Los días transcurrieron con normalidad tras el encuentro entre Snape y Granger. Como Severus le explicó a la joven sus clases particulares finalizaban en ese momento, así que las interacciones entre ambos volvieron a limitarse a lo estrictamente necesario. Aunque como la decisión de cesar las prácticas de Oclumancia fue unilateral Hermione no estaba conforme con esa nueva disposición. En ocasiones durante las clases, y solamente con el fin de incomodar a su profesor de alguna manera, sujetaba la cadena entre sus dedos y acercaba la perla con la camelia encapsulada a su boca. Tras esto la hacía rodar por sus labios entreabiertos, asegurándose que Snape viese ese gesto aparentemente inocente. Vez tras vez el mago apartaba la mirada perturbado al verla hacer eso, incapaz de seguir el hilo de sus propias palabras durante unos segundos. Por primera vez se sentía poderosa en su presencia, ejerciendo algún tipo influencia en ese hombre a pesar de que él lo negase. Pero a excepción de esos juegos Hermione seguía sin tener relación con Severus. Por supuesto no pensaba esperar a que Snape se replantease su decisión de instruirla así que continuó las investigaciones por su cuenta. Volvió a pasarse las noches en vela leyendo diversas informaciones pues prescindía de las pócimas que Madame Pomfrey seguía suministrándole con la finalidad de que durmiese correctamente. Pero esta vez, a diferencia de lo que sucedió durante los meses anteriores, el deterioro físico no llegó. Todo lo contrario, se sentía pletórica. Por primera vez empezó a ver su extraña maldición como una bendición.

La relación con sus amigos mejoró a pesar de lo misteriosa que se mostraba con ellos. En la medida de lo posible trataba de ocultar sus recientes aptitudes, sabía que no debía llamar la atención de nuevo dentro de Hogwarts pues cada vez era más difícil saber en quien confiar.

Harry prosiguió sus encuentros con Dumbledore y el profesor Slughorn tratando de descubrir el secreto que Horace tan celosamente guardaba. Ron y Lavender continuaron su relación con normalidad. Para Hermione seguía siendo doloroso verlos juntos pues le recordaba que Ronald había preferido a otra mujer antes que a ella. Pero ya no pagaba su frustración con ninguno de los dos.

Durante esa tarde de sábado muchos de los Gryffindor se encontraban en la sala común de su casa pasando el tiempo de ocio con otros compañeros. Harry, Ron y Ginny habían ido a los primeros entrenamientos de Quidditch tras las nevadas. Por fin el mal tiempo les daba una tregua pues pronto daría comienzo la primavera en Escocia, aunque todavía el frío disuadía a la mayor parte del alumnado a salir al exterior para presenciar dichos entrenamientos. Granger también prefirió quedarse cerca de la chimenea repasando su libro de Aritmancia, una de sus asignaturas favoritas.

— De tanto leer se te secará el cerebro — Dijo Lavender sentándose al lado de ella mientras le arrebataba el libro de las manos para examinarlo con curiosidad.

Hermione resopló pues sabía que la tranquilidad había acabado con su llegada.

— Tal vez deberías leer un poquito más, es probable que así mejoraran tus notas — Respondió Granger con tono redicho.

— Pero, ¿Aritmancia? Numerología y adivinación ¿Existe algo más aburrido? — Preguntó su compañera para acto seguido cerrar los ojos y comenzar a roncar mostrando cuan tedioso le parecía eso.

Hermione rió mientras volvía a recuperar su libro de las manos de su amiga.

Para ese momento Parvati ya había tomado asiento al lado de Lavender, pues era raro verlas separadas por mucho tiempo. Tan estrecha era su relación que la muchacha parecía más la gemela de Lav que de su propia hermana Padma.

— Hablando de adivinación... ¿Por qué no me ayudas con las tiradas del tarot? — Preguntó con entusiasmo la rubia por la posibilidad de echarle las cartas a la "estirada" Granger.

— La Aritmancia es una arte complejo, no tiene nada que ver con lo que la Profesora Trelawney te enseña — Respondió con altivez — Sólo las personas con el don de la visión pueden ejercer ese tipo de adivinación, y dudo mucho que Sybill lo posea.

Por todos era sabida la poca estima que Hermione sentía por dicha profesora desde que abandonó su asignatura en tercer año.

— ¡Predijo la muerte de Binky! — Espetó molesta su compañera por la falta de fe que mostraba por su profesora favorita.

— No es así, sólo te dijo que el 16 ocurriría lo que más temías, pero tu conejo no murió ese día — Respondió la muchacha cansada de escuchar siempre la misma historia.

— Pero ese día llegó la noticia — Argumentó Lavender con los ojos vidriosos pues todavía le dolía recordar la muerte de su pequeño.

— Lleva años prediciendo la muerte de Harry y... — Comenzó a decir Hermione.

— Dejemos el tema — Interrumpió Brown asustada por la posibilidad de que eso finalmente ocurriese.

Granger puso los ojos en blanco ante la forma de pensar de su compañera.

— Sólo será una tirada, además necesita practicar para su ÉXTASIS — Intercedió Parvati tratando de ayudar a su querida amiga — Como tú has dicho necesita mejorar algunas de sus notas.

Viéndose derrotada por las dos Gryffindor decidió aceptar. Además, ¿Qué daño podía hacerle una simple tirada de tarot?

La atractiva rubia sacó de su bolso su flamante baraja nueva y comenzó a mezclarlas.

— Haremos una tirada sencilla, solamente de 3 cartas — Comenzó a decir con seriedad.

— De acuerdo — Respondió Hermione impresionada por la solemnidad con la que trataba el asunto su compañera. Pocas veces veía a Lavender tomarse algo en serio.

— Mézclalas y corta la baraja. Mientras lo hagas formula tu pregunta — Explicó la muchacha tendiéndole las cartas.

Un extraño cosquilleo recorrió los dedos de Granger al entrar en contacto con ellas, ¿sería un poco de electricidad estática lo que había percibido o se trataba de algo más?

— ¿Qué me depara el futuro? — Preguntó mientras cortaba la baraja y dejaba las dos mitades delante de su amiga.

Ésta sacó tres cartas, las cuales dispuso en línea mirando hacia ella. Primero dio la vuelta a la que estaba a su izquierda.

— En contra — Murmuró mientras se concentraba en la carta.

Ante ellas se descubrió el primero de los arcanos mayores, la carta número 13 "La Muerte"

Tras ver la carta Hermione levantó una de sus cejas de manera suspicaz. Su compañera no tardó en darse cuenta de su escéptica expresión.

— Tranquila, la muerte simboliza cambio. No es un mal presagio — Reveló tratando de tranquilizarla.

Sin más demora giró la de su derecha.

— A favor — Susurró para sí misma al ver la figura allí representada.

Durante unos segundos Lavender guardó silencio, como si tratase de encajar las piezas de un difícil rompecabezas. Las tres muchachas conocían esa carta, era la número 4 "El Emperador"

Granger recordaba alguno de sus significados. Esta carta estaba relacionada con "El padre", una figura protectora pero a su vez autoritaria. Al mirarla no pudo evitar pensar en Snape, pues durante ese curso había llegado a verlo de esa manera.

— Está claro que alguien mayor que tú está de tu lado — Expresó por fin la chica mirándola directamente a los ojos.

Finalmente descubrió la última de las cartas, la cual estaba en medio de ambas.

— El resultado — Musitó justo antes de verla.

Y allí ante los ojos de las tres se mostraron "Los Enamorados", la carta número seis.

Parvati y Lavender se miraron con asombro.

— ¡Por Merlín! El amor va a llegar a tu vida — Exclamó feliz la rubia mientras se abalanzaba a abrazar a Hermione.

— Espera un momento, apenas me has explicado la tirada — Se quejó Granger escéptica ante lo que acababa de declarar.

— ¿No está claro? — Preguntó Lavender sin entender su falta de entusiasmo — Cambios,
¡cambios! ¿Qué mejor cambio que enamorarse?

El romanticismo del que siempre hacía gala su compañera era algo que molestaba a Hermione. Ésta se percató de su endurecida expresión así que intentó explicarle mejor lo que ella interpretaba en las cartas.

— Me ha extrañado ver "El Emperador" pues no sabía realmente su significado pero la última carta ha despejado todas las dudas. ¡Alguien mayor que tú se enamorará de ti! Tal vez algún chico de último curso... — Acarició su barbilla mientras meditaba en posibles candidatos para su amiga — ¡O tal vez el chico ese con el que saliste! El búlgaro... ¿Cómo se llamaba?

— Viktor — Contestó Hermione con un leve rubor en las mejillas.

— ¿Seguís en contacto? — Pregunto Lavender con interés.

— La verdad es que no, hace mucho que no me escribe — Confesó Granger sintiéndose avergonzada por revelar ese hecho.

— Pues puede que mañana te llegue una lechuza — Canturreó la joven mientras le guiñaba un ojo de manera cómplice.

Dicho esto se levantó del sofá que las tres chicas habían compartido para contarles a las demás compañeras la maravillosa tirada de tarot que acababa de efectuar. Mientras tanto Parvati reía divertida por lo ilusionada que veía a su amiga.

— Una pregunta, ¿suele acertar en sus tiradas? — Pregunto Granger a Patil cuidando que no las escuchase Brown.

— Casi nunca — Confesó la morena tratando de aguantar la risa al pensar en las horribles dotes adivinatorias de su amiga — Pero ya sabes lo que dicen, las cartas no mienten. Sólo hay que saber leerlas correctamente.

Hermione volvió a mirar las tres cartas, algo le decía que ese "Emperador" no representaba a Viktor Krum.

NOTA DE AUTORA

Me siento en la necesidad de aclarar que no tengo conocimiento de las tiradas de Tarot. He visto videos e investigado significados y procedimientos para escribir esa parte. Por supuesto me he quedado en lo más superficial de esta práctica así que espero que nadie se ofenda por mi forma de explicarlo.