Epilogo


Las cortinas se movían por la brisa marina. Charles se asomó por el balcón y olió la salinidad. Y si bien se sentía rara en su nariz, no por ello no le agradó.

Erik no se encontraba aún en la casa; más prometió que llegaría a tiempo y Charles siempre confiaba en sus promesas... por eso habían llegado hasta ese momento; uno anhelado y muy esperado por ambos.

El minino se estiró sobre la cama y a pesar de ser ya mayor; su cuerpo seguía siendo el de un felino no muy grande, pero que causaba la misma fascinación de los de su especia y si bien hubo un tiempo en el que escuchó algunas murmuraciones mal intencionadas sobre el motivo del sex-appeal de su especie; nunca se sintió parte de ello, precisamente porque nunca, Erik o cualquiera de sus cercanos, lo trató como uno de esos –sus antepasados–, que fueron usados como juguetes sexuales. No obstante aun siendo un científico reconocido por ser una joven promesa y futura eminencia, el encanto lo poseía en su ADN y lo usaba sin notarlo, como en ese instante estirándose cual mimoso minino en su cama.

Charles terminó de desperezarse y se levantó yendo al baño; lo que hizo justo a tiempo, pues la puerta de su habitación se abrió intempestivamente y por ella entró una tromba de tres mujeres para ayudarle a estar listo.

–Charles... –llamó Edie.

Raven se acercó a la puerta del baño y comentó:

–Se está bañando, señora.

Edie dejó salir el aire y agregó.

–Creí que no podríamos levantarlo, ayer no podía dormir, incluso tuve que amenazarlo con llamar a mi hijo por teléfono para que hablara con él.

Rogue y Raven se sonrieron entre sí; Charles no cambió mucho en esos años, Erik era su mundo.

En cuanto el castaño salió y vio al comité, se resignó a que lo engalanaran para... su boda.

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El ceño pétreo no era raro en el rostro del empresario Erik Lehnsherr y Remy lo sabía, sin embargo no tenía que girarse hacia el conductor para saber que los tres en el auto –incluido él– lo portaban igual.

El silenció se encontraba instalado en el vehículo, casi desde que dejaron la casa de la playa de los Lehnsherr, hasta ese minuto:

–¿Rogers no dijo más, Logan? –preguntó por fin Erik.

–No señor, pero mi hermano me mando algunos datos más.

–... –Esperó Erik a que el mayor siguiera hablando.

–La versión que nos dieron fue la de ese pequeño en una jaula, lo encontraron los de Ciudad Gótica y el señor Wayne consideró que podría ser una buena influencia su esposo Clark, para él, pero... el niño reaccionó muy violentamente al estar frente a otro alfa y estuvo a punto de herir a Wayne...

–¿Entonces es un amenaza? ¿Eso es lo que nos ocultaron? No lo quiero cerca de Charles por muy niño que sea... aunque... ¡Maldita sea!

Profirió Erik y es que iban de camino al edificio Stark, pues Tony les pidió que se reunieran, porque el grupo que se dedicaba a proteger a los híbridos y los derechos de estos –De los cuales todo eran parte– se habían anotado un tanto al rescatar a un pequeño hibrido... León, sin embargo el niño fue severamente torturado y de su apariencia no quedaba mucho más que cicatrices, dolor físico y emocional.

Erik optó por no llevar a Charles con él, pues conociendo a su prometido, que supiera o viera al pequeño, lo pondría muy mal y en una depresión severa.

Logan continuó con lo que decía:

–No señor, Doug me aseguró que el niño ya no es un peligro, más si hubo algo de tiempo en que lo mantuvieron sedado, más por su bien que por el de los demás.

–Oh comprendo. Es terrible lo que pasó. Me imagino que Steve debe pensar lo mismo que yo...agradecemos a toda deidad, que nuestros niños no hayan corrido con esa misma suerte.

–Tiene mucha razón, señor. –dijo Remy.

Erik estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no corrigió a su guardaespaldas al llamarlo Señor y no por su nombre, privilegio que estos se ganaron por años de leal servicio y amistad.

El edificio se alzaba sobre ellos y Erik se acomodó el saco del traje, en lo que el auto iba entrando al estacionamiento privado de Torre Stark.

Pocos minutos más tarde; Erik entró a la gran sala seguido de Logan y Remy. En ella ya se hallaban los otros miembros importantes de su grupo.

Tony al verlo se acercó de inmediato a él.

–Bienvenido Erik.

–Buenos días; Tony... Steve..., Oliver, Bruce, Clark, T'Challa, Thor.

Saludó Erik a todos los presentes.

–Lamento hacerte venir en este día tan importante, pero debemos llegar a una decisión por el bien del pequeño Wade... –comentaba Tony, invitando a sentarse a todos los reunidos.

–¿Así se llama? –preguntó Clark.

El minino castaño sonrió y se rascó la nuca...

–Bueno yo lo nombré así. Wade Wilson.

Los presentes sonrieron, sabían que Tony tenía su lado bromista. Steve prosiguió con la explicación y lo que el hermano de Logan, Doug ya les había adelantado; fue expuesto, más a pesar de lo ocurrido Bruce y Clark estaban dispuestos a encargarse de Wade, pues hasta el momento solo habían escuchado de otro alfa, más nunca dieron con este y si con el pequeño Wade.

–... Supongo que los Alfas no eran prioridad para nuestros creadores. –concluyó Clark algo sonrojado.

Los presentes miraron discretamente a Bruce, pues ya había dado a luz dos veces, por lo potente que era su pareja; sin embargo como siempre el rostro sin gestos del hombre no mostró ni un ápice de molestia o incomodidad. Tony rodó los ojos por la actitud de esa bola de hombres cobardes.

–Bueno, pues de verdad estaría bien que Clark lo guie, sin embargo en este momento está muy inestable, pero encontramos que se serena bastante cuando Peter está cerca... –explicaba Tony.

–¡¿Lo han dejado estar cerca de él?! –preguntó genuinamente curioso y un poquito alarmado, el gigante rubio.

–Por lo menos detrás de un vidrio reforzado, separándolos. –aclaró Steve a quien le dolía que el pequeño hibrido león hubiera pasado por todo ese sufrimiento, más no deseaba poner en peligro a su adorado unigénito.

–Si me lo preguntan, ese ha sido un gran avance, lo vi en sus primeros días y era salvaje... –comentó Oliver.

Bruce asintió dándole la razón al rubio. La reunión concluyó con la decisión de que Wade se quedaría en Torre Stark un tiempo y cuando lo creyeran pertinente iría con los Wayne para aprender a ser un alfa controlado.

Erik se despidió no sin antes recordarles que los vería esa noche en su boda y que por favor por el momento no le comentaran nada a Charles.

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¿Sería cliché decir que los ojos de su Charles eran como los de ese mar que sería testigo de su unión? Quien sabe, más a Erik no le interesó, eso pensaba y punto. Y al ver caminar a su gatito de la mano de Raven rumbo al altar, supo que esa noche en ese callejón... él fue el afortunado.

La ceremonia pasó como un suspiro, uno de dos almas uniéndose y sintiéndose complementadas una con la otra. Las alianzas brillaban en los dedos de sus portadores como reflejando el de las miradas de estos, al estar finalmente casados.

La celebración estuvo llena de alegría de parte de los allegados de la pareja que compartían con estos y viceversa.

Edie sonrió viendo a su hijo y yerno bailando muy juntos en la pista...

–¿Señora de que se ríe?–preguntó Raven.

–Pronto Raven, pronto seré abuela.

–Señora... –sonrió resignada la rubia.

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Con los recién casados Erik sintió que la colita de Charle se enredaba en una de sus piernas y llamó:

–Charles... cariño...

El mencionado alzó la vista y respondió.

–Ya despidámonos...

Erik se quedó estupefacto ante la sensualidad que desprendía su minino y mirando a todos lados, buscó como irse discretamente, a la casa que tenían algo alejada de la reunión... su noche de bodas no podía esperar.

Erik aferró firmemente la mano de Charles y echó a correr a través de la playa.

La risa del hibrido no era opacada ni por el sonido del mar. Los zapatos fueron dejados en la arena para avanzar más rápido.

Al arribar a las escaleras de mármol que subían hasta la casa. Erik se detuvo, giró sobre su eje y alzó en brazos a Charles, quien se aferró al cuello de su esposo, ronroneando de satisfacción.

–Ese día te alcé en mis brazos como hoy...

–Si...

–Y no pienso soltarte nunca...

El beso que siguió a esa declaración, les supo a futuro y anhelos.

La pendiente no fue obstáculo para la buena forma de Erik y con su preciada carga en brazos, llegó a la casa y dentro de esta, hasta la habitación...

Erik bajó a Charles para que este viera lo que sus amigas y sospechaba amigos, habían arreglado para ellos.

La cama y al parecer todo el piso, se hallaba cubierto por pétalos rojos, en lugares estratégicos estaban varias velas prendidas, por lo que no había necesidad de prender las luces; había bocadillos y vino en una cubitera, todo lo dejaron dispuesto.

Charles recorrió con la vista la habitación y si bien estaba nervioso y algo avergonzado. Avanzó quitándose la corbata, saco y chaleco; todo en color perla que fueron desgranándose en el suelo.

Erik lo dejó hacer, porque los movimientos del de ojos azules eran hipnotizantes.

Charles llegó hasta el tálamo y subió felinamente sobre este, llamando con la mirada al mayor...

Erik por fin despertó y avanzó para ir hasta Charles, besando los labios de este, bebiendo de ellos como un sediento en el desierto.

Las ropas crujieron cuando se recostaron sin dejar de besarse; las manos buscaron recovecos para colarse hasta la piel del otro.

Los miembros viriles despertaron e hicieron que el roce con pieles desnudas fuera más urgente. Las prendas fueron retiradas y con eso la libertad de recorrer la figura del contrario pasó a ser lo primordial. La boca de Erik fue dejando besos en Charles y este se dejó hacer, porque con eso, la humedad iba en aumento en el lugar donde recibiría a su esposo.

Los dedos del mayor bajaron, tanteando para introducirse y al notar que no hubo agitación para el minino, este fue alistado.

Sin embargo Erik deseaba tomarse su tiempo y poner a punto a Charles para que no hubiera molestia, por lo que los preliminares continuaron, con el pene del gatito siendo venerado por la boca del Lehnsherr.

–Ya...

Fue el susurró que salió del agitado Charles y la palabra que daba el permiso de ir más allá y consumar la unión.

Erik se irguió y con todo cuidado y muy al pendiente de las reacciones de su gatito, se fue introduciendo en este.

Palmo a palmo Charles lo recibió más no hubo tanto dolor y por primera vez agradeció a su creadores de hacerlos especialmente moldeables, aunque jamás lo diría en voz alta.

Respirando con dificultad, Erik sintió que ya estaba totalmente dentro de su esposo y esperó estoicamente la señal para moverse. La colita de Charles se movió y este sonrió mostrando sus colmillitos... si, esa fue la señal y los movimientos, aunque erráticos comenzaron. No se detuvieron hasta que tiempo después los dos gritaron casi al mismo tiempo.

Exhaustos cayeron abrazados, sabían que aún no se encontraba satisfechos, sin embargo tenían mucho tiempo y libido para seguir con su entrega.

...

Edie caminó con dirección a la sala, Rogue le avisó que Charles estaba de vuelta y eso era algo raro, pues el minino se encontraba muy atareado en la construcción de su creación Cerebro, por lo que llegaba ya tarde a casa.

La mujer entró y vio a Charles tomando té, acurrucado en sillón.

–¿Qué pasa Charly? ¿Te sientes bien?

El gatito dejó su taza de té y vio a la mujer quien a pesar de parecer dura y por sobre sus prejuicios, lo aceptó en su casa y familia.

Tenía un mes de casado con Erik, según consideró eso era poco tiempo para los humanos, por eso tenía algo de nervios... o bueno muchos para ser sinceros; ¡¿qué tal si pensaban que solo un animal podía ser tan... tan fértil?!

Pero si debía enfrentar eso, pensó que debía comenzar con la que era su suegra; así que exhaló aire y se armó de valor para confesar...

–Estoy embarazado...

–...

La falta de reacción de Edie estaba enviando a Charles a un túnel de pánico, más...

–¡Oh Charles, que felicidad mi niño!

Exclamó Edie y corrió a abrazar a su yerno. Charles... suspiró aliviado, pensando... eso ha ido bien.

Esa misma tarde Erik fue informado y después de quedar petrificado unos segundos, alzó a su esposo sin dejar de reír alegremente.

...

Charles procuraba recordar la felicidad de su esposo y suegra, los siguientes meses que engordó mucho. En ese instante viéndose en el espejo de su cambiador bufó ruidosamente y Erik pendiente en todo momento –posible– de él, llegó hasta ahí.

–¿Qué sucede Charles?

–¿Crees que mis creadores usaron un Meine Coon ** para hacerme?

–...

–¡Mírame Erik, parezco una bola con patas!

El mayor negó y abrazó a su esposo.

–Solo espera un poco, nuestros pequeños nacerán pronto...

–Lo sé, pero es que incluso Logan ya no me dice Don Gato...

–No entiendo.

–El muy tonto ahora me dice Don Garfield.

–Oh mi amor... –Apretó su agarre Erik sobre su redondo gatito– Le daré un buen golpe si vuelve a decirte de ese modo.

–No, está bien... es su modo de decirme que me estima.

–Si tú lo dices. Solo dime cuando lo necesites, mi oferta sigue en pie.

Charles se giró y pidió un beso de su esposo, solo estaba haciendo berrinche se le era permitido, pues se sentía muy embarazado. A pesar de amar los mimos de todos en su casa y laboratorio, ya deseaba que sus niños estuvieran en sus brazos y acunarlos, por supuesto también felicitarlos por su hazaña de que su número había hecho desmayarse al estoico Erik Lehnsherr.

...

El parto fue por cesárea y programada de antemano por la cantidad de bebés y cuando tres bolitas rosadas fueron colocadas en brazos de Charles y Erik, los ojos azules miraron a su esposo. Y efectivamente como Charles siempre lo soñó, Erik no veía orejitas o colitas, solo a sus hijos más que amados.

Y para Edie fue un motivo más de orgullo, pues el apellido Lehnsherr se hizo más grande y fuerte, eran tres híbridos Alfas, algo nunca antes visto: Marcus, William y Viktor Lehnsherr.

Ven

Navega por las nubes

Corre contra la oscuridad

Ella se alimenta de las carreras inacabadas

Nos vemos donde el acantilado saluda al mar...

Fragmento de la canción Élan de Nightwish.

Fin

...


*Del fic Ojos Esmeralda, de mi kōhai noona-kane, a quien agradezco que no perdió las esperanzas de que yo volviera a escribir.

s/13224831/1/Ojos-Esmeralda

**Meine Coon la raza más grande de gatos en el mundo. ¡Deben verlos son hermosos!

...


Ahora si según yo, doy por concluido este fic, espero hacer lo mismo con los otros que me faltan, no obstante no deseo prometer nada. Muchas gracias a quienes leerán y me dejaran un comentario, si es así les aseguro que siempre respondo hasta a un simple hola.