Al día siguiente Ciel muy temprano a paso lento iba a visitar a sus bebés, quienes todavía dormían, ellos y Sebastian eran su fuerza para resistir la frustración, enojo y vergüenza que sentía más ahora que los demás días. Cerrando los ojos, lloraba en silencio para no despertarlos mientras se arrodillaba frente a sus cunas.

Su cuerpo dolía en especial sus caderas y parte trasera, por la forma agresiva que Claude lo tomó y la repulsión que este le provocaba su cuerpo no reaccionó adecuadamente por eso cada embestida recibida fue tan dolorosa sin un ápice de placer. El único que disfrutó de esta entrega obligada fue el otro demonio, que por salir sin su permiso de la casa le otorgó este castigo o quizás simplemente era una excusa para saciar las ansias que tenía por un encuentro más íntimo con su joven esposo que se lo estaba negando.

Ciel humillado entre lágrimas pensaba amargamente cómo se podía pasar de la absoluta alegría a una desesperación tan profunda, hace unas horas estaba tan feliz de haber visto a Sebastian y su felicidad se esfumó cuando Claude lo violaba. El sabor del beso que su amado Sebastian le dio fue borrado, así como el roce de sus manos en su cuerpo. Tan miserable se sentía fue cuando notó que uno de sus bebés lo miraba entre los barandales de la cuna. La mirada llorosa del bebé solo lo hizo llorar más, no porque se sintiera juzgado por esos inocentes ojos color carmesí sino porque parecía darle consuelo.

—Ojalá fuera el padre valiente que necesitas... Nunca seré fuerte aunque pretenda serlo, mira lo que me hacen y ni siquiera pude defenderme.

El pequeño estiraba la mano para acariciar su cabeza, el joven demonio conmovido al sentir sus caricias torpes sonreía entre lágrimas, quizás la vida no era tan mala pensaba pues al ver a su hijo le llenaba de esperanzas. Noah aparecía interrumpiendo la tierna escena, acercándose se abrazaba a su amigo con tristeza y arrepentimiento.

—Yo quería ayudarte pero no pude... No podemos entrometernos en asuntos así. Lo siento Ciel.

—No te preocupes, sé que no pueden y no quiero complicarlos más, así que no te sientas mal.

A pesar de las dulces palabras de Ciel el otro joven no pudo evitar sentirse mal por no ayudarlo aún cuando sabía que era sometido a esa clase de abuso físico, notaba con pesar unas marcas en su cuello y piernas. El silencio invadió la habitación, ni siquiera podían hablar tranquilamente porque Claude era como una sombra que los acechaba, entonces los gimoteos de los bebés empezaron a resonar.

—Creo que tienen hambre... —Murmuró Ciel con una pequeña y forzada sonrisa se disponía a prepararle sus biberones pero un punzante dolor le impidió levantarse con un gesto mostraba cuanto dolía.

—¿Te lastimó mucho?

Ciel no respondió a su pregunta evitando que lo ayudara, se levantaba solo hasta en un momento así quería mostrarse con algo de orgullo, obviamente lo había lastimado pero no quería admitirlo para no recibir una mirada de lástima, aunque fuera de alguien que lo apreciara de forma sincera, eso era quizás más doloroso. ¿Cómo admitir que de ese forzado encuentro se había desgarrado su interior? ¿Qué en las sabanas habían quedado restos de su sangre?

Noah entendió ese silencio así que decidió no seguir hablando solo se ofreció darle de comer a los bebés mientras Ciel descansara.

—Buen día... —Saludaba Mathew entrando a la habitación de los bebés encontrando a un Ciel un poco apenado que no le dirigía la mirada— Ciel ¿Quieres qué te prepare algo para el dolor? Te ves pálido

El joven asintió con la cabeza, comprendía que a veces no podía dejarse dominar por el orgullo y más si tenía dos niños que cuidar, debía estar bien para ellos así que aceptó el ofrecimiento de esos brebajes que eran como mágicos por parte de este demonio.

A los pocos minutos, Ciel bebía una infusión que humeaba, de sabor un poco amargo pero no importaba el sabor si le quitaba su dolencia. Los tres demonios no procuraban decir mucho porque no sabían en que momento Claude aparecería.

—Ciel sé que no es momento de decir esto pero debes empezar a tomar el brebaje que te impida embarazarte. —Le sugería Mathew en voz baja.

—Como dijiste no es momento para decirlo.

Le regañaba Noah con mala cara, notando como Ciel desviaba la mirada.

—Si entiendo... Creo que es el momento preciso, Claude empezó con esto y dudo que vaya a detenerse ahora, no puedo evitar que me viole pero si el embarazarme de nuevo de ese bastardo. Por favor te agradecería que me ayudaras con eso, no quiero embarazarme.

Mathew haría caso a esa petición que era más como un ruego desesperado en la voz entrecortada de ese joven demonio que estaba consciente de su condición irregular, no siendo un demonio puro ni un humano tampoco su cuerpo podía jugarle alguna trampa.

Ciel volvió a su habitación pues el demonio que figuraba como su esposo solo le había permitido irse unos minutos, que humillación era para alguien tan orgulloso someterse a la voluntad de un ser tan despreciable.

—¿Cómo está mi hijo? —Le cuestionó el demonio mientras recostado en las sabanas ensangrentadas parecía estar a gusto de revolcarse en sus fluidos.

—Bien... Los dos están bien.

—Yo solo pregunté por el mío... No por el otro que ni debería estar aquí.

Ciel apretaba sus puños conteniendo su enojo ante esas crueles palabras, imaginaba verlo muerto y las muchas formas en como pudiera matarlo pero siendo tan frágil físicamente solo tenía su sarcasmo como arma de defensa.

—Estoy pagando el precio por la estancia de mi otro hijo en esta casa. —Le dijo en un murmullo con evidente sarcasmo.

—Bueno no lo estás pagando tan bien anoche tuve que hacer todo pero diremos que estabas nervioso porque era nuestra primera vez.

—Claro la vez pasada no estaba consciente, quizás para la próxima deberías dormirme así te podría satisfacer mejor.

Claude notaba lo desafiante del joven esa mirada azulina que fijamente se posaba en sus ojos, solo esbozó una sonrisa haciendo una seña con su mano lo llamaba para que se acercara. El joven demonio a regañadientes le obedecía a paso lento sintiendo como esa brebaje anterior hacia su efecto, ya su cuerpo más relajado parecía no estar tan adolorido. Entonces sintió como este tomaba con fuerza unos mechones de su cabello acercándolo a su rostro, notaba como su mirada destellaba.

—No volverás a salir de esta casa sin que yo lo sepa o yo te acompañe. Si vuelves a escaparte para ver a Sebastian la próxima vez no te lastimaré a ti sino a alguien más, alguien más débil que tú y no será nuestro hijo.

Ciel pasaba saliva porque eso si era una verdadera amenaza, que se metiera con su integridad no le importaba pero la de su pequeño no se lo iba a perdonar, parecía muy seria su advertencia sentía como dolía su cabeza por la fuerza que era halado su cabello a pesar de ello no quería quedarse callado sin refutarle.

—Tú lo tocas y será lo último que hagas. Aunque no creo que sea necesario no volveré a salir, mi señor.

Dijo con firmeza y sarcasmo sin titubear soltándose de su agarre hacia una reverencia para empezar a alejarse. Claude tenía asuntos por atender así que no tenía tiempo de discutir con su desafiante joven esposo, sin decir más miraba como este se encerraba en el baño.

Ciel en el baño lloraba al imaginar que su bebé sea lastimado o quizás terminara muerto y lo peor es que el no pudiera ayudarlo por su vulnerabilidad, debía idear algo lo antes posible para mantenerlo a salvo. El joven demonio se animaba mucho al cuidar de sus bebés así que procuraba estar con ellos la mayor parte del tiempo aún cuando estos dormían no dejaba de verlos. Cada gesto, cada movimiento, cada sonido, a sus dos hijos simplemente los amaba y haría cualquier cosa por ellos.

—¡Ciel! Toma esto, Mathew dice que es muy efectivo no tendrás bebés con esto. —Noah interrumpía el embelesamiento del joven padre cuando entraba a la habitación— Tómalo tibio, Mathew también dijo que es posible que te sientas un poco mal en las próximas horas hasta que haga el efecto. Así que debes reposar.

—Me quedaré en la mecedora, no quiero alejarme de ellos.

—Si como sea, solo descansa... —El otro joven demonio le decía haciendo que bebiera el brebaje y después lo obligó a que se acomodara— Ciel... ¿Te puedo preguntar algo?

—Si es algo sobre mi violación no te responderé.

—No es de eso... Quería preguntarte ¿No has pensado en matar a Claude?

—¿Si lo he pensado? Es el único pensamiento que ese idiota me provoca.

Ambos jóvenes sonrieron ante ello, Ciel se sentía con un poco de malestar pero lo soportaba en silencio.

—Estamos pensando un plan para terminar con esto... Tú no tienes que seguir sufriendo— Murmuraba muy bajo Noah con complicidad.

Ciel se quedó en silencio, ahora cualquier idea era recibida si era un plan bien ejecutado quizás podría funcionar aunque significara un riesgo pero su vida era en si un riesgo a lado de ese demonio, sobre todo una amenaza latente para su otro bebé. En su mente aún resonaban las palabras amenazantes que horas atrás Claude le había hecho.

—No puedo decirte todavía de que trata porque Mathew debe confirmar algunas cosas.

—Me matarás con la intriga... Sino pensabas decirme no me lo hubieras insinuado. —Le regañaba Ciel, aunque él también tenía un plan propio que estaba pensando en desarrollar pero no lo diría a nadie.

—Lo sé... Pero solo quería darte esperanzas de que esta situación pronto acabará. No te enojes conmigo, lo siento.

El joven demonio se disculpaba con una nerviosa sonrisa, notó como su amigo se quedaba pensativo y sutil se sonrojaba.

—Noah... Necesito pedirte algo. —Musitaba nervioso Ciel, le apenaba tanto lo que iba a pedir.

—Si, sabes que si. —Le confirmaba animado su amigo hubiera querido hacer una insinuación sexual como antes las hacia, pero sabía que no era el momento, ya nada era como antes, no habrían más bromas de ese tipo.

—Necesito algo... Para que no duela tanto cuando él este conmigo. —Murmuraba muy bajo, si debía resignarse a su actual situación al menos podía no hacerla tan dolorosa.

—¿Un lubricante? —Noah le cuestionaba ante el gesto tímido del otro que asentía confirmándolo— Creo que tengo uno en mi habitación te lo traeré.

Ese líquido que le fue compartido le sirvió para esa noche pues como lo había previsto Claude volvería a aprovecharse de sus deberes maritales. Ciel fingía los gemidos al ser embestido porque más que placer era asco lo que este demonio provocaba pero él le obligó a gemir así que lo hacia aunque sonaran falso.

—Ngh... Claude... —Entre jadeos y gemidos le llamaba estando bajo las sabanas sentía su cuerpo agitado sobre el suyo era vilmente profanado en un incensante vaivén de caderas.

—¿Estás mejor que ayer? ¿Te gusta?

—Si... ¿No se nota? —Sarcástico le respondía con una sonrisa, Claude no entendía este cambio de actitud tan repentino hace una noche ese mismo joven lloriqueaba mientras lo penetraba y ahora solo se dejaba hacer, no lo disfrutaba pero tampoco se negaba.

¿Qué estaba planeando? No lo entendía pero le gustaba como se comportaba ahora, aunque era toda una falsedad, era una mezcla de soberbia y sumisión que le excitaba, besándolo sentía que le correspondía, lo enloquecía sus besos, su cuerpo, su alma vibrante que cedía al placer.

—¿Sebastian te lo hacia así? —Le cuestionaba con el respirar agitado tratando de molestarlo.

—Mucho mejor porque el amor era nuestro estimulante... Ahhh... —Gimió alto cuando una estocada tocaba más profundo en su interior casi agresivamente sintiendo como era llenado de su semen en ese orgasmo que no le complacía pero al otro estremecía.

Agotado Ciel dejaba a su esposo satisfecho en la cama mientras se levantaba para ir a lavarse aunque hubiera tomado ese brebaje no quería arriesgarse con un embarazo, más si era llenado de esa manera abundante. Al encerrarse en el baño refunfuñaba al asearse, sacando de su ano ese semen aún caliente, se asqueaba por haberle dado gusto a ese idiota pero quizás el mejor plan era tenerlo rendido a sus pies para poder manipularlo.

—Ciel... ¿Cómo te fue anoche? Espero que te haya ayudado ese lubricante.

Noah le hablaba, el otro malhumorado solo se encogía de hombros sin dar una respuesta clara solo abrazaba a sus bebés, haría lo que sea necesario por ellos aunque eso significara traicionar momentáneamente a Sebastian. Así que a partir de ese día mantenía a su esposo contento dentro de la habitación y poco a poco fuera de esta.

—Creo que a Ciel le gusta ese idiota... Ni siquiera ha preguntado por mi papá hace días y yo ni siquiera quiero ir a visitarlo porque no sé que diré cuando pregunte por él. —Era lo que Noah conversaba con su esposo cuando notaba este cambio en su amigo en tan pocos días, hasta parecía distante con ellos también.

Se llenaba de enojo mientras desde la ventana veía a Ciel salir de la casa tomado del brazo de Claude, parecían un matrimonio sin problemas, uno normal ¿Qué le sucedía a su amigo? ¿Estaba tan afectado con esta situación que perdió la cordura? Porque solo podría ser una locura si se enamoraba de ese idiota que abusaba de él.

—No subestimes a Ciel y no te enojes imaginando algo que quizás no sea verdad que tu afecto por tu padre no te ciegue.

Mathew le refutaba abrazándolo al verlo tan malhumorado, con un suspiro el joven se calmaba pensaba que tal vez podía tener razón, Ciel estaba planeando algo y si no se lo había compartido era quizás parte de su plan así pareciera normal. Aceptaría esa posibilidad para no empezar a odiar a su amigo pero debía probarlo y sabía como hacerlo, al día siguiente estando con los bebés empezó a hablarle, era la oportunidad de hablar a solas con él.

—Más tarde iré a visitar a Sebastian... ¿Le mandarás una carta?

Ciel se quedó pensativo unos segundos acariciando a su bebé igual a Sebastian le sonreía.

—Si, debo contarle como está nuestro hijo. —Dijo con un gesto sin mucha emoción, gesto que Noah con algo de tristeza percibió— La escribiré ahora mismo.

Por la tarde Noah se dirigía a visitar a su padre después de casi dos semanas de no haberlo visto, casi al llegar no pudo evitar la tentación de leer lo que la nota de la que estaba encargado a entregar, con el ceño fruncido la leía y como sospechaba era un poco frívola en comparación a las anteriores aunque había algo que lo intrigaba a la vez.

Querido Sebastian...

No he tenido mucho tiempo en estos días, ser padre no es fácil y menos de dos bebés a la vez además de eso un esposo. Nuestro hijo es hermoso, crece muy rápido, deseo que pronto puedas conocerlo mientras tanto yo haré todo lo necesario para protegerlo y para que tu vuelvas a nuestro lado.

Con amor... Ciel.

Minutos después cuando Sebastian leía esa misma nota al marcharse su hijo, no pudo evitar sentir un extraño sentimiento embargarle, su amado Ciel estaba siendo un poco frío aunque Noah se comportó de igual manera, como esquivo, hablando lo necesario sin entrar mucho en detalle, pareciera como si algo le ocultara. ¿Qué estaba sucediendo afuera? ¿Qué pasaba con Ciel? Estas actitudes solo lo confundían y aturdían pero estando encerrado... ¿Qué más podía hacer? En su oscuro rincón se refugiaba quizás lo mejor era resignarse a vivir allí por la eternidad porque al parecer afuera ya no era necesario, pensaba amargamente.

Muchas gracias por estar atentxs a esta historia 💕