Phichit estaba feliz y emocionado, aunque ya lo veía venir. Yuuri le había pedido ser su padrino de bodas así que debía ayudarlo con todo lo respecto a la fiesta. Se juntarían para comenzar con las compras ya que el matrimonio sería algo apresurado puesto que no querían esperar y como no podía ser algo legal, podían hacerlo en un mes. Los Yuris no querían esperar más por algo así.

Fueron a comer a un restaurante familiar y comenzaron a hablar, la fiesta sería pequeña al igual que el cumpleaños de Yuuri así que no contratarían a nadie para tomar fotografías o grabar, además Phichit quería ocuparse de todo eso, puesto que no había nadie mejor que él para captar los mejores momentos. Mientras comían y conversaban de la fiesta que se aproximaba, un tema llevó a otro y terminaron hablando sobre aquella noche donde Yuuri utilizó su regalo de cumpleaños— entonces lo usaste —le dijo con un tono de voz bastante insinuante.

Yuuri se sonrojó al instante— sabes que si, después de todo te envié una foto —el moreno puso una cara de no entender de que hablaba.

Phichit esa noche no pudo tomar su celular debido a que Seung se lo había quitado como siempre diciéndole que era un chico malo, no se arrepentía hasta ahora ya que su castigo fue bastante placentero. Ahora sabía que Yuuri le había enviado una fotografía y él no la tenía, lógicamente su pareja tuvo que haberla borrado.

Ah sí, lo siento se me había olvidado —fingió una sonrisa repitiéndose mentalmente que haría pagar a Seung en el momento menos esperado.

El moreno cambió el tema nuevamente, para luego terminar de comer y hacer las compras. El pastel con motivos de animal print no podía faltar, se lo había prometido a su futuro esposo y cumpliría. JJ se ofreció a ir él y la pequeña banda que tenía para tocar ese día en la boda, además que Otabek tenía una programación como DJ así que cuando se cansaran de tocar él otro podría entrar en acción. Yuuri estaba muy agradecido con sus amigos por todo esto, además de que al ser cercanos sabía que todo saldría bien, puesto que les tenía confianza.

Entremedio de las compras el moreno preguntó por la despedida de soltero, pero Yuuri se negó a tener una ya que no le interesaba estar con alguien más que no fuera Yuri. Acordaron que el día antes de la boda tendrían una noche de amigos, comerían chatarra, helado y verían películas. Para todo eso echarían por una noche a Seung de la casa— ¿No le molestara? —preguntó el japonés intrigado.

No, me debe una grande —respondió con una sonrisa que el otro no sabía si interpretarla como enojada o maliciosa.

El tiempo pasó rápido y aunque aún no tenían todo para ese día, habían avanzado bastante. Ambos trabajaban por lo que su tiempo era un poco limitado para hacer estas cosas, pero por suerte tenían varios conocidos con datos bastante buenos y que hacían que el tiempo empleado disminuyera considerablemente.

¿Estás seguro? ¿No quieres más tiempo para pensarlo? —el rubio preguntaba ya que los nervios de que la fecha estaba cerca lo estaban atacando. Como odiaba a veces poder sentir.

Estaban con él azabache acostados en el suelo de la sala boca arriba, uno al lado del otro mientras Yuuri levantaba su mano como si intentara alcanzar el techo solo para observar su anillo. El japonés sonreía feliz de por fin tener todo lo que se necesitaba, faltaban solo cinco días para el gran día.

Y si te digo que no estoy seguro ¿Qué harías?

Te obligaría a estar seguro —Yuuri rio ¿Qué pasó con el tiempo para pensarlo?

¿Y si te dijera que quiero irme con alguien más?

Entonces… te demostraría que soy mejor que cualquier otro, nadie puede amarte como yo.

¿En serio? ¿Por qué?

Porque soy el mejor —respondió con una sonrisa arrogante, estirando su mano hacia arriba para alcanzar la de Yuuri y entrelazar sus dedos.

Que romántico —rio— pensé que dirías algo como "porque eres lo más maravilloso" o algo así.

No puedo decir eso porque lo más maravilloso soy yo —Yuuri infló sus mejillas, ese humanoide era todo un narcisista. Esta vez fue el rubio quien rio, soltó la mano del otro para ponerse de costado y abrazar a su pareja de la cintura— tu eres mucho más que maravilloso, eres todo para mí y haría cualquier cosa por ti… menos dejarte ir ya que no puedo saber si la otra persona te cuidara tanto como lo haré yo.

No necesito tiempo, haz demostrado que me amas y yo también te amo. No quiero estar con nadie mas —le dio un pequeño beso en los labios a Yuri y se acomodo en sus brazos. Cualquier lugar era bueno si estaba con él, incluso el duro suelo de la sala.

Yuuri se durmió ahí y el rubio lo llevó a su habitación, este cerdito se dormía en cualquier parte y al otro día tenían algo muy importante que hacer así que Yuuri debía dormir bien. Tal vez lloraría, pero era necesario para ambos hacer esto.

Yuri pasó la noche pensando en las palabras que utilizaría al día siguiente, por otro lado ¿Sería escuchado? Yuuri le había dicho que todos los humanos tenían alma y que esta se salía del cuerpo al morir, era una creencia que él no podía compartir al ser un robot, pero si podía respetarla. Solo esperaba que el otro pudiera escucharlo si lo que decía Yuuri era correcto.

Se despertó temprano y desayunó lo que el rubio le preparó. Su expresión era neutra ya que no sabía que pensar o cómo reaccionar realmente, hace mucho que no iba ahí ¿Estaría enojado porque no lo visitaba? No lo sabía, pero quería verlo y Yuri pensó que sería bueno que fueran juntos.

No conversaron mucho en la mañana y mucho menos de camino a aquel lugar, el rubio respetaba el silencio que su pareja quería guardar. Antes de llegar pararon en una florería y compraron rosas azules, a él le encantaban así que le regalarían algunas.

Llegaron al cementerio, Yuuri guió todo el camino mientras tomaba la mano de su prometido la cual apretaba mas fuerte con cada paso que daban. Llegaron a una lápida que tenía el grabado de la silueta de un ángel en ella, no decía mucho, solo un "te amo Vitya" y el nombre de la persona que yacía ahí junto con el año de nacimiento y muerte.

La tumba estaba bien cuidada ya que se le pagaba a alguien por ello, Yuuri no tenía el valor de venir desde hace mucho ya que se sentía avergonzado. Víctor siempre lo amo y siempre quiso que fuera feliz, seguramente se enojaría si lo hubiese visto tan triste y sin deseos de seguir adelante, pero ahora era diferente porque había encontrado a alguien más a quien amar, alguien a quien entregarle el amor que había quedado guardado desde su muerte.

Yuuri se agachó y el rubio lo imitó, dejó las flores junto a la lápida y suspiró— Vitya, lamento no haber venido a verte —los ojos del azabache se aguaron al instante— tengo… tantas cosas que decirte, han pasado tantos sucesos… pero hoy vengo por uno en especial, vengo a decirte que no te he olvidado, que aun te amo como la primera vez que nos vimos, pero… pero conocí a Yuri y mi corazón se hizo más grande y pude conocer un amor diferente al que sentía contigo, no pedo decir cual es más fuerte ya que son distintos y… —lágrimas comenzaron a caer por su rostro y su voz temblaba, el rubio prefirió no hacer nada por el momento— y soy feliz por fin. Aún te extraño, pero sé que esto es lo que tú hubieses esperado para mí y que no quise entender hasta ahora, voy a casarme con la persona que amo y aunque esa persona no eres tú, ocupa gran parte de mi corazón.

Yuri abrazó al azabache y tomó su rostro para verlo bien, dándose cuenta que sonreía a pesar de estar llorando. Podía ver en su rostro que no había dolor como las tantas otras veces que lo encontró mirando viejas fotografías, notaba que se sentía aliviado de poder venir y decir todo por fin.

Víctor —Yuri habló y el japonés se sorprendió un poco, no pensó que el también querría decir algo— prometo cuidar de Yuuri, no entregarlo a nadie más y prometo hacerlo feliz… quería disculparme por hacerlo llorar y por creer que podías ser reemplazado, yo debería saber que eso no puede hacerse sin importar que. Lo siento.

Yuuri nunca había escuchado una disculpa tan sincera de parte del rubio, esperaba que con esto su primer amor pudiese descansar en paz por fin. Sabía que había una posibilidad de que el platinado hubiese estado retenido en el mundo terrenal por su culpa, porque él no quería dejarlo ir.

Yuuri prometió volver a ir para hablar más sobre todo el tiempo que no lo visitó. Así fue como después de una hora se marcharon del lugar con el azabache sintiéndose más liviano y por fin decidido a empezar una nueva vida junto al rubio, pensando en el pasado, pero ya no mortificándose por ello.

El día de la tan esperada boda llegó, lo hicieron en un pequeño jardín con muchas flores alrededor, un altar sencillo bajo un arreglo floral con forma de arco, las sillas tenían todas unos lindos listones violetas adornándolas. Contrataron a una persona para que hiciera de juez en aquella ceremonia y así pareciera un casamiento legal.

En realidad a nadie le importaba si lo era o no, ellos se amaban y querían hacer algo para conmemorar el momento de alguna manera. Todos estaban muy felices de que Yuuri por fin se viera superando todo el dolor que pasó, se veía radiante esta vez junto al rubio frente al altar. Dijeron sus votos prometiendo que jamás se separarían y Yuuri prometiendo amar al humanoide hasta el final de sus días.

Nikolai quería llorar, sabía que no era su verdadero nieto, pero eso no impedía que ver esta hermosa escena no lo volviera más sentimental. Yuri había prometido mantener una relación cordial con él y había cumplido, llamándole de vez en cuando y visitándolo también. Los padres de Yuuri estaban muy felices de ver a su hijo por fin bien y con alguien a quien amaba, sin importar quien fuera. Sus amigos también se encontraban ahí y al terminar la ceremonia recibieron un montón de felicitaciones de parte de todos los que los estuvieron apoyando en todo el trayecto hasta aquí.

Yuuri se sentía afortunado, tal vez la vida le había jugado mal en algún momento, pero había logrado superarlo. Tal vez su destino nunca fue estar con Víctor para siempre y solo fue hacerlo feliz hasta que su hora llegó, porque si de algo estaba seguro era que en el tiempo que paso con el platinado ninguno sufrió o se sintió menos que el otro.

¿Quieres bailar? —Yuuri se había perdido en sus pensamientos, pero cuando volvió a la realidad pudo ver esos ojos verdes que tanto le encantaban, mientras el dueño de estos le extendía una mano.

Por supuesto —aceptó la invitación e iniciaron con el famoso vals de los novios en un área del lugar adaptada especialmente para eso. La música la ponía Otabek mientras JJ se encontraba a su lado sonriendo feliz.

Bailaron al compás de la música y sin decirse nada, puesto que sabían que las acciones eran mucho mejores que las palabras, así que se esmerarían por demostrarle al otro que nunca le fallarían y que lo amarían por siempre. Por fin todo estaba como debería, por fin había terminado aquel libro en la vida de Yuuri para comenzar uno nuevo junto al que ahora era el amor de su vida, sin contratiempos más que los habituales.

Te amo —susurró Yuri en el oído del azabache.

También te amo —respondió Yuuri besando suavemente los labios de su ahora esposo mientras los demás comenzaban a bailar junto a ellos.

Tenían toda la vida por delante para poder ser felices, porque ninguno dejaría ir al otro de su lado. Habían aprendido que nadie era reemplazable por lo que debían valorar lo que se tenía ahora y no esperar a después.

FIN