Un castaño llegó al lugar donde una azabache se iba llevando al tipo que había logrado atrapar, de verdad le gustaría encargarse de el, bajo la mirada para contener su furia apretando los puños y ver a su amado novio, a su capitán gritar y llorar, olvidando por un segundo a ellos para solo ir inmediatamente a verlo y tener que separarlo difícilmente mientras lo abrazaba.
La rubia llegó y al ver a su novia se acercó a ella.
-Mikasa será mejor que nosotros nos encarguemos de este sujeto-viéndolo e ignorando a los otro porque no le gustaba nada.-Eren se hará cargo de Heichou.
-Annie-sabia que tenía razón.
-Luego vuelves-dándole una mirada.-Te van a necesitar mas que nunca y debemos planear que haremos sobre este sujeto como la excusa más creíble.
Asintió para irse las dos, aunque no le gustase dejarlos solos, aunque en esos momentos no tenía idea de que hacer, que debía decir o cómo calmar al azabache, el dolor de perder a alguien importante era insoportable y a la vez doloroso; ella conocía bien ese sentimiento, sabía de sobra que era perder a sus padres, a sus padres adoptivos y a compañeros que a pesar de todo eran importante para ella, no solo su hermano, ni su amigo, sino todos sus amigos y compañeros de la legión, incluyendo a sus capitanes como al azabache, siendo su familia de sangre le importaba mucho más de lo que otros podrían creer.
Ahora su novia también era alguien que no quería perder y por eso mismo están trabajando duro para evitar que alguien más muriese y alejándose dejando de escuchar esos llantos que también a ella no le gustaba escuchar.
Ambas apresuraron el paso, la rubia de coleta sabía que a estas horas ya se habrían dado cuenta que no estaba el castaño y si era así a ella la verían como posible responsable, no le tenían confianza y no los culpaba para nada, lo que hizo era imperdonable, algo que ni ella se perdonaba pero era su misión hacerlo y su padre la estaba esperando, y si salía viva lo iría a ver para presentarle a su novia y que al final de todo si aún le quedaba tiempo quisiera que ella viviese con el para cuidarlo. Ella sabía que el tiempo que le quedaba era corto, ese poder que la hacía sentir cada día más débil como pesado su cuerpo y mente, a veces era pesado, ella quiso eso y a la vez no lo quería más, tan difícil era para ella querer ayudar de alguna modo y no sabía cómo hacerlo, apenas si el rubio que era su amigo o ex amigo le hablaba como antes, apenas si le tenían confianza sus compañeros y los únicos que le hablaba era el castaño, el azabache, su novia y el rubio; de seguro sus amigos querían recuperarla a toda costa, pero, si enviaron a quien ella creía que estaban de seguro nada saldría bien y sería difícil convencerlos porque ahora se daba cuenta que todos estuviesen en un error y si era posible quería evitar un mar de sangre que pronto correría.
-Annie-la llamo a ella.-Lo mejor será decir que el enano fue detrás de Eren y que tú nos avisaste al venir de camino siguiéndolo.
-Es buena idea-suspiro.-Esperemos que lo crean.
-Lo harán-eso era seguro.-Tu deberías descansar.
-¡Estoy bien!-ya sabia por dónde iba la cosa.-Es parte de ayudar a Eren con el endurecimiento. Estar dentro de ese cristal es muy pesado, salir por mí misma no lo es tanto.
-Es agotador para ambos-era como un regalo.-¡No quiero que se excedan los dos!.
-Mikasa-suspiro cansada de lo mismo.-El poder de titán tiene muchos secretos como habilidades que despierta quien lo tenga. Yo no sé de lo que puedo hacer aparte de endurecer mi cuerpo o hacer un llamado como un grito.
¡Apenas supe que era capaz de cristalizarse y quiero saber si puedo hacer algo más!.
-¡No te excedas en querer descubrirlo y pongas en peligro tu vida!-ella estaba muy preocupada.-¡Tu eres más inteligente, y piernas las cosas no como Eren que se deja llevar por sus instintos!.
No le contesto por lo mismo.
Se acercaron rápido donde una chica de lentes los esperaba con una mirada seria y la mentira que dirían debía ser totalmente creíble.
Ambas bajaron de sus caballos para bajar a ese sujeto que seguía inconsciente por el golpe que le dio al capturarlo, como se acercaron para encarcelar lo de una buena vez y lo único bueno que había era que ella al decir lo que pasó, más o menos le creyó el rubio, ya que tenía un duda y sabía que ocultaban algo más.
Ahora debían esperar a que volviesen ellos para hablar, mientras la chica de lentes se iba con alguno de ellos para llevarse al preso que aún no tenían idea de que hacer.
Ella tenía dudas de lo que realmente pasada, no era normal del azabache actuar a su y tenía dudas de lo que pasaba con el.
No quería desconfiar y no quería hacerlo.
El azabache solo se encontraba abrazado del castaño que lo calmo por suerte, aún no quería creer lo que había pasado y le dolía mucho que fuese cierto, viendo el cuerpo de su tío le dolía mucho, más saber que ni siquiera le contaría acerca de su familia o discutir con el o pelear como cuando era un niño.
-Levi-para abrazarlo más fuerte.-Ya todo pasó.
-E-Eren-dándose cuenta de sus mejillas mojadas y sus ojos.-Y-Yo...no fue...yo no quería...mi tío...ese idiota...y el...
-Tu tío lo hizo por ti-era lo único que podía hacer.-El sabía lo que te hicieron y quería hacerlo pagar.
-Pero-eso no lo hacía sentir mejor.
-El se sacrificó para que tú hijo viviese sin esconderse-separándolo para ver su rostro.-¡No te culpes por eso!. Como tú me has dicho que las muertes de aquellos que se han sacrificado por mí no es mi culpa.
Bajo la mirada para abrazarse a él, era cierto lo que él decía y aún así no podía darse el lujo de volver a dejarse caer.
Ahora debía acabar lo que su tío empezó.
-Me ayudas-quería enterrarlo.
-Lo hare-era lo mínimo que podía hacer por el.
Su caballo solo se mantenía al margen como el del castaño que mantenían la distancia.
Así ambos sin más que hacer se dispusieron a cargar el cuerpo para ir más lejos para encontrar un buen sitio donde enterrar su cadáver para darle un entierro digno, como le hubiese gustado hacerlo con su madre y no como tuvo que hacerle al haberla dejado como si nada, ahora haría algo diferente con su tío.
Pasaron las horas.
El castaño ayudó a cavar un gran hoyo ya que una pareja de ancianos les permitieron que lo enterraran cerca de su casa como les prestaron lo que necesitaban, la pala para que cavaran y una manta vieja para envolver el cuerpo.
Se hizo cargo el azabache de eso y tomando en sus manos su sombrero que se colocó de nuevo como cuando era un niño curioso por aprender y sonreír al recordar que alguna vez quiso ser como el, alguien de temer y con esa presencia que tenía y ahora ya no quería eso, pero, recordarlo fue tonto.
-Levi-dejo de cavar para ayudarlo.
Entre los dos depositaron el cuerpo y el azabache solo se dispuso a volver a llenar ese hoyo con la tierra.
Podría haberlo hecho el castaño, pero, dejo que lo hiciera para ayudarlo a manejar la muerte de su tío, como para darle su espacio que en esos momentos necesitaba más que nunca.
La pareja de ancianos se acercaron a verlos y trayendo una cruz de madera para clavarla y la anciana se acercó al azabache al que abrazo con cariño para daré ánimos, ya que en esos momentos eso necesitaba el más que nunca.
-Se pueden quedar con nosotros esta noche-el hablado con el castaño.-Lo necesitan, más ese chico de allá.
-Gracias-le agradecía el buen gesto de su parte.
Algo que a él le hubiese hacer era haber enterrado a su madre, pero, por desgracia eso no podía ser y ahora era mejor no pensé en eso.
Se encaminaron con ellos para poder quedarse esa noche en casa, la pareja sabía quienes era pero solo vieron a dos personas que tenían mucho sufrimiento y nadie se daba cuenta de eso, nadie pensaba en lo que sufrían esos soldados y lo que perdían a diario.
Ahora lo comprendían mejor que nadie y era ridículo que lo hicieran ahora a esa edad.
Aquí acaba el capítulo de hoy.
Espero que les guste y perdonen la demora.
Besitos :3:3:3:3:3
