Ben revisó nuevamente el manuscrito, estaba furioso, el editor en jefe había cambiado el orden de los capítulos y omitido partes. Phasma lo observaba de pierna cruzada desde el sofá. "Quiero la cabeza de ese idiota" Gruñó Ben. Ella suspiró "Por contrato él puede vetar lo que quiera de al menos un libro y consideró que el capítulo seis era un racconto y debía ir antes del cinco" Ben se dio vueltas y tiró el libro en la mesa "Pierde todo el sentido si se coloca antes" Prendió un cigarrillo y caminó de un lado a otro frente a Phasma. "No voy a publicarlo" Phasma frunció el ceño "Oh, no Ben, no me vas a dejar mal" Le dio una bocanada al aire y sonrió maliciosamente, ella conocía ese gesto, Ben no era muy difícil de leer una vez que lo conocías "No me digas…" El asintió y sacó de su escritorio un manuscrito nuevo "No Ben" dijo ella levantándose. "De este puede cambiar lo que quiera, del otro no. Si quiere, puede omitir algunas palabras, pero no va a cambiar mi orden original" Phasma suspiró mientras tomaba el libro "No lo va a aceptar". Ben le dio una calada a su cigarro "Claro que lo hará, si no lo hace, compraré la editorial completa y lo denigraré a conserje, aunque deba mantener su sueldo" Phasma asintió, sabía que Ben estando enojado era capaz de cualquier cosa y bastaba ver la furia de sus ojos para saber que lo estaba.

La semana se les pasó volando, entre trámites bancarios, las últimas compras de Rey para sus estudios y sus turnos acortados en el Takodana. Lo único agradable para Rey aquellos días habían sido dormir en casa de Ben toda la semana, el contrato implícito de vivir juntos aún estaba en el aire y a pesar de que ella no estaba decidida, su ropa comenzaba a acumularse en el cuarto de Ben, así como sus productos cosméticos y de aseo invadían el baño. Hasta su cojín favorito estaba allí y sus libros tirados al azar entre el living y el cuarto.

Cada tarde Ben iba a buscarla a pie o en la camioneta, después de haber escrito toda la tarde, al parecer ella estaba siendo su musa informal. Todavía no era capaz de admitirle que era Kylo Ren, pero como se hacía pasar por su editor, no había problema si ella lo veía corrigiendo y enviándole textos editados a Phasma "Todo pasa a través de ella, yo no tengo su correo" le repetía cuando ella le pedía aquella información para escribirle o ver los borradores, en el fondo era molesto mentirle a su novia y gracioso porque le daban algo de celos cuando ella se refería a Kylo como "Su amor platónico", siempre que la escuchaba decir eso la besaba como un animal y se alegraba de ser él quien disfrutara sus besos y sus momentos de amor y deseo.

Era el último fin de semana que le estaba tocando a Rey libre, Ben lo había negociado en privado con Maz. Luego de escuchar todas sus recriminaciones por hacer faltar a su novia, Maz puso atención a lo que Ben le dijo, meneó la cabeza y luego dio la batalla por perdida. Las palabras fueron "Voy al cumpleaños de mi ahijado", ante eso la mujer se rindió, ella sabía de primera mano lo que era querer a uno.

A las 6 de la tarde del viernes, Ben esperaba a Rey fuera del Takodana, fumando fuera del auto de Mark, adentro estaban sus bolsos listos para que apenas ella estuviera fuera, partieran al aeropuerto para tomar el avión a Riloth.

Rey miró por la ventana y se apresuró en despedirse de todos, especialmente de Finn y recordarle que le contara el domingo su almuerzo con su familia. Finalmente había decidido salir del closet con todo, llevaría a Poe a cenar con sus padres, si no resultaba, al menos no estaría solo y tendría un hombro en el que llorar. Se dieron un último abrazo de buena suerte y salió cuando su teléfono empezó a sonar, el numero con la foto de Ben aparecieron en la ventana.

Saludó a Ben con un beso suave y se metió al auto.

-Hola Mark –Saludó al entrar.

-No te cambiaste de ropa –Ben sonó molesto.

-Salgo a las seis, entre el baño y un cambio de ropa, estaría atrasada y podrías enojarte con razones.

Ben frunció el ceño.

-Mark acorta lo que puedas de camino, si quieres pasarte una luz o lo que sea para llegar pronto y que esta mujer se pueda cambiar, pagaré al doble la multa.

-Sí señor.

Rey estaba furiosa. Le dio una mirada profunda y tomó su bolso dispuesta a bajarse del vehículo, pero Ben la detuvo.

-Lo siento –Se disculpó.

-Espero que sea así, porque si vas a estar odioso conmigo todo el fin de semana, mejor me voy a mi casa que tengo bastantes cosas que hacer –Respondió casi gruñendo.

-Mark, prosigue, por favor –El hombre asintió y Ben se acercó a acariciar la cara de Rey- Fue un lapsus pecosa, no se repetirá. Lo prometo.

Rey asintió, le pareció terrible que la pequeña luna de miel que habían estado compartiendo esta semana se hubiese ido al carajo por un "lapsus" de mal humor de Ben.

-Tengo algo para ti –Sonrió dándole un pequeño y dulce beso en los labios.

-¿En serio? –Alzó la ceja con curiosidad.

-Sí, te lo daré en el avión.

-Pero Ben, ya me diste regalo de cumpleaños.

-Por la Fuerza Pecosa, eres mi novia, puedo hacerte regalos cuando quiera –Gruñó.

Intentó decir algo, pero mejor se quedó callada contemplando los edificios al pasar.

Llegaron al aeropuerto, Ben bajó su maleta y unas bolsas grandes del maletero del auto. Antes de despedirse, le dio la mano a Mark y le entregó su tarifa junto con una propina agradable.

Rey tomó su maleta con rueda, que era mediana, casi pequeña y siguió a Ben. Muchos la miraban por vestir su uniforme de camarera. Se sintió un poco avergonzada, ya que Ben a pesar de estar vestido de forma sencilla, se veía distinguido. Se detuvo un momento para colocarse su chaqueta larga, pero Ben la tomó de la mano y la hizo caminar junto a él, mostrándola con orgullo. Rey se sonrojó terriblemente, peor cuando llegaron a la zona Vip del aeropuerto y Ben mostró su identificación para entrar, presentándola como su novia.

Era un edificio, el lobby era espacioso y contaba con un bar, había gente conversando en amplios sofás bebiendo sin prestar atención a Rey que se sentía incómoda con su uniforme.

Ben la guió al ascensor sin decirle nada, todavía estaba un poco avergonzada, arrepentida de no haber tardado esos cinco minutos para salir en ropa decente. La puerta se abrió y dieron a un pasillo con varias puertas.

-¿Dónde estamos? –Preguntó Rey mirando las puertas.

-Es un hotel… A los dueños de aviones privados se les asigna una habitación, que sirve además como oficina.

Se detuvieron ante una puerta y Ben sacó de su billetera una tarjeta plateada que deslizó en el dispositivo de la entrada. Pasaron en silencio, lo primero que se veía aparte de un pequeño living, era un ventanal enorme que daba a la pista de aterrizaje.

-Hay un dormitorio y un baño tras esa puerta, aprovecha de cambiarte, yo voy a buscar el regalo de Rian –Le besó la frente- Volveré en diez minutos a buscarte.

Apenas Ben salió, ella se metió al baño y se quitó la ropa que olía a comida y la metió en una bolsa dentro de su maleta, sacando un pantalón de vestir negro y una blusa azul marino con lunares, completada por unos zapatos bajos y por supuesto ropa interior limpia. Se dio un baño rápido, por lo que en menos diez minutos estuvo lista, pero con el cabello húmedo. Como Ben no llegaba, aprovechó de mirar el lugar. No era tan grande, pero era acogedor y estaba capacitado para recibir al menos a dos personas sin problemas, por supuesto no había artículos personales por lo que hurgar no era necesario y no tenía nada de divertido.

Ben llegó con las manos vacías "Vamos" fue todo lo que dijo mientras tomaba la maleta de Rey, mientras ella llevaba su bolso de mano. Llegaron a la pista y se subieron al avión privado de Solo y Cía., Distribución y servicios, Rey nunca dejaba de sorprenderse de que el nombre de su novio estuviese ligado a una empresa tan enorme.

Arriba del avión se acomodaron en los asientos, quedando uno frente a otro. La auxiliar de vuelo les ofreció un trago, que Ben rechazó y cambió por un jugo de naranja. Rey seguía levemente molesta, por lo que aceptó el vaso de jugo de naranja, pero con Vodka. Su novio la quedó mirando, pero no dijo nada, estaba más que claro que ella seguía molesta por lo pasado fuera del Takodana.

-Tengo tu regalo – Habló tratando de llamar la atención de Rey que miraba por la ventanilla mientras bebía su trago.

Rey no respondió nada, continuó ignorándolo.

-El avión todavía está detenido pecosa, sé que estás molesta y lo entiendo –Ella le miró fríamente- Bueno, admites mi existencia, es algo.

-No quiero discutir.

-Pues tendremos que hablar ahora, porque no quiero llegar a Riloth y arruinarle el fin de semana a mi ahijado.

-Bien, habla –Se quedó mirándolo fijamente, mientras revolvía el hielo del vodka naranja, solo a ella le podía gustar así, se pensó Ben.

-Tuve una discusión con Phasma acerca del libro –Se detuvo y meditó un momento sus próximas palabras, al fin Rey parecía atenta a su conversación- Me dijo que tenía muchos errores y que provocará el retraso en la impresión.

-Entiendo que discutas con ella, pero no que tu mal humor se mantenga conmigo –Ben pareció encogerse- He tenido días terribles en el Takodana y me han tratado pésimo, pero jamás se me ha ocurrido desquitarme contigo o con cualquiera. Ya fuiste un idiota cuando te desapareciste, siendo que apenas estábamos saliendo…

-Culpable –Admitió levantando las manos- Ahora es cuando me dices que a pesar de ser un idiota, me amas y me deseas –Se levantó y la besó, pero ella se resistió.

-Oh no Ben Solo, no te vas a salir con la tuya tan fácilmente –Sus boca fue acallada por los labios de Ben nuevamente esta vez dejándose llevar.

La auxiliar de vuelo, bastante nerviosa por interrumpir la escena, tosió débilmente para pedirles que tomaran asiento y se colocaran los cinturones de seguridad para el despegue. Ambos sonrieron y obedecieron agradeciendo a la mujer.

Se quedaron frente al otro riendo y tomándose las manos sobre la mesa. Un rato después, ya en el aire les permitieron liberarse otra vez. Ben aprovecho de buscar un paquete de regalo, por la forma era notorio que había una caja bajo aquel papel.

-Tu regalo Pecosa, con tanto ajetreo esta semana, tardé en ir a buscarlo.

Rey lo miró emocionada, le gustaba abrir regalos, tanto o más que cuando era una niña. Tomó el paquete y lo abrió con cuidado, revelando ante ella un computador portátil nuevo, de excelente calidad. Abrió la caja y lo sacó, era de un precioso color plateado con el logo de una fruta. Ben sonrió satisfecho, Rey se veía sorprendida y feliz, como un niño descubriendo su nuevo juguete favorito.

-Ben… cómo… -Balbuceó.

-Te escuché hace unos días furiosa porque el tuyo estaba demasiado lento y que el cargador estaba viejo y que debías ponerlo en una posición en específico para cargarlo –Rey sonrió tímida- Siempre pongo atención, aunque pienses que estoy metido en mis asuntos.

-Es maravilloso, gracias –Volvió a tomarle la mano- Ahora voy a ignorarte a propósito un rato ¿No te molesta?

-Para nada, pero al menos dame un beso para saber que ya no sigues enojada –Le guiñó un ojo.

Ella se levantó y se sentó en sus piernas a horcajadas, quedando muy pegada a él, rozando su entrepierna con su cuerpo.

-No sigo enojada –Ben intentó besarla- Pero no por eso deberás dejar de hacer méritos para compensarme y no, el portátil no cuenta.

-Como usted ordene Pecosa –La besó con ternura- Por cierto, le llevó el mismo regalo a mi ahijado, para sus deberes ¿No te molesta?

-¿Qué le regales cosas lindas y útiles? –Él asintió- Por supuesto que no, pero tendré que ocultar el mío mientras él abre el suyo.

-Déjalo aquí, nadie lo tocara, además que no quiero que te distraigas con eso cuando estemos allí –Rey le besó otra vez y mordió con suavidad su labio inferior, haciéndolo arder de pronto.

-Para eso debo explorarlo ahora entonces –Habló dándole un último beso antes de abandonar su posición privilegiada.

Ben se sintió vacío cuando ella se alejó de sus brazos, pero disfrutó su sonrisa y su cara de concentración mientras revisaba el resto de los accesorios. No podía evitarlo, simplemente quería ver aquella sonrisa por el resto de sus días.