Estaba en las puertas de Konoha, que parecían las puertas del cielo, Konoha había cambiado demaciado, parecía una gran ciudad tecnológica, habían pantallas en todos lados, los locales se veían más modernos y la cara de Naruto estaba en todos lados.
El idiota logró cumplir sus sueños.
— ¿Por qué no vinimos a vivir aquí hace años? Todo esto es genial— decía Natsuya a mi lado.
Me quedé mirándo una pantalla que tenía la cara de Naruto cuando de pronto estaba en el suelo, alguien se había chocando conmigo.
¿Quien fue el idiota?
— Deberías de fijarte por donde vas dattebasa— escuché una voz, ese tono, me parece familiar.
Miré bien en frente de mí.
— Esto parece una escena de amor— escuché decir a Natsuya.
¿Por qué mi hija es así?
Un chico de no más de 12 años me estaba tendiendo la mano, algo sonrojado.
— Lo siento— lo escuché decir cuando tomé su mano, parandome y quedando casi a su misma altura, yo lo pasaba por unos centímetros.
— ¿Naruto?— dije, estrujándome los ojos.
— No me parezco a él— el chico se cruzó de brazos— Soy Boruto— dijo con una sonrisa.
¿¡BORUTO!?
Mi boca cayó al suelo.
Lo miré a los ojos, tenía los ojos un poco mas azules, pero es idéntico a Naruto, solo que la ropa de este chico es impecable.
— Soy Natsuya, ella es Keke— dijo mi hija tendiéndole una mano al niño, el la acepto.
— ¿Eres Keke-chan? Mi papá habla mucho de tí, no pensé que hablaba de una chica tan joven y... bonita— el chico río y se sonrojó.
No lo puedo creer, además de que está grande es más educado que Naruto.
Hinata, hiciste un buen trabajo.
— ¿Puedes llevarme con tu padre?
El chico lo dudó un poco, me miró de arriba a abajo pero luego sonrió.
— Esta bien, síganme.
Solo asentí y el chico se puso en marcha, Natsuya y yo lo seguimos.
Llegamos a las instalaciones del Hokage, nos paramos frente a una gran puerta.
— El viejo está del otro lado, yo ya me voy, mis amigos me esperan— el me sonrió— esperó verte pronto de nuevo, Keke-chan, adiós Natsuya-chan.
El chico nos dió la espalda y se fue.
— ¿Lo conocías?— pregunto mi hija.
— Lo vi cuando era un bebé.
— Oh.
Miré la gran puerta, la toqué 2 veces.
— Pase— escuché una voz familiar del otro lado.
Empuje la puerta, viendo de frente a Naruto, el se quedó mirándome con los ojos abiertos.
— No se ve nada mal— escuché a mi hija detrás de mí.
—¿Keke-chan?— Naruto se paró y corrió hasta ponerse en frente de mí, bajó su rostro a mi altura— ¿De verdad eres tú y no estoy delirando por tanto trabajo?
Yo puse una mueca.
— Felicidades, idiota, lograste tu sueño— pronuncie.
Lágrimas comenzaron a brotar del rostro de Naruto, y de un momento a otro, ya estaba por los aires por que el me estaba abrazando.
— ¡Keke-chan, pensé que nunca volvería a verte! ¡Estoy tan feliz de que estés aquí dattebayo!— grito.
— Que suerte tienes, mamá— escuché decir a Natsuya.
Naruto paró en seco y miró a mi hija.
— ¿¡Mamá!? ¿Ella es tu hija?— el dirigió su cara a mi.
— Si— dije encogiéndome de hombros.
Naruto me bajó y se acercó a ella, Natsuya se sonrojó.
— Soy Uzumaki Naruto, mejor amigo de tu mamá, pero puedes llamarme tío Naruto— el le tendió la mano a Natsuya.
— Natsuya, y no te llamaré tío, es ridículo— dijo ella aceptando su saludo.
— Definitivamente eres su hija, aunqueella parece más joven que tú.
Yo solo suspiré.
— Naruto, tenemos problemas.
— No se por qué no me sorprende— el volvió a su silla— ¿De que se trata?
Bien, comencemos esto.
