Milady,
Hoy hemos tenido otra alerta akuma. En esta ocasión era un villano con la capacidad de teletransportarse y nos ha dado muchos problemas.
Te he notado rara. Estabas muy tensa y parecías especialmente preocupada. Te has esforzado mucho en centrarte en la batalla, pero te mostrabas nerviosa e insegura, como si no hubieses hecho esto cientos de veces. He hecho lo que he podido por apoyarte, como siempre, pero hacia el final, cuando has invocado tu lucky charm y no sabías qué hacer con él, has estado a punto de sufrir un ataque de nervios.
Nos hemos retirado a un lugar más discreto para evaluar la situación.
–Cálmate, bichito –te he dicho, mientras respirabas profundamente y observabas por enésima vez el balón de playa que sostenías entre las manos–. Todo saldrá bien, ¿de acuerdo? Intenta relajarte y se te ocurrirá algo brillante, como siempre.
–Ya no es como siempre, Cat Noir –respondiste–. Ahora ya no puedo fallar.
Coloqué las manos sobre tus hombros y te miré a los ojos.
–No vas a fallar, ¿me oyes? No te dejaré.
Me devolviste la mirada y algo pareció derretirse dentro de ti. Me sonreíste con un cariño que no suele ser propio de ti, y sé que suena egoísta, pero eso me tranquilizó, porque temía que estuvieses enfadada o molesta conmigo, y por esa razón te costaba concentrarte hoy. Pero me dijiste:
–Gracias, Cat Noir. No sé qué haría sin ti.
Y tengo sentimientos contradictorios, porque por una parte siento que me aprecias de verdad, pero por otro lado sigues manteniéndome al margen de un montón de asuntos de los que creo sinceramente que debería formar parte, como tu compañero de equipo que soy, así que no sé qué pensar.
Bueno, al final derrotamos al villano y terminaste de relajarte del todo, como si te hubieses librado de una gran carga que pesaba sobre tus hombros. Suspiraste y cerraste los ojos con cansancio, y tuve la sensación de que, por alguna razón que no comprendo, la lucha contra Lepidóptero y Mayura se ha convertido en algo mucho más serio para ti. No es que antes no lo fuese, pero ahora te preocupa mucho más la posibilidad de cometer errores. No sé si es porque eres la guardiana y tienes más responsabilidad a tus espaldas; o quizá se deba a que todavía te sientes culpable por lo del maestro Fu. No lo sé, porque no quieres hablar de ello, aunque últimamente tengo la sensación de que en realidad sí que quieres hacerlo, de que me lo contarías, si pudieras. Así que... ¿qué te detiene? ¿Qué es lo que estoy pasando por alto?
Siempre tuyo,
Cat Noir
