, el mismo ramo de flores que ella había visto hacía unas horas…
-Azize… mi vida…- dijo él con una sonrisa que a ella se le antojó demasiado cristalina y carente de doble sentido.
-Cevdet… le dije a mamá Hasibe que no me sentía bien…- dijo algo cortante.
-Bueno… supongo que quizá te enojaste porque creíste que había olvidado nuestro aniversario…- dijo y se acercó a ella- pues, no lo hice… hace días que vengo planeando todo esto… espero haberte sorprendido…
-Lo hiciste… lo has hecho, Cevdet…- dijo ella y bajó la vista.
-¿Qué tienes? ¿Te sientes mal?
-Estoy bien… lo suficiente para saber lo que quiero en este momento…
-¿Comemos?- dijo dejando las flores sobre la mesa.
-No tengo hambre…
-Azize… ¿acaso no me perdonas por haberte hecho creer que no me acordaba?- él parecía no tener pistas de lo que sucedía…
-Cevdet…- dijo con algo de fastidio ella, no quería dejarse llevar por todo lo que sentía en ese momento, porque en otras circunstancias se hubiese emocionado mucho con algo así….
-Estoy viendo algo en tus ojos que nunca había visto…
-Cevdet…- dijo y estiró su mano, entregándole la bolsa que contenía el reloj que había comprado.
-¿Qué es eso?
-Hoy salí a la tarde, ilusionada, a comprarte esto… sinceramente no me importaba demasiado si te habías acordado de esta fecha o no…
-Azize…- dijo sacando el reloj de la bolsa y mirándolo con preocupación, no entendía mucho de lo que estaba sucediendo...
-Y entonces… entonces me alegré porque te vi… y cuando iba a llamarte…- dijo y sacudió la cabeza con tristeza.
Cevdet clavó su mirada azul en la de ella y comprendió. Sacudió la cabeza, buscó palabras que sabía que serían difíciles de comprender para ella…
-Mi vida… no es lo que piensas…
-¿No? - dijo ella con lágrimas en los ojos.
-Esa mujer a la que viste… es solo alguien que trabajó conmigo…
-Entiendo…
-No, no entiendes… me la encontré de casualidad… yo había ido a comprarte estas flores y la vi en la librería… entonces aproveché para despedirme de ella porque vuelve a París…
-París… me imaginé…
-Azize… por favor, no sé que esperas que te diga, pero te puedo asegurar que solo fue una compañera de trabajo… tuve una misión con ella y un grupo de gente de otros países… la realidad es que nos llevamos bien, todos y dio la casualidad de que ella vino hasta aquí porque se tomaría un barco para volver a su país…
-Era muy bonita… con el cabello claro, muy occidental…
-Es posible… pero yo no podía pensar en nadie más que en ti… ¿acaso no recuerdas las veces en que nos encontramos en forma clandestina?
-Sí…- dijo secando sus lágrimas con algo de rabia todavía.
-Ojalá te hubieses acercado, las pocas veces en que pudimos conversar, no hacía otra cosa que contarle sobre ti, sobre cuanto te amo y cuánto anhelaba terminar con la misión para volver a ti… a mis hijos…
-Cevdet…
-Mi vida… por favor… nunca te he mentido… necesito que confíes en mí… además… hace días que vengo preparando esta sorpresa…
Azize suspiró y evitó su mirada, quería calmarse, quería creerle con todas sus fuerzas, pero estaba muy dolida…
-Cevdet… yo… no sabía que era tan celosa hasta que te vi con esa mujer… sentí que el mundo se terminaba, que ya no quería seguir adelante…
-Mi Azize… lamento tanto que hayas sufrido en vano… te juro que solo fue un mal entendido…- dijo y se acercó más y dejó a un lado, sobre la mesa, el reloj que ella le había regalado.
-No tienes idea de cuánto quiero creerte…
-¿Por qué no podrías hacerlo? Yo nunca te engañé… y te juro por mis hijos que la única mujer de mi vida eres tú…
-Cevdet…- dijo y miró sus labios, él estaba tan cerca que casi la mareaba.
Cevdet la besó con suavidad, dejando el deseo de lado por un momento. Sólo quería asegurarse de que ella no se había quedado con la amargura de lo que había visto y malinterpretado.
-Querida… ¿quieres recostarte? ¿te sientes mal?
-Estoy bien…- dijo ella luego de perderse en sus ojos.
Él le corrió la silla para que pudiese sentarse y ella sonrió apenas. Él le sirvió la comida y se sentó a su lado.
Volvió a mirar el reloj que ella le había regalado y apretó su mano con ternura.
-¿Cuánto dinero has gastado en esto? - dijo sacudiendo la cabeza.
-Lo tenía ahorrado para hacerte este regalo…
-Azize…
-Tú… eres muy importante para mí…- dijo y las lágrimas volvieron a aparecer.
-Azize… tú también lo eres para mí, créeme que si pudiera volver el tiempo atrás para poder explicarte todo y evitarte el sufrimiento lo haría…
-Sí… lo se…- dijo ella.
Cevdet llenó dos copas con vino que había traído especialmente y le ofreció una…
-Feliz aniversario, mi vida…- dijo él y levantó la copa y ella se la chocó.
-Feliz aniversario…- dijo ella y trató de sonreír.
-¿Por qué siento que no me crees?
-No es que no quiera hacerlo… el problema es lo que vi… pero supongo que pasarán los días y estaré mejor…- dijo ella intentando auto convencerse.
-Espero que si…- dijo él y siguieron comiendo.
Una vez que la cena terminó, Cevdet juntó todo y subieron a la habitación. Ella se cambió, él la esperó y la tomó entre sus brazos cuando ella se acostó a su lado.
Azize se dejó abrazar y cerró los ojos. No había ningún otro lugar en donde quisiera estar que no fuese allí con él, pero las heridas en su corazón todavía estaban abiertas…
-Te amo…- le dijo él besando su cabello.
Ella no contestó, solo suspiró y mantuvo los ojos cerrados mientras sonreía. Estaba segura de que esa sensación de inestabilidad que sentía se le iría pasando…
Bueno, se que este capítulo fue un poco más doloroso de lo que debería haber sido, pero espero que les siga gustando esta historia, nos vemos en el próximo capítulo... gracias por seguirla!
