Me gané el premio.

Lo sé. No me lo esperaba. Fue horroroso, pero gané.

Esto es lo que recuerdo.

Acababa de volver del baño después de un corte comercial, me sentaron en mi puesto, junto a Gale y Peeta y me acomodé para ver el escenario. De un momento a otro todas las luces se encendieron y salió una persona a dar un pequeño discurso y a presentar el premio. Nombraron a todas las nominadas; en donde grité como loca por Johana Mason (porque simplemente es la mejor) y traté de poner mi mejor cara sin dar lugar a la vergüenza que sentía de saber que todos estaban mirándome cuando me nombraron a mí.

Peeta se rió de mí. Lo golpeé con mi zapato en su pantorrilla. Se rió de nuevo.

Y entonces pasó:

- Y el Oscar es para…"

En esos segundos de suspenso, me acomodé para tener la mejor vista a la cara de Johana Mason para cuando digieran su nombre.

- ¡Katniss Everdeen, Desde Afuera!

Pero, por alguna razón, Johana Mason (no se por qué no puedo decir su nombre sin su apellido) no se levantó, sino que se giró a mirarme mientras aplaudía. Fruncí el ceño, miré alrededor y, de hecho, todos me miraban, ¿Se me salió un diente? No creo. Miré a Peeta que estaba de pie aplaudiendo. Aplaudiéndome. ¿Qué mierda?

- ¿Qué haces? - le dije.

- ¿Qué haces tú? Levántate, tienes que ir al escenario.

- ¿Qué?

- Ganaste. Ve.

No sé cómo, pero Gale me abrazó, y caminé lo mas recta que pude hasta las escaleras del escenario. Subí. Y una modelo de 8 metros de altura me pasó el premio. Lo sostuve, era pesado. La persona que estaba presentando el premio me abrazó y me dio la tarjeta que decía mi nombre y la película. Mejor actriz. ¿Gané?

Gané. Mierda.

Me pusieron frente al micrófono y vi a los cientos de personas que estaban de pie aplaudiéndome. No entendía nada.

Busqué a Peeta con la mirada, estaba sonriendo y aun aplaudiéndome, me hizo una seña para que digiera algo. Me aclaré la garganta, de pronto, llena de flemas.

- Eh… - Fue lo primero que me salió. – No se que rayos está pasando ahora mismo.

Aunque todos rieron, no debí decir eso. Mierda. Mierda.

Tomé una respiración profunda. Concéntrate niña.

- Solo quiero agradecerles a todas las personas que me ayudaron a ganar esto. A todos quienes trabajaron en esta película, que sé que fueron cientos. – Miré a Gale, que podría jurar tenía los ojos brillantes. - A mi hermano, que siempre acompaña a la solitaria mi a todas partes. Y a mi familia.

No sabia qué decir de mi familia, asi que solo pasé. Esto lo hice sin ellos. Sonreí.

-Y quiero agradecerme a mi misma. - Todos rieron – Por esforzarme y sacar una carrera adelante mientras estudiaba. No fue fácil, pero se pudo. Y, se que está es solo una película para algunos, pero lo que me gustaría decirles es que aprecien lo que tienen, todo lo bueno en su vida, aunque sea poco, porque algunos tienen menos.

Miré a Peeta y sonreí, por fin mas tranquila - Por último, quiero mencionar a Peeta… -él me vio de esa forma que tiene, y puso su mano en su pecho – Peeta, eres el mejor ser humano que he conocido en mi vida, muchas gracias por ser bueno conmigo.

Diablos, me iba a poner a llorar.

- Gracias a todos.

Mientras iba caminando fuera del escenario, me di cuenta de que acariciaba el premio de arriba abajo, como si fuera un pene. Me dio vergüenza y dejé de hacerlo. Vi a Magde que me abrazó y me dijo unas palabras, pero no entendí nada. Me puso frente a una pared con logos y me sacaron fotos unos segundos. Todo era extraño. Necesito a Peeta o a Gale, o una cara conocida que no esté gritándome.

Como si todas las estrellas se alinearan, me llevaron de vuelta a mi asiento. Varias personas, famosas, me saludaron como si fuéramos amigos de toda la vida cuando íbamos de vuelta, no me quejo, pero solo quería llegar a donde estaba mi gente.

Gale fue el primero que vi, se estrelló prácticamente contra mi en el abrazo ms suavecito que he sentido en mi vida. Me apretó y susurró contra mi pelo lo feliz que estaba por mí. Después de unos segundos, me aplastó entre sus brazos haciéndome reír y saber que ya estaba bueno de abrazaros. Entonces, Peeta vino a mí. Escondí mi cabeza en su cuello y pude respirar tranquila, no me di cuenta de que tenia el cuerpo tenso hasta que él me acarició la espalda soltando todos los músculos que tenia duros. Las luces y música subieron de intensidad y anunciaron que debíamos sentarnos asique me alejé un poco de Peeta y lo vi a la cara, todo sonriente y lindo.

AMIGO DE PPETA se acercó también y casi tira a Peeta a su asiento para abrazarme rápidamente y felicitarme. Peeta lo golpeó cuando se devolvía.

- Ven – dice Peeta y me tira de la mano para que me siente. Ahora que estoy mas relajada, me acomodo bien en la silla mientras sigo tomada de la mano de Peeta, y no me pienso soltar. Comienza un numero artístico en el escenario y una cantante y bailarines llenan el espacio. –¿Estas bien?

Miro a Peeta que me sonríe, y respiro hondo – Si.

- Eres asombrosa.

Me da risa – Cállate.

- Mi mamá me ha enviado, al menos, mil mensajes. Está llorando. Mi papá armó una fiesta en el jardín.

- ¿Glim está dormida? - pregunto. Es tarde, y con el embarazo se duerme unas siestas enormes. Yo me iría a dormir si no estuviera probablemente en una de las noches mas importante de mi vida.

- No lo sé. Probablemente. – me responde - ¿tienes sueño?

- Un poco. Pero no creo que pueda descansar aun, estoy muy enérgica ahora.

Peeta me da ESA mirada – Bueno, después celebraremos con esa energía.

- Ya empezaste.

- Asique guárdala.

- Ya, pone atención – intento ignorarlo, pero sonrío igual. Aquí estamos, todos ceremoniosos y elegantes, y Peeta sigue siendo Peeta. Me encanta. – Es tu turno.

Peeta iba a ganar, no tenia dudas al respecto. Iba solo en la carrera, y con ventaja, porque es el mejor. Él se hace el humilde y no lo dice, pero ya está claro que es el ganador. Y entonces, la canción terminó, la categoría fue presentada, mostraron a los nominados (Peeta es tan guapo), y anunciaron su nombre:

-Peeta Mellark.

Yo creí estar feliz cuando subí al escenario, y lo estoy. Per ver a la persona que amas triunfar es otra cosa. Peeta me abrazó fuerte, pero tiritando un poco, estaba nervioso o muy emocionado. O una mezcla de todo. Caminó como si nada al escenario, muy digno, a recibir su premio. Me miró desde arriba preparándose para hablar y casi me pongo a llorar.

Los aplausos se mantuvieron por un rato, hasta que descendieron y Peeta comenzó:

- Hola, gracias a todos – su voz es calmada y ronca y puedo jurar que todas las mujeres (y algunos hombres) presentes suspiraron por él - Me gustaría comenzar agradeciéndoles profundamente a los increíbles profesionales que trabajaron en esto y lo hicieron posible. Si bien este es un premio con mi nombre, claramente representa, al menos para mi, mucho más que eso, desde siempre he querido hacer esto. Mis amigos que vinieron hoy solo a tener comida gratis, gracias igual. Mi familia es una parte muy importante para mí, y aunque no pudieron estar aquí hoy, sé que están felices por mi desde la casa, mi mamá debe estar llorando de nuevo. Ya lloró con Katniss - todos rieron con eso, es bastante tierno- Y hablando de ella - se voltea verme y mi corazón se acelera otra vez- tu... hermosa persona, no tienes ni idea de las cantidades industriales de admiración que siento por ti, gracias por permitirme estar cerca tuyo y... - se está emocionando, puedo verlo en sus ojos. Yo ya me puse a llorar - nunca voy a poder agradecerte lo sufriente por todo lo que has hecho por mí, como iluminas mi vida, eres lo más preciado que tengo. - suspira una última vez y aleja su mirada de mi para ver s los demás que están de pie escuchándolo - muchas gracias a todos, buenas noches.

Chaff y Thresh se burlan de mí, Gale se les une, pero pasa una mano por mi espalda dándome un poco de apoyo moral. -Eso fue tan tierno – cometa Chaff

- No llores, Katniss- dice Thresh - ya viene en camino, no se ira para siempre.

Me hace reír y le pego un manotazo a la distancia para que se calle.

Para ser honesta, la adrenalina me pasa la cuenta un poco en esos instantes y no recuerdo mucho. Esperamos a que Peeta vuelva mientras veo a Plutarch subir a recibir su premio, nos dedica unas palabras que no sé qué eran a esta altura. Cuando está bajando, Peeta aparece por el lado del pasillo a sentarse. Tiene la sonrisa más grande del mundo, sus amigos lo abrazan uno a cada lado y lo aplastan como a un sándwich, él me mira desde su rara posición y me rio. Después de unas palmadas en su trasero, lo dejan ir y llega hasta mí. Lo abrazo. Fuerte. Siento su aliento en mi frente y me da besitos en el pelo.

– Te amo mucho- susurra bajito. Levanto la cabeza y lo miró a los ojos.

– Yo también.

Alcanzamos a sentarnos por literalmente medio minuto, cuando nombrar nuestra película como la mejor y tenemos que subir de nuevo, a esta altura, ya no puedo creerlo. Peeta pone una mano en mi cintura y me empuja para subir, Plutarch y como 20 personas más que trabajaron con nosotros están ahí y nos felicitan y abrazan, dicen un discurso que no escucho totalmente y las luces se bajan indicando que ya se terminó el show. Finalmente, Peeta toma de mi mano y bajamos del escenario. Madge y el agente de Peeta están ahí, nos separan otra vez y nos meten a una sala donde tenemos que contestar preguntas, no sé muy bien que contesto, pero lo hago lo más rápido posible, ya me cansé. Comencé a sentirme un poco ansiosa con la cantidad de gente que me estaba poniendo atención mientras hablaba y me sudan las manos. Al terminar le pido a Magde que me lleve donde Peeta está o mi hermano.

– Bien, vamos a buscarlos, pero recuerda que tienen que ir a la fiesta- la miro feo, no quiero ser mal agradecida, pero tengo tantas ganas de estar en la casa ahora- Solo un rato, por favor, ya lo hablamos

– Está bien.

No es que ir a esta super fiesta fuera lo peor mundo, podía emborracharme quizás. Estaría bueno.

Cuatro horas después, estaba cansada, media borracha, sin zapatos, y con la mano de Peeta en mi pierna dando cariños como si nada. Cada tanto se nos acercaba alguien a hablar con nosotros, o mas bien, a hablar con Peeta, él les sacaba un poco de conversa y luego los despachaba amistosamente. Tenia mi celular en la mano, esperando tontamente a que mi papá o mi mamá me llamaran, pero parecía que ya era demasiado de noche para que si quiera estuvieran desiertos. Quizás mañana, como me dijo Peeta, mañana si se acordarían de llamarme. Terminé de tomarme el vaso de elegante Champagne que tenia en la mano.

- Quiero más – murmuré. Peeta me miro sonriendo un poco.

- ¿Más qué? - me respondió el muy imbécil con su mirada pervertida.

- ¿Qué tienes para ofrecer?

- Oh, tu sabes lo que tengo que ofrecer.

- ¿Eso es todo lo que tienes para ofrecer? - se hizo el sorprendido, aunque podía ver como sus ojos brillaban medio borrachos y divertidos.

- ¿Cómo te atreves?

- Entonces ya mostraste todos tus trucos…

- Te encantan mis trucos.

- Supongo…- me mordí el labio.

- Me estas haciendo ponerme duro en medio de este lugar con un montón de gente – le miré la entrepierna y luego solo me encogí de hombros. Honestamente, ya me había puesto caliente. – Amor…

- Amor…- repetí despacio.

- Por Dios - susurró Peeta mirándome la boca, espero, enserio espero que nadie nos esté prestando atención- eres tan caliente.

Me reí - ¿eso te calentó?

- Por supuesto. Nunca me habías dicho amor antes.

- Mi amor…- prácticamente le ronroneé poniendo mi mano en su pierna. Se ajustó el pantalón y casi me sale una carcajada. Es tan divertido coquetear con Peeta.

- No me hagas esto.

- No sé de qué hablas.

- ¿Sabes que estamos a casi una hora de casa, no?

Dejé un pequeño beso en sus labios – Tengo puesto un vestido.

Él me miro confundido un segundo hasta que surgió una sonrisa en su rostro. Me repasó entera con la mirada por todo el cuerpo hasta que volvió a aterrizar en mis ojos.

- Eres la mujer de mi vida.

- Cállate. – le tomé la mano y sin importarme una mierda toda esta gente ni donde estábamos, ni que tan borrachos y calientes nos sentíamos lo saqué del salón de la fiesta, anduvimos por una infinidad de pasillo o tal vez fueron como cuatro, no sé. Lo importante es que encontramos un pequeño armario que ¡bendito sea! No estaba cerrado con llave asique Peeta me empujo desde su mano en mi trasero para que entrara y cerró la puerta.