Lamento mucho la demora, fiestas navideñas, ya saben. Aquí un capítulo para empezar con las respuestas y para el final.
Despertó confundida, cuanto habría dormido, no estaba segura, le costo un poco acostumbrarse a la intensa luz que entraba por la trampilla, sin duda debía pasar de medio día, y entonces sintió una mano acariciar su mejilla
- Hola princess - escucho la voz de su novio a un lado y se giro sorprendida, no entendía como es que él estaba aquí
- Adrien? - pregunto intentando despejar su mente, se sentía muy confundida
- Todo está bien Marinette, estoy aquí - le dijo el rubio con suavidad, mientras le daba un dulce beso en la frente.
Sintió su aroma y se acurruco más, intentando recordar como es que había llegado a su cama, por que él estaba ahí a esa hora, pero era como si no hubiera nada antes de despertar, no lograba recordar la noche anterior y había algo que se sentía raro.
- Adrien - llamo al chico que al instante le regalo una caricia suave - Por que estás aquí?
- No quieres que esté aquí princess? - le contesto juguetón
- No quise decir eso, es que estoy confundida - le dijo mientras se incorporaba en la cama y observaba su habitación.
- Has dormido mucho, aún estarás despertando - dijo con simpleza el joven mientras la envolvía en un abrazo.
Ella le permitió abrazarla y de repente se encontró respondiendo a su beso, un beso que se sentía cálido y dulce, como siempre, y que poco a poco empezó a aumentar de intensidad, siempre había disfrutad de esos momentos con Adrien, era una sensación que la llenaba de paz, de seguridad, de vida, así que no opuso ninguna resistencia cuando el chico la recostó y empezó a repartir besos a lo largo de su cuello, pronto sintió la familiar emoción que su novio provocaba en ella, ese anhelo de tenerlo más y más cerca, tan profundo, de desear fundirse con él, no tardó en repartir caricias a sus brazos, y cuando él intensifico las caricias ella no pudo evitar echar la cabeza hacía atrás y arquear su espalda para darle más acceso y libertad, sintió los labios masculinos dar besos a lo largo de su cuerpo, y tuvo la momentánea duda de en que momento le había sacada la playera de su pijama, pero no pensó más en ello cuando él volvió a besarla. Cuando rompieron el beso ella tuvo la inquietud de que sus padres podrían subir en cualquier comento, así que inquieta miro hacía su trampilla, para asegurarse que estuviera cerrada por dentro, pero no fue eso lo que la altero, ahí en su muro estaba el calendario del modelo, ella se había deshecho de ese calendario hace meses!
Se sentó de golpe empujando a Adien que la miro alarmado
- Princess, está todo bien? - le pregunto con clara preocupación
- Tu calendario - dijo ella alarmada
- Sabes que eso no me molesta, verdad? es muy dulce - le dijo él intentando retomar los besos
- No! - se apresuro a decir ella - no lo entiendes, yo lo quite
- Bueno, no pensemos más en eso, a mi no me molesta.
Se quedo confundida cuando su novio intento besarla y restar importancia a lo que acababa de decir y entonces algo en ella le advirtió que eso no estaba bien.
- Adrien, como llegamos a aquí?
- Marinette, no pienses en ello por favor - le suplico el chico.
- Como no pensar en ello, yo no lo recuerdo
- Princess, por favor, olvídalo, no pienses en ello - le dijo el rubio en tono implorante
- Por que? - pregunto asustada, el tono del chico le había parecido tan ajeno a él, sin embargo nada de su presencia la asustaba.
- Por que harás que todo se desvanezca de nuevo - le dijo él con resignación
Pero ella como siempre, una vez que tenía una idea no la había podido soltar, notando cada vez más detalles que no concordaban, y poco a poco vio una sombra cubrir lo que los rodeaba.
- Adrien? - pregunto alarmada sujetando los brazos del chico.
- Lo siento princess - vio como las sombras se acercaban a él y empezaban a envolverlo.
Antes de lo que pudo reaccionar las sombras habían cubierto todo a su alrededor, y entonces, como si despertara de un sueño, abrió los ojos y se encontró en ese espacio vacío.
- No! por favor no... - lloró al darse cuenta que de nuevo había sido solo un sueño, ya no sabía cuantas veces había pasado lo mismo, cuantas veces había abierto los ojos para encontrarse en ese lugar, en un silencio y obscuridad tan absolutos que a veces prefería simplemente desaparecer ella también.
Cuántas veces más podría resistir, a veces su mente la llevaba a soñar con Adrien, otras veces con Chat, pero siempre era lo mismo, había un detalle, una señal que alertaba a su mente de que eso no era real, y entonces ella empezaba a notar las diferencias, o pero aún, cuando eso no pasaba y soñaba o alucinaba, no estaba segura de si dormía o simplemente perdía la razón, que estaba con él y no hacía más que disfrutar de sus besos y caricias llegando muy cerca de por fin sentirlo en ella, su mente la regresaba a este vacío terrible, sola.
Lloró por lo que pudieron ser minutos o tal vez horas, el tiempo parecía tampoco existir en ese vació, cansada se recostó, había intentado en ocasiones dar pasos, temerosa de caer o tropezar, pero no había encontrado nada, solo más vació, más oscuridad, más silencio, así que por fin había acabado por rendirse y se había dejado caer, eso había sido solo un par de horas antes, o tal vez un par de semanas, como saberlo. En algunas ocasiones había sentido una presencia, como si alguien quisiera llegar a ella, pero por más que había gritado y llamado no había tenido respuesta.
No supo cuanto tiempo estuvo recostada, lo cierto es que no tenía sueño o hambre, solo estaba cansada, sabía que el último recuerdo real que tenía era de la cena en la mansión Agreste, a un lado de su novio, recordaba haber ordenado a Tikki ocultarse, y entonces una serie de imágenes borrosas y rápidas que no lograba hilar con claridad venían a ella, terminando en el rostro de su compañero de batalla, llamándola. Y luego esta nada en la que estaba.
Seguirían en la mansión? Se preguntaba, tal vez solo se había desmayado o llevado un buen golpe, tal vez en cualquier momento despertaría y ahí estaría Adrien, y entonces todo estaría bien.
Despertó de golpe, se sentó respirando agitado, ya no le sorprendía despertar a mitad de la noche, después de tres años ya estaba acostumbrado a dormir poco y mal, se inclino para observar a la azabache respirar, a veces tenía la ilusión de que simplemente estaba dormida y que en cualquier momento la vería abrir los ojos, aunque sabía que eso no pasaría.
Lo había intentado todo, después de un mes había tenido que ir a la mansión de su padre para recabar toda la información que tenían él y Nathalie sobre el estado de su madre, y sin sentirse muy cómodo ante la idea se la había entregado al Maestro Fu, quien había dedicado cada momento de esos tres años a buscar la manera de separar a la chica de su kwami o de liberar al prodigio del pavo real sin éxito, al parecer algo había salido mal con la curación que había intentado mientras estaba akumatizada. Incluso habían intentado que Hawk Moth intentará llegar a ella, había sido una situación tan tensa que solo de recordarla sentía sus músculos tensarse. Se había requerido de todos los portadores que sabían lo que paso, y su padre tuvo un colapso por el esfuerzo de volver a contactar con la conciencia de la chica, sin lograrlo, al parecer cuando ella había conseguido liberarse de su control había quebrado completamente el poder que él pudiera tener sobre ella.
El maestro Fu al final había decidido hacer el viaje hasta el templo, para buscar ayuda en aquel lugar, pero después de dos años los monjes y él no habían encontrado nada que los ayudará. Lo único que habían logrado decir era que tenían que encontrar a Tikki.
Pero ya habían buscado en todos los lugares que se les había ocurrido.
Recordó cuando había llegado con la chica a su casa, se había encontrado con el matrimonio Dupain-Cheng preocupados por su hija al saber por las noticias que una batalla se había desatado en la mansión Agreste, y aunque la versión oficial había sido que un akuma había atacado pero que Ladybug y Chat Noir habían vencido, todo logrado gracias a una compleja ilusión de Rena Rouge, él no había tenido el valor de mentirles, por lo que tras recostar a la joven en su cama con cuidado, había deshecho su transformación frente a los padres de la misma, y sin tener ya la fuerza suficiente se había dejado caer de rodillas y entre sollozos les había dicho todo, no sabía si ella aprobaría que les revelara a sus padres sus identidades, pero simplemente ya no se sentía con la fuerza de pensar o tomar decisiones, había terminado suplicando que le permitieran estar con ella. Contrario a lo que esperaba, que era ser lanzado de su hogar, se había encontrado de repente abrazado por la madre de la chica, que entre lagrimas le aseguraba que no tenía nada que reprocharle, y aun cuando pudo ver tanto dolor en los ojos de ambos adultos como él mismo sentía ellos le agradecieron por haber cuidado de su hija todo ese tiempo, con y sin el traje.
Para su sorpresa y alivio no solo le permitieron estar cerca de Marinette, si no que prácticamente lo acogieron en su hogar, sobre todo cuando se dieron cuenta que aunque él se despedía todas las tardes para ir a casa de Nino, en donde se hospedaba después de negarse a regresar a la mansión, a las pocas horas regresaba transformado y pasaba horas sentado en la terraza a un lado de la trampilla. Así que tres meses después le habían ofrecido quedarse con ellos, con la única condición de que su padre estuviera de acuerdo, sospechaba que lo habían hecho solamente para forzarlo a ver a su padre y permitirle al hombre disculparse con su hijo. Pero tras conseguir el consentimiento de su padre, y llegar a un acuerdo con él sobre que pasaría una vez él cumpliera la mayoría de edad no lo había vuelto a ver. Y aunque él había declarado que no le importaba entregarlo a las autoridades, el maestro y los monjes habían dicho que sus crímenes no podían ser juzgados por las leyes francesas, así que lo habían confinado a su casa junto con Nathalie, usando un potente hechizo. No se opuso, pero se negó a verlo, aun cuando su padre lo había buscado.
Alya y él se habían dedicado a buscar en toda la habitación de la azabache algo que pudiera contener a la kwami de la creación, aún cuando Plagg ya les había dicho que no sentía la presencia por ningún lado. Nino, Luka y Kagami intentaron persuadirlos, pero ellos no habían desistido. Aun recordaba el día que se habían dedicado a levantar todas las tablas del piso, buscando algún escondite, Alya había estallado en lagrimas, y de repente se había dirigido hacía la cama gritando "De verdad Marinette, no podías hacer algo simple en tu vida". Después ella había volteado a verlo, se disculpo y se fue. No la culpo, habían pasado ya ocho meses, y había sido de las pocas personas que lo seguían apoyando en sus ideas, pero supo entonces que ella tenía razón en algo, los planes de la heroína solían ser complejos, algo que solo ella lograba ver con claridad, esto no debía ser la excepción, así que había suspirado mientras veía todo el destrozo que habían provocado en la búsqueda, había aceptado que solo le quedaba tener fe en que el plan de ella funcionaría de alguna manera, ella siempre tenía un plan.
Había dedicado los siguientes meses a mejorar la situación lo más posible, encontró una doctora que intrigada por la aparición del templo había logrado acceder a los monjes y había demostrado entender las implicaciones físicas que conllevaba el uso de los prodigios, así que la había contactado para que se encargará de la salud de la azabache. Incluso había revisado a su madre, asegurando que si bien ella no estaba de acuerdo, la cápsula que su padre había mandado a hacer funcionaba, pero los padres de la chica se habían negado a algo así para su hija, ya que no podían estar seguros de si eso podría evitar que ella sintiera que estaban con ella, y él se había sentido aliviado. Cuando les propuso acondicionar esa casa para mayor comodidad de todos se habían mostrado en desacuerdo, pero al final habían aceptado que tal vez el cambio sería bueno, y lo había sido, poco a poco todos habían vuelto a hacer una vida casi normal, el matrimonio dividía su tiempo entre la panadería y la nueva casa, el estudiaba en línea desde el nuevo hogar, ya que la separación física era casi insoportable, y sus amigos lo visitaban con frecuencia.
De repente algo lo saco de sus pensamientos, escucho el sonido de un auto acercarse, lo cual no era normal, mucho menos a esa hora, sintiendo la adrenalina llamo a su kwami que seguía dormido a un lado de la chica, y sin dejarlo despertar del todo llamo a su transformación, tenía tal vez unos tres meses que se había transformado por última vez, pero era una sensación tan familiar que rápidamente se encontró en el tejado observando atentamente el camino de acceso, hasta que vio aparecer un carro que no reconoció. Nadie había avisado que fuera de visita, así que no se explicaba quien podía ser, dando un ágil y silencioso salto se coloco detrás de unos arboles justo cuando el coche se detenía a un costado de la entrada, y antes de que alguien bajara brinco arriba del toldo, escucho una exclamación de sorpresa desde el interior, y si no se equivocaba había sido una mujer.
El sonido los había sorprendido, y no pudo evitar la exclamación de alarma que salió de su boca, sintió en automático el brazo de Luka colocarse frente a ella, como intentando cubrirla, y lo vio abrir la puerta del conductor "espera aquí" le susurro mientras bajaba despacio y levantaba las manos mirando hacía arriba del auto
- Sólo somos nosotros Chat Noir - dijo con voz tranquila el joven músico
- Luka? - escucho que preguntaba con sorpresa el héroe desde arriba y entonces ella salió del coche de golpe
- Casi nos matas del susto - le reclamo y se sorprendió al verlo. En esos últimos tres años las apariciones del súper héroe habían sido pocas, al menos las del real, ya que para proteger las identidades de los portadores de la creación y destrucción, todos los héroes habían participado en un par de batallas falsas contra ilusiones creadas por la portadora del zorro, logrando engañar a todo Paris para que creyeran que habían visto la victoria de los héroes. Pero teniendo enfrente a su amigo vio las diferencias entre la ilusión y la realidad, el traje era prácticamente el mismo, pero había desaparecido el cascabel, además de que ahora las botas eran más similiares a garras, y las orejas que en otro tiempo parecían accesorios más bien lindos, daban la sensación de ser ahora casi reales más parecidas a las de una pantera que a las de un gato, y lo que la sorprendía era la sensación de amenaza, el gato parecía un felino salvaje, uno peligroso. El debió notar la alarma en sus ojos, por que relajo un poco la postura
- No esperaba visitas - dijo sin dejar de estar agazapado y atento a todo a su alrededor
- Lo siento - dijo Luka en tono tranquilo - debimos avisar que veníamos, pero fue algo de último momento.
- Ha pasado algo? - pregunto sin bajar la guardia
- Algo así - se apresuro a contestar el chico sin dejar en ningún momento su tono y pose relajada - pero tal vez deberíamos hablarlo adentro.
- Hay algún peligro? - demando en una pregunta su amigo
- No, no hay ningún peligro, si dejas de actuar como un demente y entramos podremos hablar - le dijo al fin recuperándose de la impresión.
- o iba a decir lo mismo, pero con más sutileza - escucho que decía el músico con resignación
- Lo siento, no me gustan las sorpresas - contesto el héroe mientras bajaba del toldo en un salto ágil - les abro en un momento, - entonces desapareció por el tejado.
Sintió la mano de su amigo tomar la suya mientras la guiaba hacia la puerta, cargando las mochilas en las que habían empacado algo de ropa.
- Vaya bienvenida - dijo el chico en un suspiro
- Bueno, no lo culpo, aunque me causo un gran susto
- Supongo que es lo que pasa cuando un gato vuelve a ser salvaje - dijo triste el otro y ella estuvo de acuerdo.
No tardaron en entrar a la acogedora casa y guiados por el rubio subieron hasta una pequeña salita en la parte superior
- Será mejor hablar aquí, la Sra. Bonner duerme abajo y no quisiera despertarla.
- Claro, como has estado? - le pregunto a su amigo
- Bien - le contesto de manera automática, como siempre que preguntaba - No creo que hayan venido a está hora para preguntarme como estoy.
- No, venimos por que encontramos algo - se apresuro a confirmar el chico sentado a su lado.
- Como? - la confusión del rubio era clara.
Tomando aire el músico se apresuro a contarle como había encontrado la carta de su amiga cuando había regresado a casa aquella noche, y como la había interpretado, y aunque no le dio detalles de como es que habían acabado moviendo muebles aquella tarde le contó como habían encontrado el hueco en los tablones y lo que había dentro, la expresión del rubio había sido neutra, así que cuando el mayor termino de hablar se quedaron en silencio esperando la reacción del rubio.
- Lo trajeron con ustedes? - pregunto al final
- Aquí está - se apresuro a decir ella al tiempo que abría la mochila del otro y buscaba en el fondo, sacando la sudadera que le había pertenecido y extendiéndola hacia él.
Sintió un vértigo extraño cuando vio lo que su amiga había sacado de la mochila, recordaba perfectamente esa prenda, recordaba el día que había cubierto a su novia con ella después de haber estado juntos en su habitación, y recordaba que ella la había conservado, había visto en varias ocasiones que la tenía sobre su cama, o en la silla, como si la usara frecuentemente y recordó el sentimiento que eso le había generado.
Se puso de pie y lentamente camino hacía la puerta de la habitación de la azabache, en donde Plagg se había quedado una vez que quito su transformación. Se giro hacia sus amigos que se habían quedado observándolo.
- Lo siento, necesito estar… - solo no era la palabra, más bien necesitaba que estuvieran solo ellos dos, los chicos parecieron entender así que solo asintieron - Solo hay una habitación extra, si gustan descansar…
- Está bien Adrien - le confirmo su amigo - nosotros nos las arreglaremos.
Asintiendo hacia sus amigos dio la media vuelta y entro en silencia a la habitación.
