Fiestón en las mazmorras

Las ocho menos cuarto, Jack entró y dijo a Prince.

-Todo en orden, la mesa Sly vacía y la Sala llena. Todo el mundo te espera.

-Ya verás, va a pasar lo mismo que a mediodía.

-Me temo que sí o peor, porque muchos ya han comenzado a beber.

-Buf… He hecho mal en no quedarme abajo al llegar, voy a morir de vergüenza.

-Vamos, déjate querer, hoy has hecho historia, mereces el reconocimiento. Por cierto, si nunca has bebido y quieres resistir durante horas, no le des al whisky, bebe cerveza o vino, pero tampoco los mezcles. Mejor cerveza, es más suave que la muggle, y no bebas con el estómago vacío.

-Vaya, gracias por advertirme, Jack, porque no entiendo de esas cosas.

-Bueno, ya irás aprendiendo, me da que no va a ser la única fiesta que vamos a montar de aquí a fin de curso, la gente está exaltada.

-Bueno, pues vamos allá.

Bajaron y, en efecto, volvieron a alzarlo en hombros, coreando.

-¡Adiós para siempre, víboras!

"Esta vez, como ya lo esperaba, lo estoy disfrutando más." Cuando se cansaron y lo bajaron, se abrió paso hasta la mesa frente a la cristalera, acompañado de Jack y Ariel. ("Hasta cierto punto me preservan de la aglomeración y de toda la gente que quiere hablar al mismo tiempo conmigo. Mi rincón, por fin invadido de botellas, voy a quedarme sin él.")

Cenaron relativamente tranquilos junto a la mesa y Prince tomó su primera cerveza de mantequilla en más de un año. ("A principio de curso no tenía ni una mínima reserva de dinero mágico y las dos veces que fui a Hogsmeade con los víboras antes de Navidad no se dignaron invitarme. Y ahora tengo de todo en abundancia, y ellos encantados de ofrecérmelo, cincuenta nuevos amigos. Lauren debe estar cambiándose de Sala.

Jo… Hay peques de primero y segundo bebiendo también, no deberían. Al menos están tomando sólo cerveza, menos mal.")

Cuando acabó de cenar se dedicó a hablar con la gente, en especial con los que no conocía todavía. Comenzó por los alumnos de sexto y séptimo que no cursaban Defensa y se habían unido igualmente al entrenamiento por la mañana.

"Todos se arrepienten de no haberla elegido en su momento y están ansiosos por combatir. A los de sexto nos dará tiempo de entrenarlos, pero los de séptimo ya no podrán. Bueno, si Albus está dispuesto a formar un ejército de comandos que no sean aurores, pueden seguir entrenando con nosotros el año próximo, los fines de semana, y en un año nos dará tiempo a instruirlos adecuadamente, son pocos."

-Podéis seguir viniendo a entrenar el año próximo, lo seguiremos haciendo los fines de semana.

-Buah… Genial, Prince – dijo Brad, el que le había pedido el giratiempo – Y tenías razón con respecto a la pareja Gryff. Son magníficos.

-Sí, a mí también me lo han parecido – ésta fue la chica de séptimo, Scarlett - Estupendos comandantes. ¿Ya los conocías?

-No. Lo he hecho esta misma mañana.

-Pues vaya acierto has tenido. Ésos sí son valientes, y no como otros, nos hemos enterado de lo que te hicieron el jueves, hay que tomarse la revancha.

"Buf… Se ha corrido el rumor por casa, alguno de los catorce ha dicho algo. Debí advertirles también de eso esta mañana, pero quizá si Albus no me ha dicho que lo haga es porque espera que nos tomemos la justicia por nuestra mano, ya que él no puede hacer nada."

-No es conveniente en este momento. Debemos limar asperezas entre las casas y estar todos unidos, concentrarnos en entrenar y en los próximos exámenes. Esperemos a cuando menos se lo esperen, así el escarmiento será mayor.

-Toda la razón. Esperaremos.

"Se muestran interesados también en cómo ha sido mi vida del lado de los maléficos y me piden información sobre ellos. Les respondo con absoluta sinceridad, deben conocer al enemigo, y quién mejor que yo para contarles. Un magnífico agente doble.

Y a las tres chicas se las ve interesadas por mí por algo más que la simple información que les estoy dando, aprovechan para tocarme a la menor excusa, incluyendo la de séptimo, que me saca dos años. Lo que te decía, las voy a tener a puñados, a ver cómo hago para resistirme y no comenzar una relación hasta que todo el mundo se pueda enterar de que estoy con Lily."

Luego se dedicó a los peques. Ariel le presentó a sus tres amigos que habían intentado unirse al entrenamiento esa mañana y a dos chavales más. "Siete buenos en tercero, qué bien. Estarán protegidos si ha quedado algún primogénito en su año."

Pasó con ellos un buen rato, sentados en la alfombra frente a la chimenea. "Todos están emocionados de conocerme por fin, Ariel ha pasado estos casi tres años hablándoles de mí, qué monos." Hizo buenas migas con Hipólita, la chica que se le había enfrentado por la mañana. "Nos entendemos a la perfección."

-Quiero ser guerrera desde que tenía nueve años y soy la mejor de mi año en Defensa, saco mejores notas en la teoría que Ariel. ¿Cuándo nos vas a enseñar maleficios?

Prince se partía de la risa.

-Buf… Ten paciencia para eso. Ya lo haré cuando seas mayor y los necesites.

-Que sepas que ya entreno por mi cuenta también con Roger y Oliver.

"Los dos chavales que la han acompañado por la mañana."

-¿Y cómo hacéis entre tres?

-Ellos dos contra mí y les puedo a los dos.

"Wooow… Ésta va a ser la bomba. Entre Ariel, Shelley y ella, menuda promoción de cuarto vamos a tener el año próximo. Podrán encargarse de enseñar a las otras casas."

Luego fue por los de cuarto, eran siete también. "Los seis que se han unido al entrenamiento esta mañana y otra chica que quiere venir mañana a entrenar. Que venga, pero les advierto a todos que la guerra va a ser larga, como he hecho con los Gryff, para que se echen atrás ahora que todavía están a tiempo. Mañana debería hacerlo también con los Rave y Huffle.

Buf… Las cuatro chicas se me comen con los ojos. Se cortan porque están con sus compañeros, pero si me quedo a solas con cualquiera de ellas, menudo lío. De cualquier modo, la única que me gusta de verdad es la castaña de pelo rizado, la que ha pasado la tarde esperándome, y es la que menos habla. Pobre, la he amedrentado.

Voy a dejar a éstos por el momento, no quiero dar alas a las mozas. Ya los seguiré viendo en los entrenamientos, en un ambiente más serio. Además, son las diez, voy a hacer una ronda entre los mayores para que manden a los de primero y segundo a la cama, a los de tercero los dejamos hasta las doce." Lo hizo. A todos les pareció bien y muy adecuado.

Pasó otro rato largo conversando en pequeños grupos con sus catorce amigos que estaban en los secretos. "Comentándoles sutilmente, sin revelar nada esencial, que Albus me ha propuesto nuevas enseñanzas para los guerreros."

-A los de séptimo no os va a dar tiempo, pero si queréis seguir viniendo a entrenar los fines de semana del próximo año, haremos lo posible por enseñaros también.

"Objetivo, salvar el máximo de vidas." Y a sus dos compañeras de quinto.

-Aunque no curséis Defensa, podéis ser guerreras igualmente si queréis, os advierto que la guerra va ser larga y dentro de poco no va a llegar con los aurores para combatir el ejército que está formando Voldemort.

A las doce mandaron a la cama a los peques de tercero. Le dijo a Ariel.

-Ve a la mía si quieres, cuando suba duermo contigo y así nos despertamos juntos. Lleva tu gatita a mi habitación.

"Así me evito la tentación de llegar demasiado lejos con esa chica, porque lleva más de cuatro horas mirándome, esperando que hable a solas con ella, antes la he amedrentado y ya no se atreve a entrarme."

-Genial, Sev.

Cuando se fueron los peques la cosa comenzó a degenerar. "Muchos están muy borrachos, incluido Jack, yo sigo con mis cervezas, ya llevo cuatro o cinco, no parecen afectarme gran cosa. Mejor, no me emborracho, así aguanto lo que me echen, con retirarme a las cinco me llega.

Empiezan con las canciones, a darse abrazos, abalanzarse unos sobre otros, y las parejas por los rincones dándose el lote delante de los demás. Aprovecho para subir por tres frascos de poción reparadora, los meto en los bolsillos." Lo hizo, y después una ronda avisando a todos que cuando se fueran a dormir se la pidieran.

"Necesito un rato de soledad. Ya he hablado con todo el mundo. ¿Me escapo a mi cuarto? No, no me voy. He de servir la poción y ésta es mi noche, voy a retirarme el último. Vaya, hay sitio en el sofá frente a la chimenea, que a estas alturas del año está apagada, una pena, donde están otros dos dándose el lote. Pues me siento a su lado un rato solo y tranquilo."

Poco le duró, a los pocos minutos sintió cómo alguien le acariciaba la cabeza. "Una chica de cuarto, de las que se han unido al entrenamiento esta mañana, se ha sentado en el brazo del sofá a mi lado. La que mejor luchaba sin haber entrenado nunca, otra prometedora."

-¿Qué tal? – le dijo ella mientras seguía acariciándolo – Vaya aguante tienes. Toda la mañana entrenando, luego con el viejo y ahora la fiesta, debes estar muy cansado.

-Qué va, me he echado la siesta.

-Vaya… Me la hubiera echado contigo si lo hubiera sabido.

"Sin saber siquiera su nombre. Las Huffle son picaronas, pero las Sly, rebeldes, toman lo que quieren y cuando quieren, no se cortan un pelo. Como se suele decir, las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes."

-¿Cómo te llamas?

-Lucy.

-Yo soy Prince. Encantado de conocerte – le tendió la mano.

Ella se la dio, pero también se inclinó a darle un beso en la mejilla.

"Ésta tampoco es fea, pero no es mi tipo. La típica rubia inglesa de ojos azules y nariz pequeña, una cara sin personalidad. No, por tan poco no caigo, soy un esteta. ¿Dónde se ha metido la otra? Pobre, antes la he amedrentado y ahora quizá está viendo a su amiga dándome mimos y ya no se anima.

¡Ah! Mírala, ahí está. En el sillón de la derecha, y sigue sin quitarme ojo, debe estar poniéndose celosa de la otra. Voy a mirarla yo también, para que sepa que es ella quien me gusta." Mientras seguía hablando informalmente con la rubia, que continuaba acariciándolo, se dedicó a clavarle los pozos de ónix a la castaña. "Me corresponde con una mirada tan intensa como la mía. Wow…"

Algunos, parejas, se acercaban para pedirle que les sirviera la poción reparadora. "Quieren sólo para tres horas, van a continuar la fiesta en el dormitorio, ja, ja, haciendo de alcahuete."

Convocaba dosificadores para todos y lo hacía. Hacia la una se retiraron Deborah y sus compañeros de quinto, se despidieron de él, pero no quisieron tomar poción, les llegaba con dormir siete horas. Poco a poco también se fueron todos los de cuarto excepto las dos chicas, estaban muy borrachos. "La falta de costumbre."

Hacia las dos la pareja que estaba en el sofá le pidieron también la poción para tres horas y se levantaron, y la castaña fue rápida como el rayo, adelantándose al movimiento de la rubia aunque estaba mucho más lejos, sentándose a su lado. "¡Toma! A la caza de lo que deseas, como Lily cuando me persiguió hasta las mazmorras. Ya estoy como una moto." Dejó de hablar con la rubia.

-¿Qué tal? ¿Has estudiado un rato? – le preguntó él.

-Claro, Prince. Tenías razón, hay que aplicarse.

-Por supuesto, no todo depende del talento, hay que trabajar para desarrollarlo. ¿Qué has estado estudiando?

-Transformaciones, es la que peor se me da.

-Vaya, como a mí. Es en la única que nunca he obtenido Extraordinario.

-Pero, ¿has bajado del Supera?

-No.

-Yo llego a Aceptable justito.

-Vaya, qué problema. Porque para cursar Defensa necesitas Extraordinario. Puedo echarte un cable si quieres.

-Ya me he dado cuenta que convocas con la mente. Eso es de ÉXTASIS.

-Sí, lo conseguí en Navidad, me quedé en el castillo.

-Vaya, ya me percaté que no tomaste el Expreso.

"Lo que te decía, a esta chica ya le gustaba antes de todo el follón."

-Pues cualquier tarde que me veas por aquí pídeme ayuda y te explico cómo se hace. No te cortes en pedir también a McGonagall, aunque sea Gryff y estricta es muy buena maestra, seguro que con su ayuda avanzas un montón. ¿Hay alguna otra que se te dé mal?

-Sí, Pociones.

-¿Qué nota sueles sacar?

-Aceptable también.

-Vaya, y necesitas Supera.

-Eso.

-¿Tienes Aritmancia?

-No.

-Pues te hubiera ido muy bien para Pociones. No entiendo por qué no es obligatoria, me parece la más importante de todas las asignaturas. Sirve para muchas cosas, entre ellas crear hechizos y mejorar las pócimas. La que estoy sirviendo a la gente es invención mía, también lo hice en Navidad. Combiné dos pociones de sueño y las mejoré, de modo que cada hora que duermes vale por tres.

-Vaya… - asombrada.

-Y todo con Aritmancia. Me van a dar una beca para trabajar en San Mungo este verano con el mejor investigador en Pociones, para patentar mi invento.

-Buaaah… Pero si todavía no tienes los diecisiete.

-Ya, pero de aquí a que esté lista para utilizarse ya los habré cumplido. Podrías intentar aprender Aritmancia por tu cuenta, dos amigas mías lo han hecho y en unos meses han alcanzado nivel de quinto.

"Hay que llevar a esta chica al abeto, pero antes debe aprender a ocluir. Va a ser de las primeras, si no, no sacará el TIMO."

-¿Y Encantamientos?

-Supera.

-Y necesitas Extraordinario.

-Claro.

-¿Y Herbología?

-Esa sí la llevo bien, me gusta mucho. Nunca bajo del Supera.

-Bueno, una que te quitas, porque en ésa es lo que necesitas. ¿Y Defensa?

-Siempre Extraordinarios.

"Claro, a esta chica le gusta la Defensa, en ésa sí se esfuerza. Nada, hay que echarle un cable, la voy a llevar con el giratiempo al aula de Artes Mentales a enseñarla a ocluir. Es Sly, seguro que se le da bien, y luego al abeto antes del verano, para que pueda estudiar Aritmancia por su cuenta durante el mismo."

-No me has dicho cómo te llamas.

-Audrey.

-Es un nombre muy bonito.

-Me lo pusieron por una actriz muggle.

"Vaya, como Lauren."

-¿Eres mestiza?

-Sí.

-Yo también.

-Sí, ya lo sabía.

-¿Fuiste al colegio de pequeña?

-Sí.

-¿Y qué tal llevabas lo de la magia en el colegio?

-Buah, fatal. A los nueve años mis padres me sacaron y siguieron educándome en casa.

-Vaya que sí, los brujos tenemos un grave problema con eso. Apenas recibimos educación muggle, y es muy importante también.

-Sí, yo tengo Estudios Muggles de optativa.

-Pienso que también debería ser obligatoria. Yo no la tengo y me arrepiento mucho de no haberla cogido.

-Vaya… ¿Quién lo diría de ti?

-Pues sí. Errores que se cometen en la vida, cuando todavía no te das cuenta de las consecuencias que pueden tener. He tenido mucha suerte de encontrar buenos amigos que me han ayudado a salir del hoyo.

-Ya me he dado cuenta de cómo has llorado esta mañana.

-Claro, emocionarse está bien, te hace sentir más cercano a los demás. No hay que esconder lo que se siente, y los Sly tendemos a eso, nos cuesta más expresarnos.

-Sí, es cierto.

-Por eso es bueno mezclarse con el resto de casas, porque así aprendemos unos de otros.

-Claro, por eso nos habéis puesto por parejas mezcladas. La chica Rave contra la que he combatido es estupenda, sólo la conocía de vista de clases y hemos charlado un rato. Ella sí lleva bien las asignaturas y tiene Aritmancia.

-Claro, los Rave son más brillantes académicamente, por eso muchos pueden cursar Defensa también. Los Sly nos esforzamos en hacerlo porque somos combativos y los Gryff porque son valerosos. Los únicos flojos son los Huffle.

-Bueno, no todos los Gryff son valerosos. Me he enterado de lo que te hicieron el jueves.

-Ya, lo de siempre. Pero tres imbéciles no deben desmerecer a los otros setenta.

-Deberíamos tomarnos la revancha.

-No, todavía no, ya llegará el momento. Esta mañana he hecho un gran esfuerzo por ganarme a todos los Gryff que se han unido al entrenamiento y no quiero fastidiarlo ahora, los Sly somos minoría en el colegio. Hay que afianzar las alianzas, que dejen de vernos como enemigos. Cuando estemos seguros de la lealtad del resto de Gryff ya les daremos un buen escarmiento.

En ese momento, la rubia, que había dejado de atosigarlo desde que comenzó a hablar con Audrey, se marchó a la cama pidiéndole su dosis de poción. Siguieron conversando durante casi dos horas más, mientras el resto de los que quedaban se iban retirando también a descansar, y a todos dio sus dosis.

Jack se fue de los últimos y le guiñó cuando lo hizo, rieron. A las cuatro de la madrugada quedaron solos en la Sala.

-Se han ido todos a dormir – dijo Audrey - ¿No estás cansado?

-Un poco. Pero con la poción nos llega con dormir tres horas para estar en forma mañana. ¿Y tú?

-Yo sí lo estoy, pero estoy tan a gusto contigo… Nunca había hablado así con nadie. Ya me gustabas de antes, pero ahora mucho más.

-Vaya… Tú también me gustas a mí.

-¿De verdad?

-Claro. Si no, no hubiera pasado dos horas hablando sólo contigo, me ha encantado lo rápida que has sido para sentarte a mi lado.

-Es que me estabas mirando de una manera…

-Y tú a mí. Me he dado cuenta que no me has quitado ojo en toda la noche.

-Es que vaya sorpresa me has dado por la mañana, nunca lo hubiera esperado. He sido yo quien ha empezado a golpear la mesa en el Comedor.

-Vaya… - admirado – Y has contagiado a todo el colegio, ha sido un triunfo tuyo también. Muchas gracias.

-No me las des, gracias a ti por ser de los buenos.

-Nadie es bueno ni malo del todo. Hay que darse cuenta de los defectos que uno tiene e intentar mejorar.

-Jo… Es que cada cosa que dices es interesante.

-Gracias, tú también me lo pareces a mí. Pero debo avisarte de algo, ya estoy enamorado de otra chica.

-Ya sé de quién. De la Gryff.

-Aciertas, pero no te chives a nadie. Es un secreto, con lo que ha pasado hoy, Voldemort va a ir por mí, y si se sabe que la quiero, la pueden matar. Lo entiendes, ¿verdad?

-No había caído. Es cierto, va a ir por ti – dijo ella con intenso temor – Por supuesto que no diré nada.

"Vaya, ya nos habíamos puesto incitantes y ahora la he asustado, a ver cómo lo arreglo."

-Vamos, no te preocupes, estaré seguro – le dijo paciente - Y confío plenamente en ti. Y además, que esté enamorado de ella no me impide estar contigo este rato, si quieres.

Volvió a clavarle la intensa mirada.

-¿De verdad?

-De verdad, pero no se lo cuentes a nadie. Nuestro secreto.

-Eres genial…

"Vamos, lánzate. Lo estás deseando y yo también. Los dos con los labios entreabiertos y la respiración agitada." Audrey le acarició la cabeza y la nuca por debajo del pelo, mucho más intensamente que la otra. "Oh… sí…" Él hizo lo mismo con ella, mientras seguían mirándose a los ojos. "Vamos… Has de ser tú la que empiece…"

Por fin lo atrajo hacia sí y él a ella. Se fundieron en un beso ávido, que llevaban esperando durante horas. "Wooow… Besa muy bien, y estoy muy caliente, no me conformo con besos, quiero más." Se separó de ella, jadeante.

-¿Nos desilusionamos…?

-Claro…

"Como hacen Cecile y Remus en el sofá."

Sacó la varita, convocó el desilusionador y el Muffliato y se quitó la guerrera mientras ella se sacaba el jersey.

-He hecho un hechizo también para que no nos oigan.

-¿Eso se puede hacer?

-Es un invento mío, ya te lo enseñaré. Así que si te gusta, grita sin miedo.

-Wooow… ¿Qué me vas a hacer…?

-Ah… Sorpresa. Ponte encima de mí.

Ella se arrodilló en el sofá de frente a él, que quedó entre sus piernas abiertas, y esperó a que se desplazara y quedara justo debajo de ella para sentarse sobre él.

-Buaaah… Estás como el hierro.

-Para que veas cómo me pones – le dijo maléfico.

-Bájate los pantalones para que te sienta más – le ordenó ella.

-Vale, pero sólo los pantalones.

-Claro, lo que tú quieras.

-Aparta entonces.

Ella se apartó y se los bajó.

-Vuelve a subirte – le ordenó.

Ella lo hizo. "Buaaah… Está tan mojada que ya me empapa a mí también, y eso que no hemos ni empezado."

-Quítate la camiseta – le ordenó ella.

-Vale, eso sí.

Se la quitó.

-Wow… Qué bueno estás... Cómo se nota que entrenas un montón…

Ya se movía sobre él mientras le acariciaba el pecho intensamente. "Cómo se mueve, ésta sabe lo que hace."

-Yo también quiero ver… lo que hay debajo de esa camisa…

-Pues quítamela…

-Vale.

Se la desabrochó y se la quitó. "Pechos grandes, como Lauren. Nunca los vi."

-¿Me dejas quitarte todo…?

-Por supuesto…

Le quitó también el sostén. "Wooow… Me encantan." Los sostuvo con las manos. "Cómo pesan, no me caben en las manos, y mira que las tengo grandes." Le pellizcó los dos botones con fuerza, a la vez. Ella gritó. "A ésta sí le va la marcha, Sly…" Siguió así un par de minutos. "Quiero comérselos."

-Si te hago daño me avisas…

-Claro…

Se aproximó a ella, siguió pellizcando uno y mordió el otro con fuerza, ella gritó más fuerte también. Siguió mordiendo y ella gritando y llevó las manos de sus pechos a sus muslos desnudos, recorriéndolos con intensidad. Por fin las deslizó hasta tomarla con todas sus fuerzas por las caderas, moviéndola al ritmo que ella había marcado.

"Más rápido que el de Lily. Espero que no le falte mucho para llegar, porque a mí me queda poco." Se separó sin dejar de moverla.

-Pídeme lo que te guste...

-Nada… Lo estás haciendo… perfecto… Estoy casi a punto… Pero tú no te vayas… Quiero hacértelo… de otra manera… Sigue mordiendo…

-Vale… A ver si aguanto…

Siguió mordiendo y moviéndola. Ella llegó a los treinta segundos.

-Wooow… El mejor… que he tenido… nunca... Ni haciendo el amor…

"Vaya, he aprendido bien cómo dar placer a una mujer. Estupendo."

-Esto también es hacer el amor… pequeña…

-Te toca…

-No. Descansa un poco, hay tiempo. Abrázame.

"Así yo también me relajo y disfruto más rato de lo que me haga, porque ya imagino qué." Se dejó caer sobre él, abrazándolo. Él le acariciaba la espalda y besaba dulcemente su cabeza, enterrándose en sus rizos castaños.

-Eres tan duro y tan tierno a un tiempo – le dijo ella - Me encantas.

A los diez minutos se separó de él, se bajó de encima y se arrodilló en la alfombra, ante él.

-Ahora sí me dejas quitarte todo, ¿verdad?

-Claro.

Le bajó los pantalones y la ropa interior hasta los tobillos. Le hizo abrir las piernas con un brusco movimiento y se puso entre ellas.

-Buaaah… Vaya pedazo… Menuda suerte tiene la Gryff.

"Ya te digo. Aunque no la haya catado aún, pero ésta no lo sabe, claro."

-Allá voy. Vete dentro.

-¿Estás segura?

-Por supuesto, quiero que no olvides nunca esta noche, es tu noche.

"Decidida a todo. Mejor para mí."

-De acuerdo, entonces. ¿Me dejas que te mueva yo?

-Claro, lo que quieras.

-Empieza tú.

"A ver qué sabe hacer, porque me da que sabe bien." Ella se metió la punta en la boca y succionó con todas sus fuerzas varias veces.

"Buaaah… Ya te digo que sabe."

-No sigas así… si no… me voy enseguida…

-Vale, entonces dime cómo quieres.

-Lo mismo pero con menos fuerza… y la rodeas con la lengua…

-Genial.

"Wooow… Me encanta verla así, le pone muchas ganas, lo disfruta también." La dejó hacerlo un par de minutos.

-Para… Eres fantástica…

-Tú sí lo eres. No sabes lo que daría por echarte uno.

-Algún día me lo harás… descuida… Ve al grano… Si no, me voy a ir antes de hora…

-Vale.

Se la metió hasta el fondo de la garganta y comenzó a entrar y salir justo al ritmo que a él le gustaba, envolviéndolo con la lengua. "Buah… Me golpeo contra el fondo. Ya te digo que sabe, no hace falta moverla, lo hace todo ella sola." Se recostó en el sofá, mirándola hacer, ella también lo miraba a él.

-Para…

-¿No me ibas a mover tú?

-No es necesario… Lo haces perfecto...

Le sonrió maléfica. "Sly… ¿Cómo será con Lauren?"

-Sigue.

La hizo seguir y parar una docena de veces. "Le encanta, lo está disfrutando tanto como yo."

-A la próxima me voy… Cuando lo sientas… más lento… y como al principio…

-Tú mandas, Comandante.

Rieron. "Orgullosa de ser la elegida en esta noche histórica." Esta vez ella se movió más frenética todavía. "Sabe, sabe…" Estalló contra su garganta y ella disminuyó el ritmo y lo succionó. Él gritó en cada embestida, sin dejar de mirarse. "Se siente poderosa también por haberme hecho gozar así. Nueve veces, mi número."

Cuando acabó él le dijo, recuperando el resuello.

-Eres maravillosa… Tan bueno... como el mejor… que había tenido nunca… No te quedes ahí… Siéntate conmigo… y abrázame…

Ella lo hizo, quedando de frente a él con las piernas encogidas en el sofá. Al rato se separó para mirarlo tiernamente, lo acarició retirándole los mechones de la frente y siguió haciéndolo mientras hablaban. Le preguntó.

-Eres virgen, ¿verdad? – muy dulce.

-Sí. ¿Cómo lo has adivinado?

-Me he dado cuenta enseguida. Si ya lo hubieras probado, lo hubieras hecho también conmigo, y luego has seguido dándome pistas. Me has dicho que algún día lo haremos y después, que ha sido tan bueno como el mejor que nunca has tenido.

"Claro, hacerlo de verdad es lo más placentero para nosotros, por eso todos los chicos lo que quieren es eso, pero para ellas no, ellas no llegan si no estimulas el botón."

-Vaya…

-Vaya desperdicio digo yo.

-Bueno, tengo mis razones para esperar.

-Eres sorprendentemente único.

"Uno entre un millón, como dicen Lauren y Lily."

-He de contarte algo – continuó ella.

-Dime.

-Tengo novio – con una sonrisa encantadora.

"Slys que se saltan las normas y ponen cuernos, por eso no me ha entrado hasta que se han marchado los de cuarto." Rio y comenzó a acariciarle la cara también. "Qué bonita es, tiene unos rasgos perfectos."

-Ya lo imaginaba también, por lo bien que lo haces. ¿Quién es? ¿El chico Sly que también había entrenado? Entrenáis juntos, ¿no?

-Sí.

-¿Y por qué no me lo has contado antes, cuando yo te he dicho lo de la mía?

-Por si te echabas atrás – rio y él también.

-Qué mona.

-Que sepas que si tú no tuvieras novia lo dejaría mañana mismo por ti.

-Pues no lo hagas, porque quizá no vuelva a estar contigo de esta manera más que de cuando en cuando. Me gustas mucho, pero no estoy enamorado de ti.

-Gracias por avisarme. Y que sepas que lo que te he hecho hoy hace mucho tiempo que no se lo hago a él, porque no quiere hacérmelo con la boca.

-Vaya bobo, pues a mí me encanta hacerlo con la boca, las chicas sabéis muy bien. Podrías habérmelo pedido, a la próxima te lo hago, te la debo.

-Lo que te digo, eres único, casi ningún chico lo hace.

"Toda la razón. Nunca tuve noticia de ello por las conversaciones de los otros, lo descubrí solo."

-Búscate otro para el que seas su primera novia y enséñale cómo te gusta, aunque no sea tan guapo como el que tienes. Eres preciosa y enamorarías a cualquier chico que te propusieras. Y empieza despacio con él, que te haga todo lo que tú quieras antes de la definitiva. Ahora, en los entrenamientos, vas a conocer a chicos de otras casas. Y siempre es mejor estar sola que mal acompañada. Mientras tanto, estás conmigo de cuando en cuando.

-Gracias por el consejo, me lo voy a plantear seriamente. A pesar de ser virgen, sabes mucho más del tema que la gran mayoría de chicos. No se lo vas a contar a nadie, ¿verdad?

-Ya te he dicho antes que esto es un secreto entre los dos, por eso he esperado hasta que se ha ido todo el mundo. Nadie de casa se va a enterar, sólo mi novia.

-¿Se lo vas a contar? – poniendo el grito en el cielo.

-Por supuesto, entre nosotros no existen secretos de ese tipo, me parecería engañarla. Tengo su permiso para hacer lo que quiera, y ella el mío. Por eso no lo he hecho contigo, porque todavía no lo he hecho con ella y debe ser la primera para mí.

-Buah, vaya tela, Prince. Desde luego, eres de lo que no hay, nunca oí teorías semejantes.

"Ya aprenderás Magia Roja y de la Luna, te voy a pasar mis copias en cuanto aprendas a ocluir."

-Pues ya ves. Si no fuera así entre nosotros, nunca hubiera hecho nada contigo, porque jamás se me ocurriría mentirle en algo así. Llevo enamorado de ella desde que tenía nueve años y si no hubiera sido porque se enamoró de mí también, nunca hubiera salido del hoyo en que me había metido. Me salvó del abismo.

"Una indirecta muy directa que una serpiente captará al instante. Le estoy confesando que si no hubiera sido por ella me hubiera hecho mortífago."

-Entiendo todo lo que me estás diciendo.

"Lo cogió."

-Nos quedan veinte minutos hasta las cinco, que me voy a la cama. Dame besos, besas muy bien y casi no nos hemos dado, una pena.

-No importa, lo hacemos ahora.

Se besaron tiernamente durante un cuarto de hora y después se vistieron y se fueron los dos a la cama, cada uno a la suya, los últimos de la fiesta. "Mi noche. A hard day's nigth."

Hasta aquí la cuarta parte del relato. La quinta se titula "El Año de la Revolución V. Enfrentando el peligro" y la tendréis en FF a partir de mañana.