No puede ser cierto —dijo enojado el rubio— es imposible.

Otabek puso una mano sobre el hombro del rubio en un intento de calmarlo, aunque las cosas calzaran con un embarazo él también estaba sorprendido ¿Un omega podía embarazar a otro? Se preguntaba en su cabeza ya que no estaba seguro.

Tiene una pareja ¿Me va a decir que nunca han intimado? —le preguntó el doctor alzando una ceja.

Tengo… tenía una pareja, pero no es… no era él —le respondió con la voz alterada apuntando al moreno— ni siquiera era un alfa ¿Cómo es posible? —no lo comprendía. Se sentó en la camilla y se abrazó a si mismo mientras comenzaba a meterse en sus pensamientos.

Un beta también puede…

¡Es un maldito omega igual que yo! —levantó su voz sorprendiendo al doctor a quien obviamente no le gustaba que un omega le hablara de esa manera, pero se mantuvo calmo porque era un paciente acompañado por un alfa y al parecer uno imponente. Se notaba en la mirada del azabache que no dejaría que pasaran a llevar al chico rubio.

Creo que hay un mal concepto sobre los omegas. Su semilla no es estéril si eso es lo que crees, solo es poco probable que ocurra un embarazo si ambos son omegas, pero no es imposible —explicó de manera sencilla el doctor para que pudieran entenderlo.

Yuri se mantuvo en silencio el resto de la consulta, Otabek fue quien hizo todas las preguntas sobre cuidados, vitaminas que debía tomar, si habían riesgos al ser ambos omegas además de consultarle por el mal momento que estaba pasando su amigo y si eso afectaría al bebé.

El doctor le indicó todos los cuidados normales, más que nada una buena alimentación además del tipo de leche que debía tomar por el embarazo entre otras cosas. Salieron de ahí y el moreno llevó a Yuri a comer a algún lugar cercano, después de todo ya iba siendo hora del almuerzo y ni siquiera habían desayunado.

¿Cuándo le dirás a Yuuri? —preguntó directo mientras terminaban unas hamburguesas, a la vez que pensaba que esto no era una buena alimentación.

No le diré —respondió sin siquiera mirarlo— está feliz con su destinado, no arruinaré eso —murmuró. Ahora entendía que no había manera de combatir aquello, ellos se habían distanciado y Yuuri siguió viendo a Víctor.

Pero es el padre, debe saberlo —frunció el ceño, Yuri estaba tomando muchas decisiones erradas y esta era una de ellas— Yuuri te buscó y no quisiste verlo, te dio tiempo y ahora tú no quieres buscarlo ¿Por qué sigues pensando que quiere estar con Nikiforov?

Porque así es —le respondió molesto— ellos se llaman el uno al otro aunque no quiera. Respóndeme Beka ¿Dónde crees que esta Yuuri ahora? ¿Pensando en nuestra relación fracasada o divirtiéndose con el calvo? —le preguntó sacando su teléfono y abriendo la aplicación de las redes sociales— pues yo creo que esto está más que claro —le dijo mostrándole una imagen de ese mismo día donde Víctor había etiquetado a Yuuri porque estaban almorzando juntos.

Aun si no están juntos debe saberlo —habló serio, esto no era un juego y había una vida inocente entre ellos ahora. Lo que menos le importaba a Otabek en ese instante eran, los problemas de pareja en sí— Si no lo haces tú, lo haré yo, Yura.

Un silencio incómodo se hizo entre ambos, el rubio miró fijamente al alfa afilando su mirada— puedes decirle Beka… pero en el momento que lo hagas, no volverás a saber de mi —sostuvieron la mirada, ambos de manera desafiante— me iré y no te diré donde, nunca más sabrás de nosotros —le dijo acariciando su vientre aún plano.

No dejaré que hagas eso.

¿Qué? ¿Usarás tu "voz de alfa" nuevamente conmigo? —le preguntó con las lágrimas amenazando con salir de sus ojos. Era tan extraño, por momentos quería gritar y lanzar todo y después llorar y llorar como si fuera un llorón al igual Yuuri.

Otabek se sintió mal por el comentario a la vez que le daba miedo que Yuri cumpliera con su palabra y se alejara al punto de no saber cómo o donde estaba. Tenía miedo de no poder cuidarlo, después de todo eran familia y aquel bebé también lo era, su instinto protector se había hecho más fuerte por esa razón.

No —dijo para luego suspirar— te apoyare en lo que decidas, Yura —estiró su mano sobre la mesa y acarició la de su amigo quien se apartó al instante.

Lo siento, pero no quiero que me toques por ahora —le dijo con la vista en el suelo y el alfa lo entendió. Había llegado una cosa tras otra y era demasiado para el rubio, él estaría ahí como siempre y aunque pensaba que Yuuri debía saber la verdad, no traicionaría a Yura.

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El tiempo fue transcurriendo y Yuri comenzó a tomar mejor cuidado de sí mismo, seguía las reglas del médico y hacía caso a Otabek, no salía mucho de casa aunque en las tardes el alfa lo obligaba a dar una pequeña caminata con él ya que no creía que al rubio le hiciera bien estar siempre encerrado.

El omega se quejaba siempre de que en cada control o en los talleres le dijeran "mamá", lo odiaba ya que él era un hombre, es decir, iba a ser padre no madre. Siempre tenía que corregirles aquello y también explicarles el hecho de que Otabek no era su alfa, ya que al verlos juntos asumían que eran una pareja.

Poco a poco le iba tomando el peso a situación, comenzó a pensar en las decisiones que debería tomar de ahora en adelante que debía pensar por dos. No podría tomar un trabajo aún, puesto que en ningún lugar lo aceptarían preñado, recibía un dinero mínimo como seguro por la muerte de su abuelo y había vendido algunas cosas de la casa, pero no podía seguir así. La mejor decisión que podría tomar era vender la casa y comprar un pequeño departamento para él y su cachorro, con el dinero sobrante mantenerse hasta poder encontrar un empleo.

Sería complicado, pero debía hacerlo por el bien de esta nueva vida que albergaba en su interior. En las noches, cuando Otabek estaba supuestamente dormido en el suelo para evitar que quisiera huir, le hablaba a ese pequeño ser mientras acariciaba su vientre que ya comenzaba a mostrar signos de embarazo. Prometía cuidarlo y amarlo como a nadie porque era el fruto de un amor hermoso, que si bien no terminó de la mejor manera le había enseñado mucho.

Otabek simplemente escuchaba en silencio, fingiendo dormir y sintiéndose triste de que las cosas fueran de esta manera, pero nada podía hacer.

El día del control para hacerse la ecografía que indicaría si el bebé seria niño o niña llegó y Yuri estaba nervioso, quería saberlo porque odiaba las sorpresas así como quería ver nuevamente a su cachorro a través de esa pantalla.

Tenía aproximadamente cuatro meses y con mucha felicidad pudo ver sus extremidades ya casi desarrolladas y su rostro, Otabek estaba a su lado como siempre, observando con gran alegría a su "sobrino" mientras el doctor les anunciaba que sería un varón.

Salieron de la consulta con la imagen de la ecografía en sus manos y un video de esta, todo iba bien con el embarazo, el cachorro estaba sano y completamente bien de acuerdo a esa etapa de su desarrollo. Se sentaron juntos en una banqueta de un parque cerca de casa, mientras Yuri comía un helado ya que se le había antojado, así descansaban un poco.

El omega no había dejado a Otabek acercarse mucho en el último tiempo, su aroma le desagradaba un poco ya que tal vez necesitaba el de Yuuri al ser el padre de su bebé. Sabía que eso al alfa le afectaba un poco así que apoyó su cabeza en el hombro de su amigo, antes eran muy cercanos y ahora a pesar de pasar juntos se sentían distantes. Yuri se sentía solo a pesar de estar acompañado, era extraño.

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Yuuri comenzó a centrarse en sus estudios además de encontrar un trabajo de medio tiempo que no le permitiera pensar en nada más, con la finalidad de no sentir el tiempo pasar y de no pensar en su novio que tal vez ahora ya no lo era. No sabía cómo estaban las cosas entre ellos ya que no habían terminado, pero tampoco parecían estar juntos.

Víctor le buscó un trabajo simple en su empresa, algo que pudiera congeniar con sus estudios y así poder cuidarlo a su manera ya que sabía que pasaba por un mal momento. A cada oportunidad que tenía lo invitaba a salir para distraerlo, siempre iban con alguien más, ya fuera del trabajo o Chris junto a Phichit, aunque estos últimos rara vez los acompañaban, más iba el moreno porque quería saber de Yuuri.

El japonés comenzó a ahorrar para que al terminar sus estudios pudiera tener un lugar propio, un lugar donde poder vivir lejos de su padre que insistía en que ahora que parecía no tener relación con el otro omega, debía comenzar a pensar en un alfa como Víctor ya que era un buen partido.

Yuuri no iba a negar que sentía esa conexión entre ambos, pero seguía necesitando del rubio, algo le decía que debía verlo y acercarse aunque este no lo hubiese llamado o respondido los mensajes. Necesitaba verlo con urgencia y ya había pasado mucho tiempo.

Las noches eran difíciles, lloraba a ratos pensando en su omega y en que tal vez el también lo necesitaba, que lo que sentía era su llamado porque tal vez lo necesitaba también.

En un ataque de valentía se encaminó a la casa de Yuri con la finalidad de aunque sea explicarle lo que sucedió, decirle que aún sin haberlo visto lo amaba y necesitaba. Si el rubio lo escuchaba y aún así le decía que no quería volver a verlo, él lo aceptaría y se retiraría a formar su propia vida sin molestarlo más, tampoco quería hacerle daño o presionarlo.

Pasó cerca de un parque y lo sintió, el aroma de Yuri no muy lejos, llamándolo a pesar de no ser un alfa. De alguna manera sentía que esas feromonas que emanaba el rubio eran para él, pero que equivocado estaba.

Al acercarse pudo ver a Yuri apoyado en Otabek y este acariciando su vientre que se mostraba un poco abultado. El ruso sonreía tranquilo mientras el alfa se veía feliz por la llegada del cachorro.

Retrocedió antes de que alguno pudiera verlo y huyó de lugar, no sabía a dónde ir porque se sentía desorientado. Si volvía a casa le harían un montón de preguntas ya que estaba alterado, corrió bastante mientras varias ideas pasaban por su cabeza, Otabek le dijo que se fuera ese día para aprovechar la situación y lo consiguió. Todo este tiempo aquel alfa andaba tras Yuri y ahora que tuvo la oportunidad y la tomó.

Sin saber cómo, llegó a la casa de Víctor quien abrió enseguida encontrándolo con el rostro lleno de lágrimas. Preocupado lo abrazó con fuerza mientras lo hacía entrar en la casa, lo guió hasta el sofá sin decir ninguna palabra. Intuía que debía estar así por Plisetsky.

¿Quieres decirme que pasó? —Preguntó de manera suave intentando tantear el terreno, pero Yuuri negó con la cabeza— entiendo. Traeré un poco de té ¿Está bien? —cuestionó mientras se levantaba, pero Yuuri lo detuvo agarrándolo de la manga para que volviera a sentarse.

El omega se acercó al platinado y se acurrucó contra su cuerpo en busca de protección, algo instintivo en su especie al sentirse expuesto a la tristeza o el miedo. Víctor no pudo negarse y lo abrazó un rato logrando con sus feromonas que poco a poco Yuuri se tranquilizara. Estuvieron así por un buen rato hasta que el japonés decidió hablar por fin.

Víctor —le dijo mientras se enderezaba para mirarlo a los ojos, las lágrimas cayendo de nuevo al recordar lo que vio aquel día— Vitya… —acercó su rostro al del platinado— márcame por favor — le dijo para luego sellar aquellas palabras con un beso.