CAPÍTULO 38

SASUKE

En Moscú ha saltado por los aires el local Paraíso. En su interior se encontraba el propietario Sasuke Volkov. El incendio parece intencionado, pero se espera la confirmación de las autoridades competentes. El cuerpo del señor Volkov no es identificable, pero los hermanos confirman la llamada del local minutos antes de la explosión.

Leo una de las muchas páginas web que han dado la noticia y sonrío. Estoy oficialmente muerto, desde hace seis días. ¡Sasuke Volkov ya no existe! He elaborado un plan perfecto para desaparecer. El único modo para salir de este mundo es la muerte y yo he fingido la mía. Ninguno sabe lo de mi plan, ni siquiera mis hermanos.

No ha sido fácil despedirme de ellos, pero este el único modo para comenzar una nueva vida. Por ella estoy dispuesto realmente a todo. Preparé el local cargándolo de explosivos y metiendo un cadáver en mi despacho. Paso las horas en el local controlando los libros de cuentas durante los días de cierre, por lo tanto, la hipótesis concuerda.

Para validarla aún más, efectué una llamada a mis hermanos desde la oficina y pocos minutos después el local saltó por los aires. La parte más complicada fue el desplazamiento. He usado el tren, un medio más seguro y menos rastreable. Desde Kirov llegué a Bobrovitsa, en Ucrania. Pasé la noche refugiándome debajo de un puente esperando para coger el tren del día siguiente.

Atravesé Rumanía, y luego me detuve nuevamente en Kula, en Serbia, donde encontré cobijo en una casa abandonada. No fue nada fácil, pero era el único modo de no dejar rastro. Cuando llegué a Zagabria, en Croacia, cobré algunos cheques al portador y proseguí mi viaje atravesando Eslovenia, hasta que por fin llegué a Italia. Estoy molido, pero no descansaré hasta que no la encuentre. Ahora me encuentro en Roma y he localizado la dirección de Sakura.

Después de haber alquilado un coche con una nueva identidad, aparco en la otra parte de la calle y espero. He decidido no presentarme inmediatamente donde ella, primero quiero observarla, ver cómo pasa sus días. No he parado de pensar en ella y en el momento en que la volvería a ver. Impaciente golpeteo los dedos en el volante hasta que alguien abre la puerta de casa. Mi corazón late con

fuerza cuando la veo salir. Parece una diosa, mi diosa. Lleva un vestido color melocotón que le queda divinamente. Mira el cielo y respira profundamente. Baja las manos y se acaricia el vientre. Incrédulo miro el bulto y es como me hubieran apuñalado en el corazón. No es posible, ella no está… ¡Mierda!, ¡está embarazada! Busca algo en el bolso mientras se acerca a la acera. Parece cansada y demacrada.

¿Ha continuado con su vida? La rabia crece, pero consigo mantenerla a raya. No puede haber conocido a otra persona y esperar un niño en tan poco tiempo. Me pregunto si el niño es mío. No lo sé, han pasado cuatro meses. Aprieto el volante con fuerza intentando tranquilizarme. Nada de impulsividad, no puedo permitirme equivocarme. Estamos a pocos metros. Tan cercanos, y sin embargo, tan lejanos.

Un coche llega frenando bruscamente junto a ella. Estoy a punto de salir alarmado, pero me paralizo cuando la escucho reír. Un chico de pelo rizado sale del coche feliz y corre a abrazarla. ¿Y este quién coño es? Los dos se abrazan cariñosamente y eso me molesta enormemente. Se me parte el corazón. Ella sonríe y él le besa la frente mientras acaricia su el pelo. Se intercambian algunas palabras y después la acomoda en el coche. Mierda, mierda, mierda. La rabia está prevaleciendo. Sakura, no me hagas esto, te suplico. No me digas que has renunciado a nosotros.

Quisiera bajar y detenerla, pero no puedo, se enfurecería y me mandaría al Infierno. O peor todavía, haría que me arrestaran. Todos mis proyectos se irían al traste y no puedo permitirme algo así. Volveré a estar junto a ella y estoy dispuesto a todo si es necesario. Quiero saber más, debo descubrir cómo ha cambiado su vida en estos meses, y lo que es más importante, tengo que saber si el niño que espera es mío. Después de diez minutos, el coche se detiene de frente a un bar y baja solo ella.

Se despide del chico con la mano sonriéndole y entra en el local. Tengo curiosidad por saber por qué está aquí. No quiero que me vea, así que permanezco a una cierta distancia observando a través de la cristalera. La busco con los ojos, pero no la encuentro. Pasan algunos minutos y la veo. Se posiciona detrás del mostrador y prepara cafés. ¿Mi amor trabaja en un bar? Inconcebible. ¿Por qué demonios trabaja en un bar? Estoy furioso, no puede trabajar en el estado en el que se encuentra.

Observo cómo responde sonriente a los clientes mientras despacha los pedidos. Parece tranquila, tiene incluso un aspecto diferente, parece más mujer. Sigue siendo hermosa, pero la encuentro diferente, tiene la mirada perdida. Por lo que parece, para volver a su vida, debo encontrar otro modo. Prefiero observarla y tratar de pensar cómo actuar. Solo entonces daré un paso para recuperarla.