Disclaimer: Todo lo que reconozcan es propiedad de Stephenie Meyer

Nota previa: Este capítulo va dedicado a todos los amantes de Edward y Bella :D


Bella POV

Tenía que admitir que la Navidad había sido maravillosa. Me la había pasado muy bien en compañía de los Cullen y nadie había dicho nada sobre mi relación con Edward, más bien, todo mundo lo había visto como lo más normal del mundo y nos habíamos librado de las preguntas incómodas. Al menos yo así lo sentía, todavía no estaba segura sobre lo que había entre nosotros y hasta no saberlo, no me sentía cómoda cuando estábamos acompañados de nuestros seres queridos. Para Edward no era tan complejo y él se mostraba tan cómodo como siempre, lo que también lograba contagiarme y eso me hacía pensar que las cosas funcionarían mejor de como yo lo esperaba.

Por esa razón, le había pedido a Rosalie que me acompañase a ver a su ginecóloga, sabiendo que nuestra relación se iba haciendo cada vez más seria, quería sentirme segura y ya había comentado con ella lo importante que era eso para mí. Ahora, las dos estábamos en la sala de espera, aprovechando que los mellizos se habían ido con su papá a patinar en hielo. Además, desde que Nessie estaba con Jake en La Push, la rubia ahora tenía más tiempo libre del que había tenido desde que nacieran Jace y Emmie.

–¿Bella Swan? – cuando la enfermera me llamó, las dos nos pusimos en pie y entramos al consultorio.

–Entonces ¿parche? – le murmuré a mi mejor amiga mientras esperábamos a que la doctora entrara

–Yo creo que es lo que mejor te quedaría, aunque quizás quieras escuchar las opciones que te dé Aline

Entonces, Aline Hannigan, la ginecóloga entró con una sonrisa amable y yo procedí a explicarle lo que estaba haciendo ahí. Ella me escuchó sin emitir comentario, aunque yo sentía que enrojecía hasta la punta de los pies debido a la vergüenza de tener que hablar sobre algo tan íntimo con alguien desconocido. Después de responderle todas las preguntas que me hizo con sinceridad, ella se puso en pie y comenzó a sacar algunas cosas de una gaveta.

–Muy bien, señorita Swan, antes de poder determinar cuál es el mejor método anticonceptivo, es necesario constatar que no está usted embarazada – ella dejó un pequeño envase de plástico en el escritorio frente a mí

–Pero hemos usado condón – murmuré con la voz temblorosa.

–Es el procedimiento habitual – ella me explicó – el baño está al fondo a su derecha – esa mujer, aunque amable, era implacable. Así que no me quedó de otra más que ponerme de pie.

Con el envase lleno, volví al consultorio un par de minutos después. Cuando entré, Rosalie y la doctora Hannigan estaban charlando tranquilamente sobre los mellizos. Al verme, mi mejor amiga me dirigió una sonrisa y la doctora se volvió para colocarse unos guantes y sacar una lámina de otra gaveta. Me indicó que dejara el frasco en una mesa junto a la de inspección. Tras dejarla en el lugar, me fui a sentar junto a Rose mientras la doctora abría el frasco e introducía la lámina. Pasaron unos segundos en los que ninguna de las tres dijo nada.

Por fin, la mujer cerró el frasco, tiró la lámina y los guantes a la basura y se sentó frente a nosotras. Tal despliegue me hizo respirar tranquila.

–Me temo, señorita Swan que no será posible colocarle o recetarle ningún método anticonceptivo

–¿Qué? ¿Pero por qué?

–Porque está usted embarazada.

Inevitablemente, mi mirada fue a Rosalie, quien parecía estar tan sorprendida como yo. Sin embargo, mientras una sonrisa iba curvando sus labios, yo me llevé las manos a la cara e intenté contener las ganas que tenía de ponerme a gritar. Esto no podía estar pasando, era una locura. Edward y yo ni siquiera éramos novios. Además, habíamos tenido cuidado, él siempre usaba condón y la primera vez, me había tomado la pastilla del día después. No entendía cómo esto podía estar sucediendo. ¡Dios! ¿Cómo se lo iba a explicar a mi madre? ¿Qué le iba a decir a Edward? ¿Qué pensarían ahora de mí los Cullen? Seguro creerían que soy una cazafortunas y…

Y de repente me encontré con que Rosalie me miraba fijamente y me daba unas palmaditas en las mejillas, haciéndome reaccionar.

–Respira, Bells, no es momento para perder la cabeza con tus divagaciones – ella me dijo con dulzura y yo me di cuenta de que todas mis dudas no las había pensado, sino que había soltado todo en medio de un ataque de pánico y que ahora andaba de un lado al otro del consultorio.

–Rosalie tiene razón, señorita Swan, no es momento para que se altere – la doctora Hannigan me sonrió con ánimo y yo me obligué a respirar profundamente y a calmar mis pulsaciones – Eso es, respire profundo y cuando se sienta más tranquila, tome asiento

–Pero…no entiendo cómo pudo suceder – fue lo primero que dejé escapar de mis labios después de haberme calmado y sentado.

–Me parece que eso ya no es lo importante, lo que debe de considerar ahora es que, a partir de hoy, tendrá que cuidarse mucho más – la doctora sacó una receta y comenzó a escribir mientras yo sentía cómo Rosalie tomaba mi mano para brindarme su apoyo. – Si tiene tiempo, ahora mismo podemos hacer un ultrasonido para determinar de cuánto está para poder establecer posibles fechas de parto y fechas de revisiones mensuales.

Mientras duró la consulta, no me permití pensar en nada que no fueran las indicaciones de la doctora. Como no teníamos otra cosa que hacer y ella tampoco tenía paciente, me hizo un rápido ultrasonido que constató lo que decía la prueba. Dentro de mí se estaba gestando una vida. Una vida que no tenía más de dos semanas. Una vida que había sido concebida, según la doctora y mis cálculos, el día en que había aceptado ser la pareja de Edward para la cena de Navidad. Una vida que, si todo salía como debería, llegaría a mis brazos en septiembre.

La doctora me explicó los cuidados y atenciones que debería tener, no sólo con mi alimentación, sino con mi rutina diaria. Yo apunté todo, hice las preguntas que consideré pertinentes y me concentré sólo en eso. La doctora Hannigan me recomendó tener paciencia y tranquilidad. Como estaba embarazada de apenas un par de semanas, me indicó que lo mejor sería agendar otra cita para poder llevar un seguimiento adecuado en otras dos semanas para completar el primer mes y así darme el mejor tratamiento. Asentí.

–¿Será prudente hacerle saber al padre? – la pregunta no salió de mis labios, sino de los de Rosalie.

–Eso no es algo que me competa a mí responder. Sin embargo, yo recomiendo esperar al segundo trimestre para poder compartir la noticia. Los primeros tres meses son vitales y son cuando se dan más los abortos espontáneos. – al parecer, mi preocupación seguía siendo evidente, por lo que la doctora me sonrió – si así lo desea, señorita Swan…

–Bella – la interrumpí – si ya nos vamos a ver cada mes, creo que prefiero que me llame por mi nombre

–Muy bien, Bella. Si lo deseas, puedes traer a tu pareja en la siguiente cita o esperar a que te sientas lista para compartir la noticia, quizás para tu segundo mes.

Asentí porque no me sentía capaz de hacer nada más. La cita se terminó y yo salí del consultorio seguida de Rosalie. Mi mejor amiga me dejó sentada en la sala de espera mientras iba a agendar mi próximo chequeo. Cuando volvió, se sentó a mi lado y me pasó un brazo por los hombros. Y el comentario que hizo, logró que yo sonriera por primera vez desde que entramos al hospital.

–Emmie y Jace tendrán un primito o primita

–Eso parece – le dirigí una sonrisa temerosa y ella apoyó su cabeza contra la mía

–Puedes darte tiempo antes de decirle a Edward. Como dijo Aline, el primer trimestre es el complicado y, de no haber venido, habrías tardado más tiempo en darte cuenta. Con dos semanas tienes más de un mes para ver hacia dónde va tu relación antes de soltar la bomba – yo asentí, porque no estaba tan segura de ello. – Tranquila, Bells, no estás sola.

Eso me hizo ser consciente de que, realmente no era lo peor que podía sucederme. Rosalie había pasado sus primeros meses de embarazo sola, en proceso de desintoxicación y en otro país, alejada de su amor. Yo tendría, por lo menos, el apoyo de mis amigos y mis padres si las cosas no salían bien con Edward. Abracé a la rubia y agradecí al cielo el tenerla de vuelta en mi vida. Ahora la necesitaría muchísimo.

–¿Vamos a comer?

–Vamos – ella tomó mi mano y ambas salimos del hospital.

Sabía que tenía muchas cosas que hacer, muchas listas que comenzar para planear todo lo que se me venía encima, sin embargo, primero quería un momento para sólo disfrutar de la noticia. Definitivamente, no era algo que estuviera en mis planes a corto plazo, sin embargo, ahora que ya estaba embarazada, lo mejor sería tomarlo de la mejor manera y asumirlo con tranquilidad por bienestar del bebé. Y aunque sabía que tenía tiempo para dejarle caer la bomba a Edward, sentía que no podría estar realmente tranquila hasta que él lo supiera y yo viera su reacción.

Edward POV

Estaba en un dilema. Ya había convencido a Bella de festejar la Navidad conmigo y mi familia, ahora, se venía la fiesta de Año Nuevo que organizábamos como empresa. Y las cosas no serían tan sencillas porque habría más gente y también estaría la prensa. Aunque ella nunca me lo haya dicho abiertamente, sabía que eso era lo que más le preocupaba. Quizás había logrado burlar toda la atención que pudo haber tenido cuando modeló para VS, pero ahora no sería tan sencillo. Si aceptaba venir conmigo, aceptaría una relación que estaría en primera plana. A diferencia de muchas mujeres, ella podía hacerse una idea de cómo sería aquello, después de haber vivido la de Rosalie y Emmett tan de cerca.

–¿Sigues dándole vueltas al asunto de Bella? – mi hermano volvió a la sala y yo asentí, incapaz de hacer otra cosa.

–Es que no sé cómo hacer esto. Si le pido que sea mi novia y luego le pido que vaya a la fiesta conmigo, pensará que sólo se lo pedí por eso. Pero si le digo de la fiesta, ella inmediatamente dirá que no por la prensa y por no tener una etiqueta de novios – después de estar sentado, tuve que ponerme de pie porque no soportaba la quietud – ¿por qué es tan importante para ella?

–Porque es una chica – respondió mi hermano mientras servía tres vasos de whisky y luego los distribuía.

–No sólo es una chica, se trata de la única chica a la que he llevado a un evento familiar, se trata de la chica que me tiene vuelto loco y de la única chica a la que puedo visualizar a futuro – le di un trago a mi bebida – Jasper, me vendría bien algo de tu sabiduría.

–Dame dos – respondió el rubio, atento al cien por ciento a su teléfono – tu hermana está mandándome fotos de los manteles y si no le respondo cuanto antes, cuáles me gustan más, me matará.

Emmett y yo nos miramos y soltamos una carcajada que liberó un poco del estrés que sentía. En estos momentos, entendía perfecto a los dos hombres que estaban conmigo. Emmett estaba disfrutando de sus primeras semanas como casado y Jasper estaba también divirtiéndose mucho con la planeación de su boda con mi hermana. Por primera vez, entendía por qué los dos estaban dispuestos a dejar la soltería y comenzar una nueva etapa con sus respectivas compañeras. Así era como me sentía cuando estaba con Bella. Me encantaba escucharla reír, amaba la sensación de su cálido cuerpo pegado al mío y el que pudiéramos pasar horas hablando sin aburrirme le hablaba a una parte vital de mi ser.

Por fin, Jasper dejó el teléfono en paz, le dio un trago a su bebida y me miró a los ojos. Aunque estaba respondiéndole mensajes a mi hermana, estaba seguro de que el rubio no se había perdido detalle de mi dilema.

–Yo creo que tendrías que hablar claramente con ella. Dile que quieres que sea tu novia, no sólo por los eventos, sino porque eso le dará seguridad sobre el rumbo de su relación. No importa que tú ya lo tengas en claro, aún sin el título de novios.

–Además, ella te conoce, en el momento en el que le pidas que sea tu novia entenderá que no es otra más de tus conquistas y que lo suyo va en serio.

–Nada más serio que pedirle que sea tu novia y te acompañe a la gala de Año Nuevo de la empresa – Emmett se recostó en el sillón y dio un trago a su bebida – Además, será más sencillo para ella pues es la mejor amiga de la enana. Estará bien vestida y podemos asegurarnos de llegar todos juntos para que no sienta que toda la atención se enfoca en ella. Estoy seguro de que con eso lograremos que se encuentre a gusto.

–Exacto, con nuestra boda en ciernes y el equipo de Emmett en play-offs, su relación no atraerá tanto a los periodistas. – Jasper se mostró de acuerdo con mi hermano y yo tuve que ver la brillantez de su plan. Con cada uno involucrado en algo importante, sería difícil que todos se fijaran en nosotros.

–No me asusta que los periodistas se enfoquen en nosotros

–Tal vez a ti no, pero a ella no le gustará nada que la vean sólo como tu siguiente conquista, porque así la verán desde el momento en el que te aparezcas con ella sin haber hecho pública su relación, antes del evento

–¿Estás seguro que quieres pedirle que sea tu novia?

–¡Claro que estoy seguro! No me la puedo sacar de la cabeza y la extraño cuando no estoy con ella

Emmett y Jasper compartieron una mirada burlona, pero no tenía ni ganas de negar lo innegable: estaba enamorado hasta las trancas de Isabella Swan. Había querido disfrazarlo, había querido ocultarlo, pero todo estaba saliendo de una manera totalmente distinta a lo que yo me hubiera imaginado. Sin embargo, no era algo que no pudiera esperarme, a diferencia de otras chicas, Bella me conocía, conocía a mi familia y resultaba difícil fingir que no era así. Para nosotros, no había una fase de conocimiento, no necesitábamos pasar por esas citas complicadas en las que preguntabas al otro para conocerlo, porque ya lo hacíamos. Lo nuestro se trataba de un ajuste a nuestra relación. Y yo estaba seguro de que Isabella Swan era la mujer con la que quería planear un futuro real.

–¿Te acuerdas hace años decía que jamás tendría novia y que no conocía la palabra rogar? – preguntó mi hermano

–Sí, y míralo ahora, ideando cómo pedirle a una chica que sea su novia. – ambos comentarios me hicieron sonreír con ironía. Ni en mis sueños más extravagantes hubiera colocado a Bella Swan como mi novia. Ahora, sabía que, si no era ella, no sería ninguna otra chica.

–Mi hermanito ha crecido, qué orgulloso me siento – la teatralidad de Emmett me hizo rodar los ojos y, como muestra de mi molestia, le arrojé un cojín a la cara.

–¡Eh! Eso no vale, nos mandan a dormir mientras ustedes hacen una guerra de almohadas – la queja emitida por mi sobrino nos hizo voltear a las escaleras, donde Jace y Emmie nos miraban con sus ceñitos fruncidos.

–¿Y ustedes? Se suponía que ya estaban dormidos – Emmett se puso de pie y miró a sus hijos también con seriedad.

–No es justo, papi. Nosotros también queremos jugar guerra de almohadas – Emmie replicó y entonces esbozó su sonrisa embaucadora – ¿Podemos jugar un ratito con ustedes?

No hace falta decir que estuvimos jugando a la guerra de almohadas cuarenta minutos antes de que Emmie y Jace cayeran profundamente dormidos: el rubio encima de su padre y Emmelie en mi regazo.

–Este par va a hacer de ustedes lo que quieran – dije acariciando los rizos de mi sobrina.

–Mira quién lo dice, el que cedió inmediatamente y le dio un cojín a Jace – Jasper me miró burlón y yo tuve que esconder una sonrisa detrás de la cabeza de Emmie. – Supongo que tú y Rosalie han hablado de este consentimiento

–Sí, ella sabe que, por ahora, será difícil no ceder, pero creemos que cuando empiecen la escuela, deberemos ser más firmes con los dos – Emmett explicó, acariciando el cabello rubio de su hijo y yo sonreí al verlo tan feliz.

–Ya te quiero ver – murmuró Jasper y yo tuve que ahogar una risita.

–Tendrás que serlo, no se trata de que ellos piensen que se van a salir con la suya en todo

–Lo sé, sólo espero ser capaz de mantenerme firme cuando vea sus caritas tristes. Hubieran oído a Jace cuando le habló a Rosalie en Navidad, ni ella le pudo decir que no.

–¿Cómo se han vuelto tan manipuladores en cuatro años?

–Tienen de dónde, Rosalie es una experta – Jasper fue el que puso en voz alta el pensamiento de todos. – No quiero imaginarme los dramas que le armará Emmelie cuando tenga quince años.

Después de eso, llevamos a los mellizos a su habitación a dormir. Jasper se marchó, pues la enana ya había vuelto a casa y Emmett y yo nos dirigimos a la sala de juegos para echarnos una ronda de billar. Al parecer, esa noche, Kate llegaría tarde, pues había ido de fiesta con sus amigas. Y yo no podía negar que la compañía de mi hermano me venía bien, no quería estar solo con mis pensamientos y Emmett era un experto en distracciones. Además, con la audiencia tan cercana, dudaba ser el único en desear tener la mente ocupada.

–¿Estás bien? – le pregunté a mi hermano mientras los dos preparábamos los tacos.

–Sí. Estoy seguro de que todo saldrá sin problemas. – curiosamente, podía percatarme de que mi hermano no mentía. – Las pruebas fueron positivas, Jace y Emmie son mis hijos y cualquier juez verá que lo mejor es que tanto Rose como yo, estemos para los mellizos

–¿No te preocupa que haya consecuencias por esos cuatro años que ella los mantuvo alejados de ti?

–¿Qué puede hacer un juez por ello? No es que pueda retroceder el tiempo para que yo pueda estar ahí para mis hijos y dudo que Rosalie vaya a exigir algo por esos años – Emmett se veía tan seguro, que yo no pude más que aceptar su actitud y dejar pasar el tema.

A la una, cuando ya habíamos pasado por tres juegos empatados, dos perdidos y uno ganado, creí que era tiempo para irme. Seguramente, Kate no tardaría en llegar y no deseaba encontrarme presente para cuando lo hiciera. Me despedí de mi hermano, asegurándole que en cuanto tuviera las cosas claras para la fiesta de Año Nuevo, le hablaría para que nos pusiéramos de acuerdo y así llegar todos juntos.

Una vez en mi departamento, llegó esa sensación de soledad de la cual había estado huyendo. Desde que me mudé, había apreciado muchísimo mi tiempo a solas y el tener un espacio que era enteramente mío. Ahora que veía la casa de Emmett y Kate tan rebosante de calidez, entendía que ya había disfrutado lo que tenía que disfrutar y que ahora era tiempo de buscar algo más que me hiciera sentir satisfacción.

Mi teléfono vibró y al sacarlo, sonreí al ver un mensaje de Bella.

"¿Sigues despierto?"

"Sí"

Me aparecieron los puntitos que indicaban que estaba escribiendo ella también, pero que luego dejaba de hacerlo, y así unas dos veces más. Seguramente, estaba tratando de pensar en una respuesta. Decidí ahorrarle el problema.

"Te extraño"

"Y yo a ti. Tengo algo que contarte"

"¿Quieres que vaya a tu casa?"

"Estoy afuera de tu edificio"

Ni bien leí su mensaje, tomé una chamarra junto con mis llaves y salí corriendo del apartamento. ¿Qué se suponía que estaba haciendo aquí a la una de la madrugada? ¿Se había atrevido a venir sola? Rogaba a los santos en el cielo porque por lo menos hubiera venido en un taxi. Sin embargo, mis temores se extinguieron al verla salir del automóvil de Rosalie. Ambas mujeres se abrazaron antes de que Bella saliera. Le dirigí un saludo con la mano a la rubia, mismo que ella correspondió para luego arrancar. Apenas tuve a la castaña frente a mí, la rodeé con mis brazos. Lo más increíble fue sentir los de ella alrededor mío y sentir su mejilla justo sobre mi pecho.

–Creí que ya no podría verte hoy – ella susurró y yo besé su sien.

–Yo tampoco, contaba con que estarías con la rubia todo el día

–Sí, bueno…surgió algo y supe que tenía que venir a verte cuanto antes – ella se apartó de mí y me miró fijamente.

–¿Está todo bien?

–Sí…no…no lo sé

–Lo mejor será que subamos. En mi departamento tengo café y podemos hablar con calma – con una mano en su cintura, la insté a caminar los escasos pasos que nos separaban del elevador.

Apenas las puertas se cerraron tras nosotros, Bella se lanzó sobre mí y llevó sus labios a los míos en un beso lleno de emoción, mismo que yo correspondí, hundiendo mis dedos en sus ondas castañas. Para cuando llegamos a mi puerta, los dos estábamos jadeantes. Ella se sentó en el sillón y yo me obligué a ir a la cocina para poner café y despejarme. Bella había venido a hablar conmigo, pero siempre que me besaba de manera tan desenfrenada, yo perdía toda consciencia y lo único en lo que podía pensar era en tenerla entre mis brazos y entre mis sábanas.

Cuando regresé a la sala, Bella estaba recostada en el sillón, se había quitado los zapatos y tenía las piernas recogidas debajo de ella. Aún con esa expresión de confusión en el rostro, estaba hermosa. Le tendí una taza, con una cucharada de azúcar, como le gustaba y me senté frente a ella. Me sentía un poco incómodo, no podía imaginarme lo que querría decirme y yo no tenía ni idea de cómo abordar el tema que a mí me estaba carcomiendo.

–Estoy embarazada – volteé a verla, porque tenía que estar seguro de que había escuchado bien.

–¿Dijiste em…embarazada? – pregunté, queriendo confirmar que estaba entendiendo

Sí – después de esa afirmación, Bella se puso en pie y comenzó a andar por toda mi sala – fui con Rosalie con su ginecóloga, porque quería comenzar a usar un método anticonceptivo, pero antes de que la doctora me ofreciera su catálogo, me obligó a hacerme una prueba de embarazo – yo sólo podía mirarla mientras sentía cómo todo en mi interior se estremecía – resultó que no podía ponerme nada porque ya tengo algo ahí dentro. Dos semanas. Sé que es demasiado pronto, que no debería de estar sucediendo, que debía de ser más cuidadosa…y… ¿por qué demonios estás sonriendo? Deberías estar furioso, aterrorizado o algo así.

–¿Por qué debería de estarlo? – quizás era demasiado pronto en nuestra relación, pero nuestras circunstancias no impedían que tuviéramos un bebé – Vamos Bella ni tú ni yo somos adolescentes. Somos adultos que nos valemos por nosotros mismos. Francamente, pensé que al oír la palabra embarazo estaría aterrorizado, pero lo cierto es que no siento ni pizca de miedo. Sólo estoy feliz. – quizás era demasiado pronto, pero el imaginarme a una hermosa niña con los ojos de Bella, todo en mi interior se derretía. Me puse de pie y me acerqué a ella. – Todo saldrá bien, Bella.

–Pero ni siquiera somos novios – ahí estaba otra vez su preocupación por la condenada etiqueta, sólo que ahora a mí ya no me valía para nada

–Eso tiene fácil arreglo – sólo tenía que pedírselo, pero estábamos hablando de la mujer que tenía en su seno a mi hijo o hija. Ofrecerle ser mi novia era demasiado poco – Cásate conmigo.

–¿Qué? – ella me preguntó mirándome como si yo fuera el embarazado – Dime que no lo estás diciendo en serio.

–Lo digo completamente en serio, estás embarazada de mi hijo ¿cómo se te ocurre creer que no te pediré en matrimonio?

–Estamos en pleno siglo XXI, Edward. No necesito de tu buen nombre para proteger el mío y no hace falta que "me pidas" en matrimonio – ella me miró con el ceño fruncido y yo respiré profundamente, tratando de reformular en mi mente mi propuesta para hacerla más real para ella.

–No se trata de eso. Bella, tendremos un bebé y quiero que llegue a un entorno estable, que en estos meses no te tengas que preocupar por nada que no sea estar tranquila y feliz, que tengamos tiempo para planear su llegada. – queriendo mejorar un poco la situación, me acerqué un poco más para acariciar sus brazos – Quiero que formemos una familia.

–Sí lo estás diciendo en serio

Aprovechando su momento de reflexión, bajé mi cabeza en busca de sus labios. Ella correspondió a mi beso, primero con algo de hesitación, pero pronto la sentí dulcificarse entre mis brazos. Durante un instante, me negué a pensar en nada que no fuera disfrutar de ese beso. Bella estaba conmigo, estábamos hablando de nuestro futuro, y era un futuro que parecía extenderse firmemente al futuro. Un hijo nos vincularía para siempre. No podía sentirme más dichoso. Al menos así lo sentía yo, porque al parecer, a la castaña no le estaba sucediendo lo mismo; de un momento a otro se separó de mí y me miró todavía molesta.

–No estarás pensando que dejaré mi trabajo ¿o sí? Porque te lo advierto, no soy el tipo de mujer que deja su empleo y se dedica felizmente a ser ama de casa, a ser mamá 24/7 y a esperarte cada día en la puerta – ella estaba decidida, así que yo no me atreví a interrumpirla – Edward, no puedes pedirme que nos casemos cuando no llevamos ni un mes juntos. – como si de un globo desinflado se tratase, su humor cambió a uno más melancólico. – Y ahora no se trata sólo de nosotros. Quiero a este bebé, pero me rehúso a que sea el motivo por el cual tú y yo sigamos juntos

Bella se sentó en el sillón nuevamente y yo me quedé donde estaba para concederle un poco de espacio. Sí, entendía su postura y no se trataba de que yo quisiera tenerla como esposa florero. Si quería que ella viera las cosas como yo, entonces tendría que aplicar otra técnica. Para mí, las cosas ya estaban lo suficientemente claras: Bella era mi futuro. Ella y el bebé que estábamos esperando. Si lo que ella necesitaba era tiempo y seguridad, entonces eso tendría, porque no había nada más importante para mí que su felicidad. Di los dos pasos que me separaban del sillón y me hinqué frente a ella. Sus ojos castaños se encontraron con los míos y yo me atreví a tomar su mano.

–Estoy enamorado de ti, Bella – al percibir que ella iba a abrir la boca, negué con la cabeza – no, por favor, déjame terminar – le pedí y al notar mi vehemencia, asintió y me dejó continuar – sé que apenas hemos iniciado una relación, que todavía hay muchas cosas que tenemos que descubrir el uno del otro y que ya no estamos en la Edad Media. Tengo una hermana que me ha llevado de la mano a este mundo moderno donde las mujeres tienen total libertad e independencia – yo no creía ser un macho alfa, aunque tal vez sí un poco tradicionalista – no quiero que dejes tu trabajo, porque sé que te gusta; no quiero que sientas que pierdes tu esencia por convertirte en mi esposa, no quiero que me esperes todos los días en la puerta, espero que haya días en los que el bebé y yo seamos los que salgamos a recibirte – por primera vez, puse mi mano en su vientre y sonreí al imaginarme la estampa que se formaba en mi cabeza – Quiero que te cases conmigo porque eres la mujer más increíble del mundo y porque no hay nadie a quien yo quisiera ver cada despertar si no eres tú. Sé que te asusta dar un salto a lo desconocido, pero para mí será un placer acompañarte y tomarte de la mano mientras juntos nos arrojamos al vacío. – sólo había un detalle más que tenía que dejar en claro – Por favor, si lo que necesitas es tiempo, estoy dispuesto a darte todo el que requieras, sólo no permitas que el miedo o lo que el resto del mundo piense y diga, se convierta en un obstáculo para nosotros.

Eso era lo único que realmente me importaba: que Bella se dejara llevar por lo que pudieran decir de ella sólo porque se había quedado embarazada de mí o porque había aceptado ser mi novia/esposa tan pronto después de iniciar nuestra relación. Sólo ella y yo éramos los que conocíamos nuestras circunstancias y a nadie más le incumbía el cómo íbamos a resolver los problemas que se nos fueran poniendo enfrente ni cómo íbamos a llevar nuestra relación. Ella tomó mi mano entre las suyas y yo permanecí en silencio. Poco a poco, una sonrisa curvó sus labios y yo inhalé profundamente, esperando su respuesta.

–Muy bien, señor mío, que así sea. Me casaré contigo – yo sonreí, feliz y ella alzó su otra mano, también para impedir interrupciones – pero, como eres tan tradicionalista, tendrás que pedirle mi mano a mi padre. – así que eso era lo que la tenía tan divertida.

–Conseguiré un chaleco antibalas – respondí antes de capturar sus labios con los míos.

...

Horas más tarde, Bella dormía tranquilamente sobre mi pecho, yo miraba por la ventana el ajetreo de la Gran Manzana sintiendo cómo la calma se hacía con cada parte de mi ser mientras las yemas de mis dedos acariciaban con gentileza el vientre de la castaña. Tendríamos un bebé. Aprenderíamos muchas cosas el uno del otro en estos meses, y estaba seguro de que cuando nuestro pequeño o pequeña naciera, Bella y yo ya seríamos una pareja compenetrada. Y, sobre todo, con el amor como nuestro motor.


Antes de que todos empecemos todos con las cenas de Nochebuena, les traigo un regalito Navideño. Espero que les haya gustado el nuevo giro para Edward y Bella.

Muchas gracias por seguir con esta historia, en especial a:

Nelita Cullen Hale: me acabas de dar una idea grandiosa con eso del interrogatorio. Espero que este capítulo te haya gustado. Un beso!

jupy: como podrás ver, la Navidad ha traído muchas sorpresas, sobretodo para Edward y Bella. Espero la tuya sea maravillosa también.

Vanessa: gracias por la lealtad y por seguirme desde un inicio, como podrás ver, estoy comprometida con acabar la historia y darle el final que se merece y que ustedes también. Muchas gracias! te mando un abrazo!

Bitah: muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Me alegra que te guste y espero seguir sorprendiendo. un beso!

sueosliterarios: Bueno, primero que nada, aquí tienes tu Edward y Bella, espero no haberte decepcionado. Segundo, ya habrá un momento en el que los Cullen necesiten de Rosalie y ella esté ahí para sacarlos del atrolladero. Muchas gracias por siempre comentar y drme ideas malvadas. Un súper abrazo!

Yesenia Tover: muchas gracias por tus comentarios y por seguir leyendo! Besos!

Sally Dollanganger: Me da muchísimo gusto que recuperaras tu cuenta, de verdad! Espero que el capítulo de hoy te haya gustado, aunque no hubo nada con respecto a Emmett y Rosalie. Pronto veremos cómo será la relación de Emmie y Jace con Royce, eso sin duda les irá dando pistas de a dónde va todo. Prometo no dejarte así con Amor en el Laboratorio, estoy escribiendo el último capítulo para darle un buen final.

Nos leemos pronto, queridos míos!

Que pasen una excelente Nochebuena y una Feliz Navidad en compañía de sus familias,

con amor,

Dayan Hale