Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es martes, y casualmente, también es el último día del año, quiero darles las gracias a todos aquellos que han compartido este año conmigo, de la mano de mis historias, muchas gracias por todo su apoyo, les deseo un muy feliz año nuevo, que cada uno de sus propósitos para este 2020, se cumplan, sé de primera mano que la vida muchas veces se vuelve un tanto complicada, sin embargo, siempre hay que seguir adelante, gracias por un año maravilloso, y espero que el próximo, puedan unirnos muchas más historias.

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨


—Tú no me forzaste a decirte lo que me ocurrió a mí, fue mi decisión compartirlo contigo, aunque ya sabías un poco por meterte a mi cabeza.

—Sin embargo, sí quiero decirte algo.

—Bien –sonrió.

—Me gustas, Lily Luna Potter –ella levantó la vista hasta él –quita esa cara de sorpresa ¿quién no se fijaría en ti?

—Bueno, pues…

—Me gustaste desde el primer momento en que te vi, en el Andén 9 ¾, mientras acompañabas a tu hermano Albus, me miraste y sonreíste dulcemente, por eso tomé valor de hablarle a Severus –se encogió de hombros –no me preguntes en qué momento me enamoré de ti, porque, un día, simplemente ya lo estaba.

—Estás… ¿estás jugando conmigo? ¿Te parece gracioso? –soltó indignada.

—Desde luego que no –frunció el ceño, la sujetó de las muñecas y la acercó a él –puedes preguntarle a Albus, a Jarvis, incluso a tu padre y te lo dirán, estoy locamente enamorado de ti, Lily.

La chica se quedó callada, observándolo fijamente, suponía que nunca le había dicho algo así a otra chica, y por lo tanto, aquello tendría que ser difícil para él, reírse en su cara y mandarlo al carajo no era lo correcto.

Tragó saliva y volvió a observarlo unos minutos después, las manos del chico, que sujetaban los dedos de ella estaban sudadas, aquello le pareció encantador y enternecedor, era un mujeriego, conocía todas las tácticas de conquista, podía tener a cualquier mujer en su cama y en su vida, sin embargo, estaba nervioso.

—Lo cierto, es que también me gustas, Scorpius, creo que estoy sintiendo algo más que un simple me gustas, por ti –admitió ella.

Su mueca lo dijo todo, él no comprendía por qué podía interesarle, y aquella mueca dijo más de lo que pretendía, es más, estaba segura de que él no supo que por un largo segundo, fue completamente transparente con ella.

¿Qué le había pasado a Scorpius Malfoy, que se creía tan poca cosa como para ser correspondido de esa forma por una mujer?

—Dame una oportunidad –pidió –sé que no soy una persona de confianza, sé que… no merezco esto, pero, por favor.

El chico se dejó caer al suelo, acercándose más a ella, aquella angustia le hicieron querer echarse a llorar, pero sería un error, así que se inclinó y lo besó, fue un gesto dulce y tranquilo, nada comparado con lo que había normalmente entre ellos.

—Sólo voy a pedirte una cosa a cambio, Scorpius.

—Claro –sonrió.

—En el momento en que se te pase por la mente, ir con otra mujer, quiero que me lo digas, quiero que la oportunidad se termine, no creo ser capaz de soportar otra traición de esas.

—Lo cierto es que cuando estás conmigo, sólo quiero quedarme a tu lado –rozó sus labios con los de ella –quedarme dormido en tu cama, junto a ti, debería dejarlo claro, jamás me ha pasado con alguna otra, ni siquiera con Audrey.

—Ah, es bueno saberlo –sonrió divertida.

—Eso quiere decir que ¿eres mi novia oficialmente?

—Lo soy –sonrió.

A Lily le sorprendió que la primera cosa que hicieran en su noviazgo, fuese acurrucarse en el sofá, a mirar televisión, ella decidió seguir con el siguiente episodio de una serie muggle que había iniciado aproximadamente un mes atrás, y apenas iba en el tercer capítulo, al terminar el cuarto, él estaba tan interesado en la trama, que tuvo que ponerla desde el inicio.

Aquello se sentía tan bien, nunca había hecho algo así con Josh, en realidad con nadie, y que Scorpius estuviese siendo tan… diferente a lo que siempre había pensado, le agradaba.

—Dime que eso…

—No voy a darte spoilers de la serie, lo siento –sonrió.

—Ah, eres malvada, quiero saber si sobrevivirá el siguiente capítulo.

—Scor, viste el cuarto capítulo –se burló.

—Es cierto, no sale en el cuarto capítulo, pero… ¿muere? ¿Lo matan? ¿Se esconde?

—Ve la maldita serie –ordenó.

—Mala novia –frunció el ceño y quitó el pause.

Lily aprovechó que esos capítulos ya los había visto para ir hasta la cocina y preparar palomitas y poner botanas en un cuenco, el rubio comenzó a comer de inmediato, sin percatarse de la mirada de Lily sobre el firme abdomen de él, si lo alimentaba así, aquel cuerpo podía irse al infierno, y no le agradaba la idea, le gustaba tan atlético y marcado como hasta ese momento.

—Si no me quitas la vista de encima, tendré que quitar esto y hacer algo al respecto –sonrió.

—Estoy pensando, que contrario a otras chicas, que les gusta engordar a sus parejas para que nadie se los quite, a mí me encanta tu abdomen tan marcado –él apagó el televisor –y no hablemos de tus pectorales.

—Lily, estoy intentando ser un tipo bueno, y la verdad…

—Nadie te pidió que fueras un tipo bueno.

Ella sonrió, se subió a horcajadas sobre él y lo besó, las manos del rubio fueron hasta sus piernas, mientras seguía el beso apasionado que la pelirroja le había dado.

—Nunca he tenido una relación sentimental –murmuró en sus labios.

Lily abrió los ojos en cuanto lo escuchó terminar esa frase, no comprendía por qué salía al tema eso.

—Quiero tener todo lo que implica estar contigo, no sólo el sexo.

Ella sonrió. —Me estás diciendo que quieres ver la serie, mientras comemos chatarra, en lugar de tener sexo.

—Sí –aceptó.

—Dime ¿quién eres tú y qué hiciste con Scorpius Malfoy? –sonrió.

—Tú realmente no quieres a ese Scorpius contigo, lo sé, Lily –murmuró serio –lo has dicho muchas veces, no te agrada como soy.

—Bueno, un poco, pero no quiero cambiarte, Scorpius, ambos tenemos diferentes personalidades, y está bien, tenemos que complementarnos, no ser iguales –se encogió de hombros.

—Entonces…

—Veamos la serie ¿eso te hace feliz? –Preguntó tranquila.

—Me hace feliz estar contigo –admitió –me hacía feliz acostarme contigo, porque era la única forma en que podíamos estar como ahora, tranquilos, sin pelear, donde podía sostenerte contra mí, sin que me alejaras.

—Bien.

La chica se estiró por el control remoto y volvió a poner la televisión, recostándose junto al rubio, que puso el bol con la botana sobre su estómago marcado, y comía como un obseso sin detenerse, alegando cosas de la trama, mientras su otra mano, se encargaba de acariciarla, a veces, en partes poco interesantes, él se giraba a besarla.

—M—

Lily llegó al trabajo un poco tarde, se había quedado con Scorpius hasta que el quinto capítulo de la serie terminó, él se despidió con un beso suave, y regresó a su apartamento, no le insistió en que se quedara con ella, ya lo había dicho él, jamás había estado en una situación así con otra persona, ni siquiera con Polly Chapman, y todo aquello le parecía maravilloso, y Luna Potter no era nadie para negarle aquella experiencia.

Se sentó a su escritorio, dejó un par de papeles y su bolso encima, y volvió a ponerse de pie, camino hasta el perchero, dejó su abrigo para volver a su lugar.

—Estás bastante feliz –soltó Sam, desde el otro lado del lugar.

—Pues lo estoy –se encogió de hombros.

—Y ¿a qué lo debemos?

—Mi hermano está en la ciudad –se encogió de hombros.

No era una mentira por completo, después compartiría su dicha con Lucy, pero no quería que Sam estuviese presente, sabía lo que le diría si comentaba que estaba saliendo con Scorpius.

—Y bien ¿vas a decirme qué te tiene realmente así? –Curioseo Lucy, recargándose en el escritorio junto a Lily, ya que Sam había salido del lugar.

—Sí te lo iba a decir –informó –pero no quería que fuese delante de ella, no quiero sus comentarios desdeñosos, ya con tu posible regaño bastará.

—Mi posible regaño –elevó una ceja.

—Estoy saliendo con Scorpius.

—Lily, creí que…

—No, no de manera sexual, somos novios ahora –sonrió –ya sé que se comportó como un idiota con ustedes la última vez, pero, Lucy, en serio, quería saber que tanto iba en serio que quería una relación seria o sólo era para el sexo gratis ¿y sabes qué?

—No ¿qué?

—Pasamos la tarde-noche de ayer, juntos viendo televisión y comiendo chatarra, no hubo sexo, sólo… él y yo, como una pareja normal.

—Me alegro por ti, él no termina de agradarme ¿por qué no te lo dijo mejor desde el inicio? ¿Por qué hasta ahora?

—Hay algo en él que aún no comparte conmigo.

—Y eso no te molesta.

—No, no, para nada, comprendo que todos tenemos ciertas cosas que nos lastiman, y no lo compartimos así como así con los demás.

—Tú no eres los demás, eres su ahora novia, y bueno, antes de eso, su amante, o distracción constante, supongo que hay la suficiente confianza ¿no?

—Le he contado más de mí a él que a otra persona –admitió la pelirroja –pero, él no ha compartido conmigo mucho, supongo que, es complicado.

—Sólo quiero que seas feliz –le sonrió.

—Y ¿de qué hablamos? –comentó Sam.

—Lily y yo nos estábamos poniendo de acuerdo para ir a ese bar, hace mucho que no vamos.

—Y ¿irás con Arch? A Lily parece que le agrada más de lo normal –Lucy frunció el ceño y se giró hasta la chica.

—No sé qué significa eso –soltó enfadada.

—Ah, vamos, Lucy, no eres tan ciega para ver que a nuestra pelirroja amiga, se le alteran las hormonas cada que lo ve, y como no, si es todo un bombón.

—Estás loca –soltó Lucy –seguiremos charlando después, con calma, Lily.

—Sí, es mejor que me apure con mi trabajo

Lily no pudo quitarse la tensión de los hombros con el comentario de Sam, definitivamente no había sido tan discreta como pensó que lo era, los muggles eran tan despistados como para notar la magia a su alrededor, pero no lo suficiente como para notar la atracción sexual que en su momento, sintió por Archer.

—Hola, nena –sintió a Scorpius rodear su cintura desde atrás, y besar su cuello –estás tensa ¿pasó algo malo?

—Lo normal –se encogió de hombros.

—No te escucho muy convencida –la giró en sus brazos –dime ¿qué ocurrió en tu otro trabajo?

—Sam comentó como si nada, la atracción que tenía por Archer, en frente de Lucy.

—Que tenías –murmuró con el cejo fruncido.

—Quita esa cara –se puso de puntitas para besarlo –dije tenía, ya no me siento atraída por él.

—Ajá ¿Cuándo dejaste de sentirlo?

—Bueno, unos días, pocos, creo que desviaba mis emociones de ti, hacia él.

—Ah, eso me encanta –se inclinó hasta ella y la besó.

—Se supone que tendrían que estar trabajando –dijo la voz de Harry Potter detrás de ellos.

—Ah, papá, en serio…

—Necesitamos hablar –soltó el varón de ojos esmeraldas –es un informe reciente.

—En seguida iré y… por cierto, jefe, quiero que sea el primero en saberlo, su hija y yo, estamos saliendo, oficialmente.

—Ah, me alegra escuchar eso, felicidades, ahora, si no te importa, es importante, diez minutos, Malfoy.

Lily observó al rubio con una ceja levantada, se alejó de él y se cuadró, esperando una explicación que obviamente él no podía compartir con ella, no por el momento.

—Es de trabajo –se encogió de hombros.

—Scorpius, te degradó mi padre…

—En realidad, tengo que ganarme su confianza de nuevo –suspiró –tengo que ir por la ropa limpia de los demás un tiempo, y posiblemente me gane mejores trabajos que…

—Solucionar mis reportes ¿no?

—No, mejores trabajos que archivar los trabajos de los escuadrones.

—Algo me dice que estás mintiéndome, pero te creeré –se encogió de hombros y le sonrió.

—Te amo, Potter –murmuró, sujetándola contra él –dime ¿te estoy mintiendo en eso?

Lily lo observó, se mordió el labio inferior, no creía que fuese una mentira, su mirada estaba completamente fija en ella, se veía malditamente guapo, sino fuese porque él tenía que irse, y había mucha gente a esa hora en el ministerio, estaría pidiendo por una segunda ronda, en aquella oficina como la vez pasada.

—No, no lo creo –admitió.

—Eres un buen detector de mentiras, entonces –la besó –te amo, nena, no lo olvides –le guiñó un ojo y se alejó –te veré después.

—Ten cuidado, por favor.

—Siempre lo tengo –le guiñó un ojo, se despidió de Clarisa y salió.

—X—

Scorpius entró a la oficina de su jefe, pensó que estarían solos, le sorprendió bastante encontrarse con Ted Lupin y James Sirius Potter en el lugar, estaban cruzados de brazos, la mirada gris de Malfoy fue de uno a otro, por un momento pensó que era algo que harían solos Harry Potter y él.

—Pensé que Lily no te dejaría venir, con eso de que –se detuvo y observó a los demás.

—Cambiemos de canal, papá –soltó James –mejor concéntrate en explicarnos ¿Qué hace Sebastian Keller en Londres?

—James, si supiera lo que hace, nunca hubiese tocado a mi hija ¿estás consiente de eso?

—Yo lo único que sé, es que por tu maldita culpa ese bastardo se escapó –bufó.

Scorpius se cruzó de brazos, no recordaba una sola ocasión en la que el primogénito de los Potter hubiese perdido la razón, el control de sí mismo, y saber que lo ocurrido con Lily lo alteraba de aquella manera, le hacía sentirse tranquilo.

—Cálmate, James, a Lily no le hubiese ayudado que te enviaran a Azkaban por matarlo –argumentó Lupin.

—No, pero al menos no tendríamos de qué preocuparnos ahora, ¿no?

—Scorpius está ayudándome, alguien de mis contactos me informó que volvió a Londres, sabía que no dejaría pasar la oportunidad de acercarse a Lily.

—Ah, maravilloso, la estás usando como carnada ¿te volviste loco?

—Estás a punto de casarte, James Sirius –soltó Harry, poniéndose de pie, enfadado, estás furioso porque es tu hermana, ahora imagina que fuese a tu hija, a la más pequeña, e indefensa niña, a alguien que protegerías con tu vida –su voz sonó en un nivel moderado, pero las palabras del moreno le hicieron sentir un escalofrío.

—Nadie lo vio venir, padrino, me incluyo en esto –soltó Ted –me siento igual de responsable, incluso más –bajó el rostro –Sebastian era mi compañero de escuadrón, éramos amigos, yo también creí que estaba a salvo con él cerca, pero nos confiamos y equivocamos, y no dejaremos que eso pase de nuevo.

—Iba a ir por ella, invitarla a comer, aprovechando que Ted regresó de su misión –murmuró James –él estaba de pie en la acera de enfrente, observando su trabajo muggle –observó a su padre, James suspiró –yo quería ir hasta él y golpearlo, y llevarme a Lily de ahí, pero el buen Ted, como siempre, no me dejó.

—Al menos alguno tenía que tener cerebro –soltó Harry.

—Yo hice lo que me pediste, Harry, pero la perdición del ladrón no hizo nada, no desvaneció nada, bueno, un hechizo que hicieron en Lily.

— ¿Un hechizo? –frunció Harry el ceño.

—Lily últimamente estaba sintiéndose atraída por el novio de su mejor amiga muggle –comentó –pero si Sebastian está cerca de ella, no es mediante poción multijugos.

—Espera ¿qué? –soltó confundido James.

—Cuando entramos a Gringotts en mis épocas rebeldes…

—Estaban luchando en una guerra –soltó Ted frunciendo el ceño.

—Como sea, al pasar por la cascada que tiene la perdición del ladrón, la poción multijugos que usaba Hermione se desvaneció, pensé que si ese imbécil se hacía pasar por alguien más, eso ayudaría.

—Pero todo está normal –se encogió de hombros Scorpius.

—Ajá ¿la rociaste en ti? –elevó una ceja Ted.

—Sí, lo hice, también me eché agua a mí mismo delante de todos los amigos de Lily.

—No sé cómo ese imbécil pueda estar tan cerca de ella y Lily no lo note todavía –se encogió de hombros James.

—Lo que me sorprende es que no haya intentado nada aun ¿cuánto tiempo tiene aquí? –Teddy observó a Harry.

—Dos semanas, máximo un mes –se encogió de hombros –no mucho.

—Yo estaré pendiente de ella –informó Scorpius.

—Claro ¿y también cuando te estés acostando con tus conquistas? –soltó enfadado James.

— ¡Ja! –lo señaló Scorpius triunfante y observó a Harry.

—Tal parece que Lily no te ha dicho nada, Jamie –sonrió Harry –he sido informado antes que tú.

—Ah ¿de qué me estoy perdiendo? –frunció el ceño, tal parecía que no le agradaba perderse algo referente a Lily.

—Ella y yo estamos saliendo, oficialmente, somos novios.

—Bueno, supongo que si eso te ayuda a estar pendiente, no diré más, me preocupa Albus –se encogió de hombros.

—Es mi mejor amigo, no entiendo cómo puede…

—Bueno, él no está muy de acuerdo en su relación –murmuró James –pero es decisión de mi hermana con quién salir, así que felicidades, pero, si llegas a hacerla sufrir, te prometo que no seré tan comprensivo contigo como lo fui con Josh.

Scorpius iba a protestar, pero un simple flash le llegó, hacía bastante tiempo que no sabía de Josh, su banda se había estado presentando en el bar de Jarvis, pero él no estaba dentro de la alineación de la misma; levantó la vista hasta el hermano mayor de su novia y mejor amigo, se había puesto a charlar con su padre, como si nada, pero la duda se apoderó de él.

—X—

Scorpius avanzó tranquilo por los pasillos del ministerio, volver al trabajo le quitaba más tiempo con Lily, y el hecho de que él solucionara el problema de tanto rezago, hacía que ella se fuese más temprano a casa, verla menos era recompensado sabiendo que descansaría mejor y no estaría tanto tiempo abrumada por un trabajo que no le gustaba.

—Oye –le hablaron, así que se giró.

La chica se arrojó contra él, y tomándolo desprevenido pensando en Lily, Kelly se aferró mientras lo besaba, forcejeo para soltarse, pero no lo suficientemente fuerte para no lastimarla.

—Te amo –musitó la joven contra sus labios –sólo dame una oportunidad para demostrártelo, Scorpius, por favor, soy mejor que ella.

La sujetó del hombro y la alejó, la hasta hacia unas horas castaña, se quitó la capucha de su túnica, mostrando una tonalidad roja en sus cabellos, él suspiró.

—Lo lamento, Kelly, pero no puedo darte una oportunidad, creí que Clarisa te había informado de mis sentimientos por Lily.

— ¡Por qué ella! –soltó enfadada.

—Porque he estado enamorado de ella desde que tengo once años.

—Ella no te ama ¿no puedes verlo?

—Bueno, Kelly, realmente siento decirte esto, pero, ella y yo, estamos saliendo, es una relación sentimental, no sólo sexual.

—Ella dijo que habían terminado –bramó enfadada –hasta en eso miente ¿puedes verlo? Le da pena salir contigo.

—La discusión entre ustedes, sólo sirvió de trampolín, para que comenzáramos a salir.

—Por favor –se aferró a sus brazos –por favor, abre los ojos, ella no te ama, Scorpius, ella jamás te amará como yo lo hago –lloriqueó –a mí jamás me diste una oportunidad.

—Yo… Kelly, no quería darte ideas erróneas, hubiese sido fácil para mí en el pasado llevarte a la cama, pero… no era justo para ti, precisamente por lo que sientes por mí, yo no… yo no quiero a otra mujer en mi vida que no sea Lily.

—M—

Luna Potter se levantó un poco tarde ese fin de semana, se estiró y salió de la cama, mientras se ponía su bata, un extraño olor invadió sus fosas nasales, así que salió consternada hasta la cocina.

—Buenos días, dormilona –la voz de Scorpius la hicieron sonreír.

—Son las nueve de la mañana, Scor –sonrió, verlo cocinar era algo sexy, se acercó a él y besó su espalda.

—Tranquila, o se quemará el desayuno.

—No me importaría ¿cada cuánto tengo un chico sexy en mi cocina?

—Bueno, si no me terminas, me tendrás bastante seguido.

El chico se giró hasta ella, haciendo que Lily retrocediera asustada, la sonrisa de lado fue divertida.

—Pensé que me recibirías más sexy, Lily.

—No.

Retrocedió aún más, pero la sujetó rápidamente del brazo, acercando su rostro a ella, notó el brillo de placer en sus ojos azules, el cabello azabache cubrió toda su visión cuando se acercó a besarle el cuello.

—Cambiaste de perfume, pero aun así me excita este.

—Su-Suéltame, Sebastian –forcejeó.

—Anda, forcejea más, era parte de nuestros juegos ¿los recuerdas? Te gustaban mucho.

Lily se zafó, retrocedió golpeándose la espalda contra la isla, haciendo que unos trastes se resbalaran, el sonido la hizo brincar.

Abrió los ojos, su respiración era agitada, el sudor empapaba su ropa, se llevó las manos al rostro, había sido un mal sueño, nada más que una maldita pesadilla.

Se levantó, usó un hechizo para solucionar el sudor en sus sábanas y entró a la ducha, tardó demasiado, un simple sueño le había hecho sentirse sucia de nuevo.

—Hola, nena.

La varita de Lily se elevó, apuntando a la persona que la sorprendió, usó un hechizo y sólo logró alborotarle el cabello.

—Anotado que no te gusta mi cabello relamido –se burló él.

—Lo lamento –sonrió relajada.

— ¿Estás bien? –frunció el ceño, acercándose a ella.

—Sí, es sólo que dormí tarde.

—Y eso te hizo apuntarme con tu varita.

—Bien, tú ganas, soñé que Kelly irrumpía aquí.

—Ah, bueno, no sería muy descabellado –gruñó.

— ¿Ocurrió algo? –frunció el ceño.

—Anoche, mientras hacía mi guardia, estaba distraído, pensando en ti, ya sabes, algo provocador y sensual, y escuché que me hablaron, giré, y me besó, me suplicó que le diera una oportunidad, no le agradó mucho que le dijera que salgo contigo.

—Lo sé, a mí me dijo que iba a demostrarte la clase de persona que soy, no sé a qué se refería –se rió.

—Olvidémonos de ella, dime ¿quieres hacer algo hoy?

—Tengo algunas ideas –aceptó.

—Bien, dime, soy todo tuyo.

—Qué bien que lo dices –sonrió.

La chica avanzó hasta la habitación, esperando que él la siguiera, pero no fue así, se limitó a avanzar hasta el balcón, donde tenía más cuadros esperando por que el óleo secara bien.

—Son hermosos –murmuró el rubio.

—Están frescos todavía –gritó desde su habitación.

—Sabes que la magia puede…

—Lo intenté al inicio, pero perdían ciertas características, así que pensé en hacerlo así.

—Ya veo.

La chica salió con un ligero vestido, observó a su novio que seguía distraído viendo las pinturas.

—Entonces –se giró hasta ella y sonrió –te ves hermosa –avanzó unos pasos y la besó –dime ¿qué planes tienes?

—No sé qué tan dispuesto estés.

—Dime lo que planeas.

—La verdad, es que nos involucra a los dos, sin mucha ropa puesta –sonrió.

—Vaya, realmente es muy tentadora la propuesta.

—Pero te negarás ¿no es así?

—Podría –sonrió –o podría llevarte a algún sitio primero.

Lily inclinó la cabeza. —Tendremos sexo público ¿no es cierto?

Él sonrió. —Vamos, Potter, no público, sólo en un sitio con mucha gente, un baño quizás –ella sonrió y negó divertida.