Rey estaba en la ducha, el agua caliente cayendo sobre su cabeza y hombros la relajaba. Necesitaba sacarse el cansancio de haber estado desde la madrugada retozando con Ben, viendo las reacciones que producían sus propias acciones en el cuerpo del otro. De tantas cosas que sacó en claro, era que Ben le estaba enseñando todo lo que sabía, a la espera de que en la práctica, pudiesen empezar a aprender juntos.

Satisfacción y felicidad, esas eran las palabras que definirían como se sentía en ese preciso instante.

-Rey, ya llegó la comida, sale pronto –Ben la sacó de sus pensamientos entrando de sorpresa al baño.

-¡Ben! –Gritó intentando cubrirse con la cortina.

-¿Es en serio? –Sonrió- Te he visto desnuda, te he tocado y te he sentido…

-Lo sé –Interrumpió- Pero me has sorprendido, ni siquiera te anunciaste.

-Perdón su majestad pecosa –Hizo una reverencia burlesca- La espero en unos minutos para almorzar, que su lacayo, no, su humilde esclavo sexual está completamente hambriento de comida y de saciar los deseos de su majestad.

Hizo otra reverencia y salió de allí, dejando a Rey con una risa nerviosa, sintiendo su cara arder. Apuró entonces su baño, porque su propio estómago comenzaba a gruñir de hambre.

Salió del baño cubierta con la toalla y el pelo estilando, revisó en su bolso buscando ropa interior limpia y un vestido sencillo para usar en su estadía. Había preparado aquel bolso porque no tenía la intención de volver hasta el día domingo, únicamente para preparase para su almuerzo con su tía Mara. Se secó un poco el cabello y echó la toalla y la camiseta sucia a la lavadora de Ben antes de dirigirse al comedor. El pobre estaba aburrido mirando su móvil, llevaba una camiseta verde y un pantalón de jogging gris, todavía tenía el cabello húmedo del baño que se dio antes de ella.

Se acercó tranquila y se sentó a su lado, él sonrió y soltó el móvil. Abrió las bolsas, desde donde salieron potes con comida casera de Maz Kanata. Adoró la idea de comer comida de verdad, porque reverenciaba la mano de Rex y no le parecía que pudiera aburrirse nunca de ella.

-Pensé que ya no estabas comprando comida de allá –Habló Rey buscando su pote.

-Le pagué mi deuda a tía Maz y establecimos un nuevo contrato, desde el lunes me debes traer mi comida, bien caliente.

La miró con tanta intensidad, que Rey no supo si se refería a la comida o a otra cosa, pero viniendo de Ben, cada palabra pronunciada tenía efecto en ella, a veces alguno inimaginable. Ella terminó tosiendo nerviosa y él carcajeándose mientras buscaba la ensalada.

-Quiero que salgamos esta noche –Habló Ben saboreando un bocado- Estoy feliz de estar aquí contigo, pero siento que tanto encierro no nos hace bien… Siempre y cuando tú quieras…

-No tenía contemplado salir de aquí hasta mañana –Se encogió de hombros- Aunque si me gustaría salir a tomar aire, el clima está agradable…

-Bien, hay una zona de Coruscant que no sé si conozcas… Tiene locales de comida, un par de clubes, un pub… Puedes ir a buscar ropa o volver a usar lo de anoche.

-Puedo ir a mi departamento a cambiarme –Miró con ternura a Ben- Aunque si te soy sincera, esperaba disfrutar el fin de semana en cama contigo.

Se sonrojó y agachó la mirada, Ben sonrió de lado y no pudo resistirse, la besó en el cabello y tomó su cara. Ella miró con algo de timidez, mientras él se acercó y la besó con suavidad en los labios.

-Comemos, recorremos un poco y si no te gusta o te aburres, nos venimos a casa ¿Te parece?

Ella asintió. Volvió a besarle la frente y se separaron para seguir comiendo.

Salieron aquella noche, comieron fuera, recorrieron un pequeño mercado callejero y Rey compró un par de aretes y unas pulseras. Ben se compró un sombrero y le regaló unas flores a Rey. Pronto estaban en la parte trasera de un taxi besándose con ansias. Apenas llegaron Ben pagó y dio una buena propina, entraron rápido al edificio y subieron la escalera.

Apenas entraron dejaron sus compras en la mesa y se besaron otra vez. Ben se quitó la chaqueta sin alejarse de sus labios, Rey hizo lo propio. No se molestaron en ir al sofá, Ben aprovechó que Rey llevaba un vestido, así que en medio del oscuro pasillo, la presionó sin mucha diplomacia contra la pared, le elevó una pierna, se desabrochó el pantalón, sacó su miembro erecto y la penetró, ni siquiera le quitó la ropa interior, simplemente la corrió a un lado.

La tomó del trasero, embistiéndola sin dejar de besarla. Rey se sentía en las nubes y no le importó que la posición no fuera cómoda y que solo tuviese puesto un tacón, sus gemidos eran altos y Ben intentaba hacerla callar con sus labios en su boca. Su orgasmo atacó con todo, dejándola convertida en un par de piernas gelatinosas alrededor de las caderas de Ben, mientras el de él llegó unos instantes después, llenándola por completo y acabando con un gruñido.

Terminando, Rey se tuvo que afirmar de Ben, que la abrazó y la llevó al cuarto, donde la sentó en la cama, para luego acomodarse el pantalón y quitarse la camisa. Ella todavía se sentía temblar, se tiró hacia atrás en la cama y comenzó a reír. Ben la miró con curiosidad.

-¿Qué sucede? –Preguntó sentándose a su lado.

-¿Esto siempre es así? –Rey le miró hacia arriba.

-¿El qué? ¿El sexo?

-Sí y no… Todo lo que leí me decía que se podía sentir bien, pero nada, nada me preparó para sentirme de esta forma y no es solo el sexo –Se sentó y le miró- Lo demás también, cuando me miras siento que todo mi cuerpo de cierta manera arde y cuando no estás… yo… -Agachó la cabeza- Esperaba no tener que decirlo yo…

-¿Decirme qué?

-Estoy enamorada de ti Ben…

-Me lo dices como si te diera miedo…

-Puede que me de miedo, porque no me estás diciendo lo mismo –Pareció encogerse un poco, poniéndose a juguetear con el borde de su vestido.

-¿Es en serio pecosa? –Ella le miró con algo parecido al dolor- Llevo peleando con lo que me haces sentir desde que te vi con ese perro anaranjado en mi puerta… Pensé que estaba claro lo que siento por ti… Tal vez no soy de decir palabras bonitas o de decir lo que me pasa a cada instante, soy de demostraciones y pensé que lo entendías…

-Tal vez mi experiencia de vida me hace esperar que me digan las cosas y no asumirlas –Se encogió de hombros.

Ben la apretó contra su pecho, sabía cuan sola había estado después de perder a sus padres y luego de la guerra. Entendía que a pesar de tener a su tía, era difícil entablar una relación con alguien dedicado a la política, algo que él sabía de primera mano.

La separó un poco de él, dejándola frente suyo, le levantó el mentón y la miró con dulzura. A pesar de la situación, no se sentía obligado, lo admitió, aquella lucha por lo que Rey provocaba en su corazón, desde el principio fue contra si mismo por ponerle un nombre, porque una parte de él estaba seguro de lo que sentía. Ella era la razón por la que realizaba todos esos pequeños sacrificios e intentaba mejorar su vida. No había sido una cuestión de tiempo, no podía evitar saber y entender que de cierta forma estaban conectados, incluso desde aquel momento en que la rescató del edificio antes de que este explotara y murieran sus amigos y colegas.

Era simple, pero le costaba, tal vez los años peleando contra el apego a su familia que lo ignoraba, a sus desilusiones de adolescente y a cada vez que se sentía rechazado y menospreciado por aquellos que eran su sangre. Tal vez por eso le costaba expresarlo en palabras y se había contenido en alguna ocasión anterior, algo que incluso le hizo sentir cobarde. Sin embargo, no podía negárselo más.

-Te amo Rey.

Ella abrió los ojos sorpresivamente, pero no alcanzó a decir nada porque los labios de Ben estaban sobre los suyos y sus brazos la apretaban contra su desnudo pecho. Cerró los ojos y se dejó llevar, después de todo, los puntos se habían llenado y quería ser por un momento, totalmente feliz.

Era domingo, casi medio día, Rey se había despertado apenas después de pasar casi toda la noche despiertos con Ben. Entre hablar y hacer el amor, casi les pilló el amanecer. Apenas abrió los ojos, miró la hora y se metió echa una loca a la ducha, salió con el pelo estilando y se puso un jeans, una camiseta y sus zapatillas. Trató de secarse el pelo con una toalla, finalmente se rindió y se hizo una coleta.

Tomó su cartera, su chaqueta y se acercó al enorme bulto desnudo que era Ben. Lo tapó hasta la mitad de la espalda y le besó la mejilla. Adoraba verlo dormir, se veía tan calmado, totalmente distinto al huracán que había sido aquella noche. Estaba segura que estaba llena de moretones, eso la hizo acordarse de mirar en el espejo si tenía algún chupetón en el cuello, para su suerte no tenía nada. Le dio la última mirada a Ben y salió de allí, no sin antes tomar su nueva llave.

Llegó con algo de anticipación al pequeño restaurant, el mismo en el que se habían juntado con su tía hace casi un par de meses. Preguntó en la entrada por la reserva, la llevaron amablemente al lugar asignado, pidió un aperitivo sin alcohol para esperar a Mara.

Alcanzó a darle un sorbo a su trago cuando su tía llegó. La mujer se veía radiante, su larga melena roja había sido reemplazada por un corte garzón corto y alisado, lo que la rejuvenecía de sus bien cuidados cuarenta y algo. Saludó a Rey de un beso en la mejilla y le hizo una seña a una camarera. Antes de entrar a tema, pidió también un aperitivo y decidieron el almuerzo para adelantar.

-Te ves bien tía, me agrada el nuevo corte de cabello –Rey la halagó, sin duda quería mejorar las cosas desde la última conversación que tuvieron.

-¿Te gusta? –Rey asintió- Ha sido casi un accidente… Me he quedo dormida con una goma de mascar.

-Al parecer ha sido un accidente feliz.

-Si –Mara miró a Rey con atención y algo de curiosidad- Se te ve radiante, aunque tienes un poco de ojeras… -Hubo algo de sospecha y duda en su voz, pero no insistió- Me imagino que deben ser los nervios de tu nueva aventura.

-Algo, solo me queda esta semana y debo comprar los libros y las herramientas que me han pedido.

-Me alegra que hayas encontrado algo que te guste y que haya sido tu decisión y no mi insistencia –Tomó su cartera y sacó un sobre- Luego de nuestra conversación, me sentí mal… Llamé a tu futura universidad y me dijeron que tu carrera completa está pagada… No sabía que contaban con becas.

-Yo tampoco, me dijeron que era algo reciente y que corrí con suerte. Cubre todo, más una mensualidad para compra de materiales.

-Me alegra que no tengas que matarte trabajando para lograrlo –Le acercó el sobre- Toma.

-¿Qué es esto?

-Tu herencia –Sonrió enigmáticamente.

Rey la miró con curiosidad y preocupación, el departamento en Jakku no existía y todavía era un país en recuperación, así que compensación gubernamental no era. Sus abuelos paternos no existían. Todo lo que sabía, es que su madre se había casado en contra de la voluntad de todos y su único apoyo había sido su tía Mara, que fue como una hermana mayor.

Revisó el cheque y la cantidad era significativa. Rey abrió los ojos y no pudo decir nada, Mara asintió satisfecha.

-¿Tía, que significa esto? –Estaba un poco choqueada.

-Es por la venta de la casa de mis padres.

-¿Qué casa?

-Es una historia larga, pero el cuento corto es que estaba en un fideicomiso que se liberaría cuando cumplieras veinte, así que felicidades…

-No tenía idea de esto –Rey rió- Solo dime ¿Qué hago con todo este dinero?

-Ahórralo, compra un departamento, págate vacaciones, no lo sé, es tuyo, te corresponde por derecho –Mara le tomó la mano- Haz algo bueno con él.

Rey se levantó y abrazó a su tía, al menos en ese momento parecía una buena idea y se sintió feliz por ello. Justo cuando terminaban de abrazarse y comenzaban a brotar algunas lágrimas de emoción, llegaba la comida. Rey ocupó su lugar y ambas comenzaron a comer en cómodo silencio o al menos eso creía.

-Ahora explícame ¿Cómo es eso de que gane tu suegra? –Rey casi se atoró con la pregunta sorpresa.

Aprovecharé de actualizar hasta el 33, porque lo que queda de esta semana y el lunes andaré a Full.

Al fin sé el sexo de mi bebé en camino, así que debo preocuparme de hacer todo lo que no hice en los meses anteriores.

Finalmente no sé cuantos capítulos mas vienen, pero al ser cortos, podemos llegar a los 50 sin problemas.

VIENEN CAPÍTULOS EXPLÍCITOS, no digan que no les advertí.

Disfruten

Maka