Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es viernes, día de actualización, quiero disculparme con ustedes por tardar demasiado tiempo en actualizar, pero estuve bastante ocupada, mi madre tuvo un pequeño accidente, y bueno, el chiste es que aquí estoy de nuevo, con otro capítulo, esperando que sea de su agrado, de una vez, les voy avisando que serán 41 capítulos, más el epílogo, así que comenzamos la recta final, muchas gracias por el apoyo, por sus reviews, sus follows y sus favorites.

Nos leemos el próximo viernes. 💖

Gracias por todo; y cualquier cosa, no duden en decirme.✨


Lily observó divertida a su novio que estaba riendo completamente divertido, jamás, en todo el tiempo que tenía de conocerlo lo había visto así, tan abiertamente feliz, a veces, le hacía pensar en un niño pequeño, reforzando esa inquietud de que había estado tan solo demasiado tiempo, sintiéndose de esa forma, orillándolo a esconderse en aquella persona fría, distante que aclamaba su soledad e inseguridades en aquellos actos banales como la promiscuidad.

—Ya, ya, lo lamento, no era mi intención reír como estúpido.

—No estabas riendo como estúpido –frunció el ceño, frustrada.

—Hacía años que no reía de esta manera –confesó, y sé quedo callado tan rápido como se dio cuenta de lo que dijo –entonces comeremos pescado y patatas ¿no es cierto? –la joven se acercó a él y lo besó, a mitad de la calle, estorbando el paso a los demás peatones sin importarle nada más que aquel chico roto.

—Te amo, Scorpius –acaricio su mejilla –y me encanta cuando te muestras así, divertido y natural.

—Te amo, ven –la sujetó de la mano –vayamos por ese pescado.

La comida fue bastante tranquila, charlaron del trabajo, de las pinturas de Lily, y todo lo que fuese y tratase de ella, y cosas superficiales de él, aquella forma en la que evitaba hablar de él la frustraba.

—Te quedaste sería, Potts ¿ocurre algo malo?

Ella levanto la vista, la preocupación era clara y bastante evidente en su mirada, como si estuviese arruinando las cosas, el miedo de que ella se levantara y lo dejara solo de nuevo.

—No, no está todo bien.

— ¿Hice o dije algo que te molesto? Lo lamento, a veces…

—Scor ¿sabes por qué pelee con Kelly?

—Te atacó, lo dijiste.

— ¿Y Al que te dijo?

—Que te habías peleado con ella por mí, pero no quiero darme ese crédito.

—Ella comenzó a decirme que tú realmente no me importabas, porque en una charla de ella y Clarisa, lo exprese, pero eso fue antes de que comenzáramos lo nuestro.

—Sé que al inicio yo no existía para ti…

—No quería pelear con ella, no iba a hacerlo, hasta que mencionó que yo solo jugaba contigo, lo negué, hasta que dijo que mentía, y la prueba era sencilla, yo no sé nada de ti.

La mueca de Lily lo hizo quedarse serio, realmente sentía que eso era cierto y bueno, no podía desmentirla, a él nunca le había gustado hablar de él, la amiga de su madre, la que le había enseñado muchas cosas, le había recomendado, que si realmente quería ser un mujeriego, tenía que dedicarse a la mujer que quisiera llevarse a la cama, nada de detalles de él, salvo lo más básico, nombre, empleo, y lo mucho que le interesaba llevar aquello a más. Era lo único que podía decir, y evitar ser el centro de atención, las mujeres querían serlo, estaban cansadas de ser oprimidas por el machismo de que ellas no importaban, así que ligarlas por el sentido de hacerlas sentir importantes garantizaba más éxito, la maña se le quedo. No solo con las mujeres, sino con todos, los únicos amigos que necesitaba eran Albus, Jarvis y Audrey, y ellos lo sabían casi todo de él.

—Lamento que discutieras y pelearas con ella.

—Vas a dar por zanjado el tema de nuevo –negó.

—No sé qué es lo que te molesta, Lily, estamos hablando, pasando un buen rato…

— ¿Y cuándo vas a hablar de ti?

—Cuando comenzamos a salir, dijiste que no era necesario que te dijera cosas de mí.

—Scorpius…

La pelirroja suspiró, ponerse en ese plan no iba a ayudarlo a confiar en ella, y no quería forzarlo de alguna manera, él se relajó cuando cambio de tema, aquella serie que le había gustado tanto había sido el tema que Lily retomó, con él iba por la mitad de los capítulos en un corto tiempo, y adoraba eso.

—M—

Albus levantó la vista hasta su hermana, estaba inquieta, y no sabía la razón, aunque la sospechaba, siempre se ponía así cuando quería un favor respecto a algo que había hecho y él desaprobaría completamente.

—Hola, Lily ¿qué hiciste esta vez?

—Algo muy malo –aceptó retorciendo los dedos.

—Si me cuentas, ayudaré a solucionarlo –sonrió.

La puerta del Departamento de Aurores se abrió de golpe, Albus observó a un enfadado Scorpius acercarse hasta ellos, no comprendía la actitud, pero después de ver a su hermana casi todo encajo, pero le faltaba una pieza clave.

— ¡Dos semanas! –Bufó enfurecido –te tomaron dos malditas semanas entrometerte en lo que no te interesa, Potter.

—Scorpius, por favor, claro que me importa…

—Sí, somos novios, maldita sea, pero solo eso, no tenías que ir con mi padre e interrogarlo sobre mí, eso… Eso –se recargó enfurecido en el escritorio –meterse en eso, ni siquiera se lo permito a Albus, que es a quien le pasó todo ¿por qué tendría que dejarte hacerlo a ti?

—Por qué él sabe todo de ti, y…

— ¡Es por qué no te intereso! –le echó en cara.

—Eso no es verdad, Scorpius –soltó enfadada.

—Ah, eso crees –se burló –entonces, explícame ¿por qué Kelly sabe más de mí que tú? Que eres mi disque novia.

—Bueno, yo…

—Seamos realistas Potter, solo estás conmigo porque no has encontrado un tipo que se preocupe más por tu placer sexual que yo ¿no?

— ¡Por supuesto que no!

— ¿En serio? Porque desde que somos novios oficiales, sólo has estado interesada en una actividad, y estas frustrada porque por dos largas semanas no te he tocado de esa forma ¿no es así?

Lily abrió la boca completamente sorprendida por las acusaciones del rubio, había estado pasando un tiempo increíble con él, viendo series, yendo a cenar fuera, pintándolo mientras él dormía, y ahora le decía estas estupideces.

—Sin palabras –negó –es increíble, pero Kelly tenía razón sobre ti.

— ¿Eso crees? –se puso de píe furiosa.

—No lo creo, es la verdad.

—Pues entonces púdrete, y jamás en tu vida, te acerques a mí ¿está claro? –se alejó.

— ¡Perfecto por mí! –gritó.

—No vuelvas arrepentido, Malfoy, porque no quiero nada más de ti, ni siquiera una asquerosa amistad.

Albus negó, así que ellos habían comenzado a salir, observó a su amigo apretar las manos en puños y gruñir lleno de frustración.

—McLaggen me criticara de nuevo, por ponerme del lado de mi hermana…

—Al final de cuentas es tu hermana, no me sorprende que lo hagas.

—No te dijo lo que Kelly dijo ¿cierto?

—Que no sabe nada de mí, bueno, no se equivocó en eso.

—Kelly…

—Scorpius, necesito que hablemos –interrumpió Harry la charla.

—En seguida voy.

—M—

Lily se dejó caer enfadada sobre su silla, Lucy frunció el ceño y fue hasta ella, le abrazo cuando se echó a llorar, no dijo mucho, pero la chica era su mejor amiga, bastante intuitiva, sabía que se había peleado con Scorpius.

—Siempre es lo mismo conmigo –bramó –primero Josh, después Scorpius, soy una estúpida, dime Lucy ¿por qué?

—Eres una chica buena, Lily, que solo quiere una relación bonita, todos merecemos alguien que nos ame al menos un poco de lo que les amamos nosotros.

—Sí, pues me queda claro que Scorpius no es esa persona.

—Ah, por favor, Archer y yo hemos peleado tantas veces, por tonterías, e incluso hemos estado tres veces de cancelar la boda, esto solo es pasajero.

—Scorpius no me ama de la misma forma y con la misma intensidad que Archer a ti, Lucy –sollozó –quiero a alguien que me ame así.

—Sí dices que no es él, entonces ya llegará –la abrazó una vez más –ve a casa, te cubriré con el jefe –sonrió –y no te precipites como lo hiciste con lo que pasó con Josh.

—Gracias.

—M—

Para desafortuna de Lily, Scorpius fue invitado por Albus a su cumpleaños, no entendía porque tal atrevimiento, pero lo ignoró, verlo aún provocaba aquellas sensaciones extrañas en ella, pero no iba a seguir en una relación que no llevaría a nada, él se había metido en sus asuntos incluso antes de que llevarán lo suyo a lo sexual, pero si se enfadaba porque ella recurría a Draco Malfoy, para preguntar por la comida favorita, el color favorito, era un maldito demente.

—Feliz cumpleaños –la abrazó Lucy.

—Gracias por venir –sonrió.

—A ti, por invitarme, tu familia es bastante… Grande –sonrió.

—Sí, mis abuelos no tenían televisión, y al parecer mis tíos tampoco –las dos rieron.

—Lo invitaste –observó a Scorpius.

—Yo no, mi hermano –gruñó –por mí, que se vaya al infierno –negó.

—Archer le dijo a su amigo Liam que viniera, ya que Malcolm no te agrado mucho –rió.

—Dijiste que no me apresurara como con Josh.

—No quiero que te apresures, pero que él vea, que si no se pone a la altura, tú puedes tener a quien quieras con tan solo chasquear los dedos, como mágicamente.

—Buena idea –sonrió, pero no estaba del todo convencida.

Scorpius observó a Lily, se veía bastante hermosa con su vestido negro de encaje, que le llegaba solo un poco debajo de los glúteos, sus hermosas piernas blancas y lechosas eran un manjar, ni qué decir del escote en V bastante pronunciado, al parecer la chica había olvidado el hechizo glamour que ocultaba el tamaño real de sus pechos, que si bien no eran muy grandes, sí eran menudos, redondos, y bastante hermosos, gruño cuando vio llegar al prometido de Lucy, acompañado de otro chico, que presentó con Lily, este la besó en la mejilla y su mano que se colocó en su hombro al inicio, se deslizó hasta la mano de Lily, sí que era bastante directo, pensó el rubio.

Se acercó de forma discreta hasta ellos, que seguían charlando, les dio la espalda, así no llamaría mucho la atención de ninguno de los dos.

—Trabajas con Archer, supongo –habló Lily.

—Cielos, no, soy abogado, ayudo en algunas asesorías, pero nada más, nadie en su sano juicio quisiera trabajar en ese lugar.

—No es muy diferente trabajar y asesorar –se encogió de hombros.

—No es tiempo completo, así puedo distraerme, tampoco dejó que me consuma mucho el trabajo, solo lo hago para sobrevivir, no para más –río.

—Es una buena filosofía –sonrió –debería hacer lo mismo.

—Puedes buscarte un Hobby, yo tengo algunos que ayudan.

— ¿En serio? ¿Cómo qué?

—Bueno, no sé tus habilidades, aunque supongo que tienes unas bastante grandes –sonrió, enfadando a Scorpius –yo apenas me inscribí a un gimnasio, me gusta mucho comer, así que si sigo así, explotare, pero me gusta practicar golf, juego cricket, y waterpolo, eso es en deportes, en agilidad mental me gusta el ajedrez.

—Me gusta el ajedrez, no soy muy buena, pero me gusta.

—Bueno, cuando gustes, puedo enseñarte mejor.

—Me agradaría –sonrió.

Maldita fuera Lily Potter y su inocencia, pensó Scorpius, se alejó, ellos nunca habían tenido una charla parecida, bueno, no es como si él fuese tan abierto con sus gustos personales, se quedó quieto, y gruño cuando la voz de Rose inundó el lugar, Lily fue hasta ella, completamente feliz y la abrazó.

—Feliz cumpleaños, Lily –le dio un pequeño obsequio envuelto en papel rojo brillante con un listón color dorado.

—No te hubieses molestado –sonrió.

—No es molestia –la mirada castaña de Rose se posó en el rubio y sonrió burlona –deja de verla así, pervertido asqueroso –frunció el ceño.

Él puso los ojos en blanco y se alejó, iba a despedirse de Ginny y Harry Potter para largarse de ahí, no quería estar en un lugar donde Rose Weasley también estuviera.

—Yo que tú, dejaba de insultarlo, Rosie –soltó James a lo lejos –no sé si estés enterada, pero, es tu primo ahora.

La chica observó a su primo con el ceño fruncido. —Lo siento, James ¿te vas a casar con él? –soltó mordaz.

—Lily está saliendo con él –informó Harry Potter.

—Oh, vamos, Lily, no tienes tan malos gustos ¿o sí? –hizo mala cara.

—Creí que habían terminado –soltó Archer, haciendo que Lucy lo golpeara en el estómago.

—Ah ¿de nuevo, Lily? –soltó James.

—Fue sólo una pelea sin importancia –argumentó Scorpius.

Volvió en sus pasos, y fue hasta Lily, rodeando su cintura, y acercándola a él, besó su mejilla, aquel simple acto provocó un sonrojo en Lily.

—Te arrancaré ambas manos, si no me sueltas ahora mismo –susurró para que sólo él la escuchara y sonrió.

—Déjalo pasar, pelirroja –soltó él, un poco incómodo también.

—Considero que aun puedes encontrar a alguien mejor que él –argumentó Rose, junto a ellos.

—No comprendo tu hostilidad en su contra –soltó Lily.

—No es hostilidad, simplemente, basura como él no vale tanto la pena, prima, los niños malditos no son una buena opción de enamoramiento, cierto ¿o no, niño maldito? –sonrió Rose.

—Si vas a seguir en ese plan, deberías marcharte, Rose –la enfrentó Lily, el rubio la sujetó del brazo.

—No vale la pena, Lils.

—Ah, Lils, deberías hacerle caso, él no vale la pena, sé lo que te digo –sonrió y se alejó.

Luna Potter se llevó una mano a la frente, completamente frustrada, no había manera de sacar información que le ayudara a comprender mejor la actitud de su prima y su… ¿exnovio? ¿Novio? No sabía cómo considerarlo ahora, y que estuviese acariciando sus nudillos para tranquilizarla tampoco ayudaba.

—No te pelees con tu familia por mí, Potter –pidió tranquilo.

—Yo no me estoy peleando por ti, Malfoy, no sé qué ocurrió entre ustedes, pero es mi fiesta de cumpleaños y lo único que quiero, es paz.

El rubio la observó alejarse, la mirada de Archer Clarke le hicieron observar a su dirección, le otorgó una sonrisa cínica y se giró hasta su novia, para darle un suave beso en la parte superior de la cabeza; ese tipo le gustaba cada vez menos, pero no era nadie para decirle a Lily que se alejara de él, pedirle eso automáticamente la alejaría de la única chica que consideraba una verdadera amiga.

Lily apagó las dos velas, cada una con un 2 formado, oficialmente cumplía sus veintidós años, no era nada del otro mundo, no se sentía extraña ni nada, era un día como cualquier otro, levantó la vista después de que su prima Roxanne la empujara contra el pastel, la mirada de Scorpius le hizo sentirse extraña, se limpió observando a otro lado, y le sonrió a su abuelo, que no había podido contener el llanto.

—Oh, mi dulce niña ya es toda una mujer –sollozó.

—Lo soy desde hace algunos años, abuelo –murmuró con una sonrisa suave, se levantó y fue hasta él, para abrazarlo.

—Bueno, ya, que abra los obsequios para poder repartir el pastel –soltó Albus.

La joven le dedicó una mala mirada, estaba enfadada con él, por el hecho de no haber permitido que Sallomon se presentara con él a la fiesta, el chico no había asistido.

—Albus tiene razón, vamos, Lily-Luns –animó Hugo.

—Bien –puso los ojos en blanco.

La joven de veintidós años sujetó un obsequio, tomó la tarjeta y la abrió, con una sonrisa de oreja a oreja.

Lily, Lily, Lily ¿estás bien? Lily.

Las voces preocupadas a su alrededor la atrajeron de vuelta, pero se sentía mareada, como si en cualquier momento la cabeza le ganaría y terminaría golpeándose contra la mesa.

—Lily –el rostro de su padre era preocupado, y estaba demasiado cerca –cariño ¿te encuentras bien?

—Ah, ¿qué pasó? –sacudió la cabeza, tratando de alejar el mareo.

—De la nada te quedaste quieta, pensamos que te desmayarías.

—Yo… estoy bien, no te preocupes, me maree un poco.

— ¿Te has estado cuidando? –interrogó Ginny, observando de Scorpius a Lily.

—Claro que sí –soltó ofendida.

—Entonces, no estaría de más que fueses a San… -la madre de la pelirroja se quedó callada –al hospital, deberías hacerte un chequeo en el hospital.

—Sí, claro, lo haré mañana –mintió.

La mirada olivo de Lily se enfocó de nuevo en la nota que nadie más creyó importante.

Feliz cumpleaños, Dulzura;

Los viejos recuerdos han llegado a mí hace poco, espero que tampoco hayas podido olvidar lo bien que la pasamos hace ya 10 años, en tu regreso de Hogwarts, muero por volver a hacerte toda mía de nuevo, el sofá de tu apartamento es sumamente cómodo, pero lo nuestro nunca ha sido así, te veré más pronto de lo que crees.

Sebastian K.

Guardó la nota en su bolsillo, nadie más prestó atención a eso, sujetó la caja y arrancó el papel, dentro de la caja, había un suéter de color mostaza, era un suéter navideño.

—Ah, mira, hace mucho que no veía uno de estos –soltó Molly Weasley –tú tenías uno de esos ¿no es cierto, Lily? –sonrió la mujer.

—Sí –soltó con poca alegría –pensé que los habían descontinuado.

—Era tu favorito, si no me equivoco –soltó Albus –dinos ¿qué pasó con el tuyo? Un día dejaste de usarlo.

—Lo manché con tinta, y no quedó igual –observó a todos, que guardaron silencio, por la presencia de los amigos muggles de Lily.

La verdad es que no era cierto, había sido lo que llevaba puesto la última vez que estuvo con Sebastian, éste gozaba de despojarla de alguna prenda de forma definitiva cuando tenían sexo, aun recordaba a su madre enfadada porque estaba extraviando las cosas; le dejó de comprar por un año entero, para ver si así cuidaba un poco lo que tenía, sino hubiese sido por Rose y Roxanne, habría andado desnuda mucho tiempo.

Los regalos aumentaron, su boca se abrió, cuando una enorme caja llegó en brazos de su hermano James hasta la mesa frente a ella, se puso de pie, tomó la nota y la abrió.

Feliz cumpleaños, pelirroja;

Es imposible que deje de pensar un solo minuto en ti, sin importar cuan imbécil llegue a ser; solo hay una verdad absoluta en el mundo, en mi vida, te amo, y no hay nada que me haga más feliz en esta vida, que verte feliz.

Te deseo todo lo bueno que la vida pueda brindarte, que tus sueños se vuelvan una realidad, y que sin importar cuanto peleemos, siempre volvamos el uno al otro.

Te amo.

S. H. M.

Levantó la mirada de la nota hasta el rubio, que tenía los brazos cruzados sobre el pecho, con una sonrisa oculta, y una mirada intensa, así que rompió el papel de color plata y un pequeño listón verde, en el interior, había material de dibujo y pintura, todos miraron el interior con cierto desconcierto, pero ella fue hasta él y se lanzó a sus brazos, besándolo.

—Gracias –soltó feliz –te amo, Scorpius –musitó contra sus labios.

—Y yo a ti, pelirroja, espero que te guste.

—Me encanta, absolutamente me encanta –soltó emocionada.

Aquello le bastó para olvidarse del mezquino regalo de Sebastian y la nota, no había nada que le hiciera más feliz que estar con Scorpius Malfoy, iba a dejar de presionarlo, se limitaría a hacerlo feliz, sin esperar que a cambio él le dijera todo sobre sí de la noche a la mañana, había cosas que dolían demasiado, y que contrario a lo que los cuentos decían, incluso el amor, no borraba de la noche a la mañana todos aquellos daños.

—M—

Lily despertó con una enorme sonrisa, después de la fiesta en la casa de sus padres, había hablado con Scorpius, puesto en claro lo que le había dicho Kelly a ella, y él comprendió el enfado de Lily, después la pelirroja le pidió que pasara la noche en su apartamento, tenía miedo de que Sebastian cumpliera su amenaza y fuese hasta ahí, quizás debería decirle al chico lo que estaba pasando.

—Buenos días, pelirroja –murmuró Scorpius, besando su cuello.

—Buenos días, rubio –soltó divertida.

—Estás de muy buen humor.

—Quiero más mañanas así, contigo –aceptó.

—Podría ser mejor –sonrió.

La mano del rubio descendió en el cuerpo de Lily, se introdujo entre sus pantalones de pijama y las bragas, ella dio un respingo cuando la falange media de Scorpius quedó entre sus pliegues, y empujó un poco en su apertura.

— ¿Estás de humor para esto? –gruñó en su oído.

—Sí –aceptó.

—Bien.

Luna gimió cuando el dedo de Hyperion se introdujo en ella, moviéndolo en su interior, cerró los ojos y mordió su labio inferior, sin duda el sexo con él le encantaba, le hacía sentir bonita, atractiva y sensual, además del inmenso placer que le daba.

El joven se perdió entre las mantas, deslizó las prendas de Lily hacia abajo, colocó sus piernas en sus hombros y hundió el rostro en la intimidad húmeda de la pelirroja, mientras ésta apretaba las sábanas debajo ella; mientras gemía, invitándolo a ir más rápido con su lengua.

La pelirroja se estremeció ante el orgasmo que le había otorgado el chico con su lengua, sin necesidad de utilizar sus falanges en su interior, Luna introdujo la mano, quitó las piernas de los hombros del rubio y lo invitó a recostarse a su lado, una vez que lo hizo, procedió a colocarse entre las piernas de él, se inclinó, sujetándose de las piernas de Scorpius, e introdujo la erección en su boca, sin quitar la mirada de los ojos grises, que estaban oscuros, su mandíbula tensa, siguió el ejemplo de ella, enredando sus dedos en la melena roja, y empujando su cabeza para que fuera más rápido.

El miembro de Scorpius abandonó la boca de Lily justo cuando eyaculó, La joven gateó un poco, se sentó sobre él, con la longitud del rubio entre sus labios vaginales, y se movió de norte a sur, aquella fricción le hizo cerrar los ojos, mientras iba más rápido; las manos amplias fueron hasta sus senos y los estrujaron, gimió ante el acto, se inclinó hasta él, pegando sus pechos a sus pectorales y ocultó la cara entre el cuello y el hombro de su novio, gimiendo ante el orgasmo.

Lily se deslizó un poco hacia el sur del cuerpo de su novio, hasta que sintió el glande de éste en su entrada, besó entre los pectorales del chico, y empujó un poco más, hasta que lo sintió en su interior, gimió de nuevo ¿hacía cuanto no estaba así con él? Lo sentía como si hubiesen sido años.

Él se incorporó de inmediato, la estrujó contra él, mientras las caderas de Lily se movían desesperadas en él, el beso se volvió intenso, las caricias fueron suaves, pero el ritmo aumentó cada vez más, mordió su cuello de forma suave, para no dejar marca y gruñó de placer cuando sintió las pequeñas contracciones alrededor de su miembro, la dejó debajo de su cuerpo, mientras empujaba su virilidad dentro y fuera del cuerpo de la pelirroja hasta que encontró su propio clímax.

Se acurrucó contra su cuerpo, besó su pectoral y después elevó la cara hasta él, que se inclinó para besarla, se sonrieron, ni siquiera habían desayunado aún, pero habían tenido un fantástico encuentro sexual.

—Me ha dado hambre –murmuró ella divertida.

—Te prepararé algo para desayunar ¿qué se te antoja? –cuestionó.

—Sorpréndeme –sonrió.

—No sé cómo tomar eso, si volver a hacerte el amor, o hablas del desayuno, como sea –se encogió de hombros –puedo intentar ambos.