Un melancólico Sebastian en el rincón de su oscura jaula, en la que permanecía cautivo, no apartaba de sus pensamientos al joven demonio dueño de sus más puros sentimientos. ¿Pureza en un demonio? Era quizás estúpido para cualquiera, el siquiera imaginar albergar un sentimiento de amor verdadero en un ser consumido por la oscuridad pero no todos tenían un Ciel del cual enamorarse, pensaba siendo un tanto cursi el triste demonio.
"Ciel... Mi dulce joven amo, sé que debo confiar en ti"
Susurraba cuando al cerrar los ojos por su mente pasaba una especie de película resumiendo su relación desde el momento en que el destino los unió por medio de ese pacto infernal, cuando jugaron por años a ser amo y mayordomo hasta su caída juntos al inframundo donde confrontaron sus sentimientos, rememoraba con una sonrisa ese primer beso, su primera entrega, la corta pero significativa convivencia que tuvieron como pareja. Ya no era más su joven amo porque su relación "laboral" pasó a otro plano cuando se dieron cuenta que se habían enamorado pero por simple nostalgia le agradaba referirse así a él, ahora más que ya no era suyo y le pertenecía a alguien más, llamarle así le consolaba para sentir que en parte todavía le pertenecía un poco.
A pesar de lo complicada de su relación actualmente no quería dudar de los sentimientos de Ciel, los suyos seguían intactos pero ¿Los de él? ¿Habían cambiado sus sentimientos? ¿Lo estaba olvidando? Era inevitable entristecerse como inevitable era el no pensarlo, el no sentirlo aunque no estuviera cerca, su presencia todavía calaba muy profundo en su ser, a pesar de sentir como se sumergía entre tantas dudas aún le estremecía dulcemente su distante amor. No podía desconfiar en su amado, de un día para el otro sus sentimientos no pudieron haber cambiado. ¿Verdad?
Algo dentro suyo le decía que Ciel debía estar ideando algún plan, la situación era bastante complicada para él, tan joven con un matrimonio forzado, dos niños pequeños a su cuidado cuando apenas el podía cuidarse solo, aunque en su carta no lo explicó podía intuir que estaba haciendo un sacrificio una vez más por el hijo de ambos. Su querido joven amo es muy listo, un estratega por naturaleza, eso no lo dudaba, esbozando una nueva sonrisa pensaba que fue ese uno de los rasgos que le atrajeron desde el principio, cuando lo conoció. Solo debía confiar y no dejarse dominar por absurdos sentimientos y pensamientos en medio de un suspiro calmaba su atribulado corazón.
Aunque era también inevitable no deprimirse cuando ya habían pasado varios días desde la visita de su hijo que lo dejó con esa sensación de vacío y desconcierto pero con cabeza más fría trataba de hallar el lado bueno en esta situación y sobre todo seguir confiando en su pequeño señor, no tenía más opción.
Mientras tanto en otro lado del infierno, Ciel entre las sabanas gemía estando sentado sobre el cuerpo de su esposo que no dejaba de embestirlo, saciándose de ese juvenil cuerpo que se estremecía en esta entrega.
—Voy a llenarte. —Le susurraba Claude delirante de placer cuando estaba a punto de eyacular dentro del joven que sonriendo asentía con la cabeza a la vez que gemía más alto sintiendo como el orgasmo los consumía a ambos, siendo de inmediato su interior llenado con abundante semen.
Exhaustos los dos se recostaban en la cama, el joven se abrazaba al mayor muy cariñoso para que este lo consintiera en dulces besos como al parecer se había convertido en costumbre.
—Di que me amas... —Casi le rogaba Ciel con una pequeña sonrisa, sus mejillas ruborizadas y ese cabello todo despeinado era como usualmente lucía después del sexo.
—No soy tu Sebastian para decirte esas cosas...
El joven solo desvió la mirada al escuchar aquellas duras palabras mientras envolviéndose en una sabana se prestaba a levantarse para ir al baño a asearse.
—Estoy poniendo de mi parte en esto, estoy olvidando a Sebastian y tú me lo nombras. Eres un idiota.
Dijo con un tono de resentimiento y enojo, antes de encerrarse en el baño donde se prestaba a asearse, sus labios esbozaron una sonrisa cuando escuchaba al demonio al otro lado de la puerta pedirle disculpas. Saliendo en una cómoda pijama, las aceptaba sintiendo como este lo besaba le correspondía de igual forma.
—Diré que te amo cuando lo sienta. Me gustas, me atraes... Me gusta que seas mi esposo pero no puedo sentir eso del amor, ni sé si pueda reconocerlo cuando lo sienta.
—Si lo sé, el amor es complicado pero ahora solo quería escuchar un "te amo" pero no importa cuando lo sientas me lo dirás ¿Verdad? —Diciendo eso lo besaba dulcemente— Iré a ver a los bebés.
—No tardes mucho, quiero dormir un rato contigo.
Ciel lo escuchaba mientras salía de la habitación, en medio de un suspiro caminaba donde estaban sus hijos que al parecer gimoteaban por comida, cuando de repente alguien se aparecía frente suyo en ese pasillo.
—¿Podrías ser más silencioso? —Le reprochaba Noah con molestia— Tus gemidos inquietan a los bebés.
—Lo siento... Seré más discreto la próxima vez.
Al responderle, ignorándolo seguía su camino cuando sintió que este lo detenía de la mano con algo de tosquedad.
—¿Qué te sucede? ¿Ya olvidaste a mi padre?
—¿Tu padre? Tu padre que por su idiotez provocó todo esto, sino puedo cambiar las cosas solo debo acostumbrarme a ellas. Claude me trata bien si soy bueno con él, además no es malo si lo conoces. Debo rehacer mi vida por mis hijos.
Noah no entendía lo que decía quizás si pero no del todo, hace unas semanas estaba tan enamorado de su padre y ahora hasta notaba fastidio en su voz solo al referirse a él a la vez mostrándose sumiso al demonio que le había causado mal.
—Me decepcionas Ciel... Pensé que eras diferente y solo eres igual o peor que nosotros los demonios.
—Si tanto te fastidia tenerme cerca te haré el favor de alejarnos, mañana buscaremos otro lugar donde vivir.
Diciendo eso se alejaba molesto a darle de comer a sus bebés. Noah al verlo alejarse sintió como algo se oprimía en su pecho, le dolía tanto el comportamiento de Ciel, este cambio, porque más que novio amante de su padre lo consideraba un amigo, como no había tenido uno antes, tanto lo apreciaba que hasta se puso a su favor dejando a su padre muerto a un lado. Ya no era el niño tímido pero lindo que conoció aún con ese aire orgulloso que podía ser un poco antipático aprendió a quererlo, llorando regresaba a su habitación porque tampoco iba a rogar que se quedara.
A la mañana siguiente Ciel cumplió su palabra con sus bebés en brazos y con Claude llevando unas maletas tras suyo salían de esa casa, desde una ventana Noah los veía alejarse. ¿Qué le diría a Sebastian cuando volviera a verlo? No quería ni imaginarlo.
—Noah... Es su decisión debemos respetarla y Sebastian también debe hacerlo. —Le hablaba Mathew con una pequeña sonrisa para animarlo, pues también veía como se alejaba desde esa ventana.
—Nunca se lo perdonaré... —Murmuró el joven con enojo saliendo de la ventana, su esposo solo dio una ultima mirada al joven desde la ventana esbozando una extraña sonrisa también se alejaba.
—¿Falta mucho para llegar? Estos bebés pesan... —Ciel se quejaba aunque ahora era un poco más fuerte que cuando era humano, cargar a los niños le era complicado y más si ellos se movían, parecía que uno se le caería en cualquier momento.
—Unos metros —Claude le respondía mientras caminaba unos pasos adelante de ellos.
—¿Podrías ayudarme a llevar uno al menos?
—Sabes que no se me da bien cargar bebés.
—Ya estoy cansado... Lleva uno, no es tan difícil ni siquiera lo has intentado.
Ciel le decía mientras alcanzándolo le pretendía dar a su hijo, pues ni loco le daría el de Sebastian, el demonio se negaba mientras el bebé lloraba al no querer estar con su padre. Esta actitud le pareció extraña al joven demonio pues el vio como el bebé de Noah era muy apegado a sus dos padres, además era bien sabido que los niños percibían a sus padres como una especie de vínculo afectivo natural siendo pequeños ya cuando crecieran se darían cuenta si ese apego justificado o no.
Claude no quiso cargar al bebé pero a cambio tomó en sus brazos a Ciel junto a los dos pequeños, ya que tanto insistía.
—Si están un poco pasado de peso... Los tres.
—No es gracioso. —Refunfuñaba el joven un poco sonrojado.
—No quise ser gracioso.
Los dos sonrieron ante esa tonta conversación, los bebés atentos miraban a Ciel y al otro demonio, a los pocos minutos llegaban a una modesta residencia.
—Este es nuestro nuevo hogar — Claude le dijo al oído acercándose a la puerta.
—Esta bonita la casa y se ve cómoda.
—Ciel recorría la casa buscando la habitación que sería para sus dos bebés, al encontrar una entraba en ella— Esta es perfecta para ellos.
Claude usando sus poderes demoníacos la arreglaba igual a la habitación que tenían en la otra casa, después decidió ir a arreglar el resto de habitaciones mientras Ciel se quedaba con los bebés. Fijaba su mirada en el niño parecido a el, a la vez que acariciaba tiernamente su carita entonces una idea no muy descabellada cruzó por su mente, y si quizás él también era hijo de Sebastian por eso el rechazo a Claude; sonreía ante esa posibilidad aunque quizás solo era una tonta ilusión suya porque de ser cierta eso lo libraría de ese forzado matrimonio.
—¿Estrenamos la cama? —Susurraba provocativo Claude cuando veía a Ciel caminar por el pasillo, abrazándolo por la espalda apretaba su delgada cintura se encaminaban a su habitación recién remodelada.
—Claro... ¿Es suave la cama?
—Como te gusta. —Tomándolo en sus brazos lo llevaba cargado a su habitación entre besos y caricias comenzaban esa entrega en esa suave cama de sabanas de seda. Minutos después Claude entre sus piernas se aferraba a su cuerpo, ambos se complacían, entre gemidos y jadeos expresaban su placer en ese frenético vaivén de caderas.
—Eres hermoso... —Le hablaba Claude gruñendo de placer mientras no dejaba de embestirlo— Quiero que tengas otro hijo mío.
—¿Eh? ¿Lo pides ahora? Ngh... —Entre jadeos le preguntaba.
—Eres más sincero cuando estoy dentro tuyo.
—¿Qué quieres decir?
—Sé que tomaste algo para no embarazarte. No lo niegues.
—Ahhh... Terminemos y hablamos de eso... —Con el respirar agitado le decía sintiendo como corrompía su interior con fuerza casi al instante sentía como era llenado.
—Hablemos ahora. —Le decía Claude saliendo de su interior acogía en su regazo desnudo al joven demonio que agotado lo abrazaba.
—Claro que tomé algo, sabía que empezaríamos mis deberes maritales contigo así que quería tomarme un descanso de embarazos riesgosos. —Dijo con un tono sarcástico lo último.
—Quiero que tengas otro hijo mío.
—Es muy pronto, ni siquiera me ayudas con los que tenemos ahora. Es muy cansado ser padre y madre para dos bebés.
—Uno no es mío, bien puedes dejar al otro con su medio hermano.
Ciel fruncía el entrecejo un poco pero de inmediato esbozó una sonrisa para disimular su molestia.
—Tendremos ese bebé pero mi hijo se queda conmigo no se lo daré a nadie —Le aclaraba con una sonrisa— Solo dame unas semanas para reponerme. ¿No querrás que me muera?
—Claro que no, no quiero perderte —El mayor le decía embelesado mirando la dulce sonrisa del más joven, quien lo besaba apasionado dando por terminada esa incómoda conversación.
Un par de semanas transcurrieron, Sebastian estaba preocupado dando vueltas en su jaula porque no tenía noticias de nadie, su hijo no había ido a visitarlo para contarle de Ciel y su pequeño hijo. ¿Algo les había pasado? Se sentía tan frustrado por no hacer algo, ni saber que sucedía afuera. Pero como un milagro que daba respuesta a su incertidumbre, horas más tarde recibió una inesperada visita.
—Ciel... —Le llamaba emocionado el demonio al ver a su joven amo acercarse notando sorprendido como este se quitaba la ropa a cada paso que daba.
—No tenemos mucho tiempo... —Le susurraba Ciel casi desnudo cuando se acercaba a la reja— Hazme tuyo... Te extraño.
Sebastian estaba muy confundido ¿El encierro había afectado su razón? ¿Estaba soñando? Pero tocando con firmeza el rostro sonrojado de Ciel quien no le dirigía la mirada se daba cuenta que era real, no era una ilusión podía sentir la calidez de ese bochorno, a la vez la vergüenza en su semblante al insinuarse de esa manera, pidiendo sexo así de repente sin hablarle antes aunque no se habían visto en semanas. Era todo tan extraño, no entendía que sucedía, ni siquiera sabía que decir.
—Por favor... No me acuses con la mirada ni con tu silencio. —Le rogaba entre lágrimas tomando también su rostro pues notaba su silencio.
—No te estoy acusando de nada solo no sabía que decir.
Sebastian amorosamente le hablaba al verlo tan vulnerable, sentía ese frágil cuerpo estremecerse, temblar cual hoja al viento cuando lo sostenía con una de sus manos a través de esos fríos barrotes de la jaula. Enmudeció al no saber que decirle porque no quería hacerlo sentir mal con sus dudas, que alguna palabra que se le escapara pudiera ser mal interpretada por un sensible Ciel que estaba frente suyo y no lo miraba. Estaba lleno aún más de incertidumbre y dudas que cuando no lo tenía cerca.
—¿Tienes frío? —Se le ocurrió tontamente cuestionar aunque en realidad tenía otras preguntas más importantes que hacer, como por ejemplo el motivo de esa petición repentina que parecía desesperada al tenerlo desnudo delante suyo.
—Sé que quieres saber qué hago aquí pidiéndote esto de repente, te conozco tanto que ni siquiera importan las palabras para adivinar tu pensamiento —Le susurró con una sonrisa nostálgica mientras pretendía secarse las lágrimas— No he perdido la cordura si es lo que piensas, sé lo que hago, sé lo que pido así que solo hazme el amor... No es una orden es el ruego de quién te ama.
El demonio mayor correspondía a su sonrisa aunque no entendía que pretendía su joven amante pero obedecería sin refutar, un tenue "Si, mi señor" susurró sonriente sobre sus labios antes de besarlos dulcemente, confiaría en él, no importaba si su cuerpo tenía las marcas de alguien más, ahora era suyo como siempre lo había sido y lo sería por la eternidad.
El demonio mayor correspondía a su sonrisa aunque no entendía que pretendía su joven amante pero obedecería sin refutar, un tenue "Si, mi señor" susurró sonriente sobre sus labios antes de besarlos dulcemente, confiaría en él, no importaba si su c...
Muchas gracias por estar atentxs a esta historia que entra en sus capítulos finales, probablemente lo terminaré en el capitulo 40, así que trataré de terminarlo en estas semanas ya voy adelantando el siguiente capitulo porque tuve que dividirlo dos partes este.
Sin más que decir, agradezco su apoyo no olviden seguirme en las redes sociales cuyos enlaces están en mi perfil para más contenido.
