Separó sus labios perezosamente de los de la estudiante escuchando pisadas lejanas que cada vez resonaban más cerca. Mecía su mirada sobre el rostro de Clarke mientras la acariciaba con sus manos, suplicando su perdón con los ojos. Llevó las manos hacia abajo para agarrar las suyas y besarlas dulcemente sin dejar de observar su expresión.

Pudo observar sobre el hombro de la actriz como la puerta se abría bruscamente, dando paso a dos pequeños huracanes que corrieron a abrazarse a sus piernas con tanta fuerza que casi las derriban. Y tenía que ser una jodida broma pero aquellas dos criaturas eran la pequeña miniatura de Lexa en el mundo. Jodida genética Woods. Jodida Alexandra Woods. No sabía qué conseguía sorprenderla más si el hecho de que Lexa seductora Woods fuera madre o que tuviera una genética tan fuerte. ¿Es que aquella mujer hasta los niños tenía que hacerlos perfectos?

Suspiró intentando poner orden a sus pensamientos, intentando buscar una explicación a todo aquel caos y se encontró a si misma observando con la boca abierta a aquellos dos niños que no cesaban en su agarre. El niño era ligeramente más alto que la niña y parecía el mayor de los dos, tenía el cabello ligeramente castaño, rebelde, y los ojos verdes característicos de aquella familia. Sonreía de forma chulesca de lado mientras apretaba con más fuerza contra las piernas de aquellas dos mujeres, sin duda era el cabecilla de todo esto.

La niña, vestida igual que su hermano con pantalones beige, polo celeste y converses blancas, no dejaba de reír, intentando imitarlo en la fuerza de agarre, pero sus pequeños bracitos no daban para rodearlas a las dos. Le faltaba un diente y llevaba el pelo semi recogido en una cola algo caída, mientras mechones revoltosos de color castaño claro le caían por los lados. Tenía los ojos de un verde más claro que los del niño y si al principio pensó que el mayor era el cabecilla, tras echarle un vistazo rápido, Clarke reconoció la misma expresión traviesa que la de la pequeña Lexa de la foto de su despacho y se echó a temblar pensando en las diabluras que se le pasarían a aquel pequeño intento de Lexa Woods por la cabeza.

- Clarke...- la voz de la mayor de aquellos Woods la devolvió a la realidad consciente de que su confusión cada vez era mayor - ...creo que dos criaturas peligrosas nos han atrapado. ¿Qué vamos a hacer?

- Lexa, yo... -la rubia le miró a los ojos interrogante mientras se agarraba con fuerza a sus hombros para no caerse, ante la mirada sonriente y cómplice de la actriz que la agarró de la cintura.

- No podéis escapar - exclamó la pequeña mientras pegaba su rostro hacia la pierna de Clarke - eh, Marc, ¡es tarta de chocolate!

Soltó el agarre a la vez que se sentaba con dificultad en la cama agarrando con sus pequeñas manos la tarta de Clarke.

- Vaya, Griffin, espero que no te importe compartir - se giró hacia el mayor de los dos aupándolo en brazos mientras lo abrazaba - Pero mírate Marc, ¡Cómo has crecido!

- ¿Es tu novia? - dijo tímido al oído de Lexa para que Clarke no los escuchara, pero esta se ruborizó al oirlo - Es muy guapa.

- Ese es mi Woods - genial, Lexa confirmando sospechas de forma tan sutil desde tiempos inmemoriables- este es Marc, Clarke. Y aquella bola tragona de la cama es Louis Woods. Ven aquí pequeña niña del demonio.

Salió con Marc en brazos a correr detrás de Louis, que viendo las intenciones de la mayor se removió en la cama intentando huir de ella, con la tarta fuertemente abrazada a su pecho y la cara y los dedos llenos de chocolate dejando un reguero de dulce en las sábanas y su polo.

-¿Es que no vas a darme un beso como Dios manda? Ven aquí, Louis, Clarke ayúdanos se está comiendo toda tu tarta- dijo sin soltar a Marc que ahora reía a carcajadas.

- Lexa, yo...¿ellos son...? - preguntó mientras la niña saltaba de la cama a sus brazos en un alarde de agilidad, sin dejar de soltar la tarta, manchando la ropa de la joven en el proceso.

- Pequeño mono...¿ves? Por esto es porque deberías leer más entrevistas - alzó la ceja divertida - Vaya Louis, parece que has elegido aliada y he de decirte que has elegido muy mal- levantó la vista mientras la niña se escondía en el cuello de Clarke haciéndole cosquillas con su risa - Griffin, ellos son...

- ¡Louis y Marc Woods! ¿Es que sois sordos? ¿qué os tengo dicho de entrar de esa forma en los sitios? ¿Pero Louis cómo has podido mancharte de esta forma tan rápido? De verdad, yo no sé que voy a hacer con vosotros, tanto dinero gastado en ese colegio y sois dos salvajes - se giró hacia Lexa - ¿y tú? ¿quién es el adulto aquí Lexa? Eres peor que ellos.

Una mujer de la edad de Lexa había entrado en la habitación para desconcierto de Clarke que sentía como un mareo se apoderaba de ella, gracias a que tenía a Louis en brazos aguantó las ganas de correr que tenía. ¿Quién era ella? ¿Otra ex de Lexa? ¿La otra madre de los niños?. Buscó de nuevo la mirada de Lexa pero esta lo único que le devolvía era una sonrisa socarrona, con Marc en brazos, que la estaba desquiciando.

- Puedo compartir la tarta contigo si quieres - le susurró la pequeña Woods al oído y al mirarla se le encogió algo al reconocer aquella bonita mirada en miniatura - Pero solo tú y yo.

- ¿Es que no vas a compartir conmigo Louis Woods? - le contestó Lexa al oírla, dejó a Marc en el suelo y le revolvió el pelo a la niña que se removió nerviosa en los brazos de Clarke, a la vez que se acercaba a aquella mujer abrazándola con cariño - joder, Rachel, niños, tenéis a la madre más guapa del mundo. Qué niña me estás criando.

Clarke cambió el peso de la pierna nerviosa, sintiendo que sobraba en toda aquella situación. Echó un rápido reconocimiento a la mujer de enfrente. Tuvo que reconocer que era realmente preciosa, pero sin duda no era una Woods. La delataba un bonito color marrón de ojos, muy bonito, pero marrón. Iba con unos pantalones negros a juego con unas botas y un jersey granate metido en los pantalones. Sin ir arreglada todo su exterior rezumaba elegancia. Si no era una Woods solo quedaba una alternativa y esa alternativa hacía que se le cerrase tanto la garganta que tuvo que sentarse con Louis aún en brazos, la cual no parecía dispuesta a abandonar la seguridad de su cuerpo.

- Será por qué no tiene a quién salir, a mí no me mires, esto es cosa de los Woods - contestó mientras abrazaba a Lexa, carraspeó dirigiendo la mirada a Clarke- Qué sorpresa, Alexandra Woods, qué sorpresa...- notó el rubor de la castaña, solo superado por el de una Clarke que deseaba que la tierra la engullera y la escupiera en la seguridad de su cuarto. O de la biblioteca. O en mitad de un páramo desierto. Lo mismo le daba.

- Ah,si, perdonadme. Esta es Clarke Griffin, Rachel, la futura mejor médica de todo Estados Unidos, esta es Rachel, es mi...

- ¡Mamá! ¡Es médico! Ahora podremos operar juntas, ¿a qué si? - la pequeña la miraba con ilusión mientras le retiraba el pelo rubio de la joven jugando con él - Marc y yo lo hacemos todos los días.

- Claro, Louis, eres bienvenida a mis operaciones siempre que quieras - Louis le devolvió la mirada confidente para terminar de retirarle el pelo con las manos aún llenas de chocolate.

- Seremos tú y yo, a Marc no le gusta la sangre - le susurró muy bajito para no herir los sentimientos de su hermano mayor. Clarke tuvo que reír ante la ocurrencia de la miniatura de Lexa, que ya apuntaba maneras.

- Louis, cariño, estás manchando a Clarke de chocolate, ¿qué modales son esos? - intentó apartar a su hija de encima de la estudiante para que no molestara pero esta se agarró con más fuerza a ella.

- No te preocupes, Rachel, a Clarke le encanta que le manchen la cara de chocolate, ¿a qué si Griffin? - se sentó a su lado en la cama para delinear una de las manchas que la pequeña había dejado en su cara provocando un escalofrío en esta - y además también le encanta una Woods - el rubor volvió a su cara sintiendo con todas sus fuerzas unas ganas increíbles de matar a Lexa Woods.

- Sois incorregibles. Clarke, cariño, huye que aún estás a tiempo.

- Mirad, Louis, Marc, ¿cómo se llamaba esta canción? No la recuerdo ahora mismo... - se hizo la tonta, dando pie que su sobrina se levantara de los brazos de Clarke agarrando la mano de esta para guardar el equilibrio mientras bailaba graciosamente encima del colchón sin soltarse.

- ¡Edge of glory! - dijo Marc sonriéndole desde abajo.

- Esos son mis chicos - dijo orgullosa - aprende Griffin, 8 y 5 años, la genética Woods haciendo maravillas desde que el mundo es mundo. ¿Quién canta conmigo?

- Who does it hurt if everybody knows my name tonight...- entonó Louis con una pequeña voz chillona.

- ¡Louis! ¿Qué te tengo dicho de cantar ese tipo de canciones? - la pequeña la ignoró

- Vamos, Rachel, no seas aguafiestas.

- De verdad, Clarke, huye - decía negando divertida ante aquel trío improvisado de música y baile.

- Vaya, así que aquí estáis - una segunda persona apareció por la puerta de la habitación haciendo que Clarke se sobresaltara - ya pensaba que me habiais dejado todos tirados. ¿Ya están confabulando las dos Woods?

La mirada del hombre se alternaba entre las aludidas, Rachel y Clarke, divertido y confuso. Se fijó en que aquel verde hacía presencia de nuevo. Moreno, fibrado y más alto que Lexa guardaba también rastros de aquella genética tan prodigiosa que la naturaleza se había encargado de poner en el mundo. Llevaba barba de tres días, tras la que se adivinaba la misma sonrisa socarrona que la de su amada y odiada actriz. Jodidos Woods. Iban a volverla loca. Fue cuando pronunció las palabras que terminó de encajar el puzzle de aquel maravilloso caos. El que quitó un peso enorme de Clarke y le hizo respirar profundamente aliviada.

- Vaya, Alexandra, qué calladito te lo tenías, hermanita - Lexa se levantó para protestar pero el hombre la encerró en un enorme abrazo de oso, mientras Marc se unía - eres la tía con más suerte del mundo, tienes unos sobrinos increíbles. un hermano increíble y...

- Cállate Marc - intentó zafarse de los brazos de su hermano - siempre has sido un jodido bocazas.

- ¡Alexandra! Esa boca, están tus sobrinos delante - le riñó Rachel mientras se sentaba al lado de Clarke.

- Pero es tu marido, ¡Louis, ven aquí a ayudarme! - la pequeña saltó de los brazos de Clarke rauda a ayudar a su tía, dejando la tarta en su regazo a buen recaudo mientras tiraba del pantalón de su padre.

- Venga, Woods, sabes que me echabas insoportablemente de menos - la levantó en brazos mientras le daba vueltas con una pequeña Louis que no se soltaba ni cesaba en su intento de defenderla - ¿no vas a presentarme? ¿temes que se de cuenta que ha elegido al Woods equivocado?

La cara de Clarke volvió a tornarse en un rojo del granate del color del chaleco de una Rachel que la miraba entendiendo perfectamente su expresión.

- Tranquila, te acabas acostumbrando a los Woods - le guiñó un ojo mientras le agarraba la mano cómplice. Sintió como Louis volvía a subirse a sus piernas, su tía ya había conseguido zafarse, por lo que su objetivo estaba cumplido.

- Eres imbécil, Marc Woods - se llevó otra mirada recriminatoria de su cuñada a la vez que intentaba recomponer su pelo - Clarke, este es el insoportable de mi hermano mayor, el idiota de Marc Woods. Esta es Clarke Griffin.

Su hermano le extendió la mano al mismo tiempo que la joven se levantaba para saludarle ante las protestas de Louis que parecía haber encontrado su lugar favorito de aquella casa. Aceptó su saludo y este la atrajó hacia sus brazos fuertemente tirando de su mano.

- No sabes cuánto te hemos esperado, Clarke Griffin - la miró sonriente mientras se separaba, encontrando esa sonrisa marca de la casa en su cara - bienvenida al caos Woods, espero que mi hermanita esté a la altura, si no siempre puedes llamarme y entre Louis y yo encontraremos alguna manera de devolvérsela. ¿Tú qué dices Marc? ¿Te gusta Clarke? - vió como el pequeño se removía tímido contra la pierna de su tía.

- Eres muy guapa, Clarke...

- A mi sí - confirmó la pequeña Woods por su hermano - vamos a operar juntas - replicó orgullosa mientras tironeaba del pantalón de su tía - tita Lex, ¿sois novias? ¿os vais a casar? ¿puede quedarse Clarke a comer? ¿podemos ir al rodaje? ¿me dejas tu disfraz, tita?

- Joder, Lexa, esta niña cada vez se parece más a ti, da hasta miedo - ante aquel joder volvió a llevarse la réplica de Rachel. Lexa rió ante la curiosidad de Louis y el aprieto de Clarke.

- Eso es porque ha salido a la parte buena de los Woods - cogió a Clarke de la mano para sacarla de aquel apuro - Podrás operar con Clarke siempre que quieras, pero ahora esta doctora tan guapa tiene cosas que hacer. Pero podrás operar siempre que quieras con ella, ¿verdad Clarke?

Louis empezó a protestar y se giró para buscar la confirmación de la rubia, tirando de sus pantalones para que volviera a cogerla en brazos.

- Claro que si Louis - dijo alzando a la niña en brazos - ahora tengo que volver a casa pero te prometo que siempre que quieras podrás operar conmigo.

Tras la confusión sobre el origen de aquellos Woods, Clarke se había dejado llevar aliviada y la pequeña sobrina de Lexa se la estaba ganando a pasos agigantados con la misma facilidad que su tía. Aquella genética Woods era su auténtica kriptonita. Louis asintió conforme mientras jugaba con su pelo rubio y Clarke tuvo que despedirse de todos con ella en brazos porque se negaba a bajarse. Cuando depositó un beso en la carita de Marc este volvió a ponerse rojo ante las risas de su padre y Lexa. Consiguieron que Louis abandonara los brazos de la joven mediante la sutil estrategia de ofrecerle el pastel de chocolate que parecía haber olvidado.

- Me alegro de haberte conocido, Clarke - su hermano volvió a abrazarla para desesperación de Lexa - mi propuesta sigue en pie, puedes contar con Louis y conmigo para todo lo que necesites contra mi hermanita.

- Eso está hecho, Marc - Louis volvió a tirar de su pantalón para depositar un beso lleno de chocolate en su cara - encantada de haberos conocido.

- Igualmente, Clarke. Eres un encanto por aguantar a mi cuñada, mi marido y mis hijos - Rachel la despidió efusivamente - mañana estaremos en el rodaje, a Louis y a Marc les encanta Heda, si te apetece saludarnos estaremos por allí.

Lexa consiguió librar a Clarke por fin de las lisonjerías de su familia y acompañó a la joven a la puerta de su casa. No quería dejarla ir, pero sabía que necesitaba su tiempo para procesar todo lo que había pasado desde el día anterior y no quería agobiarla. Además sabía de la intensidad de los Woods.'

- Puedo llevarte, déjame llevarte a casa, Clarke - abrió la puerta de su domicilio mientras la dejaba pasar - no van a ir a ningún lado, créeme, seguro que estan compinchando algo muy gordo allí arriba.

- Eres una exagerada, Lexa - rió divertida ante el dramatismo de la actriz - prefiero irme andando, me vendrá bien, creo que han sido demasiadas emociones en menos de 24 horas.

- Clarke, lo siento, yo...perdí la noción del tiempo y no recordé que venían hoy, prometo compensarte, de verdad - se apoyó en el quicio de la puerta abierto con los brazos cruzados recortando la distancia entre ellas.

- No te disculpes, Woods, tampoco ha sido para tanto - se apoyó justo al lado de ella'con una mano jugando en su jersey - ha sido divertido conocer a tu hermano mayor...es interesante.

- ¿Interesante? ¿A qué te refieres Clarke Griffin?

- A que quizás me equivoqué de Woods - dijo repitiendo las palabras del hermano de Lexa.

- ¿Estás segura de eso? Está casado, tiene una mini Lexa potencialmente peligrosa como hija y además... él no es como su hermana pequeña - le sonrió de lado demostrándole lo mucho que le gustaba aquel juego con ella - este último detalle es importante, Griffin, suspendía las matemáticas en el colegio y se le dan fatal las estadísticas.

- Hubiera sido un detalle por parte de Lexa Woods que se hubiera dejado de sus jueguecitos y me hubiera dicho desde el principio que no eran sus hijos.

Lexa estalló en una carcajada. A Clarke se le hacía tan bonito aquel sonido que hubiera pasado por mil juegos Woods más tan solo por escucharla mil veces más.

- Vamos, Griffin, al principio pensé que lo sabías, después recordé que pasas de mi vida privada y mis entrevistas y te lo merecías- bajó la mirada hacia sus labios al sentir el aliento de Clarke contra estos - pero a decir verdad, no ha sido hasta que has preguntado quiénes eran esos dos demonios cuando he caido en la cuenta de que no tenías ni idea.

- A mí me gustaría que hubieras caído de otra manera, Woods - le dijo bajando la voz sensualmente contra sus labios rompiendo la distancia que había entre las dos. Sintió un gemido de la actriz contra su garganta y atrapó con fuerza su labio inferior, sintiendo las manos de la actriz contra su cintura, pero se retiró dejándola con una interrogación en la mirada oscurecida - es una pena que tengas que compensarme y tengas que volver a ganartelo, comandante.

La empujó contra la puerta mientras se daba la vuelta sonriendo tomando el camino que bajaba hacia la ciudad dejándola allí con la temperatura aumentada en 0,2 segundos de 0 a 100.

- ¡Griffin! - esta se giró con una gran sonrisa en su rostro sin dejar de andar - Te debo una tarta de chocolate. ¡Préparate!

- ¡Sé que va a ser increíble, Woods! - contestó siguiendo su camino divertida, dejándola descolocada.

Y Lexa no sabía si se refería exclusivamente a aquella parte que tenía que devolverle en compensación por aquella mañana o si estaba jugando al doble sentido aludiendo a aquella relación que se traían entre las dos. De lo que si estaba segura es que la sonrisa le acompañó durante todo el día, unsa sonrisa nueva en sus 28 años, una bonita y nueva manera de sonreír que le pertenecía exlusivamente a Clarke Griffin. Estaba segura que las cosquillas que le producían las mariposas que rebotaban contra las paredes del estómago se le hacían increíblemente maravillosas.

A su vez, Clarke confirmó totalmente segura de que podría dejarse llevar por aquel apellido de una manera tan jodidamente fácil que el resto del mundo palidecía a millones de años luz con una fuerza maravillosamente nueva y adictiva.

Giró la llave de su casa encontrándose a Raven sentada en el sillón de al lado del sofá con los brazos cruzados mirándola con una sonrisilla delatadora y una ceja alzada. Decidió dar los buenos días y correr a su cuarto, pero su amiga fue más rápida y antes de que pudiera cerrar la puerta Raven ya se había tumbado en su cama boca abajo sujetando su cabeza en sus manos.

- ¿Y bien, Griffin? ¿Algo que confesar? - preguntó intencionadamente.

- Si, que tengo que estudiar para el siguiente parcial y voy fatal de tiempo, Reyes - dijo ignorándola mientras buscaba su ropa.

- Maldita rubia... qué guardadito te lo tenías.

- No sé de qué me hablas - decidió esquivarla dirigiéndose a la ducha.

- O sea, que yo te lanzo a los brazos de esa diosa de mujer, me quitas a mi amor platónico, me enteró la última de todo esto... ¿ y tú cómo me lo agradeces? - Clarke la ignoró mientras se quitaba la camiseta poniendo en su reproductor Bad Guy de Billie Eilish a todo volumen, mientras su amiga se lo quitaba de las manos bajándolo - eh Clarke, mírame, ¿vale? Sé que esto no es fácil.

- No, no lo es, Raven. Siento haberte mentido pero creo que se me ha ido de las manos - Se sentó en el suelo del baño con la cabeza entre las manos esquivando la mirada de su amiga - yo no sé cómo ha pasado, no sé como he llegado a...

- ¿A follarte a Lexa? - la brusquedad de su amiga la sobresaltó - Joder, Clarke, si quieres te hago un esquema. No hay nada de malo en eso.

- Pero Raven, joder, es Lexa, ¿es qué no lo ves?

- Mira Clarke, déjate ya de mojigaterías que no estamos para esto - su sinceridad siempre producía un doble efecto en ella: por un lado la reconfortaba, por el otro era como una ostia de realidad de las fuertes - mira, te puedo perdonar que no me lo contaras a mí y que Octavia se enterase antes, pero lo que no te voy a perdonar es que te sientas mal por haberte acostado con alguien, ¿me oyes Griffin? No estamos aquí para ir desperdiciando oportunidades que nos hacen sonreír.

La rubia asintió mientras apoyaba su cabeza en el hombro de la morena que le dejó un beso en su pelo.

- Sabes que puedes contar con nosotras para lo que necesites, Griffin. Me duele no haberte dado la suficiente confianza después de tanto tiempo como para que buscaras mi apoyo...pero entiendo que esto es parte del proceso.

- ¿Qué proceso? - una oleada de culpabilidad la embargó - Raven tú no tienes la culpa de nada, lo siento muchísimo...

- Olvídalo Clarke, estás en el proceso de empezar a aceptar que no hay nada de malo en dejarte llevar por lo que sientes. Mira Griffin, tal y como yo lo veo, tienes dos opciones.

- Me encantaría que me llenaras de tu sabiduría, Reyes - le contestó irónica.

- Lo sé, baby, soy una fuente de saber para todas - Clarke le respondió riendo golpeando su pierna contra la suya

- ¿Y qué opciones tengo en tu infinita sapiencia?

- Pues por un lado tenemos la opción 1 que es alejarte totalmente de Lexa Woods y todo este mundo y alejarte tú solita de lo que sientes - la sola mención de esta opción hizo que la ansiedad la desbordara - joder, Griffin, estás más jodida de lo que pensaba. Te has puesto blanca como la ducha, Lexa tiene que ser una puta diosa follando porque...

- ¡Raven! - le cortó totalmente avergonzada por la mención de Lexa en ese contexto.

- Vale, vale, nos queda la opción segunda u opción B - se giró para quedar frente a frente - y es que te dejes de gilipolleces y te dejes llevar Clarke. Tan fácil y tan difícil.

- ¿Y si Lexa aparenta ser todo lo que parece? No quiero sufrir, Raven.

- Qué sorpresa, rubia, déjame que te cuente un secreto: nadie quiere sufrir - su amiga le devolvió la mirada pensativa - Clarke, si Lexa resulta ser el demonio en la tierra pues te habrás llevado lo vivido. que por tu cutis parece ser que es demasiado... - rompió en carcajadas ante las protestas de Clarke - cariño, no tenemos que sentirnos culpables por vivir, da igual que sea Lexa o Bellamy. Sé que soy una fuente andante de feromonas, que me dan igual ocho que ochenta, pero te aseguro que ojalá encontrara a alguien que me mirase como te miraba Lexa anoche en la discoteca.

- ¿Tanto se le nota? - preguntó divertida.

- A leguas, Griffin, a leguas, es demasiado obvia - dijo chulesca como si las hubiera cazado a la primera, abrazó a su amiga contra su pecho - No sabes cuánto te quiero Griffin y no sabes lo que me gustaría que empezarás a volver a ser feliz.

- Yo también te quiero Reyes, eres mi familia, Octavia y tú, ¿lo sabes verdad? - los ojos de su amiga se empañaron mientras se asustaron al ver como la tercera en discordia abría la puerta, mirándolas con sorpresa al ver a Clarke en sujetador abrazada a Raven.

- Clarke no sabía que ahora te iban las morenas también - bromeó inclinándose hacia el suelo para quedar enfrente de ellas.

- Blake, no te pongas celosa, ahora tengo para todas - la arrastró a su abrazo junto a Reyes mientras sentía como el pecho se le hinchaba de un sentimiento de felicidad tan grande que dolía - sois mi familia.

- Y tú la nuestra Clarke, no lo olvides. Estaremos para lo que necesites. Siempre, sin excepciones - contestó Octavia devolviéndoles el abrazo.

- Bueno, esto está quedando demasiado cursi, vamos a lo importante - sus amigas se separaron interrogantes - ¿cómo besa Alexandra Diosa Woods? ¿cómo es en la cama, Clarke? Por favor, necesito detalles.

Clarke negó divertida con la cabeza mientras se ponía en pie, sus amigas la imitaron.

- Reyes, ¿siempre piensas en lo mismo?

- Siempre no, es la primera vez que conozco a alguien que puede saciar mi necesidad de este tipo de información.

- Vámonos, Reyes - la empujó sacándola del baño.

- Pero, Blake, ¿por qué tienes que ser tan incordiosa? No te creas que me he olvidado de ti, tú y yo vamos a tener una conversación muy seria sobre lo feo que es ocultarle relaciones a vuestra amiga Raven - volvió a la carga cruzándose de brazos y sonriendo sensualmente - ¿cómo es Lincoln en la cama? Joder, es que no podéis privarme de este tipo de detalles.

Octavia suspiró con paciencia terminando de sacar a su amiga de aquella habitación mientras cerraba la puerta tras de si, guiñándole un ojo a Clarke. Sonrió divertida a solas en aquel baño, embargándose de nuevo de aquella sensación a la que se estaba acostumbrando a pasos agigantados. A aquel paseo entre nubes por la que la llevaba Lexa y es que, por primera vez y sin que sirviera de precedente, Raven Reyes tenía razón. A medias, porque si se ponía sincera solo tenía una opción respecto a Woods. Un all in de dimensiones considerables, de apostar siempre al rojo porque el negro, la otra opción, no tenía el color de los ojos de Lexa. Tenía en la mano una carta marcada en color verde y sabía que era la ganadora. Pero es que ya ni siquiera le importaba ganar la partida, porque había apostado todo lo que tenía en esos momentos y lo que realmente le importaba a Clarke Griffin es que Lexa Woods no dejara de jugarla con ella, que no abandonara la partida porque creía al igual que ella, con todas sus fuerzas, que aquella partida iba a ser increíble.