Sebastian se deleitaba en el beso que su joven amante le regalaba, ese dulce contacto que tanto había extrañado, que había estado anhelando, sentía como su delgado cuerpo se estremecía a su tacto, seguía siendo el mismo Ciel aunque lo percibía un poco diferente. No podía evitar pensar algo receloso que alguien más lo poseía ahora ¿Acaso se estremecía así con él en la intimidad? ¿Claude sabía donde tocarlo? ¿Qué había sucedido entre ellos? Se cuestionaba internamente al sentir como su saliva se mezclaba con la suya en ese lascivo beso que los hacia entrar en calor.
-Perdóname Sebastian... -Ciel susurraba casi sin aliento porque sentía como esas dudas en su mirada se reflejaban mientras se besaban- Todo lo que he hecho y haré es por nosotros.
-Lo que hayas hecho sé que ha sido necesario pero ahora solo quiero escuchar que no has dejado de amarme.
-Te amo... Te amo... Te amo solo a ti.-Ciel se lo repetía una y otra vez entre lágrimas, esta actitud lo confundía un poco pero a la vez le conmovía- Hazme el amor como antes, te necesito más que nunca.
Sebastian no pudo resistirse menos negarse a su petición porque tenerlo desnudo, sumiso y vulnerable lo excitaba aunque la situación era muy confusa, ambos tenían que confirmar de algún modo que aún se amaban, cuánto se habían extrañado. Sin refutar bajaba ansioso su oscuro pantalón exponiendo su miembro que estimulaba con sus manos para endurecerlo mientras sus labios seguían unidos en ese lascivo beso.
-¿Qué sucede Ciel? -Entre jadeos le cuestionó cuando sus labios se separaron un poco mientras tomaban algo de aliento- No quiero arruinar el momento pero ¿Por qué haces esto?
-Solo confia en mi... Si me amas, cállate y has lo que te ordeno sin cuestionar.
El joven esbozó una sonrisa un tanto melancólica a la vez que su mirada destellaba un poco en un tenue brillo carmesí, digno de un demonio, soberbio incluso en esta nueva naturaleza, pretendía hacerse el fuerte aunque en su interior tiritaba sutilmente en esa frágil humanidad cuyos vestigios lo acompañarían por la eternidad, convirtiéndolo en un demonio especial. Embelesado Sebastian observaba como su joven amo se había convertido casi en un demonio puro durante su ausencia, esa mirada titilante entre un hermoso cielo azul y el rojizo fulgor de las llamas del infierno lo atrapaban en una peligrosa espiral, preso de los deseos del que fue un día su amo y ahora solo su amor.
-No preguntaré más joven amo, date la vuelta para cumplir con tu petición.
-Mi idiota demonio. -En un susurro Ciel le decía, por primera vez en días sus labios esbozaban una verdadera sonrisa entre coqueta y amorosa, volteándose se disponía a entregarse a su amado demonio.
Sebastian excitado embestía a su pequeño que se estremecía en esa cálida intromisión, sus gemidos eran la dulce melodía que tanto había extrañado, rodeando sutil su cuerpo entre sus brazos sentía el latir acelerado de su corazón, aprovechando que estaba en esta posición se prestaba a hablarle al oído.
-Siento para mi desgracia que has tenido actividad en tu lindo ano. -Susurró un poco celoso, muy enamorado estaba pero eso no le quitaba lo posesivo, rasgo común en los demonios.
-Tengo sexo con él pensando que eres tú... Ngh...
-¿En serio? ¿Te lo hace así?
Ciel emitió un fuerte gemido que resonó en ese oscuro lugar cuando sintió como ese miembro erguido llegó profundo en su interior de una sola estocada, sin contemplación como fue al inicio, dolorosamente placentero.
-No... Ahhh... Sebastian eres tosco.
-¿No te gusta?
Ciel asentía mirándolo de reojo sintiendo como su cuerpo se estremecía, sus piernas temblaban, su corazón se aceleraba aún más ¿Cómo no gustarle? Después de semanas estaba haciendo el amor con quien realmente deseaba, con quien amaba, fingir disfrutar del sexo con Claude era agobiante pero aprendió a actuarlo demasiado bien pensaba para si.
-¿Qué tienes planeado cariño? -Cuestionaba Sebastian sintiendo como estaba por alcanzar el orgasmo poco después, el interior de Ciel era tan caliente la forma en que envolvía su miembro era como una primera vez de nuevo.
-Dije que no preguntes... Pero si tanto quieres saberlo... Ahhh... Quiero que me embaraces... -Susurraba gimiendo de placer- Lléname...
El demonio obedecía aunque no entendía en que ayudaría a su plan tener una evidencia de infidelidad creciendo en su interior pero si su amo lo ordenaba así lo haría sin refutar, Ciel sabía lo que hacia, confiaría en él.
-Si... Mi... Señor... - Gruñía esas palabras tan conocidas por ambos cuando lo llenaba con su abundante semen que hizo tiritar de placer a los dos, era un vínculo perfecto entre ellos. Ciel contenía las lágrimas porque cuan diferente era esta sensación que lo llenaba más allá de lo físico, llenaba su furtiva alma vacía, algo que Claude nunca provocaria, cuando él lo hacia se sentía más vacío aún.
-Debo irme... -Dijo Ciel aún estremecido aunque le hubiera gustado quedarse un poco más pero debía marcharse además se sentía vulnerable ahora, no quería mostrar a Sebastian cuanto sufría que aún ahora estaba arriesgando todo por un futuro juntos.
-Me siento utilizado... -Con fingido resentimiento Sebastian susurraba mientras pretendía quitar de ese interior humedecido su miembro algo endurecido todavía- Un minuto más... Y te haré unos gemelos.
-Ciel... -Una voz que llamaba desde la puerta principal se escuchaba- Debo irme.
-¿Ese es Mathew?
Sebastian le cuestionaba un poco confundido, Ciel mismo al oír ese llamado sacaba con resignación de su interior ese miembro que le dio placer sintiendo como perversamente parte de su semen caía al suelo.
-Quisiera quedarme pero tengo asuntos que atender. -Le decía con tristeza el joven demonio arreglando su ropa mientras Sebastian acariciaba su cabello- Te prometo mi amado demonio que pronto estaremos juntos.
Dándole un beso pretendía despedirse, Sebastian sostenía su mano para evitar que se marchara aunque sabía que lo vería partir quería decirle algo antes.
-Ciel... Cualquier plan que tengas pensado debes saber que si te pierdo no vale la pena vivir... No arriesgues tu vida por mi.
-No Sebastian, te equívocas... No arriesgo mi vida por ti... La arriesgo por nosotros... Por nuestros hijos...
Diciendo aquello acariciando su vientre con una sonrisa le daba un último y rápido beso para salir corriendo a la insistente voz de Mathew que seguía llamándolo.
Sebastian conmovido pero a la vez atemorizado por lo que haría su pequeño le gritaba cuanto lo amaba, emocionando a Ciel que lo escuchaba sin mirar atrás solo salía de ese oscuro lugar.
-Yo también te amo... -Susurró bajito Ciel en respuesta un poco sonrojado al encontrarse de frente a Mathew que lo esperaba afuera.
-Me halagas pero yo amo a Noah... -Burlonamente este le decía.
-No te lo decía a ti...
-Bueno... Hueles a semen así que supongo cumpliste el objetivo- Decía Mathew con una sonrisa traviesa a la vez que se despedía de un demonio que hacia de guardia en esa puerta- Amigo... No olvides nuestro trato.
-Claro que no... -Dijo esta sombra oscura que parecía fijar su siniestra mirada en Ciel, quien algo intimidado solo caminaba con prisa para alejarse.
Cuando los dos salieron de esa especie de prisión infernal, caminaban con prisa para dirigirse cada cual a su casa.
-Gracias por lo que haces por nosotros, Mathew.
-Los ayudo porque me parece injusto todo lo que están pasando ustedes, no se lo merecen. Soy un demonio que se rige por las leyes infernales pero hay algunas leyes que no tienen razón de ser.
-Pero estás arriesgando tu posición aquí en el infierno y sin contar tu relación con Noah que no sabe que me estás ayudando.
-No lo creas... Quien sabe y con mi influencia comiencen algunos cambios aquí en el infierno y con respecto a Noah él es un niño un poco caprichoso, ahora te odia pero cuando nuestro plan funcione y sepa la verdad, nos perdonará.
Ambos conversaban al ritmo de los rápidos pasos que daban, acercándose a la casa de Ciel se despedían.
-Toma esto para que no se note la presencia de Sebastian en tu interior, el embarazo se empezara a percibir en un par de días y ya sabes que debes tomar.
-Si... Lo sé... Pero... -Musitaba Ciel un poco sonrojado tomando en su mano un pequeño frasco que el otro le daba.
-¿Pero? ¿Quieres saber si te embarazaste? -Este concentrado palpaba su vientre- Si lo estás, vaya Sebastian a sido todo un semental. Bueno aunque en realidad tú eres el que está bastante fértil cualquiera que te tomara ahora te habría embarazado. Hasta yo...
-No digas idioteces... Pero me alegra que tendré un bebé de Sebastian. -Decía emocionado ante la confirmación, se dirigía sonriente a la puerta de su casa- Gracias Mathew...
-De nada Ciel... Vendré en dos días.
A manera de despedida se alejaba de allí dejando al joven demonio con una sonrisa ilusionada en sus labios, no le enorgullecía mucho el decir que tuvo prácticamente que ordenar a Sebastian que lo embarazara pero era la única opción que tenía, no quería tener un hijo con Claude era como atarse a él nuevamente, no lo permitiría esta vez estando en sus cinco sentidos.
-Mis niños, perdón por dejarlos solos pero tenía que hacerlo.
Era lo que Ciel susurraba a sus pequeños que en su cuna juntos dormían tranquilamente cuando llegó, viendo que estaban bien iba al baño para asearse, debía borrar toda evidencia de ese encuentro furtivo con Sebastian aún sentía estremecerse solo con recordar esa entrega que no por ser con prisa fue menos significativa, aún sentía la calidez de sus labios en los suyos era como su primer beso. Sonrojado todavía sentía su aliento rozar su cuello cuando lo embestía, sus gemidos traviesamente revoloteaban en su mente.
-Basta... Debo concentrarme... -Se regañaba así mismo porque no podía mostrarse enamorado pero era inevitable, amaba a Sebastian con todo su frío y oscuro corazón, pensaba en como solo un encuentro de nuevo volcaba sus sentimientos en una especie de fuego ardiendo en su interior- Sebastian...
Susurraba su nombre ilusionado, con emoción pensaba en como pronto podrían estar juntos si todo salía según lo planeado, cuanto agradecía a Mathew su ayuda pues fue el quien le dio algunas ideas, incluso esa de enojar a Noah para que su actuación de buen y sumiso esposo fuera creíble, para que Claude la creyera, todo fue premeditado, una actuación magnifica por alguien desesperado.
Fingir era difícil pero como se lo dijo a Sebastian, cuando tenía sexo con él era su amado demonio quien ocupaba sus pensamientos por eso cerraba los ojos y sus entregas eran a media luz para completar la fantasía. En la tina relajado se bañaba, como dijo Mathew la presencia del bebé que apenas fue concebido no se percibía si bebía cierto antídoto, tocándose el vientre podía percibirlo sutil.
Un bebé que le hacia mucha ilusión si los planes resultaban bien, cuando naciera estaría junto a Sebastian. Las horas pasaron, Ciel en la cama esperaba a Claude que apenas aparecía como había ganado su confianza lo dejaba solo por más tiempo.
-¿Te sientes bien? -Murmuró el demonio mayor al ver algo pálido al joven que lo miraba fijamente.
-Me siento un poco mal.
-Quizás te hace falta algo dulce, te traje un postre de esa pastelería en Londres que tanto te gusta. -Le decía acariciando su rostro palidecido- ¿Quieres comerlo? ¿Te lo sirvo?
Ciel desviaba la mirada, Claude no era tan malo a veces, se esforzaba en hacerlo sentir bien, en ser un devoto esposo, sabía que para un demonio era difícil mostrarse afectuoso aún para Sebastian así lo fue al principio, incluso para si mismo siendo humano pero fueron años de convivencia para que el amor entre los dos surgieran.
No es que estuviera enamorado de Claude como lo fingía solo que cuando se comportaba así le daba un poco de remordimiento lo que haría después.
-Si quiero el postre... Tengo hambre.
-Le dijo con una sonrisa el joven pues no podía dar un paso atrás ahora en sus planes, no podía echar todo por tontos remordimientos- Comerlo me hará sentir mejor.
Claude se prestaba a servirle, de reojo lo miraba aún cuando solo se quedaba quieto como ahora le parecía el ser más hermoso que sus ojos hayan mirado cuanto le gustaba contemplarlo, nunca pensó sentir este afecto especial por alguien, pero este joven lo provocaba. ¿Cuánto había luchado por negarse cualquier absurdo sentimiento corromper su ser? Pero toda esa lucha interna fue en vano porque estaba casi convencido de estar enamorado.
-Ciel...
-¿Qué sucede? -Le cuestionaba volteando a verlo, esa hermosa mirada color zafiro que le encantaba se fijaba en él poniéndolo un poco nervioso pero lo disimulaba, sentía que no podía escapar de este sentimiento era tan frustrante.
-Ummm... ¿Quieres té?
-Si no te molesta prepararlo, si me gustaría.
Ciel lo vio irse a la cocina mientras probaba ese postre, quedándose solo pensaba en como parecía que Claude quería decirle algo más pero no se atrevió por algun extraño motivo, ese demonio era muy frío incapaz de mostrar algún tipo de emoción pero suponía que así eran la mayoría de seres en el infierno sin embargo Sebastian no parecía ser igual al resto, quizás él era un demonio especial para un alma especial, aún ahora no podía dejar de pensarlo.
-Gracias por el postre... Y el té... -Con una sonrisa de satisfacción Ciel le decía cuando entregaba el plato y taza vacía unos minutos después.
-Veo que tenías hambre. -Le decía este con un gesto tranquilo.
-Si un poco...
-Ciel... -El demonio mayor lo llamaba mientras dejaba esos trastos en la mesa junto a la cama, el joven notaba sus intenciones de querer algo más cuando lo recostaba sutilmente- Eres hermoso y siento que...
Ambos se quedaron callados por unos segundos entonces Ciel decidió acabar con ese incómodo silencio intuyendo lo que diría, así que antes que pronunciara palabras de amor lo besaba apasionado pero un beso no bastó.
-Sé que lo nuestro no tuvo un buen inicio...
Ciel ante las palabras de Claude estaba incómodo y apenado o solo quizás sentía que se debilitaría en su determinación si escuchaba una confesión de amor ahora.
-Te traté mal al principio y después también, sé que no es excusa decir que lo hice por enojo y celos... Porque veía tu desprecio hacia mi en esos bellos ojos tuyos... -Le decía un poco entre apenado y nervioso actitud rara en él- Lo que quiero decir y esto no es fácil para mi... Y es que creo que estoy enamorado de ti.
-Yo... No sé que decir...
-No tienes que decir algo... Sé que no me amas pero tampoco me odias, si me animé a confesarte esto tan vergonzoso es porque creo quizás con el tiempo puedas llegar a sentir algo por mi.
El joven esbozó una sonrisa porque esa declaración sonaba sincera y en parte aunque era incómodo era lo que esperaba para dar inicio definitivo a su plan.
-Quizás también siento algo por ti... Quizás con el tiempo podré corresponderte... -Susurraba cariñoso Ciel sobre sus labios- Es la primera vez que hablas tanto...
Un poco burlón le decía, el otro avergonzado se quitaba los lentes acercándose a sus labios sonrientes lo besaba. Por unos minutos se besaron, Claude no dejaba de acariciarlo, se embriagaba de sus dulces jadeos, de percibir ese aliento cálido en esa respiración agitada, de percibir en su piel su bochorno de niño tímido entre sus brazos.
-Claude... No podemos hacerlo... -Jadeante le decía mientras trataba de apartarlo cuando sentía que la situación se tornaba más acalorada- Estoy embarazado... Debo cuidarme.
-Tendremos un bebé... ¿Por qué no lo dijiste antes? Aunque ya lo sospeché al verte medio enfermo.
-No estaba seguro, pero tenerte tan cerca sentí como algo se movía dentro... Y no creo que sea el postre.
Claude sonrió algo emocionado aunque le costaba mostrar alguna emoción con facilidad, de alguna forma Ciel al ver esa sonrisa se vengaba porque así mismo se emocionó Sebastian la primera vez para después desilusionarse de que ese hijo no era suyo.
-Nuestro hijo... -El demonio mayor susurraba calmando su ser de esas ansias de antes lo consentía en besos y caricias. Ciel lo abrazaba fuertemente al no ser visto por él, su mirada destellaba en un hermoso resplandor carmesí mientras pensaba que este era el inicio del fin de este estúpido demonio enamorado si es que su propia vulnerabilidad no lo traicionaba.
~°~
Muchas gracias por su apoyo al leer esta historia,
