Rey esperaba despertar con el sol en la cara, pero al abrir los ojos solo vio oscuridad. Ben la abrazaba y su enorme erección rozaba cruelmente su trasero. Se giró suavemente quedando frente a él, escuchó su suave respirar y al leve contraluz que entraba desde los focos de la calle, podía ver que el cabello le cubría la cara.
Decidió dejar de lado la timidez, después de todo, él había entrado de lleno a su intimidad sin ningún tipo de tapujo, ella consideraba justo hacer el mismo esfuerzo. Con ternura fue acercándose y besando todo lo que encontrara a su paso, mientras con la otra mano agarró su dureza y la acarició de arriba abajo.
Ben despertó ante el contacto, la pequeña mano de Rey acariciándole de forma tan descarada le pareció excitante. Todavía adormilado atrapó la cara de ella y la besó con ternura, dejándose llevar a cada segundo. La acarició con suavidad, dejando que sus manos bajaran a su espalda con suavidad.
La intensidad fue subiendo cuando la mano de Ben cambió de rumbo al moverse a su vientre para llegar a sus pechos. Jugueteó con sus pezones, sin dejar de saborear su boca, luego bajo su mano a su cadera y de ahí fue moviendo hasta separar con suavidad sus piernas, comenzó a tocar su botón de placer, sintiéndola gemir contra su boca, que no deseaba abandonar
Bajó nuevamente con su boca a sus pechos, lamiendo y chupando todo a su paso, sintiendo en los dedos que estaban dentro de ella toda aquella humedad que producía con su toque.
-Hazlo Ben –Jadeó- Lo soportaré.
-¿Lo deseas de verdad? –Preguntó más que nada para convencerse a sí mismo que no soñaba.
Ella profundizó la mano de Ben en su humedad.
-¿Esto es suficiente confirmación? –Preguntó en casi un gemido.
Ben la besó con impaciencia, acomodándose para quedar entre sus piernas, tocó con sus dedos su humedad para guiarse. La luz del amanecer comenzaba a colarse ya por la ventana, Rey abrió los ojos y tocó con su palma su pecho para llamar su atención "Hazlo" susurró, él asintió, tomando su miembro comenzó nuevamente la forma de entrar a ella.
Con sus dedos fue frotando para humedecerla aún más, si es que aquello era posible. Finalmente reemplazó sus dedos con su miembro en su entrada y fue empujando con toda la suavidad de la que era capaz, porque solo quería enterrarse en ella y dejarse llevar, pero necesitaba ser coherente consigo mismo e intentar gobernarse sobres sus instintos primitivos y animales para complacerla, porque de cierta forma, se convenció que ese era su propósito.
Llevaba la mitad de su miembro y ella trataba de ocultar las muecas de dolor. Cada vez que él se detenía por un gesto de dolor, ella más lo acercaba. No es que fuera masoquista, es que quería pasar de ese dolor al placer de una vez y dejar de dilatar toda la situación por más tiempo. Finalmente estuvo dentro, pero se quedó allí, sin poder moverse por temor a acabar a la primera embestida. Quería acostumbrarse al calor y al ajuste de ella en su miembro.
Rey soportaba el dolor con firmeza, había estado deseosa de estar de esa forma con Ben y al fin lo estaba, temiendo que solo fuera un sueño, como muchos de los que había tenido con él.
Él la miró y se acercó para besarla, a medida que sus lenguas se entrelazaban, comenzó a moverse, a realizar un vaivén armonioso al ritmo de sus bocas. Rey sentía una extraña mezcla entre dolor y placer. Ben se detuvo.
-No me he puesto preservativo –La miró asustado.
-Yo estoy limpia y tengo el anticonceptivo ¿Tienes algo que temer? –Le miró con firmeza.
-Nada, solo quiero protegerte –Sonrió- Puedo buscar un preservativo.
-Confío en ti –Lo miró un instante y lo instó a seguir.
Ben se dejó llevar, era la primera vez que hacía algo tan irresponsable en materia sexual. Con su antigua novia había sacado los preservativos del panorama después de al menos cinco meses, solo por asegurarse que los anticonceptivos funcionaban bien. Incluso había considerado la vasectomía, pero si de algo estaba seguro, era que quería ser padre, aunque definitivamente no con Callista Ming. Ahora con la mujer que estaba gimiendo bajo él, deseaba absolutamente todo.
Rey sentía su cuerpo en llamas ante el contacto de su piel con la de Ben. A cada suave movimiento de él sobre ella, olvidaba el dolor del comienzo, convirtiendo cada embiste en algo delicioso y placentero. Sorpresivamente Ben se reacomodó, quedando de rodillas en la cama, todavía estando dentro suyo la levantó de las caderas con sus inmensas manos haciendo que jadeara todavía más fuerte debido al roce con sus partes sensibles.
-¡Oh Ben! –Gritó entre gemidos.
Ben seguía moviéndose, intentando mantener el ritmo a pesar de lo loco que se volvió al verla así de perdida en sus brazos. Trató de no correrse, pero el palpitar del interior de Rey lo arrastró junto a ella, dando un grito lleno de lujuria, para caer rendido en el pecho agitado de Rey.
Rey todavía intentaba recuperar el habla, besó el cabello de Ben y lo acarició. Sus piernas temblaban, su interior seguía pulsando. Ben ya estaba fuera de ella agitado, sudado y con una sensación de relajo inmensa.
-¿Ben? –Preguntó cuando al fin recuperó el habla.
-¿Si? –Preguntó levemente adormilado.
-Quiero pastel.
Ben levantó la cabeza y la miró curioso, ella puso una sonrisa e hizo un gesto tan bello a sus ojos que no podría decir que no. Se levantó, se puso el bóxer, se acercó al closet y le lanzó una camiseta a Rey.
-Vamos a comer, no voy a traer nada a la cama hoy.
Ella sonrió ganadora, se puso la enorme camiseta y caminó directo al baño "Espérame allá" Susurró antes de cerrar la puerta. Ben buscó una camiseta para él y se fue a la cocina. Se lavó las manos y fue por el bol con pastel que olvidaron en la mesa. Fue a buscar dos tenedores, dos vasos y una botella de leche.
Tomó su móvil de la mesa y programó música suave, Rey llegó por detrás y le abrazó besando su cuello, haciendo que él se girara y la atrapara en sus brazos, buscando su boca con ternura. El beso fue subiendo de intensidad, las manos de Ben comenzaron a bajar para levantar su camiseta y tocar el trasero de Rey, ella lo alejó riendo.
-Primero pastel y recuperar fuerzas, luego seguimos esto.
-Bien, si necesito fuerzas para lo que quiero hacer después.
La sola mirada de Ben logró sonrojarla de pies a cabeza, aun cuando ya la había visto y tocado de formas en que nadie nunca lo había hecho.
Apenas terminaron de comer, ya estaban tendidos en el sofá besándose como un par de necesitados, las manos de ambos tratando de abarcar todo lo que pillaran a su paso. Rey todavía se sentía adolorida, incluso en su ida al baño vio algo rojizo al limpiarse, pero no temió, había investigado lo suficiente como para entender que un sangrado era una posibilidad al tener sexo por primera vez, aunque no una regla.
Ben estaba abajo, podía agarrar el bien formado trasero de Rey y sentir la cercanía de su vulva contra su erección oculta bajo el bóxer.
-Vamos a la cama –Rogó contra los labios de Rey- Prefiero mi cama mientras logramos práctica, luego podemos hacerlo donde nos dé la gana.
-Bien, solo si me llevas.
Ben ni siquiera se molestó en responder, simplemente se sentó y la llevó sobre él, tal y como estaba en el sofá, con las piernas enredadas sobre sus caderas.
Al llegar al dormitorio, se sentó y se acomodó para quedar apoyado en las almohadas y que ella siguiera sobre él. Ella no alcanzó ni a protestar, solo siguió besándolo como si se le fuera la vida en ello.
-Lamento que tu primera vez haya sido tan penosa –Habló tomando su cara- Solo quería que no te doliera, que te acostumbraras primero…
-Estuvo bien Ben –Lo besó despacio- Aunque no tuviera con que comparar, no esperaba siquiera tener un orgasmo la primera vez… Todo lo que leí hablaba de dolor y sexo torpe…
-Pero fui torpe, me olvidé del preservativo porque estaba tan excitado y medio dormido, no tengo excusa.
Rey se tiró para atrás y luego se bajó de él para sentarse a tu lado.
-Yo nunca había tenido nada con nadie, mi ginecólogo me mandó a hacer exámenes y los revisó antes de ponerme el dispositivo… Tú me dijiste que solo estuviste con tu ex y que se acabó hace un par de años.
-Así fue y fuimos a pesar de todo una maldita campaña de sexo seguro… Incluso me analicé cuando terminamos porque ella se… -Ben se detuvo un momento, Rey lo miró con curiosidad.
-¿Ella qué? –Ben agachó la cabeza- Puedes decírmelo.
-Ella se drogaba y terminamos porque no quería dejarlas… Tuvo conductas de riesgo, como compartir jeringas y yo no quise volver a acostarme con ella… Estaba perdida la mitad del tiempo, el resto alterada… -Rey resopló con algo de lástima- Por eso me hice los exámenes y todo estaba bien… Y como hace más de dos años que no hacía el amor con nadie, temí un poco no cumplir…
Rey se recostó sobre el estómago de Ben y le miró con ternura.
-No hubo ningún fallo de tu parte Ben, me complaciste dos veces –Se sonrojó mientras hablaba- Te preocupaste de mi dolor y mi placer… Igual me puedes enseñar –Sonrió con picardía.
Aquel pedido sonó como música en sus oídos. Él podía saber perfectamente cuando ella mentía, porque era demasiado notorio en esos ojos cristalinos. Y definitivamente, ella no lo estaba haciendo.
-Ven aquí –Le pidió.
Ella gateó con suavidad sobre él y volvió a montarse sacándose la camiseta y quedando completamente desnuda. El espectáculo a los ojos de Ben era maravilloso, su pelo despeinado, las mejillas sonrosadas, sus pezones erectos, su vientre perfecto y su entrada tan cercana a su miembro.
Estaba completamente listo para un nuevo y mejor intento.
El sol entraba por la ventana con fuerza, dándole de lleno en la espalda a Ben.
-Adoraría pasar todo el fin de semana en cama contigo, desnudos –Comentó Ben con voz cansada.
Rey sonrió, Ben la abrazaba desde atrás, produciendo cosquillas y escalofríos con su voz profunda en su nuca. Habían hecho el amor dos veces nuevamente y por lo duro que estaba Ben, era probable que lo hicieran de nuevo y pronto.
-Es casi mediodía y si no comemos creo que uno de los dos se desmayará.
-Hice el esfuerzo dos veces y tú solo una, creo que ya sabemos quién caerá primero.
Rey le pateó con suavidad una canilla y él la apretó más contra su macizo cuerpo. Se sentía tan plena, tan satisfecha que a veces temía que fuera un sueño tener a un hombre tan maravilloso como Ben, a pesar de sus toques de oscuridad, él la trataba tan bien como si fuera una diosa digna de adoración. Y en la cama, la veneraba como si el único placer que importara fuese el de ella.
-¿Pedimos o prefieres salir a comer? –Preguntó él mientras rozaba su erección contra su trasero desnudo y hundía con cuidado un dedo en su vulva húmeda.
-Pedimos… -Susurró entre gemidos, cerrando los ojos al sentirse invadida y excitada de pronto.
Ben giró su cara con una mano y la besó, con la que tenía en su entrada, separó sus piernas y tomó su miembro, introduciéndolo, no con la dificultad de la primera vez, pero ajustadamente. Rey se retorció al sentirlo dentro de ella. Ya habían probado el misionero, ella arriba y ahora desde atrás y estaban disfrutando cada nueva posición profundamente.
Los movimientos fueron lentos al principio, dedicándose a besar el cuello y la oreja de Rey, dando a veces un beso descuidado y un tirón descuidado a sus pezones. Los gemidos y jadeos de Rey lo hicieron acelerarse, el movimiento lento y tortuoso de sus caderas comenzó a cambiar por uno rápido y acompasado con la respiración agitada.
-¿Te gusta que te llene por completo? -Ben habló entrecortado, haciéndola gemir de la excitación- ¿Te gusta que te llene con mi verga dura en tu chocho mojado?
Rey en vez de molestarse se sintió terriblemente excitada y eso que eran palabras que en su vida cotidiana no le aceptaría a nadie y que devolvería mínimo con un rodillazo en la parte baja. Pero la situación en la que estaba, Ben moviendo sus caderas para sumergirse dentro de ella una y otra vez, sumado a su voz profunda y su respiración agitada en su oído estaban provocando que se sintiera cercana al clímax otra vez.
-Responde ¿Te gusta mi verga dentro de ti? –Volvió a preguntar esta vez agregando un dedo haciendo círculos en su clítoris, haciéndola perder la cabeza.
-Yo…
El orgasmo intenso que la sacudió de pronto no le permitió decir nada más, solo se escuchaban gemidos entrecortados por palabras incoherentes, donde lo único que se entendía era el nombre de Ben. Aquello lo comenzó a arrastrar a él al orgasmo, no sin antes besar su cuello con desesperación.
-Oh Rey… Si Rey…
Sus gritos eran tan incoherentes como los de ella, hasta que se derramó dentro, agarrando sus pechos con una sola mano y la que antes había estado en la zona más sensible ahora estaba en su estómago.
Cayeron agitados y agotados, acomodándose para quedar de espaldas, uno al lado del otro. Rey le miró con una sonrisa, estaba demasiado feliz y no sabía cómo expresarlo, pero de algún modo, pretendía que Ben lo sabía.
¡Explicito! Rayos, siempre aviso tarde jajaja.
Quise reflejar un poco el sexo normal, no ese donde todo es super cool y explosivo, fantástico e irreal. Las primeras veces no siempre son buenas, así que nuestra chica tuvo suerte de que alguien supiera lo que estaba haciendo.
Si alguien se ofende del lenguaje de Ben en la cama, lo siento, a veces le sale lo salvaje...
Están en proceso de luna de miel, así que probablemente haya sexo en los próximos capítulos, desde el pequeño y descuidado, a ese tierno y a ese explicito.
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