Capítulo 29
Los tres se encontraban sentados en silencio en el césped del jardín de la residencia de los Donquixote.
-No me lo puedo creer. La forma en la que tienen a Kuma... Tienen razón, es imposible que sean humanos - Sabo era el que estaba visiblemente más afectado por el estado tan deplorable en el que se encontraba su nakama.
-No podíamos hacer nada - respondió la pelirrosa- Si lo rescatábamos podrían habernos descubierto y el plan no podría seguir adelante.
-Lo sé... - apretó los puños con fuerza - Pero no es justo... Él no merecía acabar así.
-No tiene caso que sigamos pensando en él - dijo Kaito mientras se levantaba - Está muerto en vida, aunque lo rescatemos no podrá volver a ser el mismo, debemos dejarlo ir.
-¿¡Cómo puedes decir algo así!? ¡Era nuestro nakama! - exclamó el rubio alterado - ¡No merece ser torturado aunque ya no sienta nada!
-¿Crees que a mi no me afecta? - Kaito lo agarró del cuello y lo miró con seriedad - Pero esto es así, te apuntaste a la Armada Revolucionaria y sabías las consecuencias. La gente muere, nuestros seres queridos mueren, no puedes llorar la muerte de todos ellos o perderás de vista el objetivo.
-Parad - intentó tranquilizarlos la pelirrosa - Si alguien os ve gritando llamaremos la atención.
Ambos se miraron y se separaron.
-Lo siento - dijo Sabo - Es solo... que no creo que pueda aguantar mucho tiempo más... ¿Cuántas vidas más hay que sacrificar?
Kaito y Mina lo miraron.
Es cierto, Sabo llevaba desde niño en la Armada Revolucionaria, pero realmente nunca ha visto la verdadera guerra y la muerte tan de cerca como ellos.
-Sé que es difícil - intentó animarlo Kaito - Pero mucha gente cuenta contigo, no puedes rendirte ahora.
El rubio asintió con seriedad y se colocó el traje.
-Me iré yendo, debo reunir aún información.
Ambos se quedaron a solas tras la partida del rubio.
-Esto tiene que acabar ya, Sabo no podrá soportarlo mucho tiempo más - dijo Mina preocupada.
-Nosotros tampoco - contestó con seriedad - También acabaremos explotando.
- Una semana más tarde -
Por fin comenzaban a venir todos los reyes invitados para la reunión del Reverie. Este año iba a estar lleno de nuevas caras.
Mina y Mjosgard miraban los convoyes desde la lejanía.
-Míralos, sus ojos brillan al ver estas tierras, pensando que es un paraíso - Él se rió - no tiene ni idea.
Ella no dijo nada.
-Dicen que este año viene la princesa Vivi, la cual liberó a su reino del Sichibukai Crocodile, además de la nueva reina de Dressrosa, Viola.
Al escuchar ese nombre, Mina se estremeció. No deseaba entablar conversación con ella, y además probablemente la estaría acompañando Rebecca, y honestamente tampoco se sentía capaz de afrontar la mirada de su antigua amiga.
-Oh, es probable que también venga la princesa Manshery, de los Tontattas, deberíamos de ir a disculparnos por lo que pasó durante todos estos siglos.
-Creo que pasaré - contestó ella con una mueca de desagrado - Prefiero honestamente no ver a ninguna de esas personas.
El hombre la miró confundido.
-Lo que pasó con Doflamingo no fue culpa tuya, ellas lo entenderán.
-Ya, bueno... - Mina no contestó a aquel comentario.
-Vamos, dime ¿Qué ocurre?
Ella desvió la mirada, pero su tío le insistió.
-Puede que suene cruel, pero... nunca sentí simpatía por los Tonttata...
-¿Hum? - Mjosgard se veía sorprendido - ¿Y eso?
-Doflamingo fue despiadado, eso no lo pongo en duda, pero... honestamente ¿No son ellos igual de culpables por dejarse engañar tan fácilmente? Además, no puedo evitarlo, me dan bastante grima...
Mjosgard, tras mirarla con sorpresa, comenzó a reír con energía.
-¡Vaya! Eres bastante despiadada ¿No crees?
Ella se encogió de hombros.
-Nunca he dicho que yo sea buena persona, además, tampoco considero a Viola como la mejor opción al trono de Dressrosa.
-¿Y por qué no vuelves? Estoy seguro de que el pueblo te aceptaría.
Ella se sonrió.
-Lo siento, no volvería ni aunque me pagaran por ello.
Antes de que el hombre le preguntase por qué de esa respuesta con tanto desagrado, ambos escucharon varios gritos.
-¿Qué estará ocurriendo? Voy a acercarme, creo que alguien está causando problemas.
Mina tuvo un mal presentimiento
-Debería ir contigo.
-No te preocupes, tú dirígete a hablar con los miembros del Gorosei, ellos no sienten interés alguno en mi desde que tú has tomado las riendas de la familia.
Con una sonrisa, Mjosgard se despidió.
La revolucionaria frunció el ceño. No iba a negarlo, le había tomado cariño a Mjosgard. Era un buen hombre, y disfrutaba pasar tiempo con él. Lo sentía como realmente familia, y le preocupaba que tuviese tantos enemigos dentro de Marijoa.
Mjosgard se había enemistado con prácticamente todas las casas de Tenryubitos gracias a sus prácticas poco comunes. No compartía el gusto por la tortura, el ejercicio de excesivo poder y muchas más cosas, por lo que era bastante repudiado por el resto.
Mina resultaba imponente incluso para otros Tenryubitos, por lo que desde que ella estaba al rededor de él, el acoso había cesado, pero sabía que muchos otros nobles mundiales disfrutaban de humillarlo.
La revolución estaba a la vuelta de la esquina, y él no sabía nada.
Y tal vez era mejor así.
Tras el incidente con la princesa Shirahoshi, todas las princesas involucradas, y el rey Neptune, acudieron a agradecerle a Mjosgard la ayuda. Estuvieron charlando durante un rato, hasta que el Donquixote se percató de que tal vez haber golpeado de Charlos no había sido la mejor idea.
-Ahhhh - suspiró - Mi sobrina realmente se va a molestar cuando le cuente lo ocurrido.
-Perdona - le interrumpió Viola - ¿Tienes una sobrina? ¿Hay otra Donquixote viva?
-Oh, es cierto, tú eres la nueva reina de Dressrosa. Sí, hay más Donquixotes por aquí jaja
Una emocionada Rebecca saltó de pronto.
-¿¡Cómo se llama!? Dios mio ¡Tal vez es Mina-sama! ¡Quiero verla! ¿Podría verla? - preguntó ansiosa
Mjosgard de extrañó de tanto entusiasmo por parte de la pequeña, y también por la clara incomodidad en Viola.
-Bueno... no le gusta aparecer ante el público mucho - miró los ojos emocionados de la chica y sintió ternura - Pero supongo que no pasará nada si vamos a verla al palacio. Además, tiene tan solo un par de años más que tú, creo que le vendrá bien conocer a gente de su edad.
Rebecca hizo sonidos de emoción, mientras que su tía se encontraba claramente contrariada.
"Ahhhh, ahora definitivamente sí que se va a enfadar" pensó él para sus adentros.
El incidente con Charlos llegó rápidamente a oídos del Gorosei, los cuales llamaron inmediatamente a Mina a que respondiera por los actos cometidos por su tío.
-¿Y bien? ¿Qué tienes que decir al respecto?
Aquella situación no estaba dentro de sus planes, por lo que sí que estaba nerviosa. Los problemas de Mjosgard le ocasionaban a ella dificultades para seguir fingiendo ante el Gorosei.
"Estoy demasiado cerca, tan solo quedan 4 días, no puedo fastidiarlo todo ahora" se repetía a sí misma todo el tiempo.
-Charlos también provocó un conflicto, no debió acercarse a la princesa sirena.
-¿Sugieres que acaso alguien con la posición de noble mundial como Saint Charlos debía controlarse ante un simple pez gigante?
Los había molestado. Esa no había sido la mejor de las respuestas. Asumir que un Tenryubito no debía tocar a un ser inferior era considerado una ofensa. La situación comenzaba a empeorar, y tan sólo quedaban unos pocos días para el Golpe de Estado, no podía permitirse un fallo tan grande como este.
"Mierda Mjosgard ¿No podías simplemente haberlo insultado y ahuyentarlo?" pensó molesta hacia sus adentros.
-Por supuesto que no, pero tendrán que disculpar a mi tío - comenzó a actuar - Ya lo conocen, desde que vio morir a la reina de la isla Gyojin se siente muy enternecido por los peces...
Los ancianos del Gorosei suspiraron.
-Tendrás que controlar sus idioteces, o le despojaremos del título de Tenryubito por traición al Gobierno Mundial.
-Sí, lamento mucho los problemas causados por mi familia.
-Maldición - continuó hablando uno de los ancianos - ¿Por qué siempre tenéis que ser los Donquixote los que causáis tantos problemas? Im-sama debería dejar de favoreceros.
Aquello estremeció a Mina. Otra vez lo nombraban a él.
¿Por qué diablos siempre tenía que estar relacionado con su familia? ¿Quién era él?
Mientras caminaba hacia su finca, recordaba todo lo que había leído en los libros de su árbol genealógico.
Todas aquellas mujeres que, de un modo bastante siniestro, se parecían a ella habían fallecido en circunstancias muy sospechosas.
Su bisabuela asesinada en un ataque de celos por su marido, la anterior murió envenenada, otra apuñalada... Y si se remontaba a las primeras generaciones que vivieron en Marijoa la situación se tornaba más oscura... La primera fue ejecutada.
Cuando vio que un Tenryubito había sido ejecutado sintió verdadera curiosidad. En su causa de muerte simplemente ponía "Muerte en la horca por traición hacia el Gobierno Mundial".
¿Qué diablos tuvo que hacer su antepasado para morir de semejante forma?
Su familia estaba en el punto de mira del Gorosei. Su abuelo se marchó por insubordinación, Doflamingo estaba preso y su vida corría en riesgo ya que se tenía el miedo de que desvelase el tesoro Nacional, y Mjosgard tenía un comportamiento reivindicativo nada disimulado.
-Te has metido en serios problemas - escuchó de pronto decir a Sabo mientras éste se ocultaba vestido como guardia - ¿Crees que tu tío nos pondrá en problemas?
-No por voluntad propia, él no sabe nada. Aún así tendré que acelerar las cosas. No esperaba que fuera tan llamativo.
-Los preparativos están casi Mina, la flota ya está preparada para el Golpe de Estado y se dirigen hacia aquí. Kaito ya ha eliminado los puestos de vigilancia y ha asegurado las rutas marítimas para que nuestros barcos lleguen, no podemos fallar.
-Lo sé - comenzaba a impacientarse - Sé que no podemos permitirnos esto ahora mismo. Pero hay demasiados factores que yo no había previsto... Esta reunión es muy diferente a la que yo fui hace cuatro años...
Una vez en su residencia, Mina se sentó en un sillón y suspiró.
-Demasiados problemas...
De pronto, escuchó unas voces familiares que reconoció al instante.
Era Rebecca y Mjosgard.
Mina entró en pánico. ¿Por qué la había traído hasta el palacio?
Mjosgard entró primero, saludando a su sobrina alegremente.
-¡Mina! ¿A que no sabes a quién me he encontrado?
Ella rápidamente le tapó la boca y cerró la puerta principal.
-¿¡Pero qué diablos estás haciendo!? ¡Cómo demonios la traes a la residencia!
-Ella dice ser casi de tu edad - contestó confundido - Pensé que te alegraría reunirte con ella...
Aquello era malo. MUY MALO.
Si Rebecca se enteraba de que ella estaba ahí, montaría un escándalo y llamaría la atención del Gorosei.
Nadie podía saber de su antigua amistad con ella porque actualmente poca gente lo sabía, pero el Gorosei estaba tratando de eliminar a la familia Riku, ya que tras haber destronado a Doflamingo, habían convertido a Dressrosa en una nación libre, y encima bajo el dominio de los Mugiwaras, los cuales eran casi considerados como los enemigos número uno del Gobierno Mundial, únicamente superados por los propios Revolucionarios.
Sabo había reunido toda aquella información, además de que también la princesa Vivi corría peligro por el mismo motivo (pues también destronó a Crocodile y acusó al Gobierno Mundial de corrupción hacía más de dos años).
Si comenzaban a preguntarse por qué un miembro de los Donquixote tenía amistad con un enemigo declarado de Doflamingo, empezarían a tirar del hilo, y eventualmente encontrarían sus conexiones con la Armada Revolucionaria.
-Sácala.
-¿Disculpa?
-¡Sácala ahora mismo! - exclamó nerviosa - ¡Ella no puede saber que estoy aquí!
-¿Qué? Mina, no entiendo que ocurre ¿Por qué actúas tan extraño?
El terror la inundó por primera vez en mucho tiempo.
Si Rebecca y el resto se enteraban de que ella estaba ahí, la misión podría verse seriamente afectada.
-No - comenzó a hablar entre los dientes - ¡A sólo cuatro días! Esto no puede estar pasando... - comenzó a caminar de un lado para el otro.
-¡Mina! - exclamó Mjosgard preocupado - ¿Qué diablos te ocurre? ¿A qué te refieres que sólo quedan cuatro días?
Ella estaba visiblemente teniendo un ataque de ansiedad. Aquella situación la había desbordado por completo. Mjosgard ya le había contado sobre ella, Rebecca ya se lo habrá contado a Violet y a más gente, y los rumores se propagan como el viento en Marijoa. Pronto correría el rumor de que un Tenryubito tenía amistad con la nobleza de Dressrosa y llegaría a oídos del Gorosei.
El hombre la frenó en secó y agarró con fuerza su cara con sus manos.
-Contéstame Mina ¿Qué está ocurriendo?
-No... no puedes saberlo. No puede saberlo nadie, te expondré a una muerte segura.
El hombre estaba muy confundido.
¿Qué tanto podía asustar a su sobrina de esa manera? ¿Por qué se negaba a ver a una niña inofensiva?
-Mina, no puedo ayudarte si no me cuentas qué está pasando.
-No te he pedido tu ayuda, no deberías meterte en asuntos que no te afectan.
-¿De qué diablos hablas? ¡Tú y yo somos familia! ¡Pos supuesto que tus asuntos me afectan! - la miró a los ojos con seriedad - Mina, eres la única familia que me queda, haría lo que fuese por ti - mantuvo una pausa en silencio, como si se pensase algo - Mina... te quiero como a una hija. Por favor, dime que ocurre.
Aquellas palabras la afectaron enormemente.
Nunca nadie le había dicho que la quería. No al menos desde que su padre murió.
Ese hombre había tocado una fibra sensible. No podía mentirle si le decía algo así y la forzaba a mirarlo a los ojos.
Mjosgard era la mejor persona que había conocido en su vida. Era un hombre amable y alegre. Afrontaba sus pecados con la cabeza alta... Había llorado por ella...
"No se lo merece, no se merece nada de esto"
No podía seguir haciendo ese numerito... No podía seguir mintiéndole y engañándolo de esa manera...
Suspiró. El pánico de herirlo la había superado.
Perdió la compostura.
-Soy revolucionaria - confesó finalmente - Y estamos a punto de provocar un Golpe de Estado aquí durante el Reverie.
Sintió un gran peso salir de su pecho. Pero al mirar fijamente a su tío, supo que no debió haberlo hecho.
La cara de Mjosgard era de terror total.
-¿Qué diablos has hecho?
