"Valla real"
Sábado 29/05/1999
Harry se esfuerza por creerle a Ginevra desde la primera vez que la vió. La primera vez que fue a Hogwarts se convenció de que no era necesario esforzarse, Ginevra le ocultó los retiros para evitar que saliera de la Academia, de alguna manera. Desde entonces cree que no es necesario esforzarse por creer algo de lo que diga, no es una mala persona.
Pero su madre sí.
Lo que Harry espera ahora es que Ginevra pueda creer todo lo que su madre ha hecho, pero sabe su palabra no es válida completamente, así que ha decidido reunir pruebas. Pero primero necesita mantenerlos a salvo, a ambos y todas las personas que sean necesarias.
—¿Quieres qué? —preguntó confundida la pelirroja. Harry suspiró y se encogió de hombros.
—El acta de nuestro matrimonio —dijo con simpleza, Ginevra frunció el entrecejo con molestia.
—Aún me falta presentar dos EXTASIS ¿Y tú quieres que vaya a casa de mi madre por un papelito? ¿Para qué? —preguntó molesta, con los labios fruncidos y las cejas elevadas en espera de una respuesta.
—Sé cómo puedes deshacerte de las órdenes de tu madre, Ginevra —dijo finalmente, suspiró y alzó los hombros con ligereza—. Puedo hacer que te deje tranquila para siempre. Que puedas estar con quién tú quieras.
Ginevra frunce el entrecejo y recorre el rostro de Harry con la mirada, posiblemente dudosa de sus palabras.
—Confía en mí, te lo explicaré cuando salgas, lo prometo.
Ginevra siente calientito cuando Harry abre los ojos así de grandes y anhelantes, como si su felicidad dependiera de lo que le pedía.
Realmente así era.
No había ninguna manera de que Harry fuera feliz estando amenazado con ir a Azkaban, obligado a sacar oro de su bolsillo para satisfacer la avaricia de su madre y tener que lidiar con ella. Así que asintió y le sonrió pequeño.
—Lo tendré la próxima semana —murmuró. Harry le sonrió y asintió.
—Estupendo, te veré la próxima semana, tengo que ir a Ministerio —explicó apurado, le dió un beso en la mejilla y salió corriendo de los terrenos de Hogwarts.
¿Ahora cómo carajo va a conseguir ese papel?
Harry entra muy deprisa al Ministerio, esquiva ágilmente a magos y brujas que pretenden preguntarle algo que realmente no le interesa. Entra a los elevadores escucha vagamente la voz que anuncia los departamentos. Si detiene en el nivel dos, en el Departamento de Seguridad Mágica, Tiberius Merry camina con soltura entre las oficinas, Harry lo sigue pero no le grita para llamar su atención, realmente no quiere llamar la atención de nadie.
Tiberius se percata de su presencia hasta que Harry está a su lado.
—¡Harry, muchacho! ¡Que gusto verte por aquí! —exclamó con alegría, Harry le sonríe nervioso y observa sobre su hombro, esperando que nadie haya estado prestándole atención al señor Merry ni a sus gritos entusiastas.
—Hola, señor Merry. Me gustaría hablar con usted —saludó con una sonrisa amable.
No se había detenido a pensar en cómo reaccionaría el hombre ante todo los ir iba a contarle.
—Si, si, por supuesto. Solo necesito ir a Servicios Administrativos, Janet me llamó hace un par de minutos. Ven acompáñame.
Y Harry hubiera preferido esperar en alguna oficina, con los Aurores o tal vez con Kingsley, pero el señor Merry comienza a hablar entusiasta sobre la oficina del señor Froyd y los copos de nieve que arrojan sus libros encantados traídos desde Rusia. A Harry no puede importarle menos los dichosos libros que estornudan nieve.
Tiberius Merry se entretiene alrededor de quince minutos en la oficina de Janet Corp, y cuando sale de ella está más tranquilo, contento, amable y ya habla con normalidad. Lo dirige a la oficina de un hombre encargado de las sustancias intoxicantes púrpuras, le comenta que está visitando a su familia en el sur de Inglaterra y que tardará unas horas en volver. Así que se sientan y el señor Merry espera a que Harry comience a hablar.
Harry no divaga si hace ademanes entusiastas. Él está ahí con un propósito.
—Sé sobre usted y la señora Weasley —reveló con soltura, el señor Merry abre mucho los ojos y endereza su postura,incluso abre la boca, muy listo para excusarse. Peor Harry no se lo permite—. Sé que tuvieron un romance alrededor de 1979, cuando ella aún estaba casada con Arthur Weasley, y sé que lo mantienen ahora.
Tiberius sigue boqueando, pero no es capaz de decir palabra alguna. Harry le da su tiempo para formular alguna pregunta, represalia, justificación, acusación o lo que sea, cree estar apiadandose del hombre al no soltar toda la información de tajo.
—Ella me aseguró —dijo finalmente—, hace unos años, que me amaba y que dejaría a su esposo ¡Incluso fue a Francia para pedir la anulación de su matrimonio! —explicó con rapidez y recuperando el entusiasmo del inicio, pero está vez parecía muy apurado porque Harry le creyese. Sus ojos de oscurecen y sus hombros caen cuando vuelve a hablar—. Pero se reconciliaron y ella vivió años después, y ya esperaba otro hijo —suspiró y sonrió con labios apretados—. A tu chica, Ginevra.
El corazón de Harry se brinca un latido al escucharlo "tu chica", reprimió un suspiro al imaginar la reacción de Tiberius si supiera que Ginevra está muy lejos de ser su chica.
—Y cuando su marido murió, que en paz descanse —se apresuró a decir—, yo la acompañé, sin malas intenciones, te lo aseguro. Pero ella insistió en que aún me amaba y ¿Qué quieres que te diga, muchacho? —lamentó en un grito— Soy hombre y la he amado desde hace años.
Harry no expresa su desconfianza ante tal afirmación pero deja que el hombre le diga sus penas sin juzgarlo demasiado.
—Me he dejado llevar, lo admito, pero ahora que ya no tiene ningún compromiso, creo que podríamos darnos una oportunidad —dice esperanzado.
Harry casi puede ver la mirada de Tiberius en su rostro, igual de anhelante y esperanzada. Y resulta desbordante de lástima.
—Lamento ser yo quien se lo diga, señor Merry, pero Molly Weasley no lo ama ni un poco —le dijo con tranquilidad y compasión—. Y no creo que lo haya hecho jamás.
—¿De qué estás hablando? —preguntó confundido, pero no molesto, Harry de inmediato cree que el señor Merry no es tan idiota y obviamente de ha dado cuenta del desinterés que tiene Molly por su persona, y que más bien es por su bóveda en Gringotts.
—Por algo no ha dicho publicamemte que están saliendo, por eso mantienen aventuras aquí en el Ministerio.
—A Molly le parece muy pronto, por la muerte de su marido y por sus hijos y…
—¿Más de un año después? —preguntó irónico, Harry hizo una mueca y negó—. No lo creo, señor Merry —suspiró y recargó sus codos en sus piernas—. La señora Weasley lo ha estado usando desde hace mucho, se por Merry.
El azabache decide que es oportuno decirle sobre Ron sin mencionarlo.
—Debo advertirle, señor Merry, que una vez que le cuente esto, lo tendré que hechizar para que su lengua se pegue al paladar si intenta contarle a alguien más ¿Comprende? —advirtió con seriedad—. Y solo Hermione Granger sabe cómo deshacerse del hechizo.
El señor Merry asiente dudos, pero no sé retracta en ningún momento.
—La señora Weasley fue a Francia para ocultar un embarazo, no por la anulación de su matrimonio con Arthur Weasley —comenzó cauteloso—. Y lo ocultó porque no sabía quién era el padre, si usted o el señor Weasley —Tiberius abre los labios con asombro e incredulidad, no interrumpe a Harry—. Esperó hasta que naciera para saber quién era el padre. Si resultaba ser usted lo obligaría a darle mucho otro para mantener al bebé, y si era del señor Weasley… pues se desharía de él.
—¡Pero eso es una abominación! ¡Molly jamás haría algo como eso! ¡Ella ama a todos sus hijos sobre todas las cosas! ¡Los hace muchachitos de bien! —exclamó confundido. Harry suspiró y volvió a su postura recta.
—No es así, señor Merry —habló tranquilo, esperando transmitirle el sentimiento al hombre—. Su hijo era de Arthur, y le ordenó al partero deshacerse de él —Tiberius cierra los ojos con dolor y no tarda mucho en derramar una par de lágrimas que no se molesta en limpiar—. La señora Weasley no es buena con sus hijos, señor Merry. El mayor, Bill, está buscando a una chica con la que su madre le prohibió estar por no ser sangre pura; Charlie la evita permaneciendo en Rumania cuidando de dragones en lugar de su madre, Percy ha confabulado para dañar a reclutas de la Academia y su madre lo encubre, mantiene a George lejos de Inglaterra para que nadie lo vea sumido en la depresión y locura de perder a su hermano —tomó aire y dudó en seguro hablando—. La señora Weasley recibe dinero de mi parte para mantenerse, y cree que Ginevra me lo paga a cambio de placer, señor Merry.
Tiberius tiene los ojos y labios muy abiertos, el rostro rojizo y las mejillas húmedas. No puede creer todo lo que escucha. Harry le agradece a Hermione internamente por decirle todo lo que sabe y que averiguó de los hermanos Weasley. Se pregunta vagamente si Ginevra suele hablar con ellos.
—La señora Weasley planea que Ginevra se case conmigo —dijo dudoso, no era mentira, era mas bien una verdad retrasada—. Lo está utilizando para que cambie las leyes del mundo mágico, creo que ya lo han hecho ¿No es cierto? —sabe que sí, pero necesita que el señor Merry entienda y sepa lo que Molly hace y de lo que es capaz—. Ella no lo ama, señor Merry, tan solo lo está usando.
El señor Merry llora y exclama preguntas que Harry no puede responder, pero le insiste en bajar la voz constantemente hasta que se resigna y lanza un muffliato a toda la oficina. No limita al señor Merry, tiene derecho a llorar, gritar y estar furioso, y Harry no es nadie para detenerlo, después de ser él quien le muestre la realidad, es lo menos que puede hacer.
Cuando el señor Merry está más tranquilo y más triste Harry se reprende por romper el silencio.
—No puede decirle esto a nadie, señor Merry —recordó Harry, el hombre asiente y suspira derrotado.
—Señor Potter —llamó el señor Merry, alzando la mirada al azabache. Harry lo mira, sisaber qué esperar con certeza—. Le aseguro que Molly Weasley no tendrá permitido el ingreso al Ministerio nunca más —aseguró solemnemente, Harry asiente, más por educación que por creerle—. Y nada de lo que ha dicho saldrá de mis labios.
Harry asiente nuevamente, no comenta que lo va a hechizar para que, de hecho, no pueda decir nada. Pero después de acompañarlo un par de minutos más, y ver la tristeza y decepción que hay en su mirada, está seguro de que Molly no pondrá ni un solo pie en el Ministerio. Estrechan sus manos y Tiberius agacha la cabeza, listo para el hechizo.
Harry sale de la oficina y Tiberius se queda en el interior, con un saber extraño en la boca, pequeñas punzadas en la cabeza y la lengua pastosa.
Harry sale de la misma manera que entró: sin dirigir una sola mirada a nadie. Hasta que lo sostienen por el brazo y lo detienen con gracia.
—¿De quién huyes Harry? —preguntó un risueño Kingsley, viendo el camino por el que Harry venía, esperando encontrar a alguien persiguiendolo—. ¿Estás metido en algún problema?
—No, nada de eso —sonrió, buscando cualquier excusa en su cabeza, algo que lo sacar de la verdad—. ¡Lo estaba buscando! Escuché que estaba un nivel más abajo y para allá iba —Kingsley frunce el entrecejo y niega desentendido.
—Bueno, pues aquí estoy ¿En qué puedo ayudarte? —su sonrisa amable vuelve a su rostro y borra la arruga en el medio de sus cejas.
—Tomé el internado, entonces me preguntaba si terminaré la Academia en Agosto o hasta Noviembre —era una verdadera duda, Harry desconocía las fechas desde un inicio, pero Ron y su decisión de acabar la Academia con excelencia cuánto antes le había brindado la información.
—¡Ah! Por supuesto, seguro estás ansioso por trabajar —sonrió Kingsley, Harry sonrió y asintió, no pensando demasiado en ello—. Por lo que sé los que tomaron el internado terminan en Julio, junto a los estudiantes de Hogwarts, pero como tú no iniciaste desde que ingresaste, seguramente te retrasarán un poco, Agosto suena bien —Kingsley palmea su espalda y su sonrisa amable no desaparece—. ¡Pero no te preocupes! Te enviaré una lista de misiones del departamento lo antes posible, y cuando ingreses al Ministerio comenzarás de inmediato con ellas.
Harry asiente con un entusiasmo que no esperaba sentir aquel día. Habla un poco más con Kingsley hasta que lo llaman y ambos de van. Harry sale del Ministerio y aparece frente a Gringotts. Saca un par de galeones y solicita hablar con el duende que conoce su estado.
Harry se saca una medalla del cuello, con un gran dije hecho por duendes, según Kreacher. Cuando el duende lo ve y sus ojos negros brillan está seguro de que Kreacher tenía razón. Le ofrece la medalla a cambio de su silencio.
—Esconde todas las actas que Ginevra ha realizado y si Molly Weasley aparece por aquí preguntando por tí no debes aparecer —sabe que será difícil que el duende acepte el trato.
Tarda al menos otros treinta minutos en convencerlo de desaparecer todo registro de su bóveda. El duende acepta a regañadientes cuando Harry le dice todo lo que la señora Weasley es capaz de hacer, puede que haya exagerado un poco, pero vale la pena, no está seguro de la lealtad del duende finalmente.
Sale de Gringotts con un pequeño costalito lleno de galeones y desparece.
Aparece de nuevo frente al saloncillo dónde había firmado un acta de matrimonio, todo estaba en silencio pero más iluminado, a pesar de que el sol parecía caer con rapidez. Entra y rebusca en su bolsillo el papelito que Hermione le dió antes de salir de su casa esa mañana.
"Juez Sebastián Marier"
Toca la puerta por la cual recuerda que el juez se fué después de declararlos como matrimonio Potter. Le abre una mujer que, sin dirigirle la palabra, se aparta para que pase y cierra la puerta a sus espaldas, con un dedo le indica que la siga por un pasillo iluminado en amarillo. Se detienen en una sala común que tiene un solo escritorio. La mujer camina hasta que está detrás de él toma una tablilla y una pluma, hasta entonces es que habla.
—Nombre y motivo de visita —dijo rápidamente.
—Harry Potter, busco a Sebastián Marier.
La mujer asiente y escribe en la tablilla. Se aparta del escritorio y de nuevo le pide que la siga con un dedo. Harry lo hace a regañadientes, vamos, él no es un perro y sabe hablar.
La mujer lo guía por un pasillo más corto que los lleva a varias puertas con placas doradas enumeradas, ella toca la número dos y abre la puerta, asoma la cabeza y Harry no sabe qué es lo que dice la mujer ni quién está en el interior, pero espera que sea el tal Sebastián.
La mujer saca la cabeza y abre la puerta unos segundos después.
—Adelante.
Y sin intercambiar ni una mirada más, la mujer vuelve por dónde llegaron. Harry entra a la oficina entre confundido e irritado por el trato de la mujer.
Harry reconoce al hombre que acomoda papeles en folders y los etiqueta al interior de la oficina como el hombre que ofició su matrimonio.
—Señor Potter, que gusto volver a verlo —sonrió amable—. Soy Sebastián Marier ¿Estabas buscandome?
—Sí —respondió devolviendo la sonrisa.
—Pues adelante, dime —su sonrisa se mantiene cuando deja de lado los papeles, etiquetas y folders; le indica a Harry una silla y él se sienta frente a Harry.
—Quiero pedirle que se vaya de Inglaterra —dijo Harry, como si en realidad le estuviera pidiendo un bolígrafo. Sebastián frunce el entrecejo despeinado, su sonrisa finalmente cayendo.
—¿Qué?
—Estoy arreglando unos asuntos con la señora Weasley, y me temo que ella vendrá a buscarlo para que usted asegure ante su familia que ofició mi matrimonio ¿Recuerda? —el hombre asiente lentamente y no interrumpe a Harry, a pesar de que no entiende muy bien—. La cosa es que su familia no puede saberlo por ningún motivo, tienen tradiciones extrañas y yo creo que con el acta debe ser suficiente.
Sebastián mantiene el silencio y la calma por unos segundos antes de elevar una ceja inseguro.
—¿Me está pidiendo que deje el país para que la madre de su esposa no pueda encontrarme? ¿Y que yo no pueda asegurar su matrimonio con su mujer?
Harry sabe que es demasiado tarde para cambiar la historia que en realidad sí suena muy ridícula. También sabe que no tiene otra opción, se verá envuelto en juicios y escándalos y le revela que en realidad se casó porque lo obligaron. Se supone que él juró que estaba ahí por voluntad propia.
¿Qué más dá otra mentira al montón?
—Ajá —respondió Harry, sacando el costalito de galeones de su bolsillo—. Yo me encargaré de los gastos, tan solo no debe estar aquí o tener comunicación con Molly Weasley.
Sebastián sonríe amable y niega.
—No es necesario, señor Potter —dijo con amabilidad y un tanto de incomodidad—. Me iré de vacaciones en cuanto mi hija vuelva de Hogwarts —sonrió y se puso de pie, rodeó el escritorio hasta que estuvo frente a Harry y pudo poner una mano sobre su hombro, en un intento de confortar lo que sea que sintiera—. No sé preocupe, no responderé ninguna carta de la señora Weasley y le diré a Cloe que nadie puede saber que estoy de vacaciones.
Cuando Harry sale de los confusos pasillos y de la mirada fría de Cloe, se siente mejor que cuando salió de Gringotts con un trato dudoso con el duende. Después de convencerlo y asegurarle que no estaba metido en problemas Sebastián accedió a perderse hasta que su hija volviera a Hogwarts.
Confiaba más en Sebastián que en el duende.
Pero ahora tenía una fecha límite para actuar.
Domingo 30/05/1999
—¿Qué haces aquí, princesa? —preguntó Molly a sus espaldas. Ginevra maldijo internamente y sacó la caja con portafolios y libros del estante, acomodándose en el suelo para comenzar a sacar cada libro de la caja.
—Estoy buscando el libro de Encantamientos del año pasado ¿Lo has visto? —preguntó con fingida preocupación—. Los que tienen este curso son distintos y necesito estudiar algo de ahí para el EXTASIS.
Moy recorre su rostro en busca de la mentira, pero Ginevra desborda verdadera preocupación, así que Molly lo deja pasar.
—En tu habitación o en el Ático, Ginevra —gruñó, sentándose junto al estante—. Ahí solo encontrarás documentos importantes —bufó, tomando un libro café del estante y abriéndolo dónde yacía un separador—. Ya te he dicho mil veces que guardes tus cosas y que él estante no se toca.
Ginevra devuelve la caja y bufa. Sin decir nada sube a su habitación, pero se detiene abruptamente frente a la oscura puerta de la habitación de sus padres.
Si ella tuviera un documento importante no lo dejaría en el estante.
Se mete a la habitación con cautela y revisa cajones y piernas, sobre el armario y debajo de la cama. Encuentra una caja cerrada muy ancha en el viejo armario de su padre. Tarda otro poco en dar con la llave de la caja, mientras la abre piensa burlona que su madre es un asco intentando esconder cosas.
Saca su acta de matrimonio de la caja y no alcanza a sonreír orgullosa cuando piensa que fue demasiado sencillo.
Guarda toda en su lugar, se incorpora y girarse encuentra a Percy con una sonrisa juguetona en la puerta.
—¿Qué crees que haces?
.x.x.x.
¡Estoy tan ansiosa y nerviosa por terminar!
Obviamente ya se dieron cuenta que estamos cerrando tramas y demás ¿Cierto? :)
Espero estén ten emocionados como yo, y respecto a su huelga porque Harry y Ginny queden juntos :D, me encantan pero ya veremos qué sucede, ellos no parecen tener los sentimientos claros, no sé que crean ustedes.
Así que...
¿Qué les pareció?
Dudas.
Teorías.
Comentarios.
¡Espero les haya gustado!
¡Nos leemos pronto, muy pronto!
(28/Diciembre/2019. 1:47AM)
-Danny :).
