Natsu no dejaba de ver el hueco que había hecho ante su enfado. Su mente estaba pensando en todo lo que había pasado desde que habían llegado a este mundo. Cerro su mano en un puño, furioso. Esa Kaoru…no era para nada parecida a Lucy. Parecía una extraña versión de ella que no quería contemplar. No entendía como podía ser parte de su alma. Lucy les había explicado lo que le había dicho el príncipe Eduardo y Zain, corroborando sus palabras, se mantenía en silencio y asentía. Natsu le observó.

¿Quién era realmente?

Sabia que era la contraparte de Zeref. Desde luego, si pensaba en la personalidad de ambos (aunque sabia poca) eran muy parecidos. Al contrario que Lucy y Kaoru. Y, según lo que había pasado en la ciudad, era el rey de este mundo.

Lo que dejaba a ese Eduardo.

Lo llamaban príncipe Eduardo. ¿Era el hijo de Zain? Frunció el ceño. ¿No era Zain muy joven para tener un hijo?

-Natsu.

Zain suspiró. La mirada penetrante de Natsu era molesta. Se llevo una mano al cuello, dolorido. En la postura que se encontraba estaba empezando a dolerle. Echo un vistazo a Yvette y apretó los dientes. Seguía igual de callada. Igual de quieta. ¿Dónde estaba Yvette, la que siempre estaba alegre, la que le daba fuerzas para continuar?

Volvió a suspirar.

-Natsu, si quieres decirme algo, ahora es el momento. Ahora, no antes ni después. -Una fría determinación se instaló en sus ojos.

Natsu miro hacia el suelo. Observó a sus compañeros. Erza asintió con la cabeza, al igual que Gray y Juvia. Wendy y Charle habían estado calladas en todo este tiempo, le sonrieron. Por último, observó a Lucy. Ella no sonrió. Desvió su mirada y Natsu sintió un pequeño pinchazo. No le gustaba que no le mirase. Era algo egoísta, pero no podía evitarlo.

-Si Zain esta dispuesto a contar…yo no tengo nada más que decir. -Ella cerro los ojos, atenta a lo que a continuación se narraría.

Natsu volvió a mirar a Zain. Él los observó a cada uno.

-De acuerdo. Pregúntame.

- ¿Quién eres Zain? -Natsu, quien estaba de pie hasta ahora, se sentó y cruzo de piernas.

-Soy Zain. No se me mis apellidos, ya que estuve encerrado en esta prisión desde que nací.

Un silencio mudo los acompañó desde ese momento. Zain inspiro y apretó los puños.

-Mi padre era el rey de Hikari no Yami. Se hacía llamar Rey de las Pesadillas, ya que su magia era controlar la mente de los demás, causándoles un dolor infinito. Se jactaba de eso-Se levanto y empezó a caminar por la celda. Sus pisadas casi no hacían ruido. -Mi madre era la Reina de la Luna. Se casaron por mero poder: Un demonio junto a un ángel.

Un sonido de sorpresa salió de la boca de Lucy.

- ¿Entonces es verdad? ¿Existen?

Zain asintió.

De su unión nací yo. Pero era curioso: ya que no fue un nacimiento normal.

Mis padres ansiaban más poder. No les valía con el suyo propio, querían que su hijo fuera más poderoso. Así que, antes de nacer, me extrajeron del vientre de mi madre. Los mejores curanderos de las tres razas fueron llamados. Las hadas fueron reacias, pero sabían que si se negaban seria la destrucción de su raza. Hicieron miles de experimentos conmigo.

Entonces parecía todo perfecto. Habían creado el ser supremo. Unieron sus poderes y me insuflaron el ADN de las tres razas. Pero querían más, así que fueron más allá.

En ese momento Zain cerro su puño. Se encendió de un fuego oscuro.

Me hicieron dios. La raza oculta, aquella que se encarga de cuidar las almas y protegerlas. De alguna manera, consiguieron una parte. Yo, Zain, me convertí en un monstruo.

Zain se mantuvo en silencio. Natsu miró a Lucy, quien a su vez le miró. El dolor en los ojos de Zain era evidente. El fuego del puño de Zain se apagó lentamente.

Obviamente se equivocaron. Terminé de crecer y algo estaba mal. Descontrol, enfermedades, destrucción…esas tres cosas me acompañaban mientras crecía. Solo dure tres meses al lado de mis padres. Asustados y horrorizados, me encerraron en esta prisión.

Fui creciendo. No sabía que era la luz del sol, de la luna. Mi primer carcelero me tenía compasión, así que me enseñó a hablar y caminar. Me decía cosas y me informaba del exterior. A los siete años, desapareció. Los siguientes me torturaron.

Zain se desabrocho la camisa que llevaba. La tiró al suelo. Miles de cicatrices cruzaban su torso y seguían más allá, dando a entender que tenia por todo el cuerpo. Juvia emitió una exclamación de horror, al igual que Wendy. Los demás solo podían observar con rabia la situación.

'Esto no fue lo único. Nací con alas. Pero al ser un hibrido, eran una mezcla. Parte ángel, parte demonio. El gen de las hadas fue el único que no se manifestó en ellas. Me tenían asco y horror, así que una vez que crecieron lo suficiente…'

Se dio la vuelta. Unas cicatrices abultadas cruzaban su espalda. Natsu soltó una maldición.

-Los hijos de putas…

Gray golpeo el suelo, furioso.

-Se las arrancaron.

Zain asintió.

-Nunca supe…nunca supe como escapar. Solo quería morir, pero ninguna tortura me mataba. -Cogió su camiseta-Entonces, un milagro sucedió…

Una mano cogió la suya cuando fue a ponérsela. Yvette se había levantado y sus ojos, de un color verde claro, miraba sus cicatrices con tristeza. Acarició las de las espaldas y apoyo su cabeza en él.

-Zain…Yo lo salvé. Me cole en la prisión, abrí su puerta y allí estaba. Callado, como si estuviera muerto. Sus ojos en ese momento…sin vida.

Yvette se apartó de Zain. Él, que se había quedado sin aliento, la miró fijamente. Yvette se inclinó ante todos ellos. Su pelo negro cayó delante de su cara.

-Por favor…salvadnos, hadas de Fairy Tail. Salvad a Hikari no Yami. Salvad a Zain.

Lucy se acercó a ella. Una sonrisa tranquilizadora cruzaba su rostro.

-Levántate, Yvette.

Yvette se levantó poco a poco. Observó a Lucy con esperanzas.

Lucy le guiñó el ojo y le enseñó su marca.

-Somos Fairy Tail. Nosotros ayudamos a nuestros amigos.

- ¿Amigos? -Yvette inclinó su cabeza, confusa.

Lucy asintió. Zain se colocó a su lado y extendió una mano hacia Yvette.

-Yvette…no sé porque estabas con Kaoru y Apollyon ni me importa. Te amo y confió en ti. Fairy Tail…son amigos míos. Mis compañeros-Sonrió. Su sonrisa era sincera, profunda. Los miembros de Fairy Tail se sorprendieron, pero sonrieron a su par-Lo salvaremos todos juntos. Te lo prometo.

Yvette empezó a llorar. Cogió la mano de Zain. Zain apretó su mano.

-Ahora, cuéntanos todo Yvette.

Yvette asintió. Inspiró hondo.

-Kaoru…quiere destruir los tres mundos existentes.


-A todo esto-Natsu señaló a Zain- ¿Cuántos años tienes?

Zain le miró incrédulo.

- ¿Yvette acaba de decir que se va a destruir los mundos y tu no tienes otra cosa que preguntarme por mi edad? -sacudió la cabeza-Tengo mil años. Por ahí.

Un silencio incomodo se estableció. Entonces se emitió el mayor grito de la historia.

- ¿¡QUEEEEEEE!?

Yvette se rio.

Fairy Tail los salvaría. Estaba segura.


Kaoru vio a través de la pantalla como Yvette se reía. El vaso de su mano crujió y se rompió. Set se acercó a su lado.

-No deberías enfadarte. Es malo para tu corazón.

Kaoru frunció el ceño.

-Set…los destruiremos.

Set sonrió.

-Por supuesto, mi reina.

Agachó su cabeza y la besó.

Haría lo que fuera por ella. Alzó sus manos y las entrelazó en su cabello.

Incluso matar a su propio hermano.