Capítulo 25.- Amelia Earhart
"A few days later. Well, a few days ago in your time that is.
In my time, I could just as well say I wrote that tomorrow or
a thousand years ago. Time ain't the same out here you know.
Maybe I've gone through a black hole. But let's not get
involved in time concepts - I could really lose the thread
doing that."
Tracks
Robyn Davidson
Faltaba poco para amanecer y la temperatura era suave. Twilight volvió a encender la linterna y vio los túmulos llenos de verde cesped. Debía ser allí.
La caravana de ponies hacía noche en Columbus, Ohio, mientras las Princesas, Rainbow Dash, Doctor Hooves Y Twilight encontraban el emplazamiento entre Columbus y Zanesville: Newark Earthworks.
–Sin duda aqueste es el lugar que me soñé –sentenció la Princesa Luna divisando como todos, en la oscuridad, los montículos repartidos por el paisaje.
Luna decía haber soñado con aquel antiguo emplazamiento de ceremonias nativas americanas. Tambores y una sensación parecida al primer sueño con Derpy Hooves, la habían acabado por convencer de que podían intentar volver a comunicarse con ella desde ese lugar. Al verlo, Twilight dudó unos momentos porque desde luego no era tan impresionante como las fotos del Uluru; al entrar en las confluencias de los túmulos, no obstante, encontró que una sensación de hormigueo se concentraba en su cuerno de una manera que quizás podía indicar magia.
No estaba segura de haber notado una presencia mágica así antes.
Luna podía tener razón... Quizás... Quizás sí era posible.
–¿Cuánto tiempo habrá pasado en Australia? –preguntó Twilight.
Doctor Hooves arrugó el hocico y Rainbow Dash apartó la mirada.
–Entre dos y tres meses desde que contactó con la Princesa –informó Doctor–. Es difícil de asegurar. Tampoco sabemos si ese fenómeno de distorsión temporal es constante. Podría acelerarse o desacelerarse.
Twilight asintió.
–Bueno, lo importante es que esté como esté Derpy tenemos que tratar de animarla –intentó ser positiva Twilight–. Debemos darle coraje para que aguante hasta que vayamos a buscarla.
–Es posible que no podamos volver a comunicarnos hasta que la encontremos allí –añadió Luna–. Tratad de que aquesa llamada Derpy Hooves sepa que es amada el poco tiempo que podamos daros para hablar con ella.
–Recordad también que debéis decirle que elija un sitio donde vivir y que os lo diga –recordó la Princesa Celestia–, para que dentro de ese tiempo podamos encontrarla allí.
Los ponies presentes asintieron con firmeza.
Desde la salida de Las Vegas la caravana con dirección al D.C. no había crecido mucho, pero Twilight tenía la sensación de que pronto lo haría. Nuevos ponies se unirían a la marcha, estaba segura, convocados por los avisos creados por Raven y por las Princesas. En pocos días llegarían a Washington D.C. y allí Rainbow Dash podría acabar de aprender a pilotar cualquiera de los aviones de pasajeros que hubiese en el aeropuerto de la ciudad. Había abandonado por completo los videojuegos, aunque tampoco había muchos a los que jugar durante el camino; todo su tiempo lo dedicaba junto a Doctor y Rose en aprender lo necesario para hacer despegar aquellas impresionantes máquinas humanas y desde su fiebre por las novelas de Daring Do, Twilight no la había visto nunca tan pegada a libros.
–Nos estamos lista –informó Luna–. La magia de aqueste emplazamiento no es tan poderosa como la del lugar llamado Uluru. No tendremos tanto tiempo, pues, para hablar con ella. Sed precisos en vuestro mensaje.
Doctor y Rainbow asintieron. Entonces las Princesas y Twilight cargaron sus cuernos de magia y comenzaron el conjuro.
Derpy se durmió en la extraña torre de control de Bondi Beach, llena de tontas tablas de planchar azules que no tenían patas pero sí tenían las letras "RESCATE" escritas en mayúsculas... Quizás no eran tablas de planchar después de todo, pensó... Del murmullo del mar, entonces, le pareció oír una voz lejana...
–¡Derpy! ¿Derpy? ¿Estás ahí?
Derpy abrió los ojos, aturdida. Había soñado muchas veces con Doctor, pero nunca...
Estaba en un lugar gris, sin formas, ni mar, ni paisaje. Se miró un momento antes de avanzar, porque pensó que no quería que Doctor la viese llorosa y hecha un desastre, pero sorprendida comprobó que volvía a llevar su vieja chaqueta de viaje por el outback, y el peinado que se había hecho en el aeropuerto de Ayer's Rock.
Estaba soñando, sí, pero... No parecía un sueño...
–¿Doctor?
–Sí. ¡Sí! ¡Derpy! ¡Somos Doctor Hooves y Rainbow Dash! ¡Escucha! ¡No tenemos mucho tiempo!
Derpy los vio entonces. No fue como la visión de la Princesa Luna sino algo más nebuloso, menos claro. Sus siluetas se dejaban ver sin color entre una niebla densa y Derpy no se paró a preguntarse por qué o cómo. Si Doctor decía que no tenían mucho tiempo, no lo tenían.
–¡Doctor! ¡Dash! ¿Cómo estáis? ¡Os he echado tanto de menos!
–Nosotros también –sonrió Doctor–. Derpy... ¿Son esas cicatrices de mordiscos? ¿Te encuentras bien? ¿Para qué es ese palo?
–Son... He tenido problemas con depredadores por aquí... El palo es mi palo para atizar serpientes.
–¡Corta el rollo, Doctor! –atajó Rainbow, quizás algo sorprendida–. ¡Derpy escucha! Las Princesas han logrado comunicarse contigo porque no podemos ir a por ti aún. Tardaremos un poco. Doctor dice que por lo menos un año en tu tiempo –explicó rápido y claramente–. Tienes que aguantar hasta entonces Derpy, y decirnos dónde podemos encontrarte. ¡Tienes que ser fuerte! Vamos a un sitio llamado Washignton D.C. En cuanto lleguemos a él vamos a poner a funcionar un avión bien grande para cruzar el mar. ¡Lo tenemos casi resuelto!
Derpy sintió un inmediato calorcito en el pecho. Era agradable saber que era importante para algún pony. Que no se habían olvidado de ella... ¡Querían ir a rescatarla y todo! ¡Aquello hubiese sido fantástico...! ¡Ya no tendría que aprender a pilotar y...!
Pero...
¡No!
¡Eso significaba que entonces Rainbow o Doctor tendrían que aprender a pilotar! No lo había pensado... ¡Serían ellos los que arriesgasen sus vidas! ¿Y si se estrellaban en el mar por su culpa? ¡No podía permitirlo!
¡Era muy peligroso!
–¡No! Ya se lo dije a la Princesa Luna –recordó Derpy con decisión–. No pondré a ningún pony en peligro. Y menos a vosotros dos.
Doctor se adelantó y Derpy le vio hacerse nítido entre la bruma.
–¡Derpy! ¡No digas tonterías! No permitiremos que te quedes ahí sola para siempre. Estamos organizando un rescate y te prometo que no nos pasará nada. Tienes que decirnos donde estarás dentro de un año. Tienes que elegir un lugar donde quedarte para que podamos encontrarte cuando lleguemos a Australia.
Derpy sintió que se quedaba sin aire, porque de repente Doctor estaba allí, frente a ella, su forma y sus colores de repente nítidos y reales y, a decir verdad, Derpy no recordaba haberle visto nunca tan guapo.
–No. He estado aprendiendo a pilotar aviones humanos –contó Derpy, sintiendo unas ganas terribles de abrazarle–. Y... Y ya lo tengo casi aprendido –mintió–... Si sólo soy yo la que va allí, no pondré a ningún pony más en peligro.
–Derpy... –dijo entonces Doctor.
Parecía sorprendido.
–Doctor –suspiró–... ¿Cuánto tiempo dirías que tengo para llegar a esa ciudad, Washington D.C., como los demás ponies?
Doctor parpadeó, con esa cara de tontito que ponía siempre que le sorprendía algo. Derpy nunca lo había encontrado tan adorable.
–Llegaremos en unos días más así que... De tres a seis meses, si la distorsión temporal que has descrito es estable –pudo decir–.¿Por qué...?
Derpy tomó aire entonces.
–Creo que es tiempo suficiente –declaró Derpy segura de si misma–. Si para vuestra llegada a Washington D.C. no he llegado en avión, no vengáis a buscarme. ¡Eso significará que he muerto en el mar!
Derpy observó los perplejos rostros de sus amigos. Rainbow Dash tenía la boca abierta y parpadeaba como si no pudiera creérselo. Doctor Hooves no necesitó ni un segundo para protestar.
–¡Escuchame Derpy! ¡No! ¡No voy a permitir...!
–La que no va a permitir que otros ponies arriesguen su vida por mi soy yo. He empezado a pilotar y puedo conseguirlo: puedo conseguir llegar a Washington D.C. a tiempo. Como los demás –discutió con firmeza–. Si no lo consigo, sólo habrá muerto una pony y desde luego no será ninguno de mis amigos.
–¡Pero Derpy!
–¡Es mi problema, Doctor! –chilló Derpy–. ¡Soy yo la que tiene que solucionarlo!
Derpy entonces vio a Rainbow Dash cerrar la boca y asentir, firmemente. Derpy no recordaba haberla visto mirarla así nunca. Se parecía un poco a la mirada que había puesto cuando todos los pegasos, a pesar de los problemas con la gripe alar, habían logrado subir el agua del estanque de Ponyville hasta Cloudsdale tras entrenar muy duro.
–Derpy –dijo entonces Rainbow Dash, muy seriamente–... Debes... Debes encontrar el avión más grande que encuentres, ¿de acuerdo? ¡Nada más pequeño que un Boeing 737! Debe tener varios motores... Son esas cosas bajo las alas. Queman combustible y producen empuje...
Derpy vio que Doctor iba a protestar, pero tras unos segundos asintió también.
–Para arrancarlos necesitarás GPUs. Son generadores de electricidad en tierra, porque los aviones de pasajeros los necesitan para arrancar. Tienes que ir a un aeropuerto grande y aprender también cómo funcionan. Dan electricidad, quemando gasolina o diesel, como un motor de coche. Se arrancan de forma parecida. La electricidad en el mundo de los humanos es vital. Debes poder generarla.
Derpy asintió. Sus amigos... Sus amigos confiaban en ella...
¡Estaban confiando en ella!
–¡Ah!... Y debes encontrar simuladores –recordó Rainbow Dash–. Lo aprendimos en Las Vegas. ¡Son muy importantes! ¡Son como videojuegos, pero simulan el vuelo de un avión de verdad! ¡Cuando elijas el modelo de avión, busca su simulador en el aeropuerto! Suelen estar allí o cerca. ¡Podrás hacer miles de horas de vuelo de forma segura y aprender!
–El rumbo... Los aviones grandes tienen sistemas para seguir el rumbo, Derpy –dijo a toda prisa Doctor Hooves–... Pero si se estropean, lleva contigo una brújula o usa las estrellas... Sabes cómo hacerlo, ¿verdad? Yo te lo conté... Las estrellas son diferentes en este planeta y en tu hemisferio, así que deberás aprenderlas...
Derpy sintió cómo las lágrimas venían a sus ojos, mientras sus amigos no paraban de darle consejos y más consejos sobre lo que habían aprendido el tiempo que habían podido emplear en ayudarla. ¡No se habían olvidado de ella! ¡No lo habían hecho! ¡Y no sólo eso! ¡En cuanto habían sabido que tenía problemas habían hecho todo lo posible por echarle un casco!
¡Hasta estaban dispuestos a arriesgar la vida por ella!
–Gracias... Yo... No sé qué decir –sollozó Derpy–... Esto significa tanto...
Rainbow Dash avanzó a través de la niebla y le puso un casco en el hombro, aunque Derpy no sintió nada físico. Fue al escucharla, más bien, cuando su corazón se sintió más vivo y fuerte que nunca.
–Derpy... Hay algo más... Va a ser difícil. Lo vas a pasar mal... Vas a querer rendirte porque las máquinas humanas son muy complicadas... Pero... Cuando llegué aquí, leí el libro de una humana muy valiente que decía que puedes hacer todo lo que decidas hacer –le sonrió Rainbow Dash–. Ella también pilotaba aviones, cuando casi ninguna hembra humana lo hacía. Tú eres como ella. Has sobrevivido sola en este mundo más de lo que ningún otro pony ha logrado, Derpy. Mientras desees con todo tu corazón volver con nosotros, estoy segura de que sacarás fuerzas para seguir adelante.
Y cuando vio a Doctor estar a punto de decir algo más, Derpy despertó en la caseta de la playa al amanecer.
Black Betty seguía a su lado, dándole calor.
Rainbow Dash logró contener las lágrimas. No quería parecer sensiblera otra vez. Apretó los dientes.
–Estaba tan... Cambiada... –dijo entonces Doctor.
Rainbow asintió, recomponiéndose un poco.
–¿Es cosa mía o Derpy parecía como... Mucho más molona? –logró disimular.
–¿Cómo molona?
Rainbow evaluó en sus criterios de molonidad (*1) la chaqueta de cuero, la vara golpeadora de serpientes y el atrevido peinado retro-punk que le daba a Derpy el aire más apocalíptico y alucinante que hubiese visto jamás.
–Como un 1500% más molona.
Doctor la observó, confuso.
–Derpy siempre ha "molado" lo mismo –observó Doctor levantando una ceja–. Lo máximo.
Rainbow fue a discutir aquella clara falta de apreciación cuando Twilight y las Princesas se acercaron a ellos. Además de agotadas por el conjuro, parecían preocupadas. Rainbow Dash también estaba preocupada, pero después de hablar con Derpy, algo le decía que podía confiar en ella... Que debía confiar en ella.
–Escuchad... Derpy puede que no sea la pegaso más despierta, o la más hábil, pero es una pegaso de Equestria –explicó Rainbow Dash, solemne–. Si dice que va a hacer algo, lo hará. Sólo necesitaba confiar en sí misma... Y... Algunos consejos.
–¿Estás segura? –preguntó Twilight.
–¡No! –respondió Rainbow, sintiendo cómo su barbilla empezaba a temblar–... Pero... ¿qué podíamos hacer? Ya la habeis oído. Estaba convencida de hacerlo de todos modos... Mejor con ayuda que sin ella...
Twilight se acercó a ella y la abrazó. Rainbow lo agradeció porque así nadie podía ver que algo de sensiblería se le había colado en los ojos al pensar que aquella podía haber sido la última vez que había hablado con Derpy.
Cuando Twilight se separó de ella, finalmente, pudo controlarse de nuevo. Derpy estaría bien. Y si no la veía en el D.C. en unos días, mal rayo la partiese que iría a Australia a por ella sí o sí.
–Es una frase inspiradora la que le has dicho a Derpy Hooves, Rainbow Dash –dijo entonces la Princesa Celestia–. ¿A qué humana pertenece?
–¡A la humana más valiente que conozco! –respondió Rainbow Dash, orgullosa–. Amelia Earhart. Fue la primera piloto humana en cruzar el Atlántico a solas. ¡Tenía cantidad de récords! Algunos, incluso superando a machos humanos. Aprendí que en su época, esos logros eran muy difíciles de conseguir.
–Y... –señaló Twilight, un poco inquieta–... ¿No me contaste que también murió heróicamente en el Pacífico mientras intentaba completar la vuelta al mundo en avión? ¿En una zona muy cercana a la que tendrá que sobrevolar Derpy?
Rainbow se encogió de hombros.
–Eso es un detalle sin importancia.
–Pero...
–Sin importancia en absoluto, Twi. Sin importancia.
Rainbow Dash miró al amanecer. Algo en sus alas le decía que cuando llegaran a la siguiente parada del viaje, Zanesville, un nuevo chaparrón las alcanzaría. El amanecer frente a ellas, en cambio, aún estaba anaranjado y limpio.
Al verlo supo que Derpy lo conseguiría.
(*1).- coolness. No sabía como traducirlo. En España decimos que algo cool es algo "molón" o "que mola"
NdA: He decidido publicar este cap hoy porque es fiesta en España (me ha dado tiempo, básicamente) y porque probablemente no habrá nuevos caps hasta el domingo de la semana que viene. Y para agradecier muchísimo las lecturas de los dos anteriores. Gracias a todos por leer. A esta historia no le queda mucho. Confío en poder acabarla antes de Navidades.
Gracias.
