Yvette tragó saliva. No había cambiado nada desde la ultima vez que lo vio. Su Zain. Que hermoso estaba…y que tristeza en sus ojos. Zain se acercó lentamente, ignorando las miradas estupefactas de Lucy y Natsu, quienes abrazaban a Happy. Levanto su mano, rozando la mejilla de Yvette. Ella cerro los ojos ante el efímero toque.

-Es de verdad…estas aquí, de verdad. Viva. -Zain sintió como una lagrima caía por su propia mejilla.

Un sonido agudo surgió en el aire. Yvette abrió los ojos, mirando a Zain con una frialdad extrema.

-Lo siento.

Antes de que Zain pudiera reaccionar, Yvette aparto su mano bruscamente y dio un paso atrás. Justo en ese momento, un hacha se clavó en la pared, entre Zain e Yvette. Zain miro a Yvette. Algo cruzo en sus ojos. Entendimiento. Dolor. Traición. Y entonces, una figura apareció. Apollyon alzo la mano y su hacha volvió a él. Su leviathan. Yvette se coloco a su lado y Apollyon le dio un vistazo.

-Bien hecho.

Zain se llevo una mano al pecho. No puede ser. No Yvette. Ella no. Dio un paso hacia delante, buscando explicaciones, pero una mano en su hombro lo detuvo. Natsu se había acercado a él, sus ojos verdes oscuros brillando. Sentía el peligro emanando de esos dos y no iba a dejar un amigo solo. Nunca.

Lucy se colocó a su lado, llevándose una mano a su cinturón, donde guardaba sus llaves.

Happy trago saliva y se acercó a Natsu. De repente, un viento se levantó. Igneel, que se había mantenido callado, se había levantado y salió corriendo. Gracias a que esa cueva era muy amplia, paso al lado de ellos sin problemas.

Igneel miro al cielo. Se había oscurecido y la ciudad flotante se encontraba allí, en todo su esplendor. Igneel abrió sus alas y, sin despedirse ni articular palabra, se marchó.

Natsu lo miró, estupefacto. Se había marchado, así sin más. Entonces, sonrió y negó con la cabeza. Ese era su padre, tan impredecible como él mismo.

-Vaya, vaya, que tenemos aquí.

De entre los árboles, apareció la otra Lucy. Su sonrisa, llena de maldad, iba dirigida hacia Zain. Él cerro los puños.

-Kaoru…

- ¿Kaoru? -Lucy se giró hacia él-Creía que…

- ¿Qué me iba a llamar como tú? -Kaoru hizo una mueca-Por dios, egocéntrica.

- ¿Egocéntrica? -Lucy la miró con rabia.

Ella soltó una risilla, ignorándola. Se acercó a Yvette y Apollyon. Zain soltó un gruñido.

-No la toques.

Kaoru se detuvo.

-Aun viendo que está con nosotros, traicionándote… ¿la proteges?

Zain fue a responder, pero Natsu se adelantó.

-Claro que la protege. La ama. Por mucho que duela, el amor nos hace proteger a quienes queremos-observó a Lucy. Ella se quedó sin aire. Sabía lo que le estaba diciendo Natsu. Él la amaba.

Kaoru apretó los puños.

- ¡Tonterías!

Una luz los cegó. Natsu abrazo a Lucy, protegiéndola. Zain corrió hacia Yvette, quien vio sorprendida como Zain la abrazaba. Entonces un estruendo les dio la bienvenida.

Voces. Vítores.

Natsu alzo la vista. Lo que vio le dejo sin palabras.

¿Los Grandes Juegos Mágicos?

Desde luego, el sitio era muy parecido. Las mismas gradas, las mismas pantallas…y ellos en el centro de todo, siendo el espectáculo principal.

-¡Natsu, Lucy, Happy!

Una muy sorprendida Erza se encontraba a escasos metros de ellos. Con ella estaban Gray, Juvia, Wendy y Charle. Se acercaron a Natsu y Lucy.

- ¿Estáis bien?

Natsu sonrió.

-Perfectamente. ¿Dónde estabais?

Erza empezó a relatar. Según parecía, se encontraban viajando en la isla hacia Hikari no Yami y, nada más llegar, una luz los envolvió. Cuando había desaparecido, se encontraban junto a ellos. Zain abrió los ojos ante sus voces. Yvette se encontraba entre sus brazos, sin moverse. Él miro hacia Natsu y Lucy asegurándose que se encontraban bien. Echo un vistazo. No vio ni a Apollyon ni a Kaoru. Al darse cuenta de donde estaba, se estremeció y un sudor frio le bajo por la espalda. Una voz se alzó entre todo ese estruendo.

- ¡Bienvenidos, queridos habitantes de Earthland! Hoy nuestro público está verdaderamente entusiasmado con vosotros.

Lucy, al lado de Natsu, se estremeció. Era Kaoru la que hablaba y parecía muy emocionada. Gray frunció el ceño.

- ¿Quién es la que está hablando y dónde estamos?

Antes de que alguno de sus amigos contestara, Kaoru se rio.

-Mi nombre es Kaoru. Soy vuestra anfitriona y actualmente regento Hikari no Yami al lado de mi querido Set. Estáis en el recinto de bienvenida…-se rio-No, en verdad, es una prisión de alta seguridad, donde enviamos a todos y cada uno de los máximos condenados. ¿Te recuerda a algo, Zain?

-Hija de puta…-Zain apretó sus dientes. Yvette, que solo se mantenía en sus brazos, movió ligeramente su cabeza.

-Cuidado con esa boca, Zain-advirtió Kaoru-. No querrás que tu querida Ivette acabe herida.

Zain apretó los dientes y no dijo nada más. Natsu miro a las gradas con enfado.

-Sera…

Los demás le miraron, con preocupación, pero compartiendo su ira.

-Tenemos que escapar-Lucy miro alrededor-SI mal no recuerdo, por aquí debería estar la salida…

-No-Zain la cortó en seco. Se separo de Yvette, aunque fue lo más duro que había hecho en su vida. Se acerco a ellos, dándole la espalda.

-Estamos en Akumedaban. Es imposible salir de aquí sin ayuda externa.

Miró hacia las gradas y apretó los puños.

-Estamos atrapados.

Tras decir eso Zain, un humo los cubrió. Lo siguiente que paso, nadie supo realmente que sucedió. Solo sabían que se hizo todo negro y que, al despertar, se encontraban en una habitación de prisión, oscura y claustrofóbica. La única luz que entraba era de los barrotes de la celda. Intentaron romper los barrotes mil veces, pero había algo que impedía que se rompieran. Frustrados, esperaron. Zain se encontraba sentado al lado de Yvette, en silencio. Erza, Gray y Juvia discutían algún plan para escapar, ignorando el consejo de Zain de que no se esforzasen, ya que no había escapatoria. Happy se encontraban junto a ellos, durmiendo.

Lucy se encogió. Paso sus manos alrededor de sus piernas.

¿Cómo escaparían de esta?

Tenía la horrible sensación de que no iba a ser fácil. Ansiedad se acumulaba dentro de ella, pero una mano se poso en su hombro. Natsu se sentó junto a ella y, observándola con esos profundos ojos verdes, la tranquilizo.

-Estaremos bien. Te lo prometo.

-Natsu…

Lucy recordó en ese momento lo que había dicho antes, en la cueva.

"Por mucho que duela, el amor nos hace proteger a quienes queremos"

Lucy sintió como el nerviosismo se arremolinaba en ella. Allí, en aquella prisión, con sus estudiosos amigos, con el silencio de Zain e Yvette, con toda la preocupación de la situación, solo quería preguntarle una cosa.

-Natsu, ¿me amas?

Natsu sintió como si su corazón se parase. De repente, se le secó la garganta y sintió sus mejillas acaloradas, tan rosas como su propio pelo. Lucy le miraba con esa mirada inocente, esperanzada, esperando su respuesta. Un silencio incomodo se estableció entre ellos. Lucy giro su cabeza, sonrojada.

- ¡Perdón, olvida lo que he dicho!

Se levanto, dispuesta a reunirse con Erza y los demás, pero Natsu le agarro la mano, quedando solo sus dedos unidos. Lucy se giró, sorprendida. Natsu tenía una mirada decidida. Sus verdes ojos brillaban con una emoción desconocida.

-Lucy, yo te…

De repente, la luz anterior los interrumpió. Kaoru apareció fuera de la celda, con esa sonrisa de maldad acostumbrada en su rostro. Zain gruño al verla y los demás la observaron furiosa. Ella se rio.

-No seáis asume rompéis el corazón.

-Libéranos-Gray se acercó a ella y agarro los barrotes. Ella se llevó un dedo a sus labios.

-De acuerdo.

Un asombro mudo se estableció entre las hadas. Kaoru levanto ese dedo y los señalo.

-No sin antes luchar, claro.

Hizo un gesto con la mano. Una imagen se estableció entre ellos.

-No…

Lucy se llevó una mano a su boca, horrorizada. Los miembros del gremio estaban encarcelados, siendo torturados. Allí también se encontraba también Hatsu, resistiendo la tortura y luchando contra ellos. Kaoru observó complacida su cara.

-Podéis hacer dos cosas: iros y dejarlos a mi merced o luchar para obtener su y vuestra libertad. No os juzgare si elegís lo primero.

-Ni hablar.

Se pusieron de pie. Natsu, que era quien había hablado, se acercó a ella. Acerco su cara lo máximo que pudo a los barrotes y con los puños en llamas, agarro los barrotes. Gray se apartó, sorprendido al sentir esa inmensa magia proveniente de Natsu. Los barrotes se fundieron entre un gran estruendo. Kaoru dio un paso atrás, sorprendida y complacida. Así que este era el poder de Natsu, la contraparte de Set. Natsu se acercó a ella, pero Kaoru levanto una mano y desaparecidos voz retumbo alrededor de ellos.

-Nada de escapar. Mañana empezaran las peleas. Estad preparados.

Natsu maldijo en voz alta. Se dio la vuelta y, con férrea determinación, se dirigió a sus compañeros y dijo:

-Lucharemos.


Aodhan observó la prisión desde lejos. En algún lado, se encontraba sus amigos. En algún lado, estaba su querida Hatsu. Unos pasos llamaron su atención. Zeref y Mavis se acercaron a él. Aodhan frunció el ceño al ver a Zeref, pero no le dio importancia.

-Ya estáis aquí.

Mavis asintió. Zeref permaneció callado.

Aodhan apretó los dientes.

- ¿Qué ha dicho?

-Que nos prestara toda la ayuda posible. Mandará refuerzos.

Aodhan apretó los puños.

-Espero que tengas razón, Layla.

Sacarían a sus amigos y Hatsu de allí.

Lo antes posible.