Enredado en las palabras
Weltanschauung: Cosmovisión o "visión del mundo". es una imagen o figura general de la existencia, realidad o "mundo" que una persona, sociedad o cultura se forman en una época determinada. Propuesta por BluesHead-GreenEyes.
39.
Taichi no solía caer en las profundidades reflexivas del pensamiento a menudo —ah, pero cada ocasión era memorable— y contemplando el sonriente rostro de su hijo y su compañero digimon, mientras ambos se arreglaban para salir de la casa, se percató de lo irreal que habría sido esa visión veinte años atrás.
La primera vez que los digimon habían estado en el Mundo Real, con ellos, Sora había improvisado una actuación de ventriloquia para cubrir un desliz de Pyocomon. Ellos se volvieron los niños que llevaban sus muñecos de peluche a todas partes. Hikari y sus amigos habían secundado el truco por años, hasta que la revelación se volvió inevitable y el mundo tuvo que enfrentarse a la existencia de un universo paralelo construido con datos. Un universo que existía más allá del espacio que tomaban como real.
—¿Qué sucede Taichi? —preguntó Agumon. Él siempre había estado para escuchar sus ideas y divagaciones.
—Estaba recordando —respondió. Le dio una sonrisa a su compañero—. Pensaba en todos los cambios que vivimos. Los cambios que provocamos. Lo diferente que son algunas cosas.
Agumon ladeó la cabeza, adorablemente confundido. —Hubo muchos cambios. Nosotros participamos en la mayoría.
Tenía que estar de acuerdo con ello. El cambio, quizá, había comenzado antes de que ellos llegasen pero no habría ido a ninguna parte o habría tardado más si no hubiesen estado allí. Sus manos habían construido sobre los cimientos.
—La nueva visión del mundo. ¿Cómo lo había llamado Koushiro...?
Agumon no recordaba lo que había dicho Koushiro. Nunca había tenido muy buena memoria. Su honestidad, sin embargo, era su mejor cualidad. Taichi había crecido para caminar en un mundo que pintaba todo de gris por lo que la sinceridad de su compañero digimon era refrescante.
—Era algo sobre los ladrillos...
—Ese fue el padre de Sora —le recordó Taichi, soltando una risita—. Las realidades y el presente se construyen con los ladrillos del pasado y la composición puede ser distinta si se los cambia de lugar. O algo parecido.
—Suena muy inteligente.
Taichi volvió a reírse. —Suena bastante apropiado.
—¿Estás listo, papá? —La voz de Taiyo lo arrastró nuevamente hacia el presente. Su hijo se había vestido con el kimono que Sora le había obsequiado en el último festival. Círculos en naranja contra un fondo azul. Curiosamente, Taichi había tenido una parecida de niño. Era como si la imagen de sus viejas fotografías hubiese cobrado vida—. Le prometimos a tía Hikari que no llegaríamos tarde.
—Pero es tío Daisuke quien siempre llega tarde —le recordó Koromon.
—Estamos a tiempo. —Lo tranquilizó Taichi. Faltaba bastante tiempo para la medianoche todavía—. Déjame arreglarte la ropa.
—Estoy bien así —respondió Taiyo, arrugando la nariz. Era uno de los muchos gestos que había heredado de su madre.
La sonrisa de Taichi se agrandó. —Si no lo hago yo, alguna de tus tías lo hará cuando nos encontremos.
Taiyo murmuró algo en protesta tranquila pero se acercó para que Taichi acomodase su obi.
—¿Estás contento ahora que los digimon pueden venir al templo con nosotros?
La sonrisa de su hijo podía iluminar toda la ciudad. Eran momentos como ese, detalles ínfimos que amenazaban con perderse en la cotidianeidad de los días. —Me alegra que no tengan que quedarse en casa obligados. Ellos también quieren celebrar el Año Nuevo como nosotros.
Taichi le revolvió el cabello. Taiyo, igual que él, tendría que lidiar con la maldición del pelo alborotado.
—Sí, a mí también me alegra.
N/A: ¡Feliz Año Nuevo!
