Yuri sabía muy bien el día que era, el azabache estaba en el trabajo y quería aprovechar para hacer chocolate casero según las instrucciones de internet. Sabía que a Yuuri le encantaban las cosas dulces así que sería el mejor regalo de san Valentín para su ahora esposo, sobre todo porque era su primer "día de los enamorados" después de casados y quería que todo saliera bien.

Al primer intento le salió perfecto puesto que no le costaba medir los grados a los que debía estar la cocina para derretir el chocolate o cuánto tiempo dejarlo, además de que seguir instrucciones en ese sentido era su fuerte. Los terminó y puso en moldes de diferentes formas, no quería ser tan común como para solo hacer corazones igual que todo es mundo, después de eso los puso en la nevera y esperó el tiempo necesario para que estuviesen listos. Al terminar los puso en una bolsita de color celeste que se translucía un poco.

Aún era temprano y él no destacaba por su paciencia, decidió que lo mejor sería ir a buscarlo a su trabajo así que tomó el obsequio metiéndolo en su bolsillo y encaminándose a ir en la búsqueda de su cerdo.

En el camino vio muchas parejas besuqueándose o tomados de la mano, le daba asco verlos aunque sabía que él hacía lo mismo con Yuuri, para él era diferente porque era por el único que sentía amor, los demás le valían nada.

Llegó hasta la empresa del azabache y entró a recepción para esperar, la chica de la entrada ya lo conocía y lo dejó pasar a los asientos que habían ahí donde tuvo que esperar una hora antes de ver a quien quería. El japonés apareció en el lugar sin darse cuenta que Yuri se encontraba ahí esperándolo, la recepcionista no alcanzó a avisarle que lo esperaban cuando un chico muy alto de ojos azules y barba se acercó a él— Yuuri espera —dijo logrando que el otro se diera vuelta para ponerle atención.

Emil ¿Qué sucede? —preguntó intrigado ya que se notaba que el otro había corrido para alcanzarlo.

Esto —dijo el hombre dándole a Yuuri una almohada con forma de un beso de chocolate con carita, el japonés se sonrojó al instante y el rubio no tardo en levantarse de su asiento y acercarse.

¿Qué se creía ese imbécil para darle a su esposo, quien incluso portaba el anillo de matrimonio, un regalo en aquel día?— ¿Quién eres tú? —preguntó molesto y abrazando a Yuuri por la cintura desde atrás, no dejándolo agarrar el regalo.

C-cálmate, Yuri. Solo es…

¿Quién eres pregunté? —cada vez se irritaba mas, en el rostro del sujeto se podía ver que al parecer le divertía la situación.

Buenas tardes mi nombre es Emil, tú debes ser el esposo que tanto presume Yuuri —extendió su mano sonriendo. El rubio se sentía confundido, era obvio que Yuuri estaba casado, pero ese extraño hasta sabia con quien porque el mismo japonés le había dicho. Ahora sí que no entendía nada.

Yuuri tomó el regalo rápidamente y golpeo el rostro del rubio con él— ¡Deberías escucharme cuando hablo! —Exclamó molesto separándose del abrazo y confrontándolo— es el regalo que compré para ti, le dije a Emil lo mucho que me costó encontrar uno con esa forma. Al parecer se quedó en la oficina y él como buen amigo me lo trajo.

El humanoide se sintió idiota, esto de tener sentimientos lo alteraba demasiado, mas ahora que sabía que no dejaría ir a su cerdo por nada del mundo— bien, vámonos —dijo intentando tomar la mano de su pareja quien corrió la suya.

No hasta que te disculpes —casi se podía ver las venas en la sien como si palpitaran. Los Yuris tenían un pequeño duelo de miradas donde ninguno quería ceder, el rubio sabía que debía disculparse, pero no quería.

¡Bien! Lo siento ¿Feliz? —Yuuri sabía que eso era lo mejor que conseguiría de parte del rubio así que se resignó a no insistir— ten —dijo el rubio pasándole una bolsita celeste, la tomó curioso y la abrió encontrándose con chocolates de muchas formas.

El enojo se le pasó enseguida con ese pequeño acto de parte de su amado— gracias —dijo abrazándolo por el cuello y dando un suave beso en sus labios.

Emil se retiró diciendo "adiós" mientras era ignorado por el matrimonio que se encontraba dentro de su burbuja de amor.

Se fueron a casa de una manera bastante incómoda, Yuri abrazaba fuertemente por la cintura al azabache desde atrás mientras caminaban, sabía que el tiempo no era eterno por lo que quería aprovechar de tener todo el contacto posible con su esposo. No lo soltaría por nada del mundo y no se iría de su lado nunca, ni aunque él se lo pidiera.

En otros lugares:

un chico moreno tomaba un montón de fotografías de Seung vistiendo distintos trajes eróticos, era el castigo del coreano por haber borrado la foto de "Yuuri cerdito" antes de que él pudiese verla. También era un regalo para Phichit ya que podía tomar muchas fotografías. Este san Valentín estaba siendo lo mejor para el moreno

Jean había preparado una noche de karaoke después del trabajo, solo él y Otabek. Le encantaba cantar canciones donde hablaba sobre ser el rey y su robot solo le seguía el juego en todo lo que quisiera, aunque a veces quería ignorar a Jean por ponerse muy presumido.

El "rey" animó al humanoide a cantar con él como regalo de san Valentín y el otro accedió, no era una orden porque JJ nunca le ordenaba nada, dejaba que tomara decisiones ya que solo le pedía favores. Otabek cantó una que otra canción romántica dedicadas obviamente al hombre junto a él, jean simplemente lo abrazaba por el cuello y cantaba con él mientras bebía y reía. Al final jean terminó dormido y el otro tuvo que cargarlo hasta su habitación dejando un beso en su frente creyendo que el otro seguía dormido. Jean sonrió, en algún momento tal vez le diría que también lo quería de la misma manera

Richard había invitado a Chris a comer a un elegante restaurante, un hombre como él se merecía lo mejor y eso le daría. Al llegar preguntó por las reservaciones y los guiaron a su mesa, el rubio tenía un rostro de aburrimiento que se notaba al instante, cuando el taxista le preguntó que sucedía el otro respondió simplemente que era san Valentín y que deberían estar en un "love hotel" dándose mucho amor en vez de estar comiendo.

Richard no dudó ni un minuto y tomoy a su novio de la mano casi arrastrándolo fuera del restaurante, pagando de paso la comida aunque no la hubiesen consumido. Le dio a su novio lo que quería llevándolo al lugar que había pedido, se dieron amor mutuamente toda la noche solo descansando de vez en cuando