Tarde siglos, lo sé, mil perdones, no saben como me costo trabajo la parte de la cena, seguro para este punto ya se ha dejado notar el plan, y el siguiente capitulo está también ya listo, estaba pensado como uno solo, pero eran más de 6500 palabras, así que decidí dividirlo, pero si es posible creo que leerlos seguidos es lo mejor.
Pronto el final.
Tal como pensaba no alcanzo a ver a su novio cuando llego a la salida de las clases, pero su amiga estaba ahí esperándola
- Chica, hoy estás más rara que de costumbre - le dijo mientras enlazaba su brazo con el de ella
- De verdad? digamos que solo tenía muchas cosas que hacer
- Y te saltaste casi todas las clases - le dijo mientras señalaba con los dedos - y no te quedaste a tu sesión diaria de besitos, y no creo que tus papás te hayan pedido entregar nada en horario de clases
- Toda una reportera - le dijo con una sonrisa
- Entonces no me dirás de que se trata? - le pregunto la de lentes intrigada
- Nop, de hecho si todo sale bien nunca lo sabrás - le dijo mientras la abrazaba
- Vaya, debo preocuparme?
- No, para nada, vamos a comer, muero de hambre.
Y arrastrando a la chica se dirigieron a su casa, en donde tras saludar a sus padres subieron, prepararon algunos emparedados y subieron al cuarto de la azabache para empezar a revisar sus opciones para vestir esa noche.
Un par de horas después, y claro un revoltijo de ropa descartada y tres exclamaciones desesperadas de la chica de coletas, al fin habían encontrado el conjunto perfecto, un vestido rosa claro ceñido a la cintura con un escote straples recto, que era cubierto por una delicada tela transparente cubriendo los hombros y bajando un poco de ellos, una fina cinta de raso marcaba el inicio de una delicada falda con un vuelo logrado a través de una serie de plisados finos que llegaba un poco arriba de la rodilla, había hecho ese diseño imaginando que lo usaría en el baile de fin de curso, pero si todo salía bien aun tendría tiempo para pensar en uno nuevo, o adaptar este para que luciera diferente.
- Ohhh Marinette, es precioso, es sencillo y novedoso, y coqueto y tan dulce, es perfecto - su amiga que había visto casi todas sus creaciones estaba sorprendida ya que no había visto ni los bocetos
- Quería que fuera una sorpresa para el fin de curso - le contesto mientras guardaban algunas cosas y se preparaban para salir rumbo al ensayo - lo empece poco después de conocer a Adrien.
- Ohhhh y te imaginaste luciéndolo de su brazo - dijo la otra con una sonrisa divertida.
- Algo así, la verdad no llegaban a tanto mis esperanzas, - se confeso - pero pensaba que tal vez el me vería usándolo y quedaría deslumbrado.
- Bueno, la realidad es que quedará deslumbrado - aseguro su amiga - de hecho yo estaré lista para tomar unas buenas fotos de su cara de bobo cuando te vea.
- Ohhh Dios, Alya ahora si me desmayare - exclamo la chica de coletas, provocando una gran risa de su amiga, mientras tiraba de ella para salir con tiempo.
Llegaron antes de que el ensayo iniciara, saludaron contentas a todos y ella aprovecho para pedirle a Juleka dejar abajo sus cosas. Sabía que debía actuar rápido para no levantar ninguna sospecha, así que dejo sobre la cama de su amiga su vestido extendido y se apresuro al cuarto de su amigo, sintió la presencia de Sass oculto, no tardo nada en dejar todo listo, la única carta que había preparado estaba ya sobre la cama del chico, pero oculta por la almohada, debía encontrarla hasta que regresará de su misión. Cuando salía escucho un ligero "Sssssuerte" solo asintió con la cabeza y guiño en agradecimiento.
Al subir encontró a toda la banda lista para iniciar, incluido su novio que estaba terminando de instalar el teclado, pero que la vio en cuanto salió, le encantaba esa especie de radar que parecía tener, la hacía sentir tan especial. Así que se acerco a saludarlo.
- Hola Adrien! - le dijo contenta
- Hola princess, todo bien? - le contesto pero solo le dio un ligero beso en la mejilla con algo de incomodidad
- Si, solo baje a dejar mis cosas para arreglarme más tarde.
- De acuerdo, aunque así luces hermosa - le dijo con sinceridad haciendo que casi se derritiera ahí mismo
- No iré a cenar con Gabriel Agreste vestida de diario - le dijo determinada
- Creía que hacíamos esto como una misión? - pregunto ligeramente molesto el rubio
- Bueno si, y aun así no iré luciendo así - dijo ella con una sonrisa, intentando aligerar el clima.
Cualquier respuesta del chico se vio interrumpida cuando el guitarrista se acerco
- Chicos, ya estamos listos - dijo y no pudo evitar sentirse un poco incomoda, así que pegando un brinco se apresuro a ir a sentarse junto con su amiga.
La vio dirigirse hacía su amiga totalmente abochornada y debía reconocer que también se sentía un poco incomodo, era consciente de los sentimientos de su amigo, y aunque se habían visto un par de veces a la salida del colegio, tal vez debió pensar un poco antes de ir los dos al barco, sintió una mano sobre su hombro y volteo a ver sorprendido al chico de cabello teñido.
- Supongo que te debo alguna disculpa - le dijo antes de que el chico mayor hablara.
- No veo por que - le contesto el otro encogiendo los hombros.
- Yo sé lo que sientes, y bueno, creo que lo correcto hubiera sido hablar contigo, ya sabes…
- No es como si no lo hubiera esperado - siempre ese tono de saberlo todo, bueno al parecer si sabía bastante.
- Supongo que el único que lo negaba era yo - dijo al fin suspirando.
- Si, eso parece - y con un suspiro continuo - bien, ya sabes, si la lastimas, desilusionas y eso… - y dejo la frase ahí dandole una mirada seria.
- Si eso viniera de cualquier otro tal vez me molestaría - le dijo aceptando la clara advertencia - pero creo que sabes que jamás lo haría - quería confirmar por el mismo que tanto sabia su amigo, y aunque no lo podía leer como su novia esperaba poder detectar cualquier insinuación
- Lo sé - le dijo con un suspiro - pero de todos modos tenía que decirlo
Y entonces le dio una palmada en la espalda, con bastante fuerza, como para dejar en claro que era en serio lo que había dicho, pero sonriendo continuo
- Y creo que está de más decir que cuentan conmigo.
Su amigo lo sabía, no lo había dicho, pero le quedo claro por el tono decidido y la mirada que le dio, no necesitaron decir mucho más, solo asintió y el joven guitarrista se dirigió a su lugar para dar inicio al ensayo.
Volteo a ver a su novia, y la encontró mirándolos aprensiva, así que se apresuro a sonreírle y guiñarle un ojo, provocando que se sonrojara y que Alya, sentada a un lado de ella sonriera divertida. El ensayo fue bueno, el ciertamente se esforzó en que saliera bien, era la primera vez que ella iba a escuchar un ensayo como su novia, y la verdad sea dicha quería impresionarla. Tras repasar varias de las canciones que estaban estrenando y con varias indicaciones de parte de Luka decidieron tener un descanso. Por un momento todos se quedaron en silencio, sobre todo cuando notaron que la ultima canción había sido modificada por el compositor quitando una estrofa que hacía clara alusión a los ojos de su chica. Y el tenso silencio fue roto por la ultima persona que lo esperaba.
- Ma ma ma Marinette, es el momento de las bebidas! - dijo el chico dejando su guitarra en la base y guiñando el ojo a la chica, que en efecto se había levantado con su amiga a servir unas bebidas y que lucia totalmente roja de la cara.
Al principio no entendió el sentido de ese comentario, y estuvo a punto de decir algo cuando vio un trapo mojado volar directo a la cara del chico de cabello teñido, seguido de la carcajada de la de lentes. Todos se quedaron sorprendidos por la puntería de la azabache, hasta que la carcajada del músico se escucho.
- No puedo creer que hayas dicho eso - reclamo su novia.
Y entonces con una carcajada divertida el guitarrista lanzo el trapo que aún sostenía en su dirección, lo logro esquivar gracias a sus buenos reflejos
- Hey! - reclamo sin entender el por que era incluido en la batalla
- Me lo debías - dijo con una sonrisa relajada el músico, tal vez hubiera sido incomodo si en ese momento no hubiera escuchado la carcajada de su mejor amigo, quien había recibido el trapo en el pecho en su lugar.
Pero entonces la de lentes uso el vaso de agua que sostenía para vengar a su novio, y antes de lo que esperaba, todos estaban lanzando trapos mojados, usando vasos y lo que encontraban para mojarse unos a otros, mientras Rosita gritaba que se alejaran de los instrumentos. No tardo en colocarse junto a sus amigos y novia que hacia gala de su gran puntería mientras el chico de lentes la resurtía de trapos.
Acabaron todos medio mojados, agotados y muertos de la risa tirados por toda la cubierta. Vía a la azabache ponerse de pie, sonriendo y sonrojada por el momento agitado, la pelirroja la siguió.
- Chicos, puedo bajar a cambiarme - pregunto dirigiéndose a los hermanos
- Claro petite - le contesto el hermano mayor.
Mientras su novia se arreglaba se levanto para ayudar a recoger los instrumentos, y cuando estaba junto al chico acomodando algunos cables no pudo evitar la curiosidad.
- Aún no estoy muy seguro de por que empezó la batalla
- Bueno, además de lo obvio - le dijo sin mala intención - el hecho es que siempre que venías al ensayo ella se esmeraba bastante con el descanso, bebidas, dulces, ya sabes
Eso lo sorprendió, no por que nunca lo hubiera notado, si no por que pensaba que solo era importante para él, lo cierto es que siempre había sido de sus partes favoritas de los ensayos, cuando "su amiga" se acercaba con una sonrisa enorme ofreciéndole un vaso de naranjada o alguna golosina, y lo felicitaba por lo bien que había tocado, así que no pudo evitar sonrojarse halagado.
Pero lo que iba a decir se quedo atorado en su garganta cuando la vio subir a cubierta, se quedo en blanco, estaba hermosa, con el cabello medio recogido por un par de pasadores para mantenerlo lejos de su rostro, y el vestido más delicado que le había visto nunca. Escucho al joven a su lado soltar un suspiro y no lo culpo. Trago saliva y se acerco lento hacía ella, era consciente de todas las miradas puestas en ellos, y no le importo, nada podía importarle más que asegurarse que la chica era real.
- Y bien? que te parece Agreste - escucho preguntar a la de lentes. Pero no pudo contestar, simplemente estaba en blanco.
- Creo que lo perdimos nena - escucho a su amigo que sostenía su celular tomando fotos de su rostro sorprendido.
- Crees que está bien? - pregunto con timidez su novia.
No estaba seguro de si su cerebro había colapsado o si eran sus pulmones los que no estaba enviando aire, recibió un zape de su amigo que lo hizo reaccionar.
- Espas terfecta - dijo balbuceando - Perfecta! digo.
Pudo distinguir un montón de risas detrás de él, y vio a su novia sonreírle con dulzura.
- Creo que es hora de que se marchen tórtolos - señalo la de lentes al coche que acababa de llegar por ellos, y eso lo hizo regresar a la tierra de golpe, recordando por que su novia se había arreglado. Y ella también pareció recordarlo de golpe, por que se giro hacía su amiga y la abrazo con fuerza, alcanzo a escuchar que le decía en voz bajita "gracias, eres la mejor", y pudo ver como Luka observa la escena entrecerrando los ojos.
No tuvo tiempo de decir o hacer nada, ya que de repente la chica de coletas se separo de su amiga, se irguió y giro a verlo con los ojos llenos de determinación.
- Vamos - dijo mientras él se acercaba a tomarle con fuerza la mano.
Se despidieron de todos desde la plataforma y subieron al coche, hicieron el viaje en silencio, tomados fuertemente de la mano y sin dejar de mirarse, no necesitaban decir más. Esperaba que el camino se le hiciera largo, pero para su mayor frustración fue corto, antes de lo que le hubiera gustado estaban entrando a la mansión, sintió como toda su piel se erizaba, y entonces con un apretón más fuerte en su mano vio a la chica a su lado, que le devolvió una mirada dulce.
- Estamos juntos en esto - y se sintió reconfortado al escuchar el tono seguro de su compañera de batallas.
- Juntos, tú y yo contra el mundo - le dijo mientras llevaba su mano hasta sus labios y depositaba un beso en ella.
Salieron del coche en cuanto este se detuvo, bajo y ayudo a su novia a bajar, cuando entraron le sorprendió encontrar en el vestíbulo a su padre esperándolos, intento poner a la chica un poco detrás de él, de las muchas cosas que lo ponían alerta de esta situación era la mirada avariciosa de su padre cuando miraba a la joven a su lado, como si calculara cuanta ganancia podría obtener de ella, no estaba seguro si era por el talento de la chica, por que era en verdad el villano y anticipa una victoria si lograba akumatizarla, pero lo que fuera lo quería lejos de ella.
- Bienvenida mademoiselle Dupain - dijo su padre acercándose a ellos y fijando su atención en la azabache
- Muchas gracia monsieur Agreste. - contesto ella tímida pero segura
- Debo decir que ese vestido es muy interesante, supongo que es su propia creación. - el tono de su padre era amable y educado, y parecía bastante honesto al hablar sobre el tema
- Así es - dijo sin poder evitar sonrojarse
- Pues es impresionante para alguien tan joven - señalo y Nathalie que acababa de entrar asintió en acuerdo, y luego se fijo en él y frunció el ceño - Adrien, no pensaras sentarte a la mesa luciendo así, cierto?
No supo que decir, estaba tan pendiente de todo a su alrededor que olvido completamente que él debía lucir fatal, con ropa de diario, mojado y sucio por la batalla de agua, y seguro despeinado, algo que molestaba enormemente a su padre por cierto.
- Claro que no - contesto pensando rápido - subo a cambiarme inmediatamente.
Y sin soltar a su novia camino hacia las escaleras, pero la voz de su padre lo detuvo
- Que crees que haces? - le dijo en tono sorprendido
- Subo a cambiarme - le contesto con sencillez, no pensaba separarse de Marinette en ningún momento.
- Bien, la señorita Dupain-Cheng puede esperarte en el comedor.
- No veo por que no puede acompañarme - contesto intentando sonar relajado e inocente
- Por que no es adecuado - desafío su padre, pero le sorprendió lo controlado que parecía
- Tampoco sería adecuado hacerla esperar sola en el comedor
- Adrien - intento intervenir su novia claramente incomoda ante el intercambio entre padre e hijo, pero le lanzo una mirada suplicante y ella se abstuvo de intervenir.
- De acuerdo, pero Nathalie se quedará en la puerta - dijo su padre y sinceramente se sorprendió de que aceptará sin más.
Subieron seguidos por la asistente, y tal como su padre había indicado mientras él entraba a cambiarse a su vestidor y Marinette se quedaba en su sillón curioseando algunos cómics que tenía regados, ella permaneció en la puerta abierta. Cuando salió ya cambiado por un simple pantalón de vestir negro con una camisa a juego en un tono de gris casi negro vio a su novia mirarlo y sonrojarse, ella parecía haberse relajado, pero él se sentía cada vez más inquieto, así que ni siquiera bromeo con ella, le regalo una sonrisa, si ella estaba tranquila era bueno, así que no la angustiaría y solo se mantendría atento a sus estados de animo.
Cuando bajaron le sorprendió que su padre no hiciera un escándalo por su falta de corbata y saco, o por que no se había peinado, supo que le molestaba por su expresión, pero no dijo nada, al contrario les indico que pasaran al comedor, y para su sorpresa Nathalie se unió a ellos durante la cena.
- Debo decir mademoiselle que me sorprendió un poco enterarme que sale con mi hijo - el tono era amable, y casi pudo ver un poco de esa actitud relajada y agradable que a veces su padre había tenido cuando su madre estaba ahí y hablaban entre ellos, casi.
- Solo Marinette por favor , a mi también- se apresuro a decir la azabache nerviosa, y se ruborizo casi al instante al darse cuenta de lo que había dicho.
- No es lo que piensa - aclaro su padre con una sonrisa que intentaba ser amable - pensé que Adrien me intentaría desafiar escogiendo por novia a una joven inadecuada
- Padre! - quiso reclamarle, eso no podía augurar nada bueno
- Bien, por un momento temí que salieras con una chica boba o molesta solo por demostrar algún punto - dijo el hombre y se volvió a dirigir a la chica - pero me complace mucho que se haya fijado en una chica talentosa y por demás encantadora.
Vio el sonrojo de su novia que susurro un casi inaudible "gracias" y no supo que hacer, esto no era lo que esperaba, cuando se habían sentado a la mesa había esperado que su padre hiciera preguntas incomodas, que intentara intimidar a su novia, incluso pensó que Nathalie se unía a la cena para plantear temas de imagen y legales. Todo con el fin de que la chica se sintiera mal y poder akumatizarla en sus narices. Pero su padre por el contrario parecía que realmente quería hacerla sentir cómoda.
Habían hablado de que esperaba estudiar, de lo convencido que estaba de que su talento le abriría todas las puertas del mundo de la moda. Pregunto con interés sobre su familia, sobre todo sobre la de su madre, e incluso los sorprendió contando un poco sobre un viaje que había hecho con su madre a algunas regiones de China y el Tíbet. Y para su completa angustia había visto a Marinette relajarse poco a poco, mientras él seguía sintiendo que todo estaba mal, de hecho esperaba que la cena terminará pronto para sacar a la chica de ahí. Así que cuando la vio dar las ultimas cucharadas a su postre casi salto de alegría. Unos minutos más y podría llevarla a su casa, sana y salva.
Realmente ha sido una cena muy agradable - dijo el hombre mientras se ponía de pie
- Gracias Monsieur Agreste - contesto ella sin saber muy bien que hacer a continuación, consciente de que su novio estaba cada vez más tenso, pero no creía que fuera educado simplemente levantarse y salir de ahí.
- Aun es temprano, si no cree tener problemas con su hora de llegada - le dijo el hombre al tiempo que su asistente también se ponía de pie - tal vez le gustaría ver algunos de mis bocetos y escuchar sobre el proceso que se lleva para la creación de las piezas.
No pudo evitar sentirse emocionada por el ofrecimiento, pero se giro a ver a su novio, que había estado inusualmente callado.
- Hijo, que te parece si después permito que suban un momento para que toques algo al piano?
Vio la sorpresa en el rostro del rubio, a diferencia de ella, que estaba ya prácticamente convencida que ese hombre, que aunque seco en sus expresiones también podía ser amable y casi agradable, no era el villano como habían temido, no podía pensar que alguien que dejaba ver tanto amor y añoranza al hablar de su esposa pudiera ser el mismo ser que se aprovecha del dolor de otros, pero vio que su compañero seguía alerta, inquieto y claramente preocupado.
- Tal vez sería mejor que te llevará ya casa Marinette, es tarde.
- Claro - se apresuro a decir ella, había detectado en el tono de voz del modelo una petición de que por esta vez le hiciera caso.
- Bien, entonces solo necesito que me acompañen un momento a mi despacho - dijo el hombre tras ellos, el tono fue amable pero era claro que no aceptaba replica.
