Los personajes, lugares y hechizos son propiedad de J.K Rowling a menos que se especifique lo contrario. Esta obra está finalizada y publicada en Wattpad bajo el user drarrymood


Draco y Lucius se Aparecieron en el Gran Comedor.

—Podemos ir a la enfermería —dijo Draco.

—Es obvio que Moody no lo llevaría allí, Draco. Tenemos que buscarlo en la sala del profesorado.

—Está bien.

Los dos salieron del Gran Comedor rápidamente.

—Pase lo que pase, Draco, tienes que evitar ponerte en peligro. No quiero que te pase algo.

—No te preocupes, papá. Iré al aula de DCAO... tú puedes ir a la sala de los profesores. Nos rendirá más si vamos por separado.

Lucius suspiró y cerró los ojos por un momento.

—Si necesitas ayuda, utiliza el anillo. No lo olvides.

Draco asintió y dio la vuelta para empezar a correr hacia el aula de DCAO. Su corazón latía furioso y un miedo creciente hacía mella en su autocontrol.

Cuando llegó a las puertas del aula, trató de serenarse mientras expulsaba el aire de manera controlada. Una voz se escuchó desde dentro.

— ¿Quién más estaba allí, Harry?

—Los mortífagos... llegaron los mortífagos, sólo reconocí a Colagusano...

¡Harry!

Draco contuvo un jadeo e intentó abrir la puerta. Estaba sellada.

— ¿Pettigrew? —continuó Moody.

—Si... y luego nos batimos...

— ¿Te batiste en duelo con el Señor Tenebroso?

—Sí pero... la varita... hizo algo sorprendente... La Muerte...

— ¿De qué estás hablando? —Moody parecía estar perdiendo la paciencia.

—Hubo una conexión... algo de fuego, no lo sé. Voldemort murió y...

Draco pudo oír cómo la voz de Harry temblaba y bajaba de volumen.

—Harry estás muy nervioso. Bébete esto... te sentirás mejor.

Draco oyó que una llave hurgaba en una cerradura. Todos sus sentidos gritaban peligro.

—Gracias profesor, pero quisiera irme a descansar. Quiero ir a la enfermería.

— ¡He dicho que te bebas esto Potter!

Un breve silencio y Draco temió que Harry estuviera bebiendo lo que sea que Moody le hubiera ofrecido. Podría ser veneno.

—Señor estoy muy cansado. Podemos hablar más tarde.

— ¿Pero cómo ha muerto el Señor Tenebroso? —rugió Moody— ¿Cómo explicas que él haya muerto y no tú? ¡Bébete esto ahora mismo!

Un ruido de sillas y luego un grito de dolor. Draco, sin pensarlo, sacó la varita y apuntó.

¡Bombarda Maxima!

La puerta del aula estalló en muchos pedazos. Lo primero que vio, fue a Harry caído en el suelo, retorciéndose.

— ¡Tú maldita escoria! —gritó Moody poniéndose de pie; su cara estaba cambiando.

¡Petrificus Totalus!

¡Ossium Diffindo!

Los dos hechizos fueron gritados al tiempo, dejando a un Moody cayendo totalmente rígido al suelo y a Draco doblado sobre sus rodillas, conteniendo la sangre que brotaba escandalosamente de su pecho. No podía respirar y sentía sus costillas rotas.

— ¡Draco! ¡No!

Draco escuchó la voz débil de Harry antes de dejarse caer por completo; jadeando salvajemente en busca de aire. Harry apareció en su campo de visión con el rostro lleno de lágrimas. Draco intentó decir algo, pero su vista se estaba volviendo borrosa.

El cuerpo del profesor seguía petrificado, pero ya no era el profesor. Sus rasgos y cuerpo habían cambiado por los de un hombre más joven y delgado. Draco, aún en medio de su agonía, comprendió que eran los efectos de una poción Multijugos.

Draco cerró los ojos, intentando calmarse y buscar aire. Sintió cómo Harry tomaba su mano suavemente.

—Resiste Draco. Por favor, no vayas a dormirte.

Sintió que algo cerraba la herida y cómo la sangre dejaba de fluir. Pero aun así, se le dificultaba respirar.

—Resiste, Draco. —Harry estaba llorando.

Abrió los ojos y trató de decirle algo con la mirada. Los hermosos ojos verdes estaban empañados. Draco odió sus lágrimas, odió su sufrimiento. Harry no se lo merecía.

—Intentaré hacer un Patronus... no tengo fuerzas para llevarte, pero no te dejaré aquí, Draco.

Luego, tomando aire, Harry cerró los ojos en concentración. Un segundo después, apareció su Patronus. Seguramente era el bello y enorme ciervo de siempre, pero Draco sólo le veía las patas.

—Necesito... necesito ayuda, por favor. Estoy en el aula de DCAO. Draco está-

Harry dejó de hablar cuando alguien irrumpió en el aula, respirando agitadamente.

— ¡Draco!

La voz de su padre casi hace llorar a Draco. Trató de tranquilizarse; si su padre estaba ahí, significaba que todo estaría bien. Harry se apartó un poco, escondiendo la cara entre las manos. El rostro más pálido de lo normal de Lucius apareció, mirándole con temor. Sintió cómo era levantado en los brazos de su padre y llevado afuera.

—Harry... —dijo en voz inaudible.

—Black y Dumbledore están aquí. No te preocupes.

— ¡Harry! —Draco vio pasar a su lado a Black; Dumbledore iba detrás de él.

Los sonidos se alejaban mientras su padre cargaba con él. Los ojos grises se encontraron con los de Draco.

—Todo estará bien, Draco. Lo juro.

Su padre nunca juraría en vano. Draco se permitió dejarse ir, cerrando los ojos.


Lo primero que vio Draco al despertar, fue el hermoso rostro de su madre mirándole fijamente. Sus ojos azules estaban enrojecidos y su perfecto cabello rubio estaba completamente suelto.

— ¡Mi Dragón! —gimió ella al ver a Draco despierto— Circe es generosa conmigo. —exclamó su madre mirando hacia el techo para luego sacar un pañuelo y limpiarse las pequeñas lágrimas que habían asomado en las esquinas de sus ojos.

—Ma-

—Shh... No hables, Draco. Y no te muevas; la curación aún no se ha completado. Tienes que quedarte quieto para que tus costillas se regeneren.

Draco hizo un gesto de confusión y su madre sonrió débilmente.

—Han pasado muchas cosas, Dragón. Pero no quiero fastidiarte con eso ahora.

—Pa-

—Te he dicho que no hables Draco Lucius —amonestó la rubia—. Tu padre está bien, en problemas pero bien.

Draco alzó las cejas.

—Podemos llamarlo como Justicia Poética. Pero los Aurores se lo han tomado muy mal, y está en el Ministerio en este momento. Crouch ha quedado muy mal parado.

Draco levantó más las cejas.

—Eso lo hablaremos luego, Draco. Ahora cierra los ojos e intenta dormir.

—Ha-

Su madre puso un elegante dedo en los labios de Draco.

—Él está bien, Draco —sus ojos brillaban misteriosamente—. No te preocupes.

Pomfrey llegó junto a su cama e hizo un movimiento con su varita sobre el pecho de Draco.

—Los huesos están regenerándose limpiamente, joven Malfoy. Pronto saldrá de aquí. —con una última sonrisa, la medimaga se retiró.

Su madre se puso de pie, recomponiéndose el vestido. Miró a Draco y le sonrió alentadoramente.

—No tengo tiempo para preocuparme por cómo me veo. Tengo suerte de que los estudiantes no estén ahora en Hogwarts pues no tengo paciencia para miradas y preguntas molestas. Iré a buscar a Severus, no tardaré. Tus amigos han dejado saludos y chocolates; los he mandado a casa. No puedes comer tanto.

Draco abrió la boca pero su madre entrecerró los ojos.

—No más preguntas ahora, Draco. Todo a su tiempo. Aprovecha y descansa; antes de que todos esos ineptos te lleven a declarar al Ministerio.

Su madre se inclinó y dio un beso en la frente de Draco. Cuando hubo salido, Draco suspiró levantando su brazo para tocar su pecho, comprobando que ya no sentía dolor.

Bueno, era hora de ver a Harry. Draco no podría aguantar más.

Lentamente, Draco se levantó de la cama para evitar algún fastidioso mareo o que sus costillas volvieran a resentirse. El suelo de la enfermería estaba terriblemente frío y Draco se preguntó cómo es que no tenían un hechizo de calefacción en una enfermería.

Empezó a caminar lentamente pero ningún mareo o dolor apareció, así que se enderezó y caminó elegantemente y con decisión sin importar que estuviera con una bata semitransparente.

Por fin pudo avistar a Harry en una cama con muchos regalos, tarjetas y dulces a sus pies. Estaba dormido y sus labios estaban entreabiertos.

Draco se acercó a su cama y ocupó la silla blanca que estaba a su lado. La cara de Harry tenía un color saludable, y su pelo negro estaba más despeinado que de costumbre. El pecho de Draco se calentó y no pudo evitar acariciarle.

Los ojos de Harry se abrieron lentamente, parpadeando a la luz de la ventana. Cuando reconoció a Draco, Harry se levantó como resorte y le abrazó apretadamente. Draco se alegró de que ya no sintiera dolor para así poder disfrutar de la cercanía de Harry.

— ¡Draco me alegro tanto que estés vivo! Te extrañé mucho... Pomfrey estuvo contigo toda la noche y... pensé que no podrías...

—Cállate y bésame, idiota —dijo Draco con la voz ahogada, inclinando la cabeza hacia la cara de Harry, recibiendo un pequeño beso por su parte—. Sólo fue un hechizo. ¿Cómo te sientes tú? ¿Qué fue lo que pasó en la prueba? ¿Qué quería Moody?

Harry rio.

—Son muchas preguntas, Draco. Podremos hablar de eso después. ¿Tú cómo estás?

—Estoy bien, ya no me duele. ¡Pero dime cómo estás tú!

—Creo que me fue mejor que a ti. Sólo que ahora estoy cansado, la pierna aún duele pero ya el daño es mínimo.

— ¿Que te fue mejor que a mí? Según recuerdo, cuando irrumpí en esa aula, tú estabas en el suelo. ¡Moody te había lanzado un crucio!

—Bueno, no es que como si hubiese sido el único.

Draco tragó saliva.

— ¿Ves Harry? —Draco suspiró y beso a Harry lentamente, disfrutando de lo que había extrañado tanto— Tuve mucho miedo, Harry. Cuando te vi inconsciente, pensé que estabas... muerto y no...

—Ya ves que no —Harry le interrumpió y sonrió, acomodándose mejor en la cama para hacerle lugar a Draco—. Siéntate aquí y hazme compañía. Supongo que pronto tengo que irme; Dumbledore ha atrasado lo más posible todas las preguntas que la gente tiene por hacerme. Más sin embargo, he decidido que hablaré sólo si estoy con Cedric, no quiero que nos interroguen por aparte.

— ¿Por qué?

—Cedric... Cedric está muy mal, y pueden aprovecharse de eso para confundirle y hacerle pasar un mal rato.

— ¿Ha quedado loco?

Harry le dio un golpecito cariñoso.

—No hables tan a la ligera sobre eso, Draco. Él está bien de la cabeza... lo que pasó fue que perdió un brazo.

— ¿Un brazo?

—Si... Oh Draco, tengo tanto que contarte pero creo que aún ni yo me lo creo. Lo único que me lo confirma es lo que le pasó a Cedric. Su brazo se secó; se volvió gris y... y tuvieron que amputárselo, al parecer se estaba extendiendo al pecho.

—Lo siento mucho, de verdad.

Y era verdad. Él no era alguien tan bárbaro como para que algo así, le diera igual.

—Lo sé.

Se quedaron un rato en silencio. Con las manos entrelazadas y dándose pequeños besos y caricias.

—Te quiero Draco. Ya es momento de que seamos felices y estemos en paz, nos lo merecemos.

—Pero-

—Voldemort no está.

La boca de Draco se abrió imposiblemente.

— ¿Qué?

Harry sonrió y repartió besos por toda la cara de Draco para luego acabar en sus labios, besándole largamente, quitándole el aire y el raciocinio.

—Luego te cuento. ¿Puedes dormir aquí conmigo?

Draco jadeó antes de decir:

—Eso es lo que haré de ahora en adelante.