Hermione le explicó a Harry, con calma, todo lo que había ocurrido en el Ministerio en aquellos días desde que Ron se había ido. Le enseñó la carta y le contó la razón por la que Ron había llegado primero, la conversación con el ministro y sus sospechas sobre el hecho de que podía conocer su paradero.
- No sabemos quién ha podido enviar esa carta, Harry. Es algo muy extraño, un paso que no sigue ninguna lógica.
Harry por su lado le resumió lo que había ocurrido después de que partiese hacia la misión de la reserva. Le habló de las mafias, de las sospechas que tenía también sobre las actividades del Ministerio, pero se reservó toda la información acerca de los Caballeros.
Sí que le comentó sobre el planteamiento que se hacía en Rumanía con la magia negra. En un principio Hermione había fruncido el ceño en desacuerdo, pero a los pocos minutos de narración ya estaba con los ojos abiertos y brillando de emoción por la cantidad de oportunidades.
- Harry, creo que tenemos algo muy muy grave entre manos. Esto podría suponer, no una guerra mágica, sino una guerra entre naciones - dijo ella nerviosa.
- Esto siempre ha sido un tema demasiado grave para poder afrontarlo sin ayuda. El día que lo descubrí fue cuando decidí que tenía que salir de allí. En un principio iba a salir solo, pero a los pocos días trajeron a Malfoy y tuve que cambiar los planes.
Hermione esperó, pensando en cómo plantear la pregunta.
- Por qué decidiste salvarlo? Buscabas tener una vida solitaria, no?
Qué iba a decirle a Hermione? Cómo iba a explicarle la verdadera razón de su decisión? No podía decirle que se había enamorado, sin ser consciente, al ver al rubio transformarse en dragón… Ni que se había excitado tanto con aquella visión que le había deseado platónicamente desde aquel momento... Que había empezado a preocuparse por él porque no podía sacarlo de sus sueños cada noche... Que le dolía cada crucio y cada golpe que recibía aún más que al propio Draco? No, definitivamente...
- No podía dejarle ahí… Yo, bueno, aún me queda algo de conciencia del bien, supongo.
Vaya excusa de mierda.
- Entiendo, entonces la magia negra no ha hecho tanta mella en ti como pensaba - dijo su amiga, sonriendo. - En el fondo sigues siendo el tonto bonachón de siempre.
Más bien había sido todo lo contrario, pero era mejor dejarla con su idea romántica del bien. Ella se levantó de la cama y se acercó a él, qie seguía frente a la ventana.
- Tenemos que ponernos manos a la obra cuanto antes, no sabemos cuándo llegarán para buscarnos, ni los unos ni los otros. Es mejor que estemos preparados para ese momento, y el primer paso es que te comas el desayuno.
Le dio una palmadita en el hombro y salió de la habitación, dejándole solo.
Harry seguía mirando al horizonte. Hermione tenía razón, no podía dejar de luchar, había recuperado el control de sí mismo y tenía muchas cosas a su favor, por ejemplo, que el castillo seguía siendo invisible. Desconocía el motivo por el que no podían encontrarlo ni siquiera una vez que ya lo habían encontrado y habían entrado en él. Incluso le tenían localizado a él y ni con esas eran capaces de ubicarlo. Siempre había sospechado que ese castillo ocultaba algo grande y ahora tenía a Hermione ahí para ayudarle a descubrirlo.
Desayunó y salió del cuarto. Se dio un paseo por el castillo y al fijarse pudo apreciar leves cambios. Por el camino se encontró con Heist que le miró de reojo, como dubitativo acerca del modo en que debía tratarle ahora, pero pasó de largo. En el hall de entrada vio a Hermione junto a Ron realizando diferentes hechizos de limpieza y reparación de los suelos y las paredes.
- Te digo que todo esto es inútil, Herm. En cuanto vuelvan a bombardear se irá todo a la mierda de nuevo.
- Es un riesgo que estoy dispuesta a correr - respondió haciéndole ver que no se iba a librar del trabajo con su aparente lógica.
Su precioso castillo tenebroso se estaba convirtiendo en un lugar agradable, su mascota se había ido, ya no podía ser un señor oscuro sin él! Esto se le iba de las manos.
- Chicos, tenemos que hablar...
Ellos le miraron, pero sólo Hermione asintió, Ron fingía estar muy concentrado en levantar unos pequeños pilares caídos, llenos de musgo.
Bajó las grandes escaleras que ahora parecían más blancas. Se acercó a la puerta y pudo apreciar que las armaduras brillaban de nuevo.
- Esto empieza a parecer un museo, Hermione, relájate un poco con la limpieza - advirtió él.
- Tranquilo, es un trabajo por la historia.
-Ehm, vale... Voy a salir a echar un vistazo, id a la sala de guerra. En seguida vuelvo.
Y salió del castillo, con su escoba en la mano. Llovía muy ligeramente, se cubrió con la capa invisible, dio una patada en el suelo y levantó el vuelo.
Aterrizó a la entrada del bosque y caminó hacia el asentamiento de los gigantes. Un guarda le recibió en una zona más apartada de lo normal, casi al principio del camino, apuntándole ferozmente con una gran lanza.
- Alto! Quien va?! - dijo en un tono más alto del habitual.
- No me apuntes con eso! - dijo Harry sobresaltado.
¿Qué le pasaba de repente?
- Soy tu Señor! No me apuntes con esa lanza!
- Demuestra!
- Que demuestre? Qué demonios te ocurre?
Un jaleo a su espalda hizo volverse al gigante gurdián, momento que aprovechó Harry para pasar por su lado y echar a correr hacia el asentamiento.
Iba corriendo esquivando los troncos de los árboles, y gracias a que el otoño estaba dejando las copas de los árboles algo más ligeras, la luz se filtraba mejor y podía ver sin necesidad de magia. El gigante guardián le perseguía vociferando y chocando con algunos árboles, los más pequeños caían ante el impacto. Entonces el jaleo se convirtió en estruendo cuando llegó a la zona principal del asentamiento.
Gritos, fuego, golpes... Una batalla campal se estaba llevando a cabo en el claro.
Habían vuelto.
Buenas! Vamos avanzando! Lento pero seguro jajaja Ya vuelve la acción que estaba todo demasiado tranquilo. Y si, he escuchado vuestras peticiones y en breve sabréis dónde anda Draco -.
Gracias a todos por leer y seguir aquí un capítulo más.
Hasta la próxima!
Kanna
