Capitulo 33
Azize frotó sus ojos con cansancio, se había obligado a estar de guardia en el hospital los últimos días. Simplemente se sentía incómoda con Cevdet. Habían pasado unos pocos días desde el incidente de su aniversario y ella todavía no había podido sobreponerse.
No es que no le creyera, confiaba en él, pero lo que había visto, simplemente no podía olvidarlo. La forma en que él y la mujer se miraban, se habían abrazado, la familiaridad con que hablaban, cerca…
Azize sacudió la cabeza e inspiró hondo. Sabía que si seguía así, Cevdet se cansaría y no quería que eso sucediera.
Su ayudante entró al depósito de insumos y le pidió que fuera, el médico en jefe quería que lo ayudara.
-Azize… por favor… necesito que cuides a una mujer que acaba de ingresar, la trajeron de vuelta de un barco que iba a París…
-Sí… dígame donde está…- dijo Azize con la rara impresión de que algo no andaba bien.
-En la habitación de aislamiento… por favor, toma las precauciones…- dijo y la vio asentir.
Azize se vistió con un par de accesorios, incluido un barbijo y entró a la habitación. Al ver a la paciente, abrió los ojos y luego apretó sus labios sorprendida.
Aquella mujer estaba allí, bañada en sudor, era la compañera de Cevdet, tenía un paño húmedo en la frente y temblaba por la fiebre que padecía.
Se acercó despacio y la miró de cerca. Tenía los ojos cerrados y parecía dolorida.
-Estará bien…- dijo Azize compadeciéndose de ella.
La mujer abrió los ojos y se quedó mirándola.
-¿Azize? - le preguntó y Azize se sorprendió.
-Si… ¿nos conocemos?
-Tú… tú no me conoces… pero yo sí a ti… tu marido me mostró una fotografía tuya… nosotros trabajamos juntos un tiempo…
-Pero…- dijo ella tocándose el barbijo.
-Reconocí tus ojos… tu marido los describió perfectamente…
-Cevdet…
-Así es…- dijo y comenzó a toser, Azize tocó su frente y le hizo un ademán de que debía callarse.
-Trata de no hablar, te suministramos unos antibióticos, esperamos que con esto baje la fiebre…
La mujer asintió y sonrió. Cerró los ojos y al rato se quedó dormida. Azize controló que la vía estuviese bien puesta y que el antibiótico pasara en la medida correcta y luego salió de la habitación.
Se apoyó en la pared y meditó si no era necesario que le avise a Cevdet sobre todo eso. Seguramente él querría saber que su compañera estaba allí, muy enferma, y no se había ido a Paris como le había dicho…
Sacudió la cabeza, le pidió a su ayudante que se quedara cerca y se fue hasta su casa.
Encontró a Cevdet en la parte de afuera de su casa, trabajando con las plantas, un pasatiempo del que no podía tan a menudo como quería…
-Cevdet…- dijo con seriedad.
-Azize… ¿estás bien?
-Sí… quería hablar contigo…- le dijo y vio como él sacudía sus manos y se las limpiaba en el viejo pantalón que llevaba puesto.
-Dime…
-Se trata de esa mujer…- dijo y bajó la vista.
-Azize… por favor, no me tortures más… te juro que no sé que decirte… yo no soy tonto, sé que aún no has olvidado el tema, pero no sé más que decirte…
-Está en el hospital, Cevdet… creí que te importaría saberlo…
-¿En el hospital? No puede ser… ella se iba a volver a Paris…
-El barco regresó, ella está enferma…
-Azize…
-El médico en jefe la dejó a mi cuidado… tiene mucha fiebre… no podrás verla, pero quería decírtelo…- dijo y él se acercó.
-Azize…
-Ella me reconoció…
-¿Cómo que te reconoció?
-Me llamó por mi nombre… me dijo que le habías mostrado una fotografía mía…
-Lo hice…- dijo él y bajó la vista.
-Tengo que irme…
-¿Cuándo volverás? Ali Kemal pregunta por ti, Yildiz te echa de menos, se le nota…
-Tengo mucho trabajo… está tu madre y tú para cuidarlos…
-No es cuidado… es tu cariño, eres su madre…
-Lo se… estuve con ellos estos días, cuando tú no estabas…
-Azize…
-Lo siento… he necesitado algo de tiempo para que se me pase todo esto…
-Entonces no me has perdonado…
-¿Qué tendría que perdonarte? ¿Acaso has hecho algo malo? Lo que no puedo sacarme de la cabeza es lo que vi…
-Mi vida… tus celos te ciegan… te juro que yo no hice nada malo…
-Lo sé… debo irme… nos vemos luego… si decides venir a verla, me temo que no podrás hasta dentro de unos días…
-Está bien… Azize…- dijo cuando ella giraba para irse.
-Si…
-Te amo…- le dijo y ella esbozó una pequeña sonrisa y trató de ocultar las lágrimas.
Cuando llegó al hospital, la enfermera que había dejado a cargo la estaba buscando.
-¿Pasó algo? - preguntó alarmada.
-No… la paciente despertó y preguntó por ti…
-Ahora voy…- dijo Azize y volvió a ponerse el barbijo para entrar a verla.
Al entrar a la habitación, vio que la mujer estaba despierta.
-Azize…
-¿Se siente mejor?
-Así es…- dijo y carraspeó, como queriendo toser para sacarse la molestia de la garganta.
-Me alegra… yo… le avisé a Cevdet que estaba aquí…
-¿Por qué?
-Dijo que habían sido compañeros de trabajo… creí que a él le interesaría saberlo…
-Se lo agradezco Azize… es solo que planeaba no verlo más… ese trabajo nos mantuvo cerca un tiempo, pero a pesar de que fue exitoso, quisiera olvidarlo… su esposo es un buen hombre, me gustaría conocer uno así algún día… esa devoción hacia usted, a su familia… ese deseo de escaparse para verla cada vez que podía… me dio algo de envidia…
-Señora…
-Sofía…
-Sofía… yo… creí que ustedes eran cercanos…
-¿Cercanos? Hemos hablado mucho… casi todo el tiempo de usted… yo no tengo mucho para contar… yo… no puedo negar que en algún momento pensé que su marido me agradaba… pero con solo oírlo hablar de su familia, de su casa, de usted… empecé a valorar su compañía solo para escuchar sus historias felices…
-Bueno… hemos sido felices… casi todo el tiempo…- dijo Azize con lágrimas en los ojos.
-Me alegra… es lo que uno más desea, ¿verdad? Ser feliz…
-Así es…- dijo Azize y de pronto quiso salir corriendo a fundirse en los brazos de Cevdet, y rogarle que la perdonara.
Su turno terminó y Azize decidió volver. Quería hablar con él, decirle que había estado equivocada. Que a pesar de que sabía que él no la había engañado, le había venido bien oírlo de esa mujer.
Llegó a su casa y Ali Kemal corrió a abrazarla. Mamá Hasibe salió a verla con una sonrisa triste y Azize se quedó mirando hacia la puerta, esperando que Cevdet también la recibiera.
-Querida…
-Madre… perdóneme, recién pude volver…
-Está bien… es una lástima que no te hayas podido despedir de Cevdet…
-¿Despedirme? - preguntó con un nudo en la garganta- ¿adónde fue?
-Vino a buscarlo Tevfik… lo llamaron porque lo han ascendido a Capitán… debió presentarse ante sus superiores…
-Pero… ¿no tenía unos cuantos días más de licencia?
-Parece que no…- dijo con algo de pesar la mujer.
-¿Hace mucho que se fue?
-Un buen rato… pero se fueron a caballo… yo creo que están lejos ya… lo siento…- dijo Hasibe que estaba al tanto de los problemas que su hijo y su nuera estaban teniendo.
-Está bien…- dijo tomando a su hija en brazos- espero que pueda volver pronto…
Mamá Hasibe asintió y entrecerró los ojos. Tal vez fuera bueno que Azize echara de menos un poco a Cevdet… ella sabía que él estaría lejos solo por una semana, pero prefirió no decir nada, para que ella se dispusiera a esperarlo y se olvidara de los celos y pudiera enfocarse en recomponer su relación…
Azize entró en su habitación y dejó a su hija dormida en su cuna. Se sentó sobre su cama y levantó la almohada de Cevdet para aspirar su aroma.
Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando vio que debajo de la almohada, había quedado olvidado el amuleto que ella le había hecho para protegerlo…
¿Acaso él estaba enojado con ella? ¿se había cansado de sus celos? Azize secó con suavidad sus lágrimas y hundió su nariz en la almohada… ahora había que esperar a que él volviera…
Bueno, esperemos que todo esto se arregle pronto. Nos vemos en el próximo capítulo. Gracias por seguir leyendo!
