Calor

Prince bajó del despacho quince minutos pero cinco horas después de haber subido.

-Qué puntual – le dijo Deborah.

-¿Has visto? ¿Se os ha hecho largo?

-¿Y tú lo preguntas? Debes estar reventado.

-Bueno, no ha sido para tanto. Tomé estimulante por la mañana, ya se me está pasando el efecto. Y ha sido un gusto tratar con Albus. Vamos a pasarnos por la enfermería a que Pomfrey me dé poción contra el dolor. Me tocará otra dosis en una hora, pero lleva doliéndome casi todo el día.

-Claro, pobre – dijo Valerie – De pelear y dar tanto la mano.

-Eso, y aprovechando que me da sueño, luego directos a casa. Voy a echarme una buena siesta para estar en forma esta noche. Me da que va a ser una de las mejores de mi vida.

-De la de todos, sin duda.

-Eso. Fiestón en las mazmorras.

"Qué pena que nos va a faltar la música." Formaron y subieron al cuarto piso. Al comenzar a subir las escaleras, Prince vio a los maléficos Gryff bajando, que no les miraron siquiera. "Vaya ineptos, cómo se les ve el plumero, no hace falta ni leerlos." Susurró a Jack.

-Fíjate bien en esos dos – y cuando pasaron de largo – Los dos maléficos camuflados Gryff, trabajo de ya sabes quién.

-Ha leído a todo el colegio.

-Por supuesto, lleva más de un año haciéndolo.

("Que se entere de lo entregada que es y sepa corresponderle.") Llamaron a la puerta de la enfermería. Pomfrey les abrió a los pocos segundos.

-Hola, chicos, ¿qué tal la mañana?

-Redonda, Pomfrey – le dijo Prince – Nos ha salido todo a pedir de boca.

-Ya, ha venido Minerva a contarme hace un rato. Qué buenas noticias.

("Está contenta porque se han marchado los malos de Sly, ya no está tan preocupada por mí, hasta que salga la noticia en El Profeta y sepa que Voldemort se ha enterado de todo.")

-Pasad, pasad, no os quedéis ahí.

Pasaron los ocho.

-He venido a que me examines y me des más poción contra el dolor.

-Claro, debe estar doliéndote si has luchado, pero todavía no puedo dártela, cariño, sólo han pasado seis horas desde que la tomaste.

-No, Pomfrey, para mí han sido once. He pasado cinco con Albus con el giratiempo, acabo de salir de su despacho.

-Claro… Debí imaginarlo. Pasa, pasa – le dijo y a los demás - Esperadlo aquí, por favor.

Pasaron ambos al cubículo de la enfermera. Prince sólo se quitó el impermeable, pues debajo sólo llevaba una camiseta de manga larga, holgada, que podía remangarse sin quitársela. Mientras lo hacía y Pomfrey le examinaba charlaron un poco.

-¿Te ha dado tiempo de leer la carta de mi colega?

-Sí, y ya he hablado con Albus del tema también. Me permitirá acudir a San Mungo por Red Flu y usar el giratiempo para poder hacerlo en días laborables.

-Estupendo. Él me contaba que estaba dispuesto a entrevistarte igualmente el fin de semana si no podías en otro momento.

-Vaya… Pues no será necesario.

-A él no le importa. Trabaja también muchos festivos, se pasa la vida prácticamente encerrado en el hospital, vive para ello.

-Me va a encantar conocerlo. Me has hecho un gran favor, Pomfrey.

-No ha sido nada comparado con todos los que nos vas a hacer tú, con tu entrega y tu talento. Entrevístate con él cuanto antes, para que tenga tiempo de solicitar tu beca.

-Claro.

"Vaya semanita agitada me espera."

-Lo tienes tan inflamado o más que por la mañana, no me extraña que te esté doliendo. Te voy a dar una poción antiinflamatoria aparte de la del dolor, para que esta noche se te haya pasado. Intenta descansar todo lo que puedas, no te conviene luchar mañana tampoco.

"Vaya, pues tenemos entrenamiento también. Nada, me dedicaré a supervisar." Le sirvió las pociones, se las dio y las tomó.

-Te he dado para otras doce horas, porque no es conveniente tomar de una vez para más tiempo, pero te voy a dejar los frascos por si vuelves a necesitarlas de madrugada. Ya sabes, el giratiempo altera los ritmos circadianos, debes tener cuidado con eso. Todavía estás creciendo y debes llevar un ritmo regular de sueño y vigilia. Si no, puedes tener trastornos también por eso.

"Claro… Y yo pensando que era un gran chollazo, ya me iba avisando Albus. No quiero ni pensar en cómo hubiéramos debido hacer si los maléficos Sly no llegan a marcharse ni Albus nos hubiera preparado una habitación. Mes y medio de pociones de sueño y con los TIMOS a la vista."

-Bueno, pues estás listo – le dio los dos frascos de pociones y le apuntó las dosis para su peso y para seis y doce horas – Si te vuelve a doler pásate por aquí para que te examine de nuevo.

"Buaaah… Por suerte el impermeable tiene un montón de bolsillos. Llevo cuatro frascos de pociones, dos cartas, las listas, el apunte de las dosis, el giratiempo y la varita. Vaya caos."

-Claro, Pomfrey, lo haré. Y en cualquier caso, vendré a verte de cuando en cuando y te contaré mis progresos con Damocles.

-Me encantará charlar un rato contigo.

Se reunió con su guardia de nuevo y salieron de la enfermería. ("Estaría bien pasarnos por el libro de Magia Oscura, pero para eso debería llevar la mochila, no voy a andar con él por ahí a la vista de todos. Quizá el lunes, cuando usemos el giratiempo entre todos para ir a ver a Albus, así sólo iremos los cinco que sabemos ocluir, pero no se lo dejaré a él para que lo mire solo, si no, es capaz de marcharse él solo por el horrocrux.")

-Directos a las mazmorras.

Esta vez no se cruzaron con nadie. ("Es hora de bajar y no de subir. Los Rave y Gryff han terminado de almorzar hace ya mucho rato y los que no están descansando en sus casas han bajado a la Biblioteca a estudiar.") Así que llegaron tranquilamente hasta las mazmorras, pero en cuanto las pisaron se acabó la tranquilidad. Numerosos Sly los esperaban al pie de las escaleras de caracol.

-¿Qué, Prince? Giratiempo con el viejo, ¿no? – le dijo un chico de séptimo de los que no eran de Defensa, el que se había mostrado reticente a que lo entrenaran los Longbottom.

("Rayos… Imposible disimular ante cincuenta astutos serpientes. Lauren las va a pasar canutas.")

-¿Nos lo dejas para escaparnos a Hogsmeade para preparar lo de esta noche?

("Slys que se saltan las normas, imposibles de controlar. Milagro lo bien que se han comportado en el entrenamiento de la mañana, pero ahora que saben que hemos echado a los maléficos ya no contienen su rebeldía. A ver cómo los mantengo a raya.") Se paró dos peldaños antes de llegar al final de la escalera.

-No os puedo dejar algo que no tengo, hemos usado el suyo. Y aunque así fuera, no lo haría. Tenéis toda la tarde por delante, tiempo de sobra. Yo voy a echarme una buena siesta, me la tengo merecida. Así que cada uno a lo suyo y nos vemos cuando despierte.

Tomó de la mano a su peque y se abrieron paso hasta la Sala, que también estaba medio llena.

-Hey, Prince, ¿qué tal con el viejo? – ésta fue una chica de cuarto de las que se habían unido también esa mañana.

("Los cincuenta Sly siguen aquí, esperándome, todos han adivinado lo del giratiempo. Rayos, esto de ser Jefe de Sly va a ser mucho más difícil de lo que esperaba. Por suerte puedo contar con catorce discretos, los que se han levantado en el Comedor desde el principio.")

-Genial, hemos estado viendo el entrenamiento desde la ventana y luego hemos peleado un rato.

-¿Has luchado contra el viejo? – le dijo uno de sexto que tampoco era de Defensa – Le has podido, ¿no?

("Si ando contando que me ha podido él porque los Gryff me rompieron el brazo, son capaces de ir los más de diez mayores que no estaban en La Guardia a tomarse la revancha y eso sí que no. Qué intuición tuvo el terceto al no divulgar el rumor por el colegio. Deben estar amedrentados también, después de la que hemos liado en el almuerzo, temerosos de que me haya chivado de ellos a la gente de casa y vayan por ellos. Me juego lo que quieras a que no salen de la torre Gryff en todo lo que queda de fin de semana. A pasar hambre. Comienza mi venganza.

Pero no nos conviene en absoluto un enfrentamiento abierto en este momento, podríamos volver a lo de las casas enemigas, ahora que parece que estamos venciendo el resquemor. También nos ha lanzado vítores casi toda la mesa Gryff en el almuerzo y ahora somos minoría frente a ellos. Ya nos tomaremos la revancha en su momento, cuando se calmen las cosas.")

-No te creas, está en muy buena forma para la edad que tiene.

-¿No te quedas con nosotros? – le preguntó la chica.

("Buf… A ésta le gusto… Cría fama y échate a dormir.")

-Qué va, necesito descansar, nos vemos en un rato. Aprovechad la tarde para hacer los deberes y estudiar, os quiero en forma esta noche y mañana por la mañana, que tenemos entrenamiento de nuevo.

-Genial, Prince, luego nos vemos.

("Muy ilusionada. Merlín, la que me espera. Ahora las voy a tener a puñados, sin poder tocar a las dos que quiero. A ver cómo hago para resistirme, porque ésta no está nada mal y es la que ya había practicado por su cuenta, una futura buena guerrera.")

Los cuatro chicos se abrieron paso hasta las escaleras y comenzaron a subir a los dormitorios. ("Qué raro se me hace hablar tan familiarmente con gente a la que nunca he tratado, que sólo conozco de vista, y esta noche voy a pasar horas y horas con ellos. Ahora que lo pienso… Ya que no vamos a necesitar las pociones de sueño para mí y Anthony, podría pasarme por ellas antes de la fiesta y ofrecer a todos reparadora, para que mañana estén en forma para entrenar aunque trasnochen. Es un poco lío, porque de nuevo tendremos que organizar la escolta para subir al quinto. Lo mejor será hacerlo a media tarde, cuando la gente esté más calmada, en Hogsmeade o estudiando. Y ya de paso vamos al séptimo también, por el libro de Magia Oscura.")

-Sev – le dijo Ariel -¿Voy a mi dormitorio por un libro y luego al tuyo, como me has dicho antes?

-Claro, cariño, te espero allí - le respondió y a Jack – Ven tú también un momento, hemos de hablar.

-Claro, claro…

De nuevo entraron los tres y Jack y él se sentaron en la cama de Prince. Anthony fue hacia la suya.

-Hey, Anthony, cámbiate de cama – le dijo – Píllate ésta de aquí – señalándole la que había sido de Avery, la segunda más cercana a la ventana – Ya te llega con casi cinco años de soportar los ruidos del cuarto de baño.

-Claro, Prince, eso pensaba hacer, pero ya lo haré luego. Ahora voy a prepararme para ir a la Biblioteca a estudiar, así os dejo un rato tranquilos.

-Genial, pásate por aquí sobre las seis, vamos a ir por las pociones para ofrecer reparadora a la gente que trasnoche y así puedan estar frescos mañana para entrenar.

-Vaya, muy buena idea.

-Claro, si no, se van a echar a perder. Es una pena, porque los ingredientes salieron muy caros, al menos que sirvan para algo.

Mientras su compañero terminaba de prepararse, Prince convocó el Muffliato en torno a él y Jack.

-A ver, varios temas, te lo digo en orden. Lo primero, ya lo has oído, organizar la escolta para las seis, un momento tranquilo de la tarde, hay que ir al quinto por las pociones y también al séptimo, a la Sala, porque he de llevar a Albus uno de los libros, pero vamos a ir sólo los cuatro mayores que ocluimos y conocemos su funcionamiento.

-Claro, Prince.

-Lo segundo, mañana tenemos entrenamiento en el corredor que hay a la izquierda pasando la Biblioteca. El espacio se abre como la Sala de Menesteres, pero no es necesario pasear, sólo pararse frente a la pared y demandar "Sala de Entrenamiento en Duelo." La ha preparado para cien personas.

-Wooow…

-Ha hecho un montón de cosas estos meses, luego te cuento más. Siento que te vayas a perder parte de la fiesta por ir a avisar a los de las otras casas.

-Bah, será un momento, no creo ni que me siente a cenar, la mesa va a estar vacía. Me pasaré por el Comedor, se lo diré y volveré aquí.

-Claro, Jack, haz así. Recuerda que Paul ha de quedar con los Huffle de séptimo.

-Sin problema. Estaba en la Sala y le he hecho un gesto para que me espere.

-Magnífica coordinación. Estaría bien que mañana contactaras tú con los de sexto, y así los tienes a mano a diario y no hay que molestarlo más.

-De acuerdo, Prince, lo haré.

-Tercera cuestión. Lunes por la mañana, giratiempo para los cinco que ocluimos. Ya lo llevo encima, mira – lo sacó de uno de los bolsillos superiores, más pequeños – Para mí.

-Buah… Vaya potra.

-Me lo he ganado a pulso.

-Vaya que sí.

-Cuando lo necesites y yo no, te lo dejo, pero no digas a nadie más que lo tengo.

-Claro que no, Prince.

-Bueno, a lo que iba. Que si preferimos antes o después de clases, para que nos explique cómo hemos de hacer. ¿Tú qué prefieres?

-A mí me da igual.

-Ya, a mí también. Pues ahora hablo con el peque y luego a las seis lo hacemos los cuatro mayores y lo decidimos. Nos va a enseñar Magia Roja, a vincularnos como Comunidad.

-Buah… ¿Sí?

-Sí, con los Gryff ya lo ha hecho. Lily me lo ha contado todo en el almuerzo, se pueden hacer cosas increíbles. ¿Cursaste Runas?

-Sí.

-¿Y Deborah?

-También.

-Perfecto. Sólo nos falta Anthony, pero le ayudaremos entre todos. Yo pienso que sería mejor antes de clases para estar más frescos, pero lo que prefiráis.

-Lo hablamos luego.

-Sí, porque he de saberlo mañana, para comunicarme con él en el Comedor.

-Claro.

-Bueno, y hasta aquí las obligaciones, ahora las buenas noticias. Hay una estancia oculta en este dormitorio, el martes me va a enseñar a abrirla. Un sitio seguro y privado para que te veas con Lauren.

-Vaya…

-Ya la había preparado para Anthony y para mí, pero ya no nos hace falta, así que a él no voy a decirle nada. Trasládate a vivir aquí si quieres como has dicho esta mañana y así lo tenéis más fácil para veros.

-Gracias, Prince.

-No me las des, Jack. Tú también te la has jugado por mí sin tener necesidad de hacerlo. Y ya te he dicho que cuando quieras puedes usar el giratiempo, también con ella, y así no necesitáis pociones para aprovechar las noches.

-Gracias, Prince. Nunca podré agradecértelo lo suficiente.

("Sí que podrías. Dejándola estar conmigo cuando nos llegue el momento.")

-No te preocupes por eso, Jack, encontrarás la manera. Preocúpate sólo de hacerla feliz. Eso es todo por ahora, nos vemos a las seis, voy a echarme la siesta.

-De acuerdo, voy a hablar con las chicas, que se han quedado esperando abajo, y con Paul. Y ya le cuento a Deborah lo del lunes y así sabemos cuanto antes cómo hacemos. Hasta luego.

No se habían dado cuenta de que el pequeño Ariel ya había entrado en la habitación hacía rato y se había mantenido esperando hasta que terminaran de hablar.

-Hasta luego, Jack – dijo el chico - Hola, Sev.

-Ven cariño, dame un abrazo – le dijo Sev - ¿Ves? Ya estamos juntos. Para siempre. Sólo nos vamos a separar para dormir y para clases.

-Ahora todo el mundo te quiere, ¿has visto? Son unos interesados, antes no hacían más que hablar mal de ti.

-Ya, ya lo sé, Ariel, pero era porque estaba con los malos. No son tan listos como tú, que adivinaste que no era como ellos.

-Claro, yo siempre lo supe.

-¿Qué libro has traído?

-Uno de Estudios Muggles, de la Biblioteca, va de la Historia de la Ciencia.

-Vaya… Qué interesante. No sabía que tenías también Estudios Muggles, tienes un montón de optativas.

-Sí. Cogí todas menos Adivinación.

-Vaya… ¿Y te da tiempo a ir a clase?

-Tengo un giratiempo.

-Nunca me lo habías contado.

"Con lo bien que nos hubiera venido."

-Claro, porque eso es un secreto, pero como ya he visto que a ti también te han dado uno, pues te lo puedo contar.

"Merlín… Es para comérselo."

-Vale, pero no le digas a nadie más que yo lo tengo.

-Claro que no, Sev. Si no, te lo va a pedir todo el mundo. Lo mismo que hago con el mío, es sólo para mí.

"Toda la razón. Si llego a saber que lo tenía se lo hubiera pedido."

-Pues que sepas que quizá para el año próximo podrás coger otra optativa. Ya sabes que he estado hablando con el director.

-Sí, Albus. Es muy simpático.

"Vaya, a él también le ha pedido que lo tutee. Qué bien, ya somos una gran familia."

-¿Y qué asignatura será? – le preguntó Ariel.

-¿No lo imaginas? ¿Qué asignatura le pediría yo?

-Duelo.

-Eso. Y también le he pedido que cuando pasen los tres años desde que me gradúe me deje ser el profesor.

-Buaaah… Profesor en Hogwarts, eso sería genial. Llegarás a Jefe de Sly, porque no hay ningún otro profesor de la casa aparte de Slughorn, y ya es muy viejo.

"Lo que decía Lauren, y tiene toda la razón, no hay ningún otro Sly en el profesorado. Tengo una demanda más para Albus, que conceda el puesto de profesora de Pociones a Lily cuando Slughorn se jubile y que él aguante hasta que ella pueda serlo. Seríamos profesores los dos, en Hogwarts, protegidos de la contienda. Tres pájaros de un tiro, buenas profesiones para ambos, vivir juntos en el castillo y protección.

Ella profesora de Pociones y yo, de Duelo y Jefe de Sly. Y cuando muera Albus y Minerva le suceda, ella Jefa de Gryff. ¡Toma ya! Los amantes de casas enemigas, Jefes de casa. Ya te digo que se acabó lo de las casas enemigas. Y pensar que siempre he considerado fatídica aquella noche del primero de septiembre del '71 y quizá fue el mayor golpe de suerte en mil años de historia del colegio. Y si llego a director haré Jefa de Sly a Lauren, que será profesora de Herbología, y profesor de Duelo a Ariel. Ya está. Mi familia, unida. Y ahí sí tendríamos influencia para cambiar las cosas."

-Puedes ponerte en esa cama – señalándole la más cercana – Ahora va a ser la de Anthony, pero él se ha ido a estudiar a la Biblioteca. Yo voy a echarme la siesta.

-¿No puedo meterme en cama contigo, como me has dicho antes?

-Claro, si quieres.

Sev se desvistió y se metió en cama.

-¿Duermes sin pijama?

-Siempre. Es más cómodo.

-¿Y no tienes frío?

-No, estoy acostumbrado.

"Si llegara a enterarse de las noches que pasaba en el molino, muchas en pleno invierno..."

-Mi cama también es la de junto a la ventana. Yo también me voy a desvestir, meterse en cama con el uniforme es muy incómodo.

-Claro, hazlo.

Sev ya se instalaba en su posición habitual, boca abajo, vuelto hacia la izquierda, con el brazo derecho bajo la almohada, la varita en la mano.

-¿Duermes con la varita en la mano?

-Siempre. Me acostumbré a hacerlo por si los malos me atacaban.

-Claro. Es que sólo erais dos contra cuatro y ni siquiera erais amigos.

El peque se metió en cama con él, pero no para leer su libro, lo abrazó por la espalda, piel contra piel.

-Qué bien, qué calorcito me das, me voy a quedar frito al instante. ¿Me llamas a las seis?

-Claro, Sev. Ya te aviso yo.