Escapada

-Sev, Sev… Son las seis menos diez – decía Ariel mientras lo sacudía levemente por el hombro.

Sev despertó. "He de traer también el despertador mágico del Refugio, ahora que me va a tocar dormir a deshoras."

-Vaya… Gracias por avisarme con tiempo, porque he de vestirme y hablar un poco contigo.

-¿Has descansado bien? ¿Te encuentras mejor?

-Sí, cariño, mucho mejor – le dio un beso y salió de cama.

Comenzaron ambos a vestirse.

-Antes has dicho que algo te dolía, por eso hemos ido a la enfermería, ¿no?

-Sí, pero no te preocupes, ya se me ha pasado por completo. ¿Has leído tu libro?

-Sí, los dos primeros capítulos. Tratan de cómo surgió la ciencia en la antigüedad.

-¿Y eso no es muy avanzado para tercero?

-Sí. Es temario de quinto, pero desde que me enseñaste las estrellas me interesa mucho el tema. La Astronomía fue la primera ciencia que se desarrolló.

-Vaya, no lo sabía. A ver si ahora con el giratiempo tengo más tiempo de leer y aprender cosas que no tengan que ver con la magia, porque no sé casi nada, soy muy ignorante.

-No digas eso, Sev, sabes muchas cosas. Si quieres, cuando acabe con él te lo dejo, así no tienes que sacarlo tú de la Biblioteca.

-Vale, gracias.

-Calculo que en una semana lo terminaré.

-Genial. He de hacerte una consulta. El lunes he quedado con Albus para ir todos los que ocluimos a aprender una magia nueva que sabe él y nos quiere enseñar. Vamos a usar mi giratiempo los cinco juntos mientras estamos en clases.

-¡Hala! ¿Eso se puede?

-Sí. Le ha ampliado la cadena.

-Vaya…

-¿Tú qué prefieres? ¿Ir con Albus antes o después de clases?

-Si vamos antes de clases, ¿será de noche?

-No creo. Supongo que iremos tres horas. Si retrocedemos desde las nueve serán las seis, que ya es de día.

-Claro, es verdad, ahora amanece muy temprano. Pues mejor antes de clases, para estar más frescos.

-Genial, yo también lo prefiero. Se lo diré a los demás, a ver qué les parece. Cuando vengan Jack y Anthony nos vamos a ir un ratito, he de ir a buscar algo a mi sitio secreto.

-Vaya… ¿Se lo vas a enseñar a ellos y a mí no?

-No, cariño, no se lo voy a enseñar, sólo van a acompañarme. A ti te llevaré más adelante, cuando sea seguro andar los dos solos por el castillo.

-Vale, Sev. ¿Y con Lily cuándo vamos a estar?

-Todavía no podemos tampoco. Quedan algunos malos en el colegio, dos en su casa, y si se enteran que estamos juntos le pueden hacer daño.

-Vaya… Qué pena. Yo pensaba que ya íbamos a poder estar todos juntos. La echo de menos, me cae muy bien, y también Cecile y Remus.

-Y tú a ellos, Ariel, te quieren mucho, pero debemos tener un poco más de paciencia, quizá hasta el año próximo, cuando los malos de su casa se hayan ido.

-Jo… Todavía hasta septiembre… - Ariel estaba realmente apenado – Falta mucho.

-Quizá podamos vernos en verano. Lily y yo podemos ir por Red Flu desde mi casa a la de Jack a visitaros y seguro que Cecile y Remus también se apuntan. Ellos también tienen Red Flu en sus casas.

-Claro… Sería genial.

-Ya lo iremos hablando, no te preocupes por ahora.

Llegaron sus dos amigos y Jack le preguntó.

-¿Estás listo? Deborah está abajo esperándonos y ya no hay tanto follón en la Sala ni en las mazmorras.

-Genial. Me las veo canutas para controlar a la gente, me están poniendo en aprietos.

-Ya, lo típico. Ya sabes cómo somos los Sly.

Prince cogió su mochila vacía.

-Vamos entonces.

-Sev, ¿puedo esperarte aquí hasta que vuelvas? - le preguntó Ariel - Así sigo con mi libro.

-Claro. ¿No tienes que estudiar o hacer los deberes?

-Ya hice todo ayer.

-Bueno, pues disfruta. Luego estamos otro ratito juntos y me cuentas de qué va.

-Vale, hasta luego.

Salieron del dormitorio y pasando por la Sala, ahora casi vacía, recorrieron las mazmorras hasta las escaleras, los cuatro. Fueron hasta el tercero para subir al séptimo por el pasadizo. Una vez estuvieron en él, Prince aprovechó para hablar sobre el tema del lunes. Decidieron que lo harían antes de clases. También les dijo.

-Voy a entrar solo en la Sala, pues se trata de una demanda que sólo yo conozco y así debe seguir siendo por el momento, espero que lo entendáis.

-Claro, Prince, sin problema – le dijo Deborah.

-Os agradecería que os quedarais vigilando en dirección a la puerta Gryff, que es de donde nos puede llegar algún peligro.

("Así Jack no ve cómo es la puerta del Aula de Espionaje, más pequeña que la de la Biblioteca de Clasificación.")

-Así haremos, no te preocupes – le respondió el propio Jack.

Así hicieron. Cuando llegaron hasta el retrato de Barnabás, su escolta se adelantó unos pasos en dirección a la casa Gryff, quedando de espaldas a él. Prince paseó y demandó el "Aula de Entrenamiento en Espionaje." Entró. Sorpresa. Lauren estaba allí, sentada a la mesa, estudiando el libro. Esperaron que la puerta se cerrara a su espalda.

-Buaaah… ¿Qué haces aquí? – le preguntó él.

-¿Y tú me lo preguntas? – riendo – Esconderme de todo el colegio y asegurarme de que nadie puede entrar en la Sala para poder dormir aquí esta noche y mañana.

-Vaya… Dame un abrazo.

Ella se levantó y se lo dio.

-¿Y tú? ¿A qué has venido?

-Por el libro, debo estudiarlo con Albus urgentemente. Uno de los horrocruxes contiene la Piedra de la Resurrección y sabe dónde está. Se ha visto tentado de ir por él porque perdió a toda su familia de joven, en circunstancias muy desgraciadas, ya te contaré con más detalle, pero el caso es que debo evitar que lo haga solo a toda costa, es un anillo y pensaba ponérselo. Puede caerle una maldición y morir.

-¿Él ya sabía que era un horrocrux?

-No. Y conoce la existencia de al menos otros dos objetos y un lugar más donde se pueden encontrar, y a mí se me han ocurrido otros dos. Ya lo hablaremos todo con más tranquilidad el lunes en clases, tengo mucho que contarte. Ahora están esperándome fuera Jack y los demás.

-Claro, Severus, vete.

-Espera un tiempo prudencial para volver a salir.

-Sí, tranquilo, no lo haré hasta la hora de la cena. Mientras almorzabais me he surtido bien en las cocinas para todo el fin de semana y he almorzado en el estanque de la Sala. Mientras tanto seguiré estudiando los libros de Artes Mentales que hay aquí. Aparecen muchas otras que salen en la Magia Roja. Proyección, Vínculo, Rastreo… Es todo un filón.

-Wooow… Yo no he llegado a fijarme. Cuando he venido ha sido sólo a estudiar a fondo lo de los horrocruxes.

-Claro, normal, con todo el lío que has tenido.

-Y ahora todavía más. Me ha dado un giratiempo para mí, y me parece que la próxima semana voy a tener que utilizarlo todos los días.

-Buaaah… Cuánto lo siento.

-Sí, Lauren, me has metido en un buen follón – rio – He pasado las cinco horas con Albus pensando en ti.

-Vaya, lo siento mucho – poniendo cara de pena.

-No pasa nada. ¿Me das otro beso?

-Por supuesto.

Volvieron a besarse durante medio minuto, sólo con los labios, como por la mañana.

-Te amo.

-Y yo.

-Hasta el lunes, preciosa.

Sev metió el libro en la mochila y salió de la Sala, la puerta desapareció a su espalda. Su guardia permanecía de espaldas.

-Ya está. Al quinto, por la escalera principal. Nadie se va a atrever con los cuatro.

Formaron, Prince al frente, Deborah y Anthony flanqueándolo y Jack en la retaguardia, los cuatro con las varitas en la mano. Pasaron por delante de la puerta Gryff para enfilar las escaleras. ("Ahí está mi otro amor y ella sí es inalcanzable en este momento.")

Bajando se encontraron con algunos Gryff y Rave que volvían a sus casas. Todos los saludaban, aunque fuera con leves gestos que ellos devolvían. Llegaron al quinto, que estaba desierto como de costumbre, y los condujo hasta el pasillo sin ventanas, para que no se les viera desde el principal.

-Esperadme aquí, que no pase nadie. Es importante que nadie descubra este lugar.

Fue solo hasta el Refugio. "Sólo he estado aquí una única vez desde Semana Santa, quince días atrás, cuando vine a preparar las pociones." Cuando entró le dio un vuelco el corazón. "¿Cuándo podré volver aquí con Lily? Ya estoy a punto de llorar."

Se sobrepuso mirando la vista medio minuto desde la ventana. Luego se dirigió al armario donde guardaba las pociones y cogió todos los frascos, tanto de estimulante como de reparadora, y también el despertador mágico. "Que me regaló Cecile cuando todavía no la conocía."

Salió y volvió sobre sus pasos, se dirigieron de nuevo a las mazmorras, la Sala volvía a estar medio llena. "Los que han ido a Hogsmeade ya han vuelto y sobre la mesa ante la cristalera hay de todo en abundante cantidad, como me ha vaticinado Lily. Está repleta de botellas y comida de las cocinas. Cómo nos vamos a poner. Buaaah…"

-Hey, Prince – éste fue el que le había pedido el giratiempo - Te has vuelto a escapar. Estábamos esperándote para comenzar.

Le dio la risa. "Buf… Si empezamos a las seis y media de la tarde, a las diez ya voy a estar para el arrastre, con el efecto de la poción contra el dolor y la falta de costumbre de beber alcohol. Y además, no he tocado los deberes de esta semana, así que me voy a encerrar otra hora por lo menos, hasta que Jack vuelva de avisar a las otras casas, que quede todo atado. Haré los deberes al dictado en el dormitorio."

-Podéis comenzar sin mí, yo he de hacer cosas todavía, no he tocado los deberes de esta semana, así que todo vuestro. Prefiero sumarme cuando ya os hayáis puesto a tono.

-Pero baja pronto, no nos hagas esperar mucho…

"Buf… La chica de cuarto. Seguro que lleva esperándome aquí toda la tarde."

-¿Has hecho los deberes?

-Me quedan la mitad, pero ya los haré mañana.

-Tienes que aplicarte, Defensa es el TIMO más difícil – le reconvino – Y entra el temario de los tres años.

-Ya, ya sé.

-Pues no te duermas en los laureles, hemos de estar preparados para lo que viene. No todo es luchar, también hay que sacar el resto de asignaturas.

("Y aprender Oclumancia, Magias Ancestrales y maldiciones, buf…")

-Claro, Prince, lo haré – le dedicó una intensa mirada de sus preciosos ojos castaños, transmitiéndole profunda aceptación del reproche que le acababa de hacer, y un tanto triste por ello también.

("Vaya… Le gusto mucho. Quizá ya se había fijado en mí antes de todo el lío, si quería ser buena guerrera. Y ella a mí también, es una preciosidad. Bueno, si esta noche caigo en sus redes, un día es un día, como dice Lily. No pasaré de los besos.")

-En poco más de una hora bajaré, a la hora de cenar.

-Genial, Prince. Aprovecharé para estudiar un rato.

"Qué mona." Le sonrió.

-Nos vemos luego.

Subió con Jack y Anthony al dormitorio.

-La tienes loca, ¿eh? – le dijo Jack.

-Ya, vaya responsabilidad, y presiento que no va a ser la única.

-Seguro que no. Bueno, yo subo a mi dormitorio.

-Aprovecha este rato para trasladarte si quieres, yo voy a meterme en cama a hacer los deberes al dictado. Voy a tener que tomar estimulante para quitarme el sueño que me da la del dolor. Ya he perdido la cuenta de las pócimas que llevo en un solo día, y mañana no voy a poder luchar.

-Malditos Gryff. ¿Para cuándo la revancha?

-Por el momento no, Jack. Esta vez el rumor no se ha corrido por el colegio y no conviene enemistarse de nuevo con los leones. Vamos a esperar un tiempo, a que nos hayamos ganado de verdad a los guerreros.

-Claro, claro…

Anthony y Prince entraron al dormitorio. "Aquí está mi peque esperándome."

-¿Qué tal, cariño?

-Ya voy por la mitad del tercer capítulo, que habla de la civilización griega – respondió Ariel - Pitágoras, que hizo muchos progresos en geometría, y Aristarco, que midió el tamaño de la Tierra.

-Vaya, qué interesante. Estoy deseando leer ese libro, pero ahora he de ponerme con los deberes un rato. ¿Te molestaré si los hago al dictado?

-No, Sev, no te preocupes. Me concentro bien.

Anthony volvió ese rato a la Biblioteca. Jack trasladó su baúl y se instaló en una de las camas más alejadas de ellos dos, y Sev hizo los deberes de tres asignaturas. Cuando Jack se fue le dijo.

-Pásate a avisarme cuando acabes con los mensajes y bajamos juntos a la fiesta.

-Genial.