CAPÍTULO 39

Sasuke. Sauke. Sasuke. Es el único pensamiento que me acompaña en mis días vacíos. ¡Oh, al diablo! Debería estar contenta, esta es la mejor solución para mí, para nuestro hijo. Estoy intentando convencerme con todas mis fuerzas, pero por lo que parece no lo estoy consiguiendo. Me falta como el aire que respiro y paso las noches insomnes pensando en el tiempo que hemos pasado juntos, en todo lo que ha sucedido. Me gustaba ese carácter especial y duro, lo hacía único y parece que no lo olvido.

Hoy estoy más triste que nunca porque he visto a la niña, tendré una hija. En el instante en el que la estaba viendo he tenido un pinchazo en el corazón. Habría querido que estuviera junto a mí, deseaba compartir con él esta emoción, pero ambos hemos escogido caminos diferentes. No le dije lo del embarazo y él renunció a mí. Mañana es mi cumpleaños, pero no me apetece celebrarlo. Estoy intentado salir adelante por todos los medios, pero algo me lo impide. Tal vez sea mejor decir que su recuerdo me lo impide. Por increíble que suene, estando lejos consigue condicionar mi vida.

—Sakura, acuérdate que mañana llega el propietario. —Me informa Anna, mi compañera. Técnicamente a partir de mañana este bar será mío. Gracias al apoyo de mi tía y de su marido, he decidido gestionar el bar en el que trabajo. Mañana me veré con el propietario del negocio para ultimar los últimos detalles y lo estoy deseando.

Será un trabajo pesado y en pocos meses no podré estar presente, pero no quiero renunciar a esta oportunidad. Cuando supe que el titular estaba a punto de vender el negocio, me entró el pánico. Necesito el trabajo, y para ser sinceros, es un trabajo que me gusta. Después de una larga charla con mi tía, me sorprendí cuando me dijo que estaría contenta de poder ayudarme económicamente.

Así que me tiré a la piscina. A partir de mañana comenzaré una nueva aventura, seré el titular del bar después de haber comprado el traspaso. He decidido llamarlo La rosa blanca. La elección del nombre no ha sido una casualidad, quería recordarlo incluso en esta ocasión. Decía que yo era su rosa blanca. Me acaricio el vientre, hoy la pequeña ha decidido machacarme, creo que está bailando.

Ahora la barriga se ve notablemente, no consigo creer que haya cambiado tanto. Me siento diferente, mi cuerpo se está modificando. Los costados, los muslos, y por no hablar de las mejillas. Estoy un poco hinchada. Cada vez que alguien se percata de mi estado, me plantean preguntas de cualquier tipo. Sin embargo, solo trato de evitar una pregunta como la peste: ¿quién es el padre del niño?

Nunca sé lo que responder y cambio de tema. En la última visita, en la sala de espera, me encontré con una realidad muy dolorosa. Estaba sola. Observo las parejas con melancolía. Él que le sonríe, le acaricia la barriga y se preocupa por ella. Nunca podré sentir esta emoción. Vuelvo a casa preguntándome cómo conseguiré superar todo esto. He conseguido alejarlo, pero tal vez no debía, tenía el derecho de saberlo.

Cegada por la rabia, no razoné con claridad y ahora no puedo volver atrás. Estoy muy sensible en este periodo, no sé por qué, pero lloro a menudo. Estoy constantemente triste y con la cabeza en las nubes. Mi tía dice que el embarazo puede producir cambios de humor continuos. Tengo que dejar de pensar en él, es por esto que estoy mal y lloro. Esta noche estoy realmente agotada. Lo único que quiero hacer es ducharme y meterme inmediatamente en la cama. Me niña me absorbe por completo.

La he querido desde el primer instante. Estoy intentando construirme un futuro mejor para que no le falte de nada. Cierro los ojos y lo veo, pero con el paso de los días la imagen se desenfoca gradualmente. Estoy perdiendo incluso su recuerdo. Cada vez más lejano y yo tengo miedo de olvidarlo.