"En tu compañía"

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Cada detalle que uno encontraba cuando se enamora nos vuelve delatores por la susceptibilidad con la que disponemos sentir en carne viva. En cierta forma un enigma expuesto por descifrar, y que al hacerlo, las cosas cobran sentido.

El mundo gira entorno a su lado, entorno a una ruta que ahora constaba de dos y no de uno.

El curso de los sucesos bien a bien, él no pudiera describirlos como un relato sencillo, o tan siquiera escribirlos a mano con lujo de detalle. No, él lo reproduciría en su mente cada que quisiera revivir la sensación que vivió cuando se confesaron sus sentimientos, sobre la sensación que se apoderó de su juicio al besarlo, de su propia debilidad al verse vulnerable a sus ojos.

Y no, no era un descuido de su parte, sino pues fue un momento de acción, de abrirse al diálogo porque no haberlo hecho, la situación no se hubiera dado de la manera en la que se dio.

Ahora, estaba comiendo con su familia y en conjunto con los amigos de Deku. El mundo giraba sin parar, giraba y se explayaba en remolinos.

La comida que preparó su madre estaba excelente, al igual que la comida preparada por la madre de Deku, quien se lució con el sazón de los alimentos.

Él veía de reojo a Deku, que comía gustoso mientras conversaba con sus amigos, y también con su madre con toda la calma del mundo. Nada parecía perturbarlo.

Le resultó extraño, puesto a que a comparación suya, él tendrá en el futuro la pesada carga de ser el héroe número uno de lo cual no era cosa sencilla. Ser el sucesor de portar dicho título significaba una amplia responsabilidad de su parte, además de que abrirse a la posibilidad de errores no eran razones suficientes para renunciar a su futuro destinado.

Le daba incertidumbre de sólo imaginarlo.

Pero, de momento disfrutaba de comer en su compañía, porque si se adelantaba a los hechos o maquinaba por cosas que aún no sucedían, no lograría solucionar nada.

Ver a Deku tan feliz lo hacía sentirse vivo, por eso no debía de preocuparlo innecesariamente, tal como lo hizo cuando éste arribó a su casa.

—Izuku— Su madre le habló.

Él levantó la cabeza, terminando de comer.

—Te quedarás a pasar la noche?— Preguntó su madre de forma precipitada, inmutando a Deku que se ruborizó al instante, deteniendo su acción en el aire.

—Madre— Siseó Bakugou, también colorado.

—Qué, Katsuki?— Su madre se hizo la inocente. —No tiene nada de malo hacerle preguntas al pequeño Izuku—

—Esa clase de preguntas no!— Regañó alterado.

—Mitsuki— Habló Inko en tono perturbado. —Izuku se vendrá conmigo—

—No tenemos inconvenientes en dejar a Izuku pasar la noche— Presumió su madre con una mano en su pecho.

Deku tosió nervioso, vacilando con sus dedos.

Qué situación tan incómoda.

—A-gradezco el ofrecimiento— Repuso Deku, ojeándolo a él nerviosamente. Sin embargo, para su desgracia, el nerd no pudo seguir hablando, a lo que él asumió como la gota que derramó el vaso en el cerebro del pobre Deku. De seguro su cerebro estará explotando en una caldera.

—No se quedará a dormir con nosotros— Agregó él en tono molesto. —Si se queda es porque Deku quiere—

Uraraka y Iida lo miraron sospechosos, pero no dijeron nada al respecto, sólo se ojearon en una manera que simulaba a que se querían reír, mas no lo hicieron en su cara; tal vez porque sabían que él se enojaría si lo hicieran en su propio hogar.

—Y si Izuku quiere?— Insistió su madre entre risas maliciosas.

Bakugou chasqueó la lengua, rodando los ojos del enfado.

Por qué su madre lo avergonzaba frente a sus invitados, sobre todo frente a su novio?

—Él no ha dicho nada— Retorció el labio inferior.

—Y si lo dice?—

—Ya basta!— Dio un manotazo en la mesa, exaltando a Deku, quien parpadeó horrorizado; una mezcla de culpa le invadió a él y quiso resarcir su cometido. No debía de asustarlo. —Vieja no interfieras en lo que no te corresponde— Amenazó él con el tenedor apuntándole. Su madre lo observó sin inmutarse ante su aparente amenaza, y se burló de él. —Qué?— Gritó.

—En serio me amenazas?— Se rió su madre.

Enojado hasta los huesos de aquello, se puso de pie, espantando a los demás que estaban comiendo, y dirigió su atención a Deku que lucía horrorizado.

—Deku!— Le habló recio; éste se tensó. —Te vienes conmigo— Rodeó la mesa y se lo llevó a la fuerza consigo, dejando al resto en sus asientos.

—Oye a dónde crees que vas?— Inquirió su madre.

—Qué te importa a dónde voy?— Aludió él, con el brazo de Deku en su mano. —Saldremos un momento, más les vale no importunarnos— Amenazó como un alto a su madre, en caso de que ella quisiera molestarlo por más tiempo del que debería de hacerlo.

Se llevó a Deku al patio de la entrada de su casa, halándolo del brazo; alguna parte de su cabeza le decía que tener una reunión con los Midoriya sería una mala idea, no por los invitados, sino por las imprudencias de su madre. Esas imprudencias que les echaba en cara cuando le daba la regalada gana.

—Eh…Kacchan?— Deku lo sacó de sus cavilaciones en lo que lo halaba del brazo; en eso se percató que lo estaba lastimando con la fuerza de su agarre e inmediatamente lo soltó.

—¡Esa maldita vieja!— Gruñó, empuñando las manos.

—Estás bi—

—Por supuesto que no estoy bien!— Interrumpió con la voz áspera, exaltándolo.

—Em— Deku jugueteó con sus manos, moviendo sus ojos a los lados, buscando una manera de ayudarlo. —Kacchan, te gustaría dar un paseo?— Sugirió tímido.

—Hah?— Se giró a verle mejor, notando que él lo veía el suelo y parecía no querer darle más problemas. Se arrepintió por haberlo jalado del brazo con tanta fuerza y además ponerse a gritar teniéndolo a su lado.

—O me imagino que quieres estar solo— Dio un paso atrás.

—No!— Lo tomó de la muñeca, deteniendo su acción. —El paseo, está bien— Deku pestañeó unos segundos, observándolo con admiración y un brillo indiscutible asentado en sus ojos.

—De verdad?— Preguntó con esa sonrisa idiota que le daba escalofríos.

—Ya deja de hacer esa cara!— Refunfuñó, comenzando a salirse por la entrada de su casa. —Te dejo si no vienes—

—Oh— Exhaló. —Kacchan, espera!— Lo siguió con una pequeña distancia entre ellos.

—Oye— Le dijo al cabo de unos minutos de haber comenzado a caminar por la banqueta. Vio que él lo miró atento. Extendió su mano derecha a la altura del pecho de él, a lo que lo observó sin entenderle del todo. —Tomémonos de las manos, estúpido— Dijo exigente.

—¡Ah! sí— Deku se sobresaltó y extendió su mano izquierda, así pues, tomándose de las manos.

—Tenías que ser un Deku— Se quejó.

Su acompañante lo miró y se rió de su comentario con la mejor calma del mundo.

—Y luego te ríes como se te viene en gana— Prosiguió, dándole un apretón en la mano con gentileza.

—Kacchan— Se rió él sin importarle sus comentarios.

Cómo le gustaba el nerd.

—Está haciendo frío, Kacchan— Opinó él habiendo calmado su risa.

—Y a mi qué me importa el frío?— Gruñó, irguiéndose.

—No tienes frío, Kacchan?— Agachó su cabeza para verle mejor, pero él desvió la cara porque se había sonrojado de la intensidad con que sus ojos le veían.

—Este clima ridículo no es nada para mí—Presumió. —No me digas que tú tienes frío—

Deku se rió, regresando a su postura normal.

—Sí— Respondió tímido.

—No aguantas nada— Bromeó, entrelazando sus dedos con los de él. —Qué clase de héroe esperas ser si no aguantas el frío?—

—Un héroe de clima tropical?— Supuso inocente.

—No, tonto!— Le dio un zape en la nuca, provocando que hiciera una mueca de dolor.

—Kacchan!—

—Un héroe de clima tropical!— Bufó burlón. —Ni lo sueñes, Deku, te quedarás aquí—

—Clima tropical…— Exhaló Deku pensativo. —No suena tan mal—

—Te dije que te quedarás aquí— Ordenó.

—Pero el clima tropical es cálido— Informó él, con su cara inocente. —Llueve durante el verano y hay calor templado en el invierno—

—No te sirven los oídos?— Retorció el labio inferior, perdiendo la paciencia. Acaso el nerd no entendía que lo quería cerca? Qué tan difícil era de entender?.

Deku se encogió de hombros, extrañado de su repentino enojo.

—Los héroes deben resistir cualquier tipo de clima— Afirmó, subiendo un puño. —No te preocupes, Kacchan, yo me quedaré donde estés tú—

—No estoy preocupado— Irrumpió, apretando el agarre de su mano, significando que lo que decía no iba de acorde a su gesto. Sin embargo, pareció que Deku si comprendió aquello, porque de inmediato esbozó una sonrisa seguida de pequeñas risitas.

—Donde estés tú, ahí estaré yo— Le dijo en serio.

Él se paralizó por dentro, haber escuchado esas palabras que desde su boca sonaron fáciles, sostenían un peso pesado en su pecho de cargar, o mejor dicho, de devolverle equitativamente el miso significado a sus palabras. Si Deku lo decía con toda seriedad, significaba que era verdad.

Una verdad que a fin de cuentas le gustó mucho de escuchar.

—Lo mismo digo, inútil— Espetó él en tono moderado.

—Eh? Qué cosa?— Deku dijo perdido en el tema.

Él se molestó por su falta de atención, y lo jaló hacia él, teniéndolo entre sus brazos; un chirrido fue emitido por Deku, sobresaltado por su acción. Le miró con confusión y un poco de miedo.

—Donde estés tú, ahí estaré yo— Murmuró cerca de su oído, sintiéndose ruborizar hasta las entrañas. Alejó de un aventón el cuerpo del nerd, y lo volvió a tomar de la mano, con el corazón haciéndole contrapeso en la garganta. —Ahora sí te quedó claro, estúpido Deku?—

Lo miró de reojo y sus mejillas estaban encendidas, y mascullaba con rapidez, como si lo sucedido no se le hubiera creído, o le costaba trabajo comprenderlo.

Bueno, así era él.

Ya lo conocía; sabía que Deku tardaba en comprender cosas como esas, y más si se las decía de un tirón.

Había que ser paciente con él a partir de ahora.

—Estabas muy hablador hace rato— Dijo él, tras un silencio. Deku le dirigió una mirada asustadiza, confundiéndolo de repente. —No dirás nada ahora? O es que acaso no me creíste?—

—Eh?— Emitió él de un chirrido. —No, Kacchan—

—No, qué?— Siseó él en tono burlesco.

—S-sí te creí Kacchan— Tartamudeó sonrojado. —Es que me sorprendiste—

—Ah, y tu crees que no me sorprendiste a mi?— Retortijó él presuntuoso.

—Eh?— Lo vio interrogante. —No entiendo Kacchan—

—¡Estúpido!— Le dio un garnucho en la frente, haciéndolo parpadear sorprendido.

—Qué-qué pasa Kacchan?— Llevó una mano a su frente.

—Estoy diciendo que me sorprendió cuando me dijiste eso— Replicó gruñón. —Es un maldito fastidio que no entiendas lo que te digo—

—Perdón Kacchan— Sonrió él inocentón.

—Con unas disculpas no es suficiente— Dijo.

En eso, Deku se quedó pensativo, llevándose un dedo debajo de la barbilla, palmoteando ligeramente, arrugando un poco el ceño.

Bakugou lo vio de reojo, un tanto aturdido porque él perdió el temperamento al menos, más de lo debido por permitirse ser tan gritón para todo.

De un de repente sintió un jalón en dirección del otro lado, y unos labios aterrizaron en su mejilla derecha. El contacto fue cálido y suave.

Se encendió por dentro hasta el punto de sentirse bullir en un calor intenso, su corazón dio un brinco y su pecho se contrajo.

Se separó de él, sonriéndole de oreja a oreja.

—E-eso fue suficiente?— Preguntó Deku tímido, con la voz baja.

Él, por su parte, estaba petrificado cuán estatua. Su cerebro maquinaba en conexiones que no llegaban a ningún lado, en conexiones que se perdieron en pleno funcionamiento, terminando por estallar en un remolino de sensaciones turbulentas entremezclándose con la suavidad de sus labios, de su textura cálida y tierna, de cada partícula de aquel contacto físico le quemó el cerebro.

—K-Kacchan?— Emitió él aún más tímido.

Fue suficiente?

Suficiente fue el que Deku le confesara su amor el día anterior. Eso sí fue suficiente para él de soportar, y por ende, de sentir.

—H-hice algo malo, Kacchan?— Cuestionó Deku preocupado, le toqueteó el brazo con su otra mano con la punta de sus dedos.

—Fue pasable— Verbalizó tieso.

Deku se detuvo de tocarle el brazo.

—Sí?— Dijo ilusionado.

—No pongas esa cara— Siseó, recuperando un poco la cordura, pues su interior estaba nublado de reacciones como para hablar o siquiera de que sus propias palabras fueran coherentes.

—Pensé que hice algo que te molestó— Dio un suspiro de alivio, bajando la cabeza.

—¡Para nada!— Resopló.

Eso había sido más que suficiente, más de lo que pudo soportar…

Sin embargo, él quizás nunca le diría que fue más que suficiente, que el poder que él tenía sobre él iba más allá de lo alcanzable y que cada segundo que pasaban juntos le brindaba mucha felicidad.

Jamás tendría el valor para decírselo, y tal vez, ni decírselo a él mismo mirándose al espejo.

—Me alegra saber que te vez más relajado, Kacchan— Comentó Deku, sonriéndole.

—Cómo no estarlo?— Presumió él.

A esto, Deku se rió contento.

—Qué bueno Kacchan—

—Oye, yo creo que es momento de regresarnos, no?— Sugirió él, deteniendo el paso. —No quiero que la vieja me ande molestando por haberme ido—

—Como tu quieras, Kacchan—

—No, que como yo quiera, tonto!— Lo regañó, negando con la cabeza. —Tú qué rayos quieres hacer?—

Deku frunció las cejas, mirándolo confundido.

—Qué quieres decir con eso, Kacchan?—

—Qué quieres hacer tú?— Encaró.

Algo pareció hacerle click, porque pestañeó con los labios curveados en una mueca.

—Te refieres a salir?— Supuso Deku.

—Qué otra estupidez me puedo estar refiriendo?— Lo zarandeó frustrado de que él fuese tan lento para entender las cosas.

—Pero, tu dijiste regresar—

—¡No, idiota!— Lo regañó gritándole. —También tienes voz, no? Dime qué quieres hacer y lo hacemos, carajo!—

—Regresar estaría bien— Agachó la cabeza, sonriéndole tímidamente.

—Hm— Bufó con las cejas en punta. —Tan fácil que es hablar, maldito nerd—

Y así, los dos se fueron de regreso a casa, mientras Deku sonreía o hacía un comentario relacionado a que pronto nevaría, Bakugou sólo se limitaba a chasquear la lengua y asentir con cada cosa que él le decía, puesto a que no sabía bien a bien cómo responderle adecuadamente.

Se percató de que la tarea de ser un buen novio era difícil, sobre todo con alguien de su carácter y temperamento explosivo, que con cualquier cosa estallaba en cólera y los deseos de querer volar todo a pedazos a veces eran mayores que su cordura.

A fin de cuentas, apenas llevaba un día como el novio de Deku, o sea, le faltaba mucho para ser un buen novio para el nerd; además, ni siquiera había instrucciones para saberlo hacer correctamente, ni nada de eso.

En pocas palabras, debía de guiarse al tanteo hasta acertar con el blanco.

Pero, haría lo posible por seguir estando en su compañía; la única compañía que valía la pena para él.

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P.D. Espero y les haya gustado el capítulo.