Una lucha feroz se estaba llevando a cabo en el claro, varios árboles tenían llamas en sus ramas bajas, un par de gigantes estaban tumbados en el suelo inmóviles y aparentemente inconscientes, los demás estaban corriendo tratando de apagar las llamas y salvar sus posesiones, o gritando y blandiendo sus rudimentarias armas contra los dos magos que lanzaban hechizos sin control por todo el área.
Harry buscó a Nott, pero no le vió por ninguna parte. Se ocultó tras un árbol y se colocó su capa invisible. El guardia gigante le había perdido de vista y, nervioso, pues era uno de los más pequeños, dudó si volver a su sitio o no agarrando su lanza con miedo, finalmente se alejó.
Harry se escabuyó entre los árboles y se acercó lo máximo que pudo a los dos magos, que, espalda con espalda seguían sembrando el pánico entre los dos gigantes que quedaban.
Tranquilizándose comenzó la invocación silenciosa, con la intención de colocar un aro maldito debajo de los magos para detener el flujo de su magia. Sin embargo no funcionó. Nada apareció. Incluso la furiosa cadena de su brazo parecía dormida. Recordó entonces las palabras de Nott:
" El bosque anula la magia negra."
Fijándose bien, ellos no estaban empleando hechizos de magia oscura, pues crear fuego no era magia oscura siempre y cuando fuese fuego natural. Ya sabían el poder del bosque.
Aún estaba pensando en cómo atacar cuando algo pasó rozando su oído izquierdo. Se pegó al árbol y volvió a esconderse tras él.
Miró atrás y vio a una manada de caballos que se acercaba al galope hacia él. Con cuidado, Harry se fue hacia una zona algo más apartada, si se quedaba allí los caballos se le llevarían por delante.
Pasaron cerca de él y cuando llegaron al área incendiada pudo verlos mejor. No eran caballos normales, tenían rasgos más marcados en la cara y en el lugar de las crines había algas colgando, al igual que en su cola. Las criaturas cargaron contra los magos, que echaron a correr en diferentes direcciones.
Entonces vio a Nott.
Cabalgaba sobre el último de ellos y también el más grande. Con maestría dominaba sus impulsos y movimientos, mientras daba órdenes a los gigantes y al resto de caballos.
Ciertamente era un espectáculo verle subido en una bestia salvaje de ese tamaño, sin ningún tipo de rienda y dominandolo como si fuera suyo.
Sacó esos pensamientos de su cabeza cuando le vio salir tras uno de los magos. Harry aprovechó y corrió tras el otro.
Le persiguió entre los árboles con la capa invisible puesta, y en el momento en que el mago se giraba para ver si le seguían, lanzó un petrificus totalus que le hizo caer, dejándole inmóvil. Harry frenó en seco la carrera para no pisarle.
Entonces observó su atuendo, por supuesto era el uniforme oficial de los Caballeros. Le dejó inconsciente, tenía que asegurarse de que no desaparecía antes de llevarle al castillo e interrogarle. Un grito a su espalda le hizo girarse y acelerar el transporte de su prisionero hasta la zona del asentamiento.
Ya en el claro pudo ver que la zona incendiada estaba siendo apagada por los caballos, que simplemente hacían desaparecer las llamas con su proximidad, dejando una nube de vapor en su lugar.
Dejó al prisionero en el suelo de la cabaña de guardia y se quitó la capa.
A unos metros encontró a dos magos encapuchados. Uno estaba de pie y el otro tirado en el suelo, apuntándose mutuamente con sus varitas.
Quién era quién? No podía verles la cara con tan poca luz.
Entonces llegó corriendo el gigante que estaba de guardia y atravesó con su lanza al mago que estaba de pie.
Harry, impresionado, trató de permanecer en su posición, con los ojos muy abiertos. Si huía el gigante iría a por él también. Sólo le quedaba rezar por que el mago ensartado no fuera Nott.
El gigante estaba fuera de sí. Lo vio en su mirada. Tenía que detenerle, pero usar magia contra él conseguiría el efecto contrario.
- Alto! - gritó Harry extendiendo los brazos frente a él.
El gigante dudó si obedecer, pero finalmente soltó la lanza, dejando caer el cuerpo ensartado en ella y se agachó a ayudar al mago que estaba en el suelo. Con sus enormes manos le levantó sin esfuerzo, este le hizo una reverencia y el gigante se la devolvió.
Entonces se quitó la máscara y se acercó a Harry.
- Te has cagado encima eh... - le dijo Nott guiñándole un ojo.
- Gilipollas!
- Jajaja - rió Nott. - Tienes al otro?
- Si le tengo, si.
Harry se acercó a ver al mago tirado en el suelo. Le buscó el pulso, pero ya se había apagado, la sangre encharcaba el suelo a su alrededor. Levantó la máscara para verle la cara, pero no le conocía. Era un chaval joven, rubio... no tendría más de dieciocho años.
- Cada vez los mandan más jóvenes... - dijo Harry negando con la cabeza.
Le quitó la máscara y la varita, y se las guardó. Su compañero le esperaba.
Llegaron al claro y vieron que los gigantes ya se estaban levantando. Nott les ayudaba. Aún paseaban por allí los caballos. Uno de ellos se acercó a él y le golpeó el brazo para llamar su atención. Él se giró y le acarició la cabeza.
- Qué son? - preguntó Harry con curiosidad.
- Son Kelpies.
- Los demonios marinos? Ahora se pueden cabalgar? - preguntó Harry con sorna.
- Se pueden hacer muchas cosas si miras más allá de lo que está estipulado - dijo Nott con su aura de misterio antes de seguir con el trabajo. - Ven, échame una mano con esto.
Terminaron de apagar los fuegos, reconstruyeron el asentamiento y Harry levitó al prisionero que seguía inconsciente. Antes de irse se giró hacia Nott y gritó:
- Esto... esclavo! En breve necesitaremos tu colaboración en una reunión general. Asegúrate de que todo queda bajo control y ven al castillo cuando puedas. Quiero un informe detallado acerca de este ataque.
- Si, señor - dijo con el mismo gesto descarado de siempre.
Con una media sonrisa Harry se dio la vuelta y caminó de vuelta al castillo, pero una vez fuera del bosque cambió de idea. Se alejó del bosque caminando de vuelta al acantilado norte. Allí soltó al prisionero en el suelo, le desató y le dominó antes de despertarle.
Se sorprendió al ejecutar el hechizo de dominio, pues aunque hacía mucho tiempo que sólo empleaba la varita como refuerzo para los hechizos más complicados, los hechizos de magia negra se le resistían aún con ella. En cambio esta vez no necesitó la varita siquiera, la cadena había actuado por si sola, respondiendo a sus deseos y volviendo más sencilla la ejecución de aquel maleficio. La miró sin terminar de decidir si confiar en ella o no.
Mientras el mago despertó en el suelo.
- Has dormido bien? - le preguntó Harry.
- Si, señor. Muy cómodo - dijo con la vista perdida.
Harry se sentó también en el suelo, mirando al horizonte.
- Me he dejado la escoba en el bosque - recordó.
- Vaya.
Harry se perdió en sus pensamientos. Acarició la capa blanca que llevaba sobre los hombros y se la cerró más. Buscando un calor que últimamente parecía imposiblede encontrar.
- Crees que volverá?
- Eh... quién, señor?
Se dio cuenta de lo absurdo de la situación, así que se levantó y puso rumbo al castillo una vez más.
- Nada, olvídalo. Volvamos.
Buenas!
Aquí tenéis mi regalito de año nuevo como algunas me han pedido :D
Os adelanto que vamos a empezar un nuevo arco a partir del próximo capítulo y probablemente estemos acercándonos al final. Me he planteado hacer varias partes para poder ir cerrando todos los frentes abiertos, que no son pocos, pero nuevamente será la historia la que decida, como todo lo que está ocurriendo desde el principio.
Que tengáis una feliz noche todos y todas!! Espero seguir contando con vosotros el próximo año. Muchas gracias por seguir ahí cada capítulo y por cada comentario, me dais la vida -
Un abrazo y hasta el próximo año!
Kanna
