27. El hombre de la capa con nubes rojas.
Al momento de despertar, Sakura notó que Masamune ya se encontraba a su lado; le dolía un poco la cabeza, pero comenzó a olvidarlo cuando notó que Sasuke estaba del lado contrario a la cama, observándolo con una calidez que le embriago el corazón con sentimientos confusos que comenzaban a extenderse por todo su pecho. Era extraño, al igual que con Naruto, Sakura no sentía ninguna incomodidad por eso.
—Llevas dormido mucho tiempo. —dijo Sasuke, aclarando su voz y levantándose. —Seguro que Naruto y ese viejo ya partieron hace mucho.
— ¡No es un viejo, es un legendario sannin! —reprochó Sakura, incorporándose de golpe. —Parece que ni tu ni Naruto los conocen. Ese tal Orochimaru también lo es, al igual que Tsunade de la que estaba hablando anoche Jiraya.
—Si quieres alcanzarlos tendrás que dejar de parlotear y andar rápido.
Sakura se acomodo la sandalia, observando de reojo a Sasuke, no parecía querer tocar el tema de anoche.
"¡Elígeme a mí!"
Un rubor se apoderó de sus mejillas, así que salió corriendo directo al baño, para asearse. Sasuke lo observó correr con una diminuta sonrisa en el rostro, ese chico sí que era adorable, aunque no se diera cuenta. Cuando Sakura salió del baño, Sasuke ya lo estaba esperando en la puerta, con una mochila en su hombro.
—Ah, lo siento, me prepararé de inmediato, Sasuke.
—Tengo todo lo necesario aquí. Andando. —ordenó abriendo la puerta, Sakura miró a todos lados; de todas formas sus cosas se encontraban donde Naruto así que no tenía otra opción más que recurrir al plan de Sasuke.
— ¿Dónde podríamos comenzar a buscar? Hay diferentes caminos, no sabemos a donde pudieron haber ido. —dijo Sakura, andando con Sasuke. Apenas iban saliendo de la aldea, siendo observados con curiosidad por los dos guardias, aunque fueron detenidos, fue suficiente decir que irían al pueblo aledaño a la aldea por unas cuantas provisiones.
—No te preocupes, mandé tres clones de sombra a la casa de Naruto, así que cuando salieron, lo siguieron.
—Oh, sorprendente, Sasuke. —sonrió Sakura. — ¿Dónde están?
—Solo sígueme, en cuanto lleguemos te lo diré.
A pesar de andar con prisas, Sakura notó que Sasuke se daba un momento para ir a su paso, intentando que no gastará muchas energías. Odiaba eso, sentir que estaba retrasando a los demás, sin embargo, en el fondo de sí no lo hacía por completo; ver como Sasuke se preocupaba por él, lo ponía feliz.
Le importaba.
—En cuanto te sientas cansado, tomaremos un pequeño descanso. —propuso él.
—No, no es necesario. Estoy seguro que si no nos damos prisa, Naruto y Jiraya se marcharan. —comentó Sakura. —Además según tu clon, ellos avanzaron caminando lento, nosotros vamos como ninjas, mucho más rápido. En una hora estaremos ahí.
—Te lo dijo porque esos dos se metieron a un hotel.
— ¡Apenas son las tres de la tarde! —comentó Sakura, poniendo los ojos en blanco. Al parecer Sasuke había desapareció a su clon de sombra, pues parecía estar analizando la situación.
—Vamos.
En efecto, no tardaron mucho en llegar al pequeño pueblo donde Naruto y Jiraya estaban; Sakura observó los puestos de dulces, encantado, mientras que Sasuke miró a todos lados esperando ver una señal de Naruto o Jiraya para esconderse rápidamente, aquel clon que le informó sobre el hotel había sido el último.
—Toma, Sasuke. —dijo Sakura, pasándole una pequeña manzana de caramelo.
—Pensé que veníamos por Naruto.
—No tiene nada de malo turistear un poco. —sonrió él, mordiendo el caramelo. —Dices que están en un hotel, entonces lo estarán. ¿No es así, cuervito?
— ¿Cuándo…?
Sasuke observó con sorpresa el cuervo en la cabeza de Sakura, ni siquiera sabía en que momento se marchó de su casa, mucho menos cuando volvió a aparecer.
—Se metió en tu mochila. —explicó Haruno, rascándose la cabeza. A pesar de ya no tener ramitas en su cabello, ahora parecía un nido de pájaro todavía. —Creo que temía que lo corrieras.
—No tendría porque hacerlo. —bufó. — ¿Estás seguro que le puedes dar eso a un cuervo?
—A él le gusta.
— ¿Y? ¿Ya sabes de dónde provino?
Sakura se encogió de hombros, sin meditar la respuesta. —Lo único que sé es que está encariñado conmigo. —dijo alegre, caminando de nuevo al lado de Sasuke.
Sasuke miró la manzana dada por Sakura, a él no solía gustarle mucho lo dulce pero ¿qué mas daba? Estaba ahí, rodeado de un montón de personas que no conocía ni que lo conocían, y no solo eso, también se encontraba con su persona más importante, con la que el día anterior, lo aceptó, con todo e imperfecciones. Seguir comprimiendo sus sentimientos por Sakura era estúpido, por ese chico idiota, quería ser fuerte, superar a todos para ser el único capaz de protegerlo, ser quién más lo hiciera feliz.
Con él podría dejar de una vez su pasado atrás.
— ¿Deberíamos ir a jugar ahí? —preguntó Sasuke, señalando un lugar de entretenimiento para jóvenes. Había distintos tipos de juegos manuales, así como juegos donde podías ganar algún premio.
—Lo dice quién no vino a turistear. —se burló Sakura, guiñándole el ojo. Sasuke ladeó el rostro, ignorando el comentario. —Pero creo que antes deberíamos buscar un sitió donde dormir. —dijo Sakura, tirando el palito de la manzana ya terminada; Masamune entonces se paso al cabello de Sasuke, pidiéndole de la suya al picotearlo.
—Será mejor que nos metamos en el mismo hotel que Naruto, será más fácil vigilar cuando se vayan.
—Entonces vayamos antes de que renten todas las habitaciones. —comentó Sakura.
Masamune revoloteó sus alas al terminar la manzana de Sasuke, tenía el pico chicloso por el caramelo pero al ver donde se dirigían comenzó a moverse inquietamente en el cabello de Sasuke, tanto así que ambos chicos tuvieron que detenerse a unas cuadras antes de llegar al hotel, revisando al pequeño animal.
—Te dije que el caramelo le haría daño. —reprochó Sasuke.
—Pero él parece comer cualquier tipo de comida. —dijo Sakura, confundido. — ¿Crees que deba llevarlo con algún cuidador? Seguro tendré que regresar a Konoha para encontrar a alguien.
Sasuke dejo de escuchar las preocupaciones de Sakura por un instante, una punzada en su cabeza se hizo presente y se extendió a todo su cuerpo, su corazón latiendo incesante, intranquilo, recordando hechos trágicos de su pasado; Sakura dejó de preocuparse un momento por el cuervo, que al ver al Uchiha menor había parado, no había nada que pudiera hacer ahora sin delatarse; Sasuke e Itachi tenían esa horrenda conexión, uno podía presentir al otro, por el miedo, por el odio que guardaban.
— ¿Sasuke? —llamó Sakura, preocupado. — ¿Estás bien?
—Quédate aquí. —ordenó, volteando a todos lados, esperando una señal, por mínima que fuera para ir corriendo a él.
—Sasuke, me estás…
— ¡Cierra la boca! —gritó alterado, activando su sharingan. Sakura retrocedió un paso, asustado por él. Sasuke ni siquiera se quiso ver reflejado en los ojos de Sakura, sabía que en el momento que lo hiciera, se volvería vulnerable; no podía darse ese lujo en ese momento, en ese lugar, con su hermano a la deriva.
Volvería a quitarle lo que más amaba.
—Llevaban capas incluso con este calor. —comentó una mujer, pasando a su lado. —Se metieron en el hotel paraíso. Me pregunto si serán personas peligrosas, mi sobrina trabaja ahí.
Esa era, la señal que buscaba, antes de que Sakura pudiera salir del susto causado, Sasuke salió corriendo a aquel hotel. Itachi estaba ahí, pero no solo él, sino también Naruto.
¿Sería por Jiraya? Según Sakura, él era poderoso. Seguro venían por él, tenía que rescatar a Naruto, salir corriendo de ese lugar y poner a Sakura y Naruto a salvo, después volver para matar a Itachi. Kakashi le enseño el chidori, con eso, con eso tenía que ser suficiente.
No quería perder a nadie más.
Ya no.
Sasuke, por supuesto no tardó casi nada en que encontrara a Naruto con ellos, el rubio parecía nervioso quizás sintiendo todo el poder que emanaban aquellos dos. Y sin dudarlo, atacó.
—.—.—.—
Mientras lo veía marcharse, Sakura abrazó con fuerza a Masamune; los ojos de Sasuke se mostraban llenos de odio, y aunque sabía que no iba dirigido a él, sintió una gran tristeza, como si conociera a quién odiaba, como si no quisiera que eso pasara.
Su cabeza comenzó a punzar con fuerza, su mente le intentaba traer algo a la memoria, un recuerdo bloqueado. Sin embargo, había algo más en su cabeza que le impedía verlo.
No, no era momento para preocuparse por eso.
— ¿Te encuentras bien? Estás muy pálido. —dijo un anciano del puesto de enfrente, llegando hasta Sakura. —Tu amigo que acaba de salir corriendo lucía igual que tú. ¿Quieres descansar un poco?
—No… no… yo tengo que ir donde él. —balbuceó Sakura, soltándose del anciano. —Debo ayudarlo…
Masamune entonces voló a su alrededor, tirando de su cabello para evitar que fuera a aquel hotel.
— ¡Basta, cuervo tonto! —reprendió Sakura. —Sasuke estaba muy alterado…—mientras intentaba tomarlo de nuevo, las patas del cuervo le hicieron un arañazo en el rostro.
—Su nombre es Masamune, cuídalo mucho por mí. —pidió Itachi, contándole acerca del cuervo. —Lo he creado para que te proteja, quizás no parezca muy poderoso, pero es una invocación y todas ellas son poderosas.
—Además me vigila, lo sé. —dijo Sakura, sintiendo como su largo cabello rosa, adornado por un narciso puesto ahí por Itachi, se mecía con el viento. —Para que pueda cumplir mi promesa.
—Necesitas entrenar con Tsunade. —ordenó Itachi. —En tres años, vendré por ti.
—Tres años son lo que necesito para ser feliz. —sonrió Sakura, con las mejillas rosadas; Itachi alzó una ceja sin comprender del todo, incluso aunque estaban en su genjutsu, el Uchiha no quería invadir los pensamientos de Sakura, solo lo suficiente para que le contara lo que a una persona de confianza. —Sasuke…
— ¡Masamune es suficiente! —gritó Sakura, pegándole al cuervo, este voló sorprendido porque recitara su nombre. ¿Acaso había desbloqueado su memoria? ¡Imposible! — ¡Tengo que ir a donde Sasuke!
Sin pensar mucho acerca del nombre citado, Sakura corrió rumbo a donde antes se había ido Sasuke, sabiendo en el instante que escuchó la explosión hecha por el chidori, donde estaba. Solo esperaba poder llegar a tiempo, y sobre todo, servir de algo.
—.—.—.—
— ¡Sasuke! —gritó Naruto, preocupado. Tenía que moverse, pero Sasuke parecía recio en eso de no querer que nadie se metiera, no podía intervenir.
—Has creado demasiados lazos, Sasuke. —dijo Itachi, golpeándolo en el estómago. —Te has vuelto débil al depender de tus compañeros de equipo, por quererlos, por poner su amistad antes que tu venganza.
Naruto apretó los dientes, temblando, no podía hacer mucho sin chakra, pero al menos, no dejaría que su mejor amigo muriera delante de sus ojos sin hacer absolutamente nada.
— ¡Ya fue suficiente!
—Ese chico, Sakura. —dijo Itachi, parando en seco a Naruto; Kisame rió por lo bajo, interesado en la pequeña charla que comenzó a formarse. —Si lo mato, quizás comiences a entender lo que es el verdadero odio.
— ¿Cómo… cómo conoce a Sakura? —preguntó Naruto, lleno de pánico. Eso significaba que no sólo él estaba en la mira de esos dos, sino también, Sakura.
—Siendo de un clan tan débil como el Haruno, no debe ser muy difícil quebrarle el cuello. —siguió Itachi, erizando la espalda tanto de Naruto como de Sasuke. —Y con esa enfermedad suya, morirá en cuestión de segundos, como cualquier humano normal.
—No te…
"Fui llevado por un hombre pez. No entiendo por qué." El recuerdo golpeó la mente de Sasuke, que desvió por breves momentos la mirada a Kisame, ¿cómo no se había percatado? Era él, aquel sujeto de la foto. Las conclusiones no tardaron en llegar a su cabeza.
—Fuiste tú.
—Muy perceptivo. —sonrió Kisame.
— ¡Sasuke, ¿dónde estás?! —gritó Sakura, justo a la vuelta del pasillo. Itachi ladeó su rostro un instante, lo suficiente para ver los cabellos rosas del chico dar la vuelta hacía ellos. — ¿Qué…?
— ¿Debería probártelo ahora? —preguntó en un susurro Itachi, solo para que Sasuke pudiera escucharlo.
— ¡Sasuke!
Por inercia el cuerpo se Sakura se lanzó a correr hacía adelante, justo cuando Jiraya iba a tomarlo del brazo para detenerlo, Kisame de un segundo a otro se puso delante de Sakura, haciéndolo temblar cuando al fin pudo reconocerlo. No pudo ni siquiera retroceder, en ese breve instante, Kisame le dio un golpe con la espada justo en la boca del estómago, mandándolo al otro lado del pasillo, con su usual sonrisa burlona.
—Supongo que a mí sí me recuerdas. —dijo él, con una pose triunfal.
— ¡SAKURA! —el grito de Naruto trajo a todos de nuevo a la realidad.
— ¡Saku…!
—Porque has perdido el tiempo con él jugando a la casita, te has vuelto débil. —sin dejarlo ir, Itachi apretó más el cuello de Sasuke; todo iba bien, el campo de visión de Sakura era opacado por Kisame, el Haruno estaba más ocupado en temer a su captor que en pensar en algo más. —Supongo que esos niños idiotas, te importan más que el que asesinara a tu propio clan… te importan más que vengar a tus padres.
— ¡Suficiente! —reprochó Naruto, echándose a correr rumbo a Sasuke e Itachi.
Sakura escuchó a Naruto correr, Jiraya iba detrás de él por lo que Kisame alzó de nuevo su espada, apuntando para darle el golpe final.
—Solo concéntrate, Sakura. —murmuró Sakura, recordando antiguas palabras que no sabía de quién provenían, quizás si Kisame se quita lo hubiera podido saber ese mismo día. —Pon chakra en todo tu cuerpo, y entonces, muévete.
Masamune alteó, mirando preocupado los movimientos aprendidos de Sakura por parte de Itachi; su invocador tenía razón, los entrenamientos se quedaban, pese a que Sakura no entendía de donde aprendió todas esas cosas, seguro lo relacionaba con los entrenamientos de su padre, que se veían mezclados entre los de Itachi. Esquivaba la espada con dificultad, con su cuerpo bañado en chakra, el nivel de tolerabilidad por su enfermedad era casi nulo.
No fue hasta que Sakura dio un brinco, que pudo ver la silueta en el fondo; un hombre con capa de nubes rojas, de largo cabello negro, el cual volteaba en dirección a Naruto. Sakura sintió su corazón estremecerse, la cabeza comenzó a arderle a montones, era un genjutsu podía sentirlo, tenía que liberarse pero…
El golpe que le dio Kisame en la nuca, dejándolo inconsciente sobre el estomago de sapo que Jiraya comenzó a crear, le hizo perder la conciencia hasta sumergirse en un agujero profundo de oscuridad.
—Vendré por él. —advirtió Itachi a Sasuke, antes de soltarlo. —Así que asegúrate de deshacer todos tus lazos antes de que eso pase.
