Capítulo 34
Azize terminó de cambiar a su hija y le sonrió. La pequeña había comenzado a balbucear, aunque todavía no hablaba y ella se distraía de su tristeza enfocada en sus hijos y en ese momento, en su adorada Yildiz.
La niña estiró su manita, tocó su cara y Azize amplió su sonrisa. Era cierto que todo el mundo la veía parecida a ella, pero sus ojos, más aún la expresión de ellos, era idéntica a la de su padre…
Escuchó los gritos de su hijo y luego su llanto. Suspiró y levantó a Yildiz y bajó las escaleras. Mamá Hasibe trataba de calmar a Ali Kemal que se había golpeado y lastimado la pierna.
-Déjeme, madre… yo me encargo… por favor, sostenga a Yildiz…- le dijo y le entregó a la pequeña, que se acomodó en sus brazos y miró sorprendida a su hermano.
-Mamá…- dijo llorando el niño y Azize lo abrazó y frotó su espalda.
-Déjame ver… ¿qué pasó, cariño? - le preguntó y el niño le explicó en su media lengua lo que había sucedido.
Azize se tomó su tiempo y desinfectó la herida para luego ponerle una pequeña venda y que el niño se quedara tranquilo.
-¿Estás mejor? - le preguntó y el niño asintió, todavía agitado por el llanto.
Alguien golpeó la puerta y Azize levantó la vista. Mamá Hasibe se acercó y volvió con un sobre lacrado que enviaba el ejército.
-Era un soldado… me preguntó si esta era la casa de la familia del Capitán Cevdet…
-Déjeme ver… madre…- dijo Azize y levantó el sobre. Despegó el lacre y extrajo el papel que estaba adentro.
Azize se quedó leyendo el contenido un instante y luego levantó la cabeza y le sonrió a su madre.
-La ceremonia de ascenso de Cevdet a Capitán será esta tarde, el ejército nos invita como familiares a estar allí con él…- dijo Azize con lágrimas en los ojos.
-Quiere decir que lo veremos hoy…- dijo Hasibe con alegría.
-Así es…
-Pero… ¿volverá? ¿o sólo lo veremos en la ceremonia?
-Yo me conformo con verlo un momento, pero ojalá que vuelva a casa…- dijo Azize con emoción.
Se prepararon durante todo el día para la ceremonia. Azize tomó un baño y luego, mamá Hasibe la ayudó un poco con su cabello.
-Se te ve inquieta, querida… todo estará bien…- dijo la mujer cuando advirtió que Azize no podía quedarse quieta mientras ella cepillaba su cabello.
-Lo sé, madre… es que lo he echado de menos a Cevdet…
-Solo se fue una semana, hija… ha estado mucho más tiempo sin venir…
-Lo sé… pero casi no puedo esperar para abrazarlo…- dijo retorciendo sus manos, ansiosa.
-Todo saldrá bien, ya verás…- le dijo.
Cevdet acomodó la chaqueta de su uniforme cuando vio que mamá Hasibe, Azize y sus hijos venían. Pretendió que no los había visto, no podía acercarse todavía, tendría que hacerlo al final de la ceremonia, pero sabía que al menos podría dedicarles una mirada, un saludo con la mano…
Levantó la vista y sus ojos se perdieron en Azize. Llevaba puesto un vestido color verde claro, que nunca le había visto y que marcaba especialmente aquellas partes de su cuerpo que él más echaba de menos. Ella estaba ocupada, mirando algo que Ali Kemal le mostraba.
Vio que su madre lo había visto y le sonrió, haciendo un movimiento con su cabeza. Sus ojos volvieron a su esposa, que en ese momento lo miró y sonrió, algo emocionada. Cevdet hizo una especie de mueca con los labios, que se parecía a una sonrisa y volvió a asentir. Azize le entregó la niña a su abuela y levantó a Ali Kemal y le señaló donde estaba su papá…
-Papá…- dijo el niño y Cevdet levantó la mano para saludarlo, esta vez sí con una sonrisa.
La ceremonia comenzó. Un superior, el coronel Sismet habló de él, de su entrega, de su valentía y de su compromiso por la patria antes de entregarle los atributos de la nueva jerarquía.
Cevdet agradeció luego del aplauso y saludó sonriente a todos, no dijo nada, solo se lo vio emocionado…
Cuando todo terminó, Hasibe se acercó a abrazar a su hijo y Azize le sonrió, algo inhibida por estar en público.
-Felicidades… te mereces el ascenso… estoy feliz por ti…- le dijo ella y él se perdió en sus ojos un instante.
-¿Vendrán a la reunión? La ofrecen en mi honor aquí en el club de oficiales…
-Pues… - dijo Azize y mamá Hasibe la interrumpió.
-Me llevaré a los niños a casa… tú quédate con tu marido…- le dijo a Azize que esbozó una pequeña sonrisa de agradecimiento. Cevdet besó a sus dos hijos con cariño y habló un poco con Ali Kemal…
-Bien… ¿vamos? - le dijo a ella y extendió su brazo para que Azize se lo tomara.
-Sí…- dijo ella y saludó con un beso a sus hijos antes de irse con Cevdet.
Mamá Hasibe los miró irse y elevó su mirada hacia el cielo pidiendo que todo se arreglara entre ellos. Sabía que su hijo y su nuera se amaban demasiado, pero últimamente estaban en crisis demasiado seguido…
Azize saludó a todos los presentes y se encontró con algunos de los soldados que alguna vez había atendido en el hospital. Todos mostraron devoción y agradecimiento por su dedicación, pero esta vez lo hicieron con mayor respeto porque ella era la esposa del Capitán Cevdet…
Ella se mantuvo siempre a su lado, aunque no hablaron mucho. Decidió que bebería una sola copa de vino, no creyó que podría caerle mal o hacer alguna cosa que pudiera molestar o avergonzar a Cevdet…
Era casi de madrugada cuando Cevdet decidió que irían a su casa. La encontró tomando aire afuera, sola, mirando la nada, con algo de nostalgia.
Tenía una copa en la mano que no había tomado aún y él la acarició con la mirada. La había echado de menos tanto que su cuerpo le dolía, pero quería estar seguro de lo que vendría…
También había tomado bastante y, aunque no estaba borracho, tenía miedo de que sus fuerzas flaquearan al verla tan hermosa y tan dispuesta a estar cerca de él…
-¿Vamos a casa? ¿estás cansada?
-¿Volverás entonces? ¿tienes días de licencia? - le preguntó con ilusión ella.
-Todavía no está muy claro… debo tomar algunas decisiones…
-Entiendo… pero hoy sí dormirás en casa…- le dijo con una sonrisa.
-Sí… hoy si…
-Bien… vamos…- dijo y tomó de un sorbo el vino que tenía en la copa y cerró los ojos mientras el líquido acariciaba su garganta.
Azize esperó que él le diera la mano y cuando no ocurrió, entrelazó sus dedos con los de él, ansiando el contacto.
Caminaron un buen tramo en silencio, escuchando el canto de los grillos, no había nadie en la calle a esa hora, en unas horas más amanecería y todos estaban descansando…
-Te eché de menos…- dijo ella y él se detuvo.
-¿Lo hiciste? -preguntó él.
-¿Tienes dudas?
-Parece que está de moda…- dijo y ella asintió.
Siguieron caminando. De repente ella se detuvo y cuando él giró para mirarla, entonces, sintió los labios de ella en los suyos con tanto ímpetu que por un segundo la desconoció.
Azize apretó su cuerpo al de él y lo escuchó jadear de placer por el roce entre ambos.
Ella sonrió cuando sintió la pared fría de una casa contra su espalda, ahora él era quien tenía el control y eso era exactamente lo que ella quería…
Cevdet besó sus labios, la exploró con su lengua y luego separó su boca de la de ella y la miró a los ojos, ella no dijo nada, no hizo falta. Hundió su nariz en su cuello y la escuchó suspirar. Sus manos la recorrieron por encima del vestido y luego, al llegar a sus piernas, se colaron por debajo de la tela y las levantaron.
Azize cerró los ojos ante la sensación de estímulo de él contra su pubis y él se detuvo….
-Esto es una locura… no hay nadie, pero estamos en la calle, Azize… y yo tengo puesto mi uniforme…
-Cevdet…- dijo agitada ella y él volvió a besarla.
-Vamos a casa… ya…- le dijo él y le permitió arreglarse la ropa para seguir adelante luego de un momento.
Azize lo miró con deseo y él la abrazó para seguir caminando.
-Lo siento… no pude aguantar las ganas de besarte…- le reconoció ella.
-Me he reprimido bastante también…
-Me alegra… por un momento creí que era solo yo la que lo necesitaba…
Entraron a la casa sin hacer ruido. Mamá Hasibe dormía arriba con los niños. Cevdet no pudo esperar a subir las escaleras para volver a tenerla entre sus brazos.
Azize sonrió seduciéndolo cuando él la miró a los ojos, luego de besarla intensamente…
Él la subió arriba de la mesa y no tuvo demasiado tiempo para quitarse la ropa, solo ansiaba sentirse parte de ella…
Hicieron el amor allí, vestidos, sofocando los suspiros placenteros con los besos que se dieron… y al terminar, él besó su frente y la ayudó a recomponerse.
Ella lo tomó de la mano y subieron juntos la escalera…
Cuando llegaron a la habitación ella lo abrazó y besó sus labios…
-¿Me perdonas? - le preguntó Azize bajando la vista algo avergonzada.
-Siento que no confías en mí… cuando yo hago una promesa como la que te hice de amarte toda la vida, la cumplo…
-Lo sé… los celos son muy feos, Cevdet… pero no sabía que se sentían así… quise morirme cuando te vi tan cerca de esa mujer…
-Eso ya pasó… y quiero que estés segura de que yo no te traicionaría…
-Lo estoy ahora…
-Bien… ¿vamos a dormir? - le preguntó comenzando a desabotonar su chaqueta.
-¿Dormir? - dijo ella y alzó las cejas, mientras comenzaba a quitarse su vestido.
-¿Acaso tienes otros planes? - le preguntó él con una sonrisa.
-Es que…- dijo ella y bajó la vista fingiendo vergüenza- te ves demasiado apuesto con ese uniforme…
-Y tú…- le dijo tirando de su brazo para volver a abrazarla- luces preciosa con ese vestido…
-Entonces…- dijo y se detuvo en seco- si quieres puedo dejármelo puesto…
-No… me gusta más cuando estas al natural…- le dijo él y ella dejó caer el vestido y lo miró.
-Azize… acabamos de hacer el amor…- le dijo mientras arrancaba su camisa y dejaba caer sus pantalones para reunirse lo antes posible con ella.
-Yo sigo deseándote… - le dijo ella con una sonrisa seductora y luego lo miró y alzó las cejas- y por lo visto tú también…- le dijo y él la abrazó y cayeron sobre la cama.
Se pasaron el resto de la noche en vela, uno en brazos del otro, intentando recuperar el tiempo perdido. Ella volvió a pedirle disculpas por su arrebato de celos y él le aseguró que no podría existir en su cabeza y en su corazón nadie más que no fuera ella…
El sol de la mañana los encontró abrazados apretadamente, ella durmiendo sobre el torso de él, con una sonrisa en la cara…
Cevdet abrió un ojo y sonrió al sentirla en sus brazos. Abajo se escuchaban las voces de mamá Hasibe, Ali Kemal y los balbuceos de Yildiz.
Él se inclinó y besó su cabello con suavidad y ella abrió los ojos y le sonrió con ternura…
-Buenos días, mi vida…- le dijo con suavidad y besó sus labios.
-Buenos días mi héroe…- le dijo ella y se acurrucó entre sus brazos…
¿Qué les pareció la reconciliación? Honestamente había pensado otra cosa para este capítulo pero la inspiración me trajo por este lado. Espero que lo sigan disfrutando. Gracias por leer esta y las otras historias!
