Los personajes de Kingdom Hearts y Fire Emblem: Three Houses no me pertenecen, sus dueños son Disney, Square Enix y Nintendo.

CAPITULO 28 – REALIDAD ALTERNA

Así es el ejército de las Águilas Negras hasta el momento:

-Maestra de la clase y estratega: Beres.

-Delegada de la clase y emperatriz: Edelgard

-Sora

-Riku

-Flayn

-Caspar

-Ingrid

-Dorothea

-Petra

-Bernadetta

-Ferdinand

-Sylvain

-Linhardt

-Felix

-Annette

-Mercedes

-Ashe

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Después de comer en la cafetería, Riku se puso a entrenar con Felix, quien lo miraba con admiración sus habilidades de combate, tal como lo hizo con Sora.

El pelicafé por su parte hacia algo de lagartijas junto a alguno de sus compañeros, Linhardt, por no tener condición como ellos, se cansaba muy rápido pero hacia su esfuerzo máximo.

Por otra parte, Edelgard caminaba por el pasillo buscando a Beres para informarle de algo muy importante, caminó varios pasos hasta que llegó a encontrarla en la entrada del vestíbulo.

— ¡Beres! —la llamó la emperatriz seria.

— ¿Qué sucede, Edelgard? —preguntó la maestra viéndola llegar.

— He averiguado donde está el enemigo… Solon. —comentó la peliblanca dándole las noticias.

— ¿En dónde se encuentra? —inquirió Beres queriendo saber dónde estaba el tipo.

— Se oculta en un rincón del Bosque Vedado, no muy lejos del monasterio. —le respondió Edelgard proporcionándole información crucial para encontrar a los responsables de la muerte de su padre. —La 'Arzobispa' ha ordenado a los Caballeros que vuelvan para buscarlo. Aunque nos ha mantenido al margen.

— ¿Por qué? —cuestionó la maestra con sospecha.

— Quizas tema que tengas la tentación de cobrarte venganza. —argumentó Edelgard el motivo. —Pero, ahora que lo sabes, Beres… ¿Piensas darnos la orden?

Beres se disponía a responder cuando…

— No, no lo permitiré. —apareció Rhea metiéndose en su camino.

— Esta noticia llega justo en el momento en el que los Caballeros están más que ocupados. — argumentó Seteth la razón de impedirles el avance. — Es probable que el enemigo haya revelado su posición para atraerte hacia ellos. Sé que acabaron con tu padre… Y comprendo cuanto debes odiarlos, pero he de pedirte que controles tus impulsos por el momento, Beres.

— ¡No puedo quedarme aquí con los brazos cruzados viendo como esa gente hace daño a más personas, así que no me detengan! —dijo Beres mostrando iniciativa, molesta.

— No seas insensata, Beres. Deja este asunto en nuestras manos. —Rhea intentaba impedir que la maestra tomara esa acción. —Sería una tragedia sumar tu perdida a la de Jeralt.

— Lady Rhea, la venganza no es lo que impulsa a luchar a Beres. —Edelgard defendía la decisión de su maestra. — Desde el punto de vista estratégico, no se puede negar que sería el movimiento más acertado. La mayoría de los Caballeros están lejos. Nuestro maestro posee una reliquia de los héroes, y no hay mejor guerrero en todo el monasterio, y Sora y su amigo también tienen todo para defenderse. Seteth y las escasas tropas que quedan deberían ocuparse de proteger el monasterio.

—Mis estudiantes y yo hemos luchado en innumerables ocasiones bajo mis órdenes y aun así hemos podido superar cada obstáculo que se nos ha atravesado. —expresó Beres decidida.

— No sabemos lo que pretende el enemigo. ¡Debemos actuar sin más dilación! — declaró Edelgard pidiendo actuar sin dudar ningún segundo.

— ¿Te parece bien este plan, Beres? —cuestionó Rhea algo decepcionada por las facetas de las chicas.

— Si, Rhea… No vamos a permitir que se pierdan más vidas así nada más. —dijo la peliazul marino determinada.

—Entendido, les daré mi permiso. —Rhea no tuvo más opción que ceder dejándoles vía libre para que emprendiera su misión. —Destruyan al enemigo que se oculta en el Bosque Vedado…

—Será un placer. — dijo Beres satisfecha por la respuesta de la 'arzobispa'.

— Cuentan con la protección de la Diosa. Podrán superar cualquier dificultad. — Rhea les deseaba la buena suerte, aunque en el fondo, se sentía meramente satisfecha al poder arrastrar a Beres la trampa mortal. —Eso, Beres… Cuando tú y ese mocoso de la llave espada caigan en la trampa, jamás saldrán de ella y morirán.

— Adelante, Beres. Suceda lo que suceda, no puedes echarte para atrás en un momento como este. —Edelgard le pedía que tomara la iniciativa.

— Tienes razón, Edelgard. Vámonos. —sentenció Beres decidida a tomar cartas en el asunto.

/

BOSQUE VELADO – De día.

Beres y su grupo se dirigieron al bosque con el propósito de confrontar a los responsables y vengar la muerte de Jeralt, no se percataban de las adversidades que les esperaban.

— Ya estamos en el Bosque Vedado. No debemos bajar la guardia. — les indicó Hubert pidiéndoles que tuvieran cuidado en el lugar.

— Maestra… ¡Por fín vengaremos la muerte del capitán Jeralt! —dijo Bernadetta medio nerviosa.

— Bernadetta, recuerda que la sed de venganza no debe de distraernos. —le aconsejaba Ferdinand no dejarse llevar por ese sentimiento.

— Lo que hayan hecho Vanitas y su equipo, se las verán con nosotros. — sentenció Riku dispuesto a ayudar.

— Yo estoy lista, enemigos malvados, yo iré a vencerlos. —secundó Petra tomando la iniciativa.

— Bueno, este mes no tenemos misión, de modo que me parece una buena idea de ejercitarnos. —dijo Linhardt entusiasmado con esa idea, para la sorpresa de los demás chicos.

— ¡¿Linhardt hablando de ejercitarse?! Aprovechen, porque esto no se ve todos los días. —expresó Caspar sorprendido.

— Baja la voz, Caspar. El enemigo podría estar cerca… —le reprochó Dorothea por hacer esa tontería.

— ¡Por fin tengo la ocasión de corresponder a quienes me salvaron la vida! — comentó Flayn sonriente, mirando a Beres y Sora, aunque específicamente a este último.

— Beres, Sora, Riku, ya sé que insistí para que viniéramos, pero no duden por un solo instante de que el enemigo les estará esperando. — dictó Edelgard dándoles la peligrosidad que les aguardaban.

— ¿Por qué lo dice, señorita Edelgard? —le cuestionó Hubert mirándola con intriga.

— ¿Qué otro objetivo podrían tener? —argumentó la mencionada el motivo. — No sabemos qué tipo de trampa nos habrán tendido, tengan cuidado, chicos.

— No te preocupes, podemos manejar esto. —dijo Sora seguro.

— Sora, debes saber lo peligroso que son esos tipos, no podemos permitirnos perderte a ti, Beres y a Riku. — Edelgard le aconsejaba no tomarse el asunto a la ligera, que tuviera cuidado.

— El enemigo es fuerte, pero sé que ganarán, deben hacerlo. —Hubert les daba animos.

— Sora, Riku y la maestra son las personas más fuertes que hemos conocido, asi que no tendrán problemas. —Felix aseguraba que de alguna forma sobrevivirían a la pelea.

Entonces tras caminar por los bosques se encontraron con los misterios magos vestidos de negro, bestias demoniacas y una cierta cantidad de Heartless repartidos por toda la zona.

A lo lejos podría verse a Monica esperando a un rival, o más bien a ciertos rivales que tanto quería enfrentar, a lo que Beres llegó a identificar de inmediato.

— Las bestias demoniacas, parece que el enemigo está dispuesto a todo. —dijo Edelgard sacando su arma para empezar a enfrentar a esos seres monstruosos.

— Podemos eliminarlos a todos juntos. — Sora invocaba la llave espada disponiéndose a empezar a hacer pedazos a los tipos.

— Sora, tengo una idea, ve con tu maestra, Vanitas puede aparecer con esa tal Monica. —le indicó Riku lo que tenía que hacer. —Nosotros nos encargaremos de esas bestias.

— Buena suerte, Riku. —Sora accedió a hacerle caso a su amigo, tenía que proteger a su profesora sin importar lo que fuese. — Vamos, Beres, enfrentemos a Monica, y a Vanitas si se muestra también.

— De acuerdo, Sora. — declaró Beres decidida. — ¡Ustedes encárguense de esos monstruos! ¡Conténgalos!

Los estudiantes accedieron y se hicieron cargo de los magos negros y los demás monstruos que estaban repartidos con la ayuda de Riku.

Mientras tanto, Sora y Beres se dirigieron hacia donde estaba Monica, quien los esperaba con ansias.

— ¡Monica! — llamó Sora justo al llegar al lugar.

— Oh, pero si son esos idiotas miserables, se ve que quieren vengar a ese viejo estúpido bueno para nada. —dijo la pelirroja en tono de burla, en un intento de provocarlos.

— ¡No te permito que le hables así a mi padre…! ¡Basura! —Le dijo la mujer peliazul marino en tono intimidante, enojada.

— ¿Qué van a hacer al respecto? ¡Jamás podrán derrotarme por más que usen esos juguetes estúpidos! — los amenazaba Monica cuando entonces, se transforma en lo que resultaba ser su verdadera forma, conmocionando a los presentes.

— ¡¿Quién demonios eres?! —inquirió Sora invocando su llave espada, dispuesto a pelear.

— Me llamo Kronya, gusano asqueroso. —se presentó la ahora pelinaranja de manera sadica, con ganas de matarlos a los dos.

— Y los exterminaremos a los dos, par de ilusos. —apareció Vanitas por medio del portal oscuro con el mismo propósito.

— ¡Vanitas! ¡¿Acaso te uniste a esa gente?! —lo interrogó Sora exigiéndole una respuesta.

— ¿Quieres saberlo? Thales me encontró en medio de la nada y decidió hacerme parte de las serpientes de las tinieblas, la razón por la que acepté, era para vengarme por lo que tú y Ventus hicieron en el cementerio de los keyblades. —argumentó el pelinegro el motivo.

— Ventus no está aquí, Vanitas. —contraatacó Sora declarando la negativa a su declaración.

— Eso es lo del menos, imbécil. Xehanort forma parte de las serpientes de las tinieblas junto con los otros miembros, entre ellos uno de ellos de quien tanto sospechan… —comentó Vanitas haciendo sospechar de sobremanera al dúo.

— ¿Uno de ellos de quien tanto sospechamos…? ¿Acaso te refieres a Rhea? —intuyó Sora mirando a su archienemigo en ese estado. — ¡Contestanos!

— Te mentiría si digo que no, pero una vez que la vean enfadarse de más, les aseguro que no saldrán vivos de esta, estúpidos. —les sentenció Kronya amenazándoles de muerte.

¿Qué quería decir con eso? ¿Qué Rhea los mataria? ¿Pero de qué forma?

— ¡Saldremos con vida de cualquier manera! ¡Vamos, Beres! —sentenció Sora de vuelta empezando así el combate.

[Kingdom Hearts II BGM: Tension Rising]

[INFORMACION: ¡Unete a Beres y vence a Kronya y a Vanitas!]

Fue así como ambos dúos comenzaron la pelea entre espadazos, chispas y algunos golpes entre ellos.

Beres se enfrentaba a Kronya chocando brutalmente la espada y la daga varias veces, la pelinaranja no podía creer lo muy fuerte que era la mujer, eso provoco que se empezara a desesperar luego de sentir una fuerte cortada en una mejilla.

— ¡Ya me tienes hartaaa! —vociferó Kronya cargando contra la maestra, quien con mucha facilidad logra bloquear el ataque frontal realizando una especie de contraataque moviendo su espada hacia arriba en el momento preciso.

Sora por su parte, estaba teniendo un brutal combate contra Vanitas, quien a diferencia de su 'compañera', no se le notaba tan furioso, pero mantenía su postura malvada de siempre.

El portador de la llave espada esquivó el swing horizontal de su contraparte oscura y con dos espadazos llegó a golpear a Vanitas.

El pelinegro entonces se le ocurrió invocar a las llaves espadas y volar alrededor del bosque con tal de embestir a Sora.

El pelicafé esquivaba el ataque cuando tenía oportunidad, y en la última embestida que Vanitas le intentaba hacer, Sora utilizó Reflega para ahora sí hacer caer Vanitas al suelo desapareciendo las llaves espada.

[FIN DE LA CANCION]

— ¡Rindete, Vanitas! ¡Se acabó! —Sora le dictaba sentencia dispuesto a acabar con él.

— Hijo de puta… ¡Voy a acabar contigo! —respondió el mencionado de la misma forma.

Sora demostraba superioridad ante su enemigo quien intentó arrebatarle el corazón de Ventus hace tiempo atrás, Beres de igual manera hacía lo propio con Kronya, la asesina de su padre Jeralt.

— Maldita perra… ¿Cómo puedo perder ante un ser inferior como tú? — siseó la pelinaranja furiosa por su inminente muerte.

— Eso te sucede por pasarte de lista… Y también por asesinar a la persona que más apreciaba. —declaró Beres demostrándole superioridad.

— ¡Callate, maldita puta! ¡No tienes derecho a presumir tu superioridad, pedazo de mierda! —masculló Kronya mirándola con rencor, visiblemente enfurecida.

— Y tú no tienes derecho después de haber matado a mi padre, basura. —respondió la peliazul marino en tono frio, conteniendo su furia.

Entonces Kronya soltó una risa maniática, demasiado maniática para ser considerada como un tanto perturbadora.

— Bien… ¡Entonces te mataré con mis propias manos! —vociferó la pelinaranja corriendo hacia Beres intentando apuñalarla en el torso por medio de la daga.

— ¡Te sacaré el corazón, SORA! —secundó Vanitas con el mismo propósito.

Ambos estaban dispuestos a matarlos cuando de pronto…

— ¡ESTUPIDOOOS! —gritaron Sora y Beres realizando sus respectivas técnicas poderosas que llegaron a golpear de lleno a sus rivales mandándolos a volar unos metros de distancia.

Las técnicas que usaron el dúo fue el Ragnarok, y la espada de Beres llegó a alargarse para poder realizar un golpe critico que vapuleó a los tipos.

Vanitas y Kronya estaban atónitos y muy lastimados por la gran golpiza. Lo que los perturbaba eran las facetas de Sora y Beres, quienes de alguna forma resultaron ser fuertes, más fuertes de lo que ambos pensaban.

— ¡Kronya, levántate, huyamos! —dijo Vanitas visiblemente perturbado.

Y así ambos emprendieron la huida al saber que ellos los podrían abatir al momento de que les pusieran una mano encima.

— ¡Vengan aquí, cobardes! —exclamó Sora persiguiéndolos.

— ¡No permitiremos que sigan causando más desgracias! —expresó Beres de la misma forma.

La persecución duro unos minutos hasta que ellos llegaron una zona de ruinas antiguas, para ahora si terminar con esa confrontación.

— Se acabó, desgraciados. —sentenció Beres disponiéndose a acabar con ambos.

— No volverán a lastimar a nadie. — dijo Sora de igual manera.

— Imbéciles… —masculló Vanitas visiblemente temblando de coraje.

Todo parecía indicar que Vanitas y Kronya estaban acabados e iban a pagar por sus crímenes que cometieron, pero de pronto, aparecieron el joven Xehanort y Solon detrás de ellos.

— ¡Xehanort! ¡Solon! ¡No se queden ahí parados, échennos una mano! —exigió Kronya molesta.

— Si, tienen razón. —respondió el viejo pálido caminando hacia ambos, con intenciones malas.

— ¿Qué demonios haces? —cuestionó Vanitas al ver la cuchilla que se acababa de formar.

Pero ocurrió algo inesperado, Solon estuvo a punto de atravesarle la cuchilla a Kronya cuando de pronto, sintió una severa convulsión y de pronto se dio cuenta de que su corazón estaba siendo desgarrado por nada más ni menos que Xehanort, dejando desconcertados a Sora y a todos los presentes.

— ¡Xehanort…! ¡Maldito imbécil! —masculló Solon al verse traicionado.

— ¡¿Qué carajos haces?! — espetó Sora molesto ante la acción que el tipo acababa de hacer.

— No temas, Solon. —comentó el mencionado utilizando su llave espada para arrebatarle el corazón. —Tu sacrificio servirá para limpiar el mundo de la escoria que crece en su seno.

Fue en ese momento cuando unas llamas purpuras empezaban a cubrir toda la zona como un ritual, y no solo eso, las llamas se dirigieron a Beres y Sora, atrapándolos en el acto.

— Llegó la hora de lanzar el Hechizo Prohibido de Zahras. —dictaminó el joven Xehanort llegando a lanzar el dicho poder oscuro. — ¡Sobre nuestros enemigos!

Fue en ese momento cuando la onda maldita cubrió a un moribundo Solon, quien les pedía ayuda al dúo, en vano.

— No… —murmuró Beres desconcertado al ver que el viejo habia desaparecido.

A diferencia de por lo que habia pasado en el cementerio de los keyblades, Sora estaba preparado para caer en la oscuridad junto con Beres, no mostraba miedo alguno, nada.

— Sujetate, Beres. —dijo el pelicafé pidiéndole que se agarrara de la manos.

— Si, Sora. —accedió la mencionada también dispuesta a afrontar la oscuridad.

Y así fue como la onda maldito llegó a desaparecer al dúo en un abrir y cerrar de ojos, dejando solos a Xehanort, Kronya y Vanitas de pie.

— Adiós estrellas malditas. —dijo Xehanort en tono malvado.

— ¡Qué bueno que esos ilusos se murieron! —rio Kronya al sentirse victoriosa.

— No era lo que esperaba pero estoy satisfecho. —expresó Vanitas de igual manera.

Riku y todos los demás llegaron a la escena dejándolos conmocionados por la escena y más cuando no podrían ver a Sora y Beres por ningún lado.

— Eso solo ha podido ser magia… ¿Qué le ha pasado a nuestra maestra? —empezó Edelgard mostrándose preocupada por ambos.

— ¡Xehanort! ¿Qué les pasó a Sora y a Beres? —demandó Riku mirándolo con enfado.

— Se han perdido en las tinieblas del Hechizo Prohibido, niños. — respondió el tipo dejándolos en shock. —Sus preciados amigos errarán eternamente en la oscuridad y nunca regresarán a este mundo.

— Así es, nosotros haremos que caigan en la oscuridad, no tienen protección de esos dos ilusos. —dijo Vanitas intentando hacerlos caer en desesperación.

— Y pensar que casi teníamos la Espada de la Creación y esa misteriosa espada que ese tarado chico ostenta… —terció Kronya de la misma forma.

— ¡Mienten! ¡Nuestra profe y Sora están vivos! ¡Lo sé! —espetó Caspar no creyéndose las palabras de los tres malos.

— ¡Es cierto! ¡Los dos no son unos humanos ordinarios como los demás! —declaró Flayn depositando su confianza en ambos.

— Sora ha sobrevivido a innumerables combates asi que no crean que él y Beres se dejaron vencer asi de facil. —Riku argumentaba sus razones creer en ambos.

— Se me hace impensable que la maestra y el chico puedan morir en un sitio como este. —Hubert tampoco se mostraba dispuesto a tragarse ese argumento, al igual que los demás.

— Cierto, es posible que la muerte aun no les hayan alcanzado, pero hay destinos peores que ese. — comentó Vanitas reconociendo que el dúo no estaba muerto de todo pero sí que iban a experimentar algo mucho peor que eso. —Vagar por la oscuridad sin posibilidad de escapar, presas de la desesperación… ¡No hay peor tortura!

— Hablan como si ya hubieran ganado, pero si usaron un ardid tan rastrero para frenar a nuestra maestra y a nuestro compañero… —le advirtió Edelgard en tono peligroso.

— Te juro que lo lamentaras, porque te las verás con nosotros. —le siguió Riku en el mismo tono.

— No me queda más remedio que darles razón. —declaró Ferdinand estando de acuerdo con ambos. —Aunque nuestra maestra y Sora estén atrapados en la oscuridad, sé que volverán.

— Castigaremos sus arrogancias. —sentenció el joven Xehanort invocando su arma junto a sus demás súbditos.

— Si eso es lo que quieren, ¡Únanse a las filas de los muertos! — Kronya de igual manera los sentenciaba a muerte.

/

Por otra parte, en la oscuridad pura, Sora abrió los ojos y vio a Beres en frente de él.

— ¿Estás bien, Beres? —preguntó el chico.

— Estoy bien, Sora. ¿Dónde estamos? — respondió la profesora además de preguntar por el lugar.

— No lo sé, creo que caímos en la oscuridad. —afirmó Sora al darse cuenta en donde estaban, oscuridad pura sin fondo.

— ¡Son unos idiotas! —se escuchaba la voz de Sothis, estaba muy molesta.

— ¡¿Sothis?! — Sora intentó llamarlo buscándola.

— ¡¿Cómo se les ocurre caer en la trampa del enemigo, huh?! —apareció la niña, enfadada y regañándolos. — ¿Qué son? ¿Unas rocas que ruedan por la colina? ¡No, hasta una roca actuaria con más sensatez que ustedes, par de estúpidos!

— ¡Lo sentimos, ¿SI?! ¡No sabíamos que Xehanort iba cometer esa locura! —Sora intentaba disculparse por el incidente.

— ¡Disculparse no solucionará nada, ¿OK?! ¡Esta oscuridad es aterradora! —replicó Sothis enfadada, para luego pasar a mostrarse atemorizada. —Beres y yo somos uno, de modo que estoy atrapada con ustedes, en este vacío. Pero tengan en cuenta una cosa: Este reino de tinieblas está separado de su mundo. De un lugar así solo puede escapar un dios.

— ¿Un solo dios? —preguntó Beres intrigada por las palabras de la niña.

— Con el paso del tiempo, nuestros corazones y mentes irán desintegrándose. ¿Están preparados para morir? —Sothis les daba una fuerte y mortal advertencia, a lo que ambos negaban con la cabeza.

— Quiero reunirme con Kairi y los demás, asi que no pienso morir, Sothis. —declaró Sora el motivo.

— Yo igual quiero seguir viviendo. —secundó Beres.

— Eso me parecía. Yo tampoco deseo morir. Asi que… No queda mas remedio… —declaró Sothis dispuesto a utilizar una medida drástica.

— ¿A qué te refieres? —preguntó la maestra confundida.

— ¿Recuerdan lo que ponía en el diario de Jeralt? Decía que de bebe, nunca llorabas ni reías, Beres. Y creo que era por mi culpa. —explicó Sothis el aparente motivo. —Aunque estuviera en letargo, ya por entonces residía dentro de ti. No sé cómo se las arregló, pero Rhea hizo posible que yo pusiera existir en tu interior.

— Entonces tú… ¿Has estado con Beres todo este tiempo? —Sora le pidió confirmar sus palabras.

— Si… Siempre he estado con tu profesora, dentro de ella es en donde he recuperado mí poder. —le confirmó Sothis. —El poder de una diosa. El poder de la Diosa Madre.

— El poder de la diosa madre… —dijo Beres sorprendida por la revelación. —Entonces tu eres…

— Me llamo Sothis, pero ustedes ya deben de saberlo a estas alturas y lo que significa… Soy quien vela por Fódlan y todas sus formas de vida. Soy Sothis, aquella que murió y resucitó.

— Sothis… No sé mucho sobre el tema pero, de alguna manera te creo. —dijo Beres manifestando su apoyo.

— Solo nos queda una opción para escapar de esta oscuridad eterna: usar el poder divino. —les indicó la chica la forma de salir de las tinieblas. —Pero no tengo cuerpo. Por eso debo conferirte todo mi poder, Beres.

— ¿Conferirle todo tu poder? ¿Qué quieres decir? —cuestionó Sora confundido.

— Que… Ha llegado la hora de unirnos en un único ser… Y cuando eso suceda, desapareceré. —aclaró Sothis triste por lo que estaba por pasar a continuación.

— No, no, ¡No podemos permitir esto! —Sora no quería que la niña desapareciera así sin más.

— Sora, escúchame, no digo que vaya a evaporarme por completo. —le aclaraba Sothis sonriéndole. — Mi alma se fundirá con la de tu querida maestra y jamás nos separaremos. Aunque… ya no podré volver a hablar con ustedes. Lo voy a echar de menos.

— No puede ser… —Beres también estaba entristecida por la noticia.

— Juntos hemos recorrido un largo camino. A través de ustedes, he podido ver y oir todo lo que ofrece este mundo. Y en alguna ocasión he tenido que reprenderlos. —expuso Sothis la gran nostalgia en sus rostro. —En general, quizá no me haya comportado como una deidad, pero ha sido divertido.

— Sothis, fue divertido mientras duró. — dijo Sora de igual manera.

— Hiciste nuestras estancias más divertidas, la verdad. —secundó Beres.

— Gracias por todo lo que han hecho. Me alegro de que nuestros destinos se hayan ligado. — les agradeció Sothis sonriéndoles.

— Gracias a ti. —respondió Beres de igual manera.

— Y ahora debemos orar. Si compartimos el mismo anhelo, nuestros espíritus se unirán… —indicó Sothis mientras comenzaban a realizar alguna clase de ritual. — Sora, pase lo que pase, prométeme que protegerás a Beres con tu vida.

— Lo haré. —dijo Sora decidido.

— De acuerdo. Desean volver al bosque, vencer al enemigo y rescatar a esos jóvenes… No hace falta que lo digan. Sé lo que albergan sus corazones como si fuera el mio propio…

Fue en ese momento cuando Sothis bajó del trono y caminó hacia donde estaba Beres, en lo que el trono se transformaba en partículas doradas rodeando a las chicas y a Sora

Justo cuando ambas manos hacían contacto, Sothis se fusionó con el cuerpo de Beres, formando un solo ser.

Entonces una energía mágica la rodeó y entonces ella presentó unos cambios impresionantes en su aspecto físico: Sus ojos se tornaron verdes claros, al igual que su cabello, impresionando a su alumno.

— ¡Beres! ¡Has cambiado! ¡Mirate el cabello! —expresó Sora sorpresa al verla así, aunque lo que lo sonrojó fue lo muy atractiva que se miraba.

— ¿Ah, te gustó? Te has vuelto muy alto Sora. — dijo su profesora al sentir lo mismo. — Ya me has alcanzado, Sora.

Sora también experimentó cambios en su aspecto físico, ya no parecía menor de edad físicamente, sino como un joven adulto de 18 años o más debido a su estatura. Y lo más importante, se dejó unos mechones blancos en su cuero cabelludo, cosa que le resultó algo atrayente a Beres, y puede que a sus amigas también.

— ¿En serio? De ser así, entonces soy más alto que Riku.

— Bueno, déjalo para después, tenemos que salir de este lugar lo mas pronto posible.

— Tengo una idea, ¿qué tal si unimos nuestros poderes para poder salir rápido de la oscuridad? —le propuso Sora unir sus fuerzas.

— Claro, ¿Por qué no? —accedió Beres gustosa.

Entonces lo que hicieron fue levantar sus respectivas armas: la llave del reino y la Espada de la Creacion, ahora transformada y conocida como la Espada Suprema, cuya piedra roja comenzaba a brillar.

Después, las espadas se unieron en una sola y las fuertes de todas, fue entonces cuando ambos lanzaron un gran rugido y entonces crearon una tremenda fisura en la gran parte del vacio oscuro y entonces aprovecharon para así salir de las tinieblas.

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De vuelta al bosque, todos vieron con sorpresa la dicha fisura creada por el poder de la gran espada creada por el dúo.

— La estrella maldita consume incluso las tinieblas. —dijo el joven Xehanort a secas.

Fue entonces cuando Sora y Beres aparecieron en la escena conmocionando a los chicos de su clase, y a la vez sorprendiendo a los malos.

— Beres… Sora… son ustedes, ¿verdad? Sabía que volveríamos a vernos. —dijo Edelgard sorprendida, y maravillada por el aspecto del portador de la llave espada.

— Sora, luces muy cambiado, amigo. —comentó Riku asombrado por el aspecto recién cambiado del pelicafé.

— Tienen un aspecto extraño… pero dejemos las preguntas para luego. ¡Lo primero es encargarse de los enemigos! —pidió la emperatriz concentrarse en vencer a sus rivales.

— Considéralo hecho, Edelgard. — accedió Sora decidido entrando en modo badass, junto a su maestra y los demás.

— Sora, ¿pero qué te pasó? — murmuró la mencionada sonrojándose por poco debido a su actitud y voz… varonil.

Y no solo eso, las chicas también se quedaron pasmadas por el aspecto recién cambiado del portador de la llave espada, hasta incluso Riku se llevó la sorpresa al ver a su amigo comportarse así, aunque de alguna forma esto lo llenó de orgullo.

FIN DEL CAPITULO 28